Angela Pellicciari:”Mi elogio de la España Católica. Por justicia y reconocimiento”

“Detrás de cada ídolo está satanás”, esto le comenta Angela Pellicciari a Aldo María Valli en esta entrevista en la que la escritora hace un elogio de la España católica y nos habla de su último libro

Angela Pellicciari :”Mi elogio de la España Católica. Por justicia y reconocimiento” , un artículo de Aldo María Valli

Traducido por Miguel Toledano para Marchando Religión

El último libro de la historiadora Angela Pellicciari se titula Una historia única.  Desde Zaragoza a Guadalupe (Cantagalli, 152 páginas, 17 euros).  Un libro bello, valiente, útil.  Con el cual la autora (como en el caso de Reescribir el Risorgimento, Martín Lutero y Una historia de la Iglesia, por citar sólo algunos de sus títulos más célebres) prosigue en su obra que podríamos definir como “contra-historia”.  Las cosas e menudo no fueron como nos las contaron.  Lo que vale también para la católica España, rodeada de una leyenda negra que la considera retrasada desde hace mucho a causa del catolicismo. 

Angela Pellicciari afirma en efecto que es exactamente al contrario:  precisamente por ser católica, España logró liberarse del dominio musulmán, frenando un expansionismo que hubiera tenido consecuencias devastadoras para toda Europa.  Precisamente por ser católica, especialmente durante el reinado de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, España se transformó en una nación moderna, con un perfil cultural y administrativo altísimo.  Y precisamente por ser católicos los soberanos de España lograron, con el descubrimiento de América, insertar todo un continente en el ámbito de la civilización grecorromana y del cristianismo.

¿Cuándo y cómo nació en ti la idea de este libro?

La idea me fue sugerida hace algún tiempo por un joven amigo. Él apenas había terminado de hablar y yo ya estaba segura de que en efecto debía ocuparme de ello.  ¿Cómo es posible que no lo hubiese pensado antes? Hace algunas décadas mi catequista Carmen Hernández, a quien está dedicado el libro, vino a unas convivencias agitando un librito sobre la colonización española:  “¡Y estoy contenta – decía – de que no lo haya escrito un español!”.  El libro era El Evangelio de las Américas de Jean Dumont.  Un libro serio, lleno de documentos y de citas precisas, exactamente lo contrario de la historiografía dominante construida sobre prejuicios y narraciones mitológicas.  Aquel libro cambió en un cierto sentido mi vida.  Desde entonces me ocupé de España en varias ocasiones.  También por gratitud.  A mí, joven fuera de la Iglesia del sesenta y ocho, la salvación me vino de las predicaciones de dos españoles.

España logró su progreso en los campos cultural, civil y administrativo siempre en nombre de la fe católica, y tú lo documentas.  ¿Pero entonces por qué la imagen predominante es exactamente opuesta: una España pobre y oscurantista a causa de la Iglesia católica?

Porque, como escribía en 1883 León XIII en la Saepenumero considerantes, “la ciencia histórica parece ser una conjura de los hombres contra la verdad”.  El primero que falsificó la historia de la Iglesia de modo sistemático fue Lutero, quien lo hizo, por así decirlo, de manera científica, metódica.  Lutero quería que Alemania, con Wittenberg, se convirtiese en la nueva Roma:  para obtener este resultado debía difundir desprecio y odio hacia Roma y hacia todos los católicos. Se trataba de reescribir la historia a fin de justificar la pretensión de ponerse a la cabeza de un mundo nuevo, iluminado por su proyecto revolucionario.

Después de él, las potencias protestantes y los gnósticos, esto es los masones, continuaron difundiendo odio contra Roma y contra España, la única gran potencia que defendió a la Iglesia y logró la empresa de descubrir, evangelizar y colonizar todo un continente.  Y esto con poquísimos hombres y en poco tiempo.  Las consecuencias de la propaganda protestante-masónica las vemos todavía hoy.  Por poner un ejemplo:  se proyectaron sobre la católica España las acciones de exterminio perpetradas por los calvinistas en América septentrional.  Los protestantes hicieron uso deshonesto de la propaganda mentirosa contra los católicos:  comenzando por supuesto por la difusión de las violentas y vulgares xilografías antirromanas y anticatólicas ideadas por la fantasía de Lutero y de su amigo Lucas Cranagh el Viejo, empresa continuada por el grabadista Theodor De Bry (1528-1598) que describió con detalle las sádicas acciones que los españoles habrían perpetrado contra los indios.  Los grabados de De Bry testimonian sólo la perversa fantasía de sus autores, pero se impusieron a nivel mundial y fueron utilizadas contra España y contra los católicos por la internacional protestante unida en la lucha.

El freno impuesto al Islam y la reconquista, lograda bajo el signo de la cruz después de muchos siglos ¿suponen alguna enseñanza para nosotros, europeos de hoy en día?

Jesús dice que quien tiene fe puede mover montañas.  La historia de la reconquista muestra hasta qué punto esta expresión es literalmente verdadera.  Sin la fe los españoles no habrían podido resistir.  En realidad, también el Cielo puso su parte.  La aparición de María primero en Zaragoza y después en Covadonga, unida al descubrimiento de las cenizas de Santiago en

Compostela y a la ayuda proporcionada por el mismo en la batalla, marcaron la diferencia.  Además, el Cielo interviene siempre para ayudar a quien tiene fe y tú lo sabes bien porque has hablado de esto en la última novela que has escrito.

Desde el punto de vista de la reforma de la Iglesia, ¿qué enseña la experiencia de la España del siglo quince, bajo el reinado de Fernando e Isabel?

Enseña que la fe, repito, mueve montañas.  Y la fe de Isabel hizo anticipar en medio siglo las decisiones del concilio de Trento.  Y también su fe le lleva taxativamente a prohibir la reducción a la esclavitud de los nuevos súbditos indianos, incluso si practican sacrificios humanos en masa e incluso si su vida salvaje hacía propender a muchos estudiosos hacia la tesis aristotélica de la esclavitud por naturaleza.  Ten en cuenta que la reina muere en 1504, mientras que la Iglesia no llegará a prohibir la esclavitud de los indios hasta 1537 (Pablo III, Pastorale officium).

También en el caso de la colonización de la América Latina hay una leyenda negra que tú quieres desenmascarar:  los conquistadores no fueron todos aventureros crueles y sedientos de riquezas, sino que a menudo se trató de auténticos hombres de Dios que, aún confrontándose con culturas objetivamente muy retrasadas, apreciaban en su corazón la dignidad de las personas y los pueblos.  ¿Sobre qué basas este análisis tuyo?

Sobre los numerosísimos testimonios recogidos a través de las gestas de los conquistadores.  Desde el principio, desde la segunda expedición exitosa de 1493, las caravelas transportan, junto con soldados, artesanos y campesinos, también a monjes y religiosos que inmediatamente se dedican a estudiar y describir las costumbres, creencias y características de las poblaciones que se van encontrando.  Que someten al juicio de la Corona el comportamiento de los conquistadores, relatando con detalle sus acciones.  En particular, estoy impresionada por el comportamiento de Cortés que, apenas llega a una localidad, anuncia el amor de Jesús y de María, destruye los ídolos horrendos a los que los indios ofrecen la inmolación de un río de sangre humana, promete ayuda a las poblaciones oprimidas por el violento dominio azteca y de hecho las libera del terror en el que están obligadas a vivir.  Algunos de los hombres de Cortés se harán franciscanos, uno de ellos dominico.

Para comprender la calidad de los hombres que van a América creo que es suficiente recordar que de los nuevos hermanos de Teresa de Ávila, Teresa la Grande, siete marchan a las Indias.  Es la clase dirigente católica al completo la que sale empujada por el deseo de evangelizar y de cubrirse de gloria.  No es casualidad que América sea descubierta el mismo año en el que los españoles logran ultimar la reconquista.  Granada cae en 1492:  forjados desde hace siglos en batallas en defensa de la propia identidad religiosa y cultural, los españoles transportan a América su ímpetu de fe y de fervor misionero.

Habrás seguido, imagino, el reciente sínodo pan-amazónico, durante el cual el concepto de “inculturación” de la fe ha sido puesto al servicio de un ecologismo y de un panteísmo francamente desconcertante.  ¿Qué piensas de estas posiciones asumidas por la Iglesia católica y de ciertos ritos de sabor idolátrico que se han realizado durante el sínodo?  ¿Está volviendo el mito del buen salvaje en salsa ecologista?  ¿Por qué Occidente es tan superficial?  ¿Por qué nuestra cultura parece presa de un impulso de autodisolución?  

Cuando era joven tenía mucha curiosidad y leía de todo, hasta de psicoanálisis.  Entre muchas lecturas recuerdo bien una (James Hillman, The Great Mother) porque me reveló un aspecto que me resultaba completamente desconocido:  el matriarcado y la veneración de la madre tierra.  La madre tierra es una diosa espantosa porque aunque concede la vida, después se la lleva y a menudo de manera cruel.  La violencia de las sociedades matriarcales es superior a la de las sociedades patriarcales, por tanto la superación de la veneración de la madre tierra ha coincidido con la liberación de recursos humanos y espirituales mantenidos esclavos por el terror.  Este recuerdo de juventud me ha llevado a un suspiro de alivio cuando vi hundirse en el Tíber las estatuillas de la Pachamama, la gran madre amazónica.

Por otra parte, ¿cómo es que la Iglesia, siempre creadora de belleza (y nosotros los italianos sabemos algo de ello) destruyó los ídolos paganos?  Siempre me lo pregunté.  ¿Por qué, por ejemplo, Benito, antes de construir el monasterio de Montecassino, destruyó los restos del templo de Apolo venerado por los habitantes de la región?  ¿No habría sido mejor dejar en paz las ruinas y las estatuas de Apolo que probablemente eran bellas?

¿O también, por qué Bonifacio, apóstol de Alemania, cuando a los ochenta años decide ir a evangelizar a los frisones, los holandeses de la actualidad, derriba una encina sagrada venerada por ellos?  ¿Qué mal hacía aquella bella planta que, entre otras cosas, le costó la vida porque después fue martirizado?

Cuando escribí Una historia de la Iglesia me planteé este problema:  ¿por qué grandes santos destruyeron los ídolos paganos?  La respuesta me la dio Agustín:  porque los ídolos no son inocuos.  Porque detrás de cada ídolo está satanás.  Es el demonio el que quiere esclavizar a las personas obligándolas a la adoración de divinidades irracionales y monstruosas que a menudo requieren ritos violentos y perversos.

Aldo Maria Valli

Artículo original disponible en http:// https://www.aldomariavalli.it/2019/11/06/contro-storia-angela-pellicciari-il-mio-elogio-della-spagna-cattolica-per-giustizia-e-riconoscenza/?fbclid=IwAR1AcmWrmONgwmWZKPd1T664kibz_38ns6xg4o2L5eBmUZ2C31YZTi5peDc

Puede leer todos los artículos de Aldo María Valli en nuestra sección: Nuestras firmas-Aldo María Valli

Nuestro artículo recomendado:


*Se prohíbe la reproducción de todo contenido de esta revista, salvo que se cite la fuente de procedencia y se nos enlace.

 NO SE MARCHE SIN RECORRER NUESTRA WEB

Marchandoreligión  no se hace responsable ni puede ser hecha responsable de:

  • Los contenidos de cualquier tipo de sus articulistas y colaboradores y de sus posibles efectos o consecuencias. Su publicación en esta revista no supone que www.marchandoreligion.es se identifique necesariamente con tales contenidos.
  • La responsabilidad del contenido de los artículos, colaboraciones, textos y escritos publicados en esta web es exclusivamente de su respectivo autor
Aldo Maria Valli

Aldo Maria Valli

Vaticanista. Entre sus libros más destacados están: Claustrofobia, Sradicati, el caso Vigano, 266. Jorge María Bergoglio, Benedicto XVI el pontificado interrumpido. Pueden leer sus artículos y leer toda la información sobre su obra literaria en italiano en su página web https://www.aldomariavalli.it/