Solemnidad de todos los Santos

Evangelio del día. Santa Misa Tradicional

Evangelio según San Mateo, V

En aquel tiempo: Viendo Jesús a las turbas, subióse a un monte y como se hubo sentado, se le acercaron sus discípulos. Abriendo entonces su boca, les enseñaba diciendo:

Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los manos, porque ellos poseerán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que hacen obra de paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados seréis cuando os ultrajen y os persgan y digan todo mal contra vosotros por mi causa. Gozaos entonces y alborozaos, porque es grande vuestra recompensa en los cielos.

Solemnidad de todos los Santos . Meditación

Como el fruto de la conquista de Cristo Rey son millones de tantas almas, es conveniente celebrar la elevación de sus Santos al cielo unos pocos días después de que hemos celebrado también, su Realeza Divina, humana y eterna en la solemnidad de Cristo Rey.

Muchos festejamos cada año la festividad de los Santos, pero ¿sabemos que es la santidad?
Algunos, la mayoría, creen que consiste tan sólo en ser un “burócrata obediente”, otros creen que consiste en ser una buena persona, otros que consiste en hacer milagros o flagelarse hasta la sangre y profetizar… Etc.

Los fenómenos extraordinarios suelen acompañar a la vida de santidad, pero son son la esencia de la santidad ni mucho menos lo más importante.
De hecho lo que nosotros consideramos extraordinario en el cielo es lo más normal que pueda existir.

La Verdadera definición de santidad la da la teología como “el grado heroico de virtudes practicado por una persona.” Y esa misma, es la fórmula que utiliza el Magisterio de la Iglesia para las canonizaciónes de los bienaventurados, comprometiendo la Infabilidad Pontificia.

La base de todas las virtudes para que todas las demás tengan valor, son las tres virtudes teologales: Caridad, Fe y Esperanza.

Es decir, si alguien practica mucho la generosidad, la prudencia, la castidad incluso; pero tiene una aversión grave hacia sus seres queridos, hacia Dios y hacia su Iglesia, por motivos de convicciones ideológicas, está contraviniendo gravemente las virtudes teologales sin las cuales es imposible salvarse. El odio hace que sus buenas obras se asfixien.

¿Se puede acaso practicar la castidad y no servir de nada? Así es. Cuando se practica la castidad con soberbia y desprecio del prójimo :

“Yo no soy como los otros, un pecador, rezaba así el fariseo.” Y sin embargo salió condenado.

La prueba de ello es aquel caso histórico en la Francia del siglo XVII, en el Convento de Port Royal. Era una comunidad de monjas donde había fenómenos extraordinarios y “comuniones mistucas.” Al mismo tiempo había sucesos paranormales y un orgullo muy grande en la comunidad. El Papa envió a un sacerdote exorcista y la situación fue tan grave y decepcionante que fue necesario realizar un exorcismo a las monjas. El informe del exorcista al Papa, fue el siguiente: “Estas monjas son puras como ángeles; pero soberbias como demonios.”

Es decir, que cuando se guarda la castidad por amor de sí mismo, para “ser más puro que los demás,” para aparentar y para guardar un estatus social de mejor fama y mejor apariencia, esa castidad se convierte en soberbia pura que destruye la virtud teologal de la caridad, impidiendo así ser agradable a Dios. Es exactamente en lo que cayeron las monjas orgullosas del Convento de Port Royal.

Es por tanto muy importante, que la práctica de las virtudes nazca de la sencillez de las virtudes teologales para que no caigamos en una falsa y puritana concepción de la santidad.

San Ignacio de Loyola en sus Ejercicios Espirituales nos provee del excelente medio del examen de conciencia diario para compararlo cada cierto tiempo y así comprobar nuestros avances en las virtudes y buenas obras. Con ese metido hay un control real de las virtudes para que la santidad sea algo tangible y se quede en un puro deseo.

San Francisco de Sales era un hombre sumamente colérico y le costaba mucho controlarse. Hacía su examen de conciencia todos los días para ir corrigiendose. Y así se dice que después de Jesucristo llegó a ser el hombre más afable sobre la tierra. Cuando murió se encontró entre sus objetos personales, la agenda donde anotaba todos los días sus faltas y buenas obras en su examen de conciencia.

Los Santos están ahí arriba para ayudarnos en el camino de la perfección y desean que en su fiesta se los pidamos y ser nuestros intercesores. Nosotros no adoramos a los Santos, como afirman los protestantes, sino que les veneramos para que nos auxilien en el camino de la salvación.

“Pasaré mi cielo haciendo bien sobre la tierra.”
Santa Teresa del Niño Jesús

Ave Maria +

P. Ricardo Ruiz Vallejo

Para consultas espirituales sobre la homilía (únicamente) pueden dirigirse al Padre Ricardo a través del siguiente correo electrónico: edisanjo2016@gmail.com

Esperamos que la meditación en la Solemnidad de todos los Santos les ayude a crecer en su vida espiritual

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Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruíz: 1980 Filosofía y latín en el Seminario Ntra. Señora Corredentora de Buenos Aires; 1986 Teología, Francés en Suiza; 1988 Ordenación sacerdotal, Seminario San Pío X, Suiza; 1988 Primer apostolado de parroquia en San Nicolás du Chardonnet, París, Francia; 1988-1990 Misión Parroquial en Mexico; 1991 - 2000 Madrid. España; 1996-2000 Exorcista "Ad Actum" en Valencia; 2000 - 2001 Parroquia en Wausau, Wisconsin, EEUU; 2000-2001 Capellán Hermanas del Corazón Real de Jesús. María Alm, Austria; 2002 - 2006 Capellán de convento Hermanas De La Presentación, Iowa, EEUU; 2006 - 2018 Casa De Retiros San José. Madrid, España.