Palingenesia: Un llamado a la cautela

¿Han escuchado hablar de la palingenesia? El Dr. Mario Guzmán nos explica lo que quiere decir este término y hace un llamamiento a la prudencia

“Palingenesia: un llamado a la cautela.”, Dr. Mario Guzmán Sescosse

Distintas personas me han buscado para preguntarme sobre un controversial método llamado Palingenesia creado por un médico radiólogo de España, el Dr. Francisco Moya. Por tal motivo escribo está publicación para compartir algunas reflexiones y hacer una invitación a la cautela.

Si uno navega en la red se dará cuenta de que existen testimonios asegurando curas extraordinarias de problemas tan variados como el cáncer y la esquizofrenia gracias al método del Dr. Moya. Además, se asegura que el método sirve prácticamente para todo, desde el cáncer hasta problemas de aprendizaje y empresariales.

Este método funciona, aparentemente, bajo el supuesto de un “Centro Íntimo de la Persona” al cuál, aseguran, se puede acceder por medio de una técnica llamada “Exploración Consciente del Interior” con el que “la Persona vivencia, con plena consciencia, escenas del pasado” gracias al incremento de las ondas electromagnéticas beta que aparentemente se activan de manera especial con dicho método. Es decir, una forma de “regresión consciente” como me lo explicaba una persona.

Bien, con esto ya pueden ver por dónde va la cosa. Un método que aparentemente funciona en todo y para todo, aunque eso sí, dice que no siempre porque depende de que el paciente quiera o no quiera, es decir, la responsabilidad de su efectividad está en el paciente no en el método ni en quien lo aplica.

Pero a pesar de responsabilizar de la efectividad del tratamiento al paciente y no al practicante, el Dr. Moya afirma curar “absolutamente” todas las enfermedades, como lo indicó en una entrevista en el 2014 para el portal Madrid Actual (Fernández, A. 2014). Además, en contra de la información científica sobre la etiología de las enfermedades, señala que en realidad su origen está en patrones emocionales inconscientes, pero no comenta que estén en patrones genéticos, epigenéticos, bacteriológicos, virales o degenerativos, sino  emocionales y por lo tanto, la cura radicaría en identificar la emoción detrás de la enfermedad y no el agente patógeno o la disfunción de órganos como se hace en la medicina científica o en los procesos psicopatológicos como lo hace la psicología y la psiquiatría científica.

Por otro lado, el tema de la vivencia plena del pasado es un proceso neurológico prácticamente imposible.

Y es que el pasado no se puede recordar tal cual como sucedió. La memoria no funciona de esa manera. La función de la memoria no es recordar con precisión, sino aprender del pasado y de sus experiencias. Por lo tanto, la memoria no se almacena como una película en el teléfono celular, sino por acumulación de significados que agregamos cada que la recuperamos o “recordamos algo”. Este elemento es uno de los más delicado de todos, pues el método del Dr. Moya no es el primero en asegurar una “regresión o vivencia profunda del pasado” han sido muchos los que en el pasado han dicho lo mismo y el resultado suele ser muy negativo. Ejemplo de ello es el desafortunado síndrome de las falsas memorias que en los 80s y 90s causó confusión y hasta demandas penales porque los terapeutas de aquel entonces indujeron (sin mala intención, pero con errores teóricos) falsas memorias de supuestos abusos en sus pacientes por parte de sus padres. Quien quiera comprender más sobre el funcionamiento de la memoria y el síndrome que menciono sugiero revisar el libro TheMemory Illusion de la Dra. Julia Shaw (2016) y el documental de PBS Memory Hackers(2016), aquí les dejo el link: https://youtu.be/f7TBK3R5gNE

Pero,existe otro elemento más que genera preocupación sobre la Palingenesia, y es que se ofrece entrenamiento a personas sin una formación en la medicina, la psicología o en la psiquiatría y se les alienta a ir y practicar dicha propuesta. Esto representa un punto crítico, pues personas sin estudios académicos y científicos, sin ningún entendimiento del desarrollo psicológico, de la psicopatología y de la fisiopatología y sin aprobación profesional ofrecen un método para múltiples males que no cuenta con validez empírica, lo que incrementa la posibilidad de daño.

Finalmente, la llamada Palingenesia no cuenta con estudios científicos que la respalden y difícilmente logrará hacerlo pues sus conceptos no forman parte del entender científico. Su propuesta no se puede operacionalizar para después ser probada empíricamente. De ahí, que no pase de testimonios que aseguran curas increíbles, pero sin estudios científicos rigurosos que validen lo que afirman.

Entiendo que el Dr. Moya se conduce con buenas intenciones, no juzgo su motivación o interés de ayudar a los demás, pero pareciera desconocer la historia de la psicoterapia (lo cual es comprensible pues no es el ámbito de su competencia, recordemos que él fue entrenado como radiólogo, no como psicólogo) y las propuestas del pasado que como la suya no podían ser validadas empíricamente, pero que desafortunadamente causaron daño en muchos pacientes. También pareciera ignorar el funcionamiento de la memoria y la incapacidad para recordar plenamente el pasado. Y queda la duda de hasta dónde comprende o no el efecto placebo (Harvard, 2017) y si los testimonios extraordinarios en las redes responden a dicho proceso o no.

Lo mismo se podrá decir de los nuevos “terapeutas” que han sido entrenados en la palingenesia y que no tienen estudios académicos y científicos en el área de la salud. Seguro que están llenos de buenas intenciones y que en base a su experiencia buscan ir a ayudar a los demás. El problema es que se mueven en arenas movedizas, en un método sin fundamento científico y sin tener la formación apropiada para comprender las complejidades de la salud física y mental. Su buena intención puede terminar en un daño a sus clientes.

Con lo dicho, vale la pena recordar que solo los médicos profesionales pueden tratar enfermedades médicas y solo los psicólogos, psiquiatras y psicoterapeutas con formación académica (estudios de maestría o doctorado) pueden tratar trastornos mentales y problemas psicológicos.

Quienes no tienen una profesión académica deberían de abstenerse en tratar dichos problemas, pues su buena intención puede terminar en un mal resultado, para ellos y para quienes los consultan.

Por lo tanto, hago un llamado a la cautela para quienes acuden a este tipo de intervenciones y para quienes desean practicarla. Pero también es una invitación al Dr. Moya a que someta su técnica a la investigación científica a través de ensayos clínicos aleatorizados de doble ciego para probar si en verdad su método es eficaz o no, si en realidad es su método, y no otras variables como el efecto placebo, lo que cuenta como recurso terapéutico. Si la investigación muestra la eficacia que se asegura, entonces sería de gran valor para la comunidad científica y sobretodo para los pacientes y se tendría que difundir más. Pero sin dicha investigación se podría poner a los pacientes y a los practicantes en riesgo. Como médico, él sabe que esa es la única forma en la que puede afirmar que su método es válido y eficaz, de lo contrario sería solo una especulación.

Dr. Mario Guzmán Sescosse

Referencias:

Fernández, A. (2014) Francisco Moya: “El cáncer es fruto de una somatización de las emociones y se puede curar”Madrid Actual. Recuperado el 7 de noviembre de 2019 de: https://www.madridactual.es/644576-francisco-moya-el-cancer-es-fruto-de-una-somatizacion-de-las-emociones-y-se-puede-curar

Harvard (2017) The power of the placebo effect. Harvard Men´s Health Watch. Recuperado el 7 de Noviembre del 2019 de: https://www.health.harvard.edu/mental-health/the-power-of-the-placebo-effect

Shaw, J. (2016) The Memory Illusion. Cornerstone Digital

Karlin, S. (2016) PBS Doc “Memory Hackers” Shows The Future Of Memory Manipulation. Recuperado el 7 de Noviembre de 2019 de: https://www.fastcompany.com/3056380/pbs-doc-memory-hackers-shows-the-future-of-memory-manipulation

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Mario Guzmán

Mario Guzmán

Dr. Mario Guzmán Sescosse es profesor e investigador de tiempo completo en Trinity Christian College en la ciudad de Chicago en EUA. Es doctor en psicología y cuenta con dos maestrías en psicología y psicoterapia, además de la licenciatura en psicología y estudios en filosofía. Es autor del libro "La Transformación del adolescente", de diversas obras científicas y capítulos de libro. Tiene más de 17 años de experiencia como terapeuta. Sus intereses académicos son psicología y religión, psicoterapia, psicopatología y desarrollo humano. Además, está casado y tiene 3 hijos junto con su esposa. https://www.drmarioguzman.com/