Fin de los tiempos

¿Estamos en el fin de los tiempos? ¿Qué sucederá ese día? ¿Estamos preparados para ello? D. Vicente nos trae las respuestas siguiendo el Evangelio

“Fin de los tiempos”, Rev. D. Vicente Ramón Escandell Abad

MISTERIOS DE LA VIDA DE CRISTO

Evangelio (Lc 21, 5-19)

En aquel tiempo, como dijeran algunos, acerca del Templo, que estaba adornado de bellas piedras y ofrendas votivas, Él dijo: «Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida».

Le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo sucederá eso? Y ¿cuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir?». Él dijo: «Mirad, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: ‘Yo soy’ y ‘el tiempo está cerca’. No les sigáis. Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato».

Entonces les dijo: «Se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá grandes terremotos, peste y hambre en diversos lugares, habrá cosas espantosas, y grandes señales del cielo. Pero, antes de todo esto, os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre; esto os sucederá para que deis testimonio. Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros, y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».

Comentario al Evangelio

Con el discurso escatológico, Jesús pone punto y final a su predicación publica en Jerusalén, causando escándalo y desasosiego en sus oyentes. En él se entremezclan vaticinios sobre el futuro próximo y el porvenir, de los acontecimientos que vivirá la Ciudad Santa durante el sitio de los romanos en el año 70 y lo que acontecerá antes de la Segunda Venida de Cristo. Ante todo, Jesús previene sobre las señales que acompañaran esos acontecimientos: guerras, revoluciones, desastres naturales y falsos profetas. Esos serán los signos que marcaran la inminencia del fin de Jerusalén y del Mundo, señales que sus oyentes pudieron corroborar casi cuarenta años después de ser pronunciadas sus palabras respecto a Jerusalén.

Pero antes de que todo eso ocurra, predice la llegada de persecuciones contra los creyentes, la primera de las cuales tuvo lugar al poco de su muerte y que precedió a la ruina de Jerusalén. Frente a ellas el Maestro llama a la calma, porque los perseguidos tendrán un defensor, el Espíritu Santo, que hablará por su boca y confundirá a sus perseguidores. Y será el mismo divino Paráclito quien sostendrá su fe en medio de todos estos acontecimientos cercanos y futuros, alimentando su perseverancia en el seguimiento de Cristo, que será puesto a prueba, especialmente, en el Final de los Tiempos, donde se conjuran todos estos signos, anunciados por Cristo en Jerusalén, contra ellos y su Iglesia.

Reflexión

Hay también otras batallas que sostiene el hombre cristiano, a saber: las luchas de las pasiones y de los deseos; porque son mucho más terribles los enemigos domésticos que los extraños[1], comenta san Ambrosio sobre el Evangelio de este domingo.

El cristiano, que vive en constante tensión escatológica, sostiene una continua lucha espiritual a lo largo de su vida, para permanecer fiel a Cristo y alcanzar el premio de la salvación eterna. Esta lucha puede ser, en no pocas ocasiones, decepcionante porque no se vislumbran avances significativos en la vida interior y, como dice san Pablo, se termina por hacer el mal que se aborrece y se omite el bien que se desea hacer. Esta contradicción entre a lo que aspira el cristiano y lo que es, puede ser un obstáculo importante en la lucha ascética, que es la búsqueda de la perfección y la santidad, sino se vive de modo realista.

Ciertamente, como decía san Francisco de Sales, el hombre se alza victorioso en las luchas imaginarias que sostiene contra el pecado, pero cae derrotado en las auténticas, en las cotidianas, en aquellas para las que debería prepararse y para las que, por pereza, no lo hace. Pero son en estas luchas, las reales, en las que se juega el cristiano su destino eterno, y para las que debe prepararse a lo largo de toda su vida; las otras, las imaginarias, las que nosotros mismos nos planteamos o buscamos, más que ayudarnos a crecer interiormente, nos sitian en un plano de autocomplacencia, de autoafirmación y nos llevan a una falsa seguridad y santidad que no es la cristiana, sino la que nosotros mismos creamos.

El afrontar las auténticas tentaciones, las auténticas pruebas y los auténticos enemigos del alma (Demonio, Mundo y Carne), nos sitúan en el camino correcto de la lucha ascética cristiana y en el del realismo cristiano que mira a la realidad tal y como es, y no como nos gustaría que fuera, y que está llamada a ser transformada por la fuerza de la Gracia de Cristo, mediante el camino de la Cruz. 

Testimonio de los Santos Padres

San Cirilo de Alejandría (403-444)

Antes de su bajada del cielo vendrán algunos a quienes no debemos seguir. Porque quiso el Verbo unigénito de Dios estar oculto cuando vino a salvar al mundo para llevar su cruz por nosotros. Pero su segunda venida no será oscura como antes, sino manifiesta y terrible; porque bajará en la gloria de Dios Padre, asistido por los ángeles, para juzgar al mundo en justicia. Por esto concluye: “Guardaos, pues, de ir en pos de ellos”.

Catena Aurea

Oración

Señor y Dios Nuestro, que iluminas nuestros corazones con la luz de tu Espíritu, para que perseveremos en medio de los peligros que nos acechan; sigue suscitando en nosotros el deseo de ser santos, para que, cuando vengas en gloria y esplendor, podamos recibirte dignamente y ocupemos el lugar que nos tienes reservado en tu Reino. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amen.


Rev. D. Vicente Ramón Escandell Abad

[1]Catena Aurea

No sabemos cuando sucederá el fin de los tiempos, mientras tanto les recomendamos visitar nuestra sección de: Espiritualidad

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Rev. D. Vicente Ramon Escandell

Rev. D. Vicente Ramon Escandell

Rev. D. Vicente Ramón Escandell Abad: Nacido en 1978 y ordenado sacerdote en el año 2014, es Licenciado y Doctor en Historia; Diplomado en Ciencias Religiosas y Bachiller en Teología. Especializado en Historia Moderna, es autor de una tesis doctoral sobre la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús en la Edad Moderna