🎤Entrevista al Padre Ricardo Ruiz

¿Cómo es la educación que le debemos dar a nuestros hijos? En esta entrevista realizada al Padre Ricardo Ruiz, colaborador de Marchando Religión, obtenemos la respuesta de como debemos encarar la formación en las familias Católicas. Nuestro agradecimiento por permitirnos su publicación.

“Entrevista al Padre Ricardo Ruiz”, por P. de las Heras Milla

“De padres virtuosos saldrán hijos virtuosos; de padres viciosos habrá hijos corruptos”.
Proverbio Romano.

“Tus hijos se olvidarán un día de muchas de tus palabras , pero nunca olvidarán lo que tú haces, tu buen o mal ejemplo”.

👉 P. Ricardo, además de su formación teológica, filosófica y lingüística, usted ha tenido la gran suerte o bendición de haber sido enviado a varios países en misión parroquial. Sus primeros estudios en Argentina, teología y francés en Suiza, primer apostolado en el corazón del viejo París, dos años en México, un año en Austria, seis años en Estados Unidos y, claro, más de 22 años en España. Todo esto multiplica su experiencia ya que ha tenido usted apostolado parroquial con familias de muy diversas mentalidades, culturas, niveles sociales y lenguas. Pero también es muy llamativo que haya usted ejercido como profesor de matemáticas y prefecto de disciplina en un Colegio de Secundaria en régimen de internado en los alpes suizos. De todas sus experiencias en diversos países, ¿cuál es la que más gratificación y satisfacción le ha proporcionado?

P. R. R. : Sin duda la experiencia humana más gratificante fue la de haber sido prefecto de disciplina en el Instituto Saint Marcel de habla francesa en los alpes suizos, un Colegio de internado donde también enseñaba matemáticas y latín, como lo ha mencionado. Fue muy duro al principio, con niños muy rebeldes entre los 8 y 15 años. Eso también me ayudó a esforzarme mucho en el idioma francés, ya que era evidente que si no dominas igual o mejor que ellos la lengua, no te respetan y lo interpretan como tener menor autoridad.
Aprendí muchísimas cosas que no te enseñan los libros ni las parroquias, porque estás con ellos todo el día, les tienes que enseñar el comportamiento para comer, sentarse, recibir visitas, asear sus habitaciones y proporcionarles al mismo tiempo una educación general. Todo eso no se puede lograr si no te ganas antes su confianza y cariño, pero al mismo tiempo hacerte respetar. Es falso que hay que ser muy duro y también que hay que ser sólo un amiguete; es una combinacion inteligente de cariño, autoridad y disciplina al mismo tiempo. La prueba que sí funcionó es que, al volver años más tarde a Suiza y al reencontrarlos ya hechos unos hombres, me recibieron con tanto cariño, respeto y sobre todo que, al verte, con una gran alegría te dan un enorme abrazo. Eso te lo dice todo.
Ahora siempre cuando me piden ayuda sobre la formación y problemas familiares con los hijos, puedo decir con verdad : ¡Yo sí que sé lo que es educar a los niños y a jóvenes, aunque no esté casado!

👉 Seguro que no todo fue de ensueño en el Instituto Saint Marcel. ¿Hubo momentos difíciles con los niños y jóvenes?

P. R.R.: Claro que sí. Al principio es duro hasta que no te conocen y hasta que te dan confianza. Después descubres que cada uno tiene sus cualidades, pero también descubres que cada uno tiene algún problema o carencia, problemas familiares, de disciplina, de estudios, etcétera; ahí comienza el verdadero trabajo, porque si quieres de verdad ayudarlos no puedes considerarlos a todos por igual, cada uno necesita ser comprendido y tratado con diferente enfoque, según su situación personal. Al mismo tiempo debes evitar favoritismos o tratos desiguales porque eso crea problemas y envidias entre ellos.

El primer problema que tuve que solucionar, fue con los niños del curso de matemáticas. Tenían una maestra francesa con 40 años de experiencia en la materia pero todo el curso tenía un nivel de notas bajísimo, dado que no se entendían bien con ella. El director decidió darme el curso y al cabo de dos meses los alumnos tenían un nivel medio de 18 sobre 20. Descubrí que su nivel intelectual era muy bueno, lo que no funcionaba era la falta de entendimiento personal con la maestra, la cual tenía muy poca paciencia y era muy temperamental a la vez.

👉 ¿Algún ejemplo concreto de los desafíos personales de los alumnos?

P. R. R.: Los niños con familias destruidas o con graves problemas. A menudo los maestros castigan, riñen o amenazan porque tienen bajas notas, problemas de disciplina y/o muy bajo nivel de concentración. No se molestan en averiguar el por qué de esa actitud de un niño. Cuando los niños no reciben cariño en sus hogares puede haber muchísimas causas, no tienen vida familiar o sólo ven problemas y dramas en casa, no tienen ningún incentivo para estudiar y a algunos les produce una reacción de rabia y rebeldía pues les parece que la vida es triste, inútil e injusta. En esa situación ¿como puedes exigirles altas notas y un comportamiento normal? Hay casos excepcionales de maestros que tienen corazon y paciencia, que no van solo por el “salario del mes”, tienen verdadera vocación de maestros, observan a los niños, les hablan en privado para ofrecerles ayuda, les preguntan cómo va todo en casa y si todos van bien de salud; qué es lo que más les gusta de la formación en el colegio y lo que no les gusta, qué es de lo que más disfrutan en familia y si hay algo que les preocupe. Cuando el niño ve ese interés, normalmente suele abrirse y dejarse ayudar. De esta manera se hace más eficaz la formación, hay más confianza y el niño mejora en estudios y disciplina. Esto lo viví día a día en el internado y me hizo comprender bien muchas cosas importantes que suceden en la intimidad familiar y que, sin embargo, las ignoramos.

👉 Usted que ha conocido la grave responsabilidad de formar niños, en su experiencia,¿ha constatado si los padres de familia saben o no formar a sus hijos?

P. R. R.: Saben hacerlo bastante bien aquellos que han recibido valores y los han transmitido de los padres, abuelos, bisabuelos, etc. Los que han roto con esa tradición, según ellos para adaptarse a la modernidad y a “lo que diga la televisión” por ejemplo, tienen muchos fracasos familiares y dramas dolorosos, algunos ya sin solución. Los fracasos más graves y casi sin remedio los he visto en aquellas ‘familias modernizadas’ que afirman: “Hay que dejar a los hijos que hagan lo que quieran, no hay que obligarles a nada, que tengan su propio criterio”. Esta mentalidad es la más grande garantía de criar hijos vagos, sin criterio y totalmente manipulables por las modas de la sociedad. ¿Cómo tus hijos van a tener criterio alguno si desde pequeños no tuvieron norma alguna, ni principios ni disciplina? Es verdaderamente garantizarles el fracaso en su vida futura.

👉 Sin embargo hay padres de familia que no reconocen su fracaso y que creen que sí saben formar a sus hijos…

P. R. R.:  Así es, por desgracia. Algunos creen que por el sólo hecho de ser padres biológicos ya saben cómo formar a los hijos. Su orgullo no te permite que les des ningún consejo, e incluso te llegan a decir que como el sacerdote no está casado no tiene ni idea de cómo hay que formar a los hijos… Esto sí que es cómico, pues no toman en cuenta que ellos sólo conocen los problemas de su familia, que pueden ser muy reducidos y en ocasiones se ahogan en un vaso de agua; mientras que yo, como sacerdote, he escuchado, conocido, enfrentado y solucionado los problemas de decenas o cientos de familias y niños problemáticos que ellos no tienen ni idea de que existen. Por ello puedo responder, sin pecar de orgullo, a quien me lo diga : “Yo he conocido, asesorado y ayudado a decenas y decenas de familias con sus graves problemas; mientras que usted sólo conoce los problemas de una o dos familias. Por lo tanto, yo tengo más experiencia que usted en formación de niños, de jóvenes y de padres de familia”.  Por supuesto, esto no les gusta escucharlo a las personas orgullosas. 

👉 Supongo que también existen casos de niños y/o padres de familia muy especiales, que se salen de lo normal. ¿Se ha encontrado usted con alguno de ellos?

P. R. R.: Especiales y difíciles. Un niño o joven puede tener muchos problemas en los estudios y en disciplina dependiendo también de su situación familiar. Tuve el caso de un niño de 12 años que nos decía con toda naturalidad: “Yo soy un niño no deseado, es por ello que mi padre no me quiere”. Es de suponer todos los problemas que esto puede acarrear en el futuro de tal niño y para su familia. Por ello, siempre insisto en conocerles bien y su situación familiar puesto que  ella determinará en gran medida su comportamiento en general y así poder tratarlo y formarlo según su situación personal.

👉 Los casos en los que los padres tienen un hijo único ¿suelen ser problemáticos?

P. R. R.: Eso depende de cada caso. Algunos matrimonios son muy posesivos con su hijo único, o uno de ellos quiere serlo y la otra parte no está de acuerdo, esta situación divide en cierta medida a la familia y el hijo o hija se aprovecha de la circunstancia para hacer lo que le apetece. En los casos en que el hijo único es tratado con exceso de protección, le causará problemas para el resto de su vida: inmadurez afectiva y psicológica, a menudo rebelión contra sus padres o demasiada dependencia de ellos para siempre ya que, debido a esa sobre protección, no se siente capaz de enfrentar la vida solo porque no se le permitió madurar. Esta situación llega a provocar futuros fracasos matrimoniales; recordemos que cada vez hay más sentencias de nulidad matrimonial, alegando que no había madurez psicológica y/o afectiva. Toda esa situación lleva también a una ineptitud para la formación de los futuros hijos. Con todas estas situaciones llegamos finalmente al efecto dominó en una cadena de causas y efectos sin fin que muchos padres no se molestan en analizar con todas estas consecuencias para el futuro de sus hijos a consecuencia de la formación o deformación que le dan a los mismos. Finalmente, hay matrimonios muy equilibrados y prudentes que saben  los peligros de tener un solo hijo o dos, para evitar envidias entre ellos mismos y así darles una formación equilibrada y sin favoritismos.

👉 Ha tocado usted el tema de favoritismo que a menudo desde la infancia causa envidias entre hermanos. ¿Se puede evitar esto en las familias?

P. R. R.: Por supuesto que es posible evitarlo, pero ello dependerá del trato y formación que den los padres al respecto. Si un padre o una madre, por debilidad o predilección le da siempre preferencia a un hijo más que al otro, eso causará problemas para la familia, y si esas “preferencias” persisten hasta la vida adulta, provoca destrucción de familias, divisiones y odios sin fin, esto lo he vivido en varios casos y en algunos ya no hay remedio por no haber atajado el problema desde el principio. Es verdad que algunos padres tienen una especial preferencia o debilidad por algún hijo, si no saben controlarlo o al menos disimularlo, ellos mismos provocan esa división entre sus propios hijos.
¿Remedios? A todos se les debe tratar y dar por igual. Si alguno necesita mayor atención y cuidado que los otros por un problema de salud o capacidad, se le puede dar un trato especial pero siempre cuidando que no parezca un favoritismo, con mucha discreción y en lo posible que no se note para evitar envidias y que le tomen tirria a su propio hermano. Algunos padres de familia muy virtuosos y prudentes saben formar al resto de los hermanos para que comprendan que uno de ellos necesitará más cuidados que otros debido a su situación personal pero, por desgracia, estos casos se dan poco.
Yo mismo en el colegio de internado cuando veía un caso personal muy complicado de disciplina, de problemas familiares o de capacidad intelectual limitada, le trataba en privado, tanto para corrección como para formación, de tal manera que los otros alumnos no se enterasen de su problema o lo menos posible.

👉 ¿ Es posible que el egoísmo posesivo de un padre o de una madre hacia sus hijos pueda arruinar el futuro de los mismos y/o afectar para que no lleguen a la madurez tanto intelectual como afectiva?

 P. R. R.: Por desgracia es posible. Existen padres de familia que pasan toda su vida preparando a sus hijos para que nunca se separen de su lado, incluso son capaces de darles y concederles todos sus caprichos y permitirles faltas de respeto con tal de que se queden toda la vida en casa con ellos. Hay hijos que saben atajar este problema con valentía y sentido común y logran hacer su propia vida, pero otros les viene muy bien y se aprovechan de esa situación para su egoísmo, otros sencillamente no son capaces de reaccionar y ceden al chantaje de sus padres quedando el resto de sus vidas con secuelas psicológicas y sin la posibilidad de formar una familia.

También existen los casos de posesión vocacional de los hijos, es decir, cuando el padre o la madre deciden qué profesión han de tomar los hijos, sin respetar sus dotes o talentos personales ni su voluntad. He visto auténticos fracasos de vida por esos motivos. Un militar del alto rango, que ya no soportaba su profesión ni le podían soportar a él en cuartel, me confesaba en una ocasión: “Yo me hice militar porque quise escapar de mi casa, porque no soportaba a mis padres.” He visto algunos médicos y abogados que llevan muy mal lo su profesión y hacen sufrir a los que trabajan a su lado, también uno de ellos me confesó diciendo: “Yo nunca quise estudiar derecho, lo hice obligado por mi madre siempre me lo pidió.” En fin, también he visto casos de sacerdotes fracasados que también confesaron haber entrado al seminario sin vocación alguna y todo terminó en fracasos y fatales desenlaces. He aquí el por qué, los padres deben saber renunciar a su egoísmo posesivo y aunque no guste, respetar la vocación de los hijos la cual suele vislumbrase cuando ellos empiezan solos a mostrar sus cualidades, sus dones naturales e incluso en los espirituales, hay que guiarlos en ellos, potenciarlos y ponerlos a prueba para que la vocación sea solida; pero en ningún momento imponer gustos o deseos personales.

👉 ¿Puede darse una diferencia importante cuando un matrimonio tiene solo dos hijos cuando podrían tener varios?   

P. R. R.: La sabiduría de la naturaleza puesta por el Creador es sorprendente. Cuando la familia es numerosa y hay padres ejemplares o por lo menos normales, la familia misma se convierte en una sorprendente auto-escuela. Por ejemplo, cuando los niños ya son más de dos y sobre todo cuando son muy numerosos, se maravilla uno al descubrir que entre ellos empiezan a cuidarse, los mayores adquieren un instinto de protección hacia el más débil, cuando hay carencias o necesidades entre ellos, ellos mismos comparten y se protegen mutuamente, es decir: se convierte en una escuela de generosidad y los egoísmos y envidias desaparecen de manera natural. Siendo numerosos, si se les da a todos una pequeña tarea u oficio en casa, eso los hace desde pequeños responsables y disciplinados, pues los niños son muy generosos y dóciles, lo harán con naturalidad. Estas tareas que parecen tan pequeñas y poco importantes, son el futuro de sus vidas ya que de mayores serán responsables y disciplinados por naturaleza, eso les garantizará el aprecio y respeto de la sociedad e incluso les será una excelente ‘carta de recomendación’ para conseguir un trabajo.

Es verdad que eso también se puede lograr con una familia pequeña de dos hijos, pero es más delicado ya que hay que prestarles más atención y hay más peligro de cuidarlos demasiado y facilitarles todo sin permitirles que maduren ellos mismos. También he vivido muchos casos en los cuales siendo dos hijos solamente, entre ellos siempre se están vigilando para ver quien hace más o menos y si “mis padres tratan mejor o dan más a mi hermano que a mí,” es decir, hay más posibilidades de envidias. Cualquier problema lo suelen achacar para acusar al hermano: “Claro, como es el pequeño; o, como es el mayor, pues le dan preferencia a él”.
Pero sea familia pequeña o numerosa, lo más determinante es la virtud, el sentido común que los padres tengan para formales.

También es evidente que actualmente el sistema político y social se está estructurando para que las familias no tengan la posibilidad de tener más de dos hijos. Sin embargo, conozco muchas familias con sólo dos hijos, no porque no puedan tener una gran familia, sino que lo hacen por razones de comodidad y egoísmo: para tener menos gastos, poder comprar mejores coches, viajar más, es decir para los cuales la “comodidad” es lo más importante.

👉 ¿Como percibe usted los problemas que se pueden suscitar en una familia en la cual los dos padres trabajan y apenas pueden ver a sus hijos unas pocas horas al día?

P. R. R.: He vivido casos muy dolorosos a causa de esa situación. Padres que trabajan todo el día, sólo ven a sus hijos por la noche y algunos fines de semana. Conocí a una madre que se encontraba en tal situación y sus hijos ya presentaban problemas de afectividad y disciplina. Ella sola con el apoyo de su marido se dieron cuenta de que era nocivo para sus hijos y decidieron que ella se quedaría en casa con ellos realizando un trabajo desde su propia casa para poder ocuparse de la formación de los niños. Me sorprendió el razonamiento que me hizo ella sola sin que yo dijese mi opinión sobre su situación: “Como madre me sentía culpable de poder ver a mis hijos sólo por las noches. Llegaba a casa y ese sentimiento de culpabilidad, me obligaba a dejar hacer a los niños lo que les apetecía, sin disciplina y no me atrevía a corregirles ni decirles nada a causa del poco tiempo que tenía para estar con ellos. Me di cuenta de que eso con el tiempo sería dañino para su propia vida. Además empezaron a surgir problemas de disciplina, carencias de afección y lo peor de todo, es que no estaba formando a mis hijos como yo deseaba”.
También llegué a vivir el caso de una familia en Suiza cuyos padres tenían unos excelentes trabajos y ambos pasaban todo el tiempo viajando por motivos de trabajo, uno veía a sus hijos cada semana y la madre sólo unos momentos por la noche. En una comida observando al hijo mayor con diez años, ya noté inmediatamente una gran tristeza en su mirada y comportamiento, incluso tenía principios de depresión, con problemas en los estudios siendo que era un niño muy inteligente. El aspecto que tenía el niño era el de alguien abandonado que ya se había resignado a pasar su vida en la soledad. Verdaderamente me impactó ver a un niño tan pequeño en tal situación.
Pero tampoco olvidemos que el sistema político está imponiendo a los seres humanos a nivel mundial, una situación social y económica que obliga a los dos padres a trabajar sin tener otra opción. Y también conozco casos en los cuales no tienen ninguna necesidad de hacerlo pero el objetivo es recabar más dinero y/o la moda de que la mujer quiere simplemente demostrar que es igual que el hombre y algunas lo toman como si fuese una humillación quedarse en casa a formar a los hijos.

👉 En la formación de los hijos, es difícil encontrar padres con equilibrio a la hora de corregir y formarlos, unos son excesivamente permisivos y los dejan hacer lo que les apetece y otros son excesivamente duros, rígidos y crueles con los métodos de corrección. ¿Tuvo usted alguna experiencia al respecto?

P. R. R.: He vivido varios casos que demuestran el fracaso de ambos excesos. Dejar a los niños hacer lo que quieran, que tendrá como resultado unos individuos sin disciplina para sus vidas, aunque algunos pocos llegan a corregirse, falta de formalidad en sus vidas, fracaso escolar y profesional, en muchas ocasiones terminan en la delincuencia. Es por ello que a menudo se cita esa moraleja: “Deja a tu hijo desde pequeño hacer lo que quiera, que tenga su habitación desordenada, que te falte al respeto, no le corrijas cuando se comporte mal, concédele todos sus caprichos; pero cuando de mayor resulte ser un fracasado y/o un delincuente, entonces no digas que tú no tienes nada que ver con su problema…”.
Otros padres son sumamente severos o suelen dar castigos muy crueles a sus hijos. Esto sólo puede tener dos resultados, el primero es que se rebelan y al final harán lo que quieran para vengarse de tal trato. Y otros huyen de sus padres y de la familia para siempre o por muchos años, heridos por la crueldad de esos ‘métodos’.

En mi experiencia de corrección a los niños del internado, nunca tuve necesidad de utilizar métodos crueles de corrección ni de gritarles o ponerme violento. Incluso descubrí que es necesario no enfadarse cuando se les corrige o se les impone un castigo razonable.
¿Por qué? Los niños son muy psicólogos y perceptivos, a pesar de que no nos damos cuenta. Ellos por lo tanto, cuando observaban que yo les imponía un castigo, sin dudar y sin retractarme, les impresionaba que lo hacía con toda calma y sin enfado. Cuando ellos ven esa actitud su reacción suele ser que concluyen en sus pequeñas mentes lo siguiente: “Si me está castigando con esa calma y sin enfadarse, ¡entonces quiere decir que lo está haciendo por mi propio bien!” Cuando se hace de esta manera, hay un resultado que después nos deja maravillados, ya que el niño acepta la corrección o su  castigo con docilidad y sin rebelarse. Es decir, el efecto didáctico es cien veces más eficaz que dar voces y ponerse enfadado, violento e insultar.

Evidentemente, también existen los casos de niños con problemas extremos, que suelen ser pocos, y que necesitan otro tipo de métodos adaptados a su situación personal. Algo que suelo repetir a los padres de familia con hijos pequeños, pero muy pocos suelen escucharte, que es un grave error de método didáctico, el chillar a los niños, el ponerse sumamente enfadado e incluso corregir con palabras violentas y malsonantes. Muchos no lo entienden, pero es una cuestión de psicología. Los niños de pequeños son como una esponja que lo absorben absolutamente todo, cuando ellos ven a sus padres GRITAR E INSULTAR PARA CORREGIR, el resultado en la psicología de sus mentes es el siguiente: “Por lo tanto es lícito y necesario gritar e insultar, cuando yo también tenga algún día que corregir o quejarme de algo”. Por lo tanto es un arma de dos filos, ya que los niños y los jóvenes IMITAN EN TODO A SUS PADRES, EN LO BUENO Y EN LO MALO. Y así, he visto cómo después cuando el niño o el joven se siente ‘agredido en sus derechos’ o cree que está siendo tratado injustamente, también se sentirá CON TODO EL DERECHO de gritar e insultar a sus padres… A menudo hay padres que se quejan de que sus hijos no les respetan. La mayoría de los casos de que así sea, es porque los propios padres les han dado excelentes lecciones para ello toda la vida y sin darse cuenta.

En mis años de experiencia en el internado, los alumnos y profesores nos quedamos asombrados del comentario que el niño más pequeño hizo sobre mi método para corregirlos: “Este Padre, aunque te dice las reprimendas tan tranquilo, sin embargo siempre cumple lo que te advierte y no se le olvida…”.

De hecho puedo asegurar que a los niños y jóvenes que les tuve que imponer los castigos más severos, pero nunca crueles, como limpiar los baños en los tiempos libres, son los que más cariño y respeto me tomaron porque comprendieron perfectamente que ese método era por su propio bien y que se puede incluso corregir con cariño en la mayoría de los casos.

👉¿Ya que usted ha hablado de cariño, existe alguna consecuencia psicológica y afectiva en la vida de los niños y jóvenes que nunca recibieron cariño ni trato familiar de parte de sus padres?

P. R.R.: He visto, tanto en el colegio de internado como en la experiencia parroquial, dos excesos extremos ante los casos que los hijos nunca recibieron cariño de parte de un padre o de parte de ambos. Unos reaccionan con total aversión hacia sus padres con el paso de los años; algunos niños llegan a experimentar desviaciones sentimentales traumáticas que llevan a buscar cariño en los hombres por haber sufrido ausencia de cariño patermal, las niñas igualmente, buscan afecto en mujeres cuando sufrieron falta de cariño maternal. Esta es una de las tantas causas, entre otras, de los orígenes de homosexualidad. Muchos jóvenes después de años de sufrimiento buscando su identidad afectiva y psicológica, han reconocido: “Yo como hombre, buscaba en un hombre el cariño que nunca recibí de mi propio padre, y creí ser homosexual”. Y también he visto casos similares de mujeres.

Hay padres de familia a los cuales es muy difícil ayudar porque nunca reconocen la posibilidad de equivocarse en algún aspecto de la formación de sus hijos, es a menudo un problema de orgullo, “yo nunca me equivoco…”, otros sin embargo son honestos, humildes y reconocen que no existen “escuelas de cómo ser un buen padre o una buena madre de familia”, y se dejan aconsejar o ayudar.

El orgullo ha sido siempre un problema en la humanidad que no nos permite mejorar ni llegar a la sabiduría, ya que para llegar a ella es necesaria la humildad y la honestidad. Algunos padres de familia vienen a pedir ayuda cuando ya no saben qué hacer y han agotado todos los medios para intentar salvar a sus hijos o, por lo menos, corregirlos un poco. Para algunos es muy doloroso y humillante tener que reconocer que no supieron formar a sus hijos o que no se interesaron nunca en darles una educación, algunos creen que tan sólo con darles comida, dinero y un “buen colegio” con eso ya han cumplido.
No se trata de reconocer que todo lo hicieron mal ni de humillarse ante sus hijos; es, ante todo, llegar a un acuerdo entre ambos y cada uno reconocer sus fallos y debilidades, sentarse, hablar con total honestidad aunque duela, poner las cosas claras sobre la mesa y decir: “Yo reconozco que tuve algunos errores en vuestra formación, que me he equivocado, pero vosotros como hijos tenéis que reconocer también vuestros errores y faltas; sólo así podemos ayudarnos y reparar juntos lo que hemos hecho”.

👉 Algunos padres de familia se justifican del comportamiento de sus hijos y casi no se ocupan de ellos, argumentando que es suficiente enviarlos a un colegio de alto nivel o a un colegio católico. ¿Eso suele funcionar o es arriesgado para la formación de los hijos?


P. R.R.: Sabemos desde muy remotos tiempos que la educación no se recibe en los colegios ni en las universidades sino en casa, en el ámbito familiar. Y eso sin hablar de muchos colegios supuestamente buenos o supuestamente católicos, donde la formación ya no es nada fiable en estos tiempos.  Sólo en casa se aprende a querer, a perdonarse los unos a los otros, sólo en familia se aprende a ejercitar las virtudes y la educación personal. Incluso la religión no se aprende en la escuela como una asignatura más, es algo muy personal y profundo que sólo los padres o familiares pueden transmitir. De ahí que a menudo la práctica religiosa llegue a ser muy superficial y supersticiosa en ciertas familias, ya que los padres nunca la transmitieron con convicción ni mucho menos con el corazón.

👉 Ya que estamos en los tiempos de las tecnologías que, por cierto, usted utiliza mucho para evangelizar, ¿cree usted que el uso de la televisión, tablets y móviles para los niños y jóvenes es siempre positivo?

P. R. R.: Como en todas las cosas, lo que se utiliza con exceso y sin control es nocivo y sobre todo en niños y jóvenes que aún no tienen un criterio formado para saber distinguir entre lo verdadero y lo falso, entre lo corrupto y lo sano, finalmente entre lo exagerado y lo equilibrado.
Por desgracia hay padres de familia muy egoístas e inconscientes que con tal de “liberarse de los niños” y así poder disfrutar de su tiempo, dejan a sus hijos horas enteras ante la televisión, jugando con sus móviles o viendo contenidos de Internet o juegos, sin control alguno. Aunque parezca increíble, he conocido niños de 6 y 7 años de edad que me han hecho saber que veían páginas pornográficas.
Los niños a tan temprana edad no necesitan de un móvil, si fuese tan sólo para hacer llamadas y estar en con ellos por razones de seguridad bueno, pero el problema es que con ese motivo o pretexto pueden ver y hacer de todo con sus aparatos que son en realidad unos ordenadores de bolsillo.
He visto niños con problemas graves de comunicación con sus propias familias, con sus amigos y también graves problemas de concentración para los estudios a causa de que pasan horas y horas enteras al día, en sus dispositivos electrónicos o ante la televisión.
Los mismos psicólogos están alertando por ese tipo de adicciones que cada vez son más numerosas y peligrosas para la salud mental y que también trae muchos problemas de disciplina en sus vidas.

Sin embargo, existen unos programas y aplicaciones para aprender gramática, lenguas, matemáticas y música, por ejemplo, que son interactivos, que corrigen al aprendiz y al mismo tiempo evalúan el nivel de sus conocimientos. Esas actividades controladas y bien aprovechadas harían mucho bien para el aprendizaje y educación de los hijos, en lugar de esos juegos que no sirven para nada en sus vidas ni les trasmiten valores de ningún tipo.    

👉 ¿Cuál sería para usted el peor error o la peor formación para los hijos?

P. R.R.: Sabemos que los hijos no solamente imitan a sus padres, sino que además los imitan al doble o al triple, ya sea en sus virtudes y/o en sus vicios.
Lo peor que he visto en fracasos familiares, es cuando los padres les inculcan a sus hijos que ante todo y lo más importante es “mantener su estatus social”, y el aparentar que son de alta casta y, evidentemente, cuando les incitan a los vicios y no les dan buen ejemplo, cuando se les trasmite sólo el amor al bienestar puramente material y al dinero, la consecuencia de todo ello es el producto de unos hijos sumamente egoístas e inhumanos. Las consecuencias de esa formación materialista con apariencia de alto nivel social, la sufren los propios padres cuando sus propios hijos les pagan con ingratitud y sin misericordia: veo continuamente casos de hijos que exigen a sus padres su herencia en vida, he visto jóvenes denunciando a sus padres para exigir su parte familiar o denunciarles porque no estaban de acuerdo con la repartición de los bienes familiares. He visto incluso casos muy crueles, en los cuales los hijos llegan a decir a sus progenitores que les han dado todo : “Yo no tengo nada que agradeceros, me habéis dado mi parte, lo que me pertenece por ley y por derecho…”.
Esas son las consecuencias de criar hijos sin educación, sin valores, por no haberles enseñado desde pequeños a ser agradecidos y humildes. Por haberles enseñado que, ante todo y lo más importante, es mantener una apariencia de vida social de alto nivel y no saber qué son las virtudes y la caridad. “Si crías cuervos, algún día te sacarán los ojos”

Sin embargo, lo más duro y triste que en una formación decadente de los hijos, es cuando los padres les inculcan ante todo, como supremo valor “el orgullo”. Hacerlos sentir desde pequeños que son superiores a otras personas, “nunca trates con gente que no sea de tu nivel”, no dejarse ayudar por nadie ni pedir ayuda a nadie por considéralo una humillación. Es muy duro ver personas hundidas en la miseria, en la desesperación, en la profunda depresión o en algún vicio y saber que nunca se dejarán ayudar por nadie, porque desde pequeños se les amamantó con un gran orgullo. Formar a los hijos de esa manera es condenarles para el resto de sus vidas, pues les das una garantía de que la mayoría de la sociedad siempre los rechazará. 

Serás bienaventurado Pedro, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los Cielos”.
San Mateo XVI, 17.   

Es un grave error dar por creer que por el solo hecho de provenir de una familia de títulos, o de una familia de nivel económico y social; ya tan sólo por eso van a heredar en su sangre la virtud, la nobleza y la inteligencia… He visto muchos fracasos familiares y muy dolorosos, por asumir esos falsos y cómodos “principios”.

👉 Finalmente, según su experiencia en la docencia y por lo que ha visto usted en fracasos y logros familiares, ¿Cuáles son los valores y virtudes más importantes para la formación de los hijos?

P. R. R.: Caridad, compasión con el necesitado, enseñarles a perdonar desde pequeños, enseñarles a valorar la disciplina en sus vidas.
Si desde temprana edad saben perdonarse entre hermanos, sabrán perdonar de mayores y evitarán tener un corazón duro y soberbio. Si siempre han ayudado al necesitado eso les valdrá para un día ser ayudados por los demás y obtendrán misericordia. Si toda su vida son disciplinados y formales, será como una carta de recomendación que les dará más posibilidades de tener un trabajo.

En una ocasión, un padre de familia me preguntó muy lleno de dolor y preocupado, “¿Padre, mis hijos serán influenciados por las consecuencias de mis errores y de mis vicios?” Mi respuesta fue la siguiente: “Por supuesto que ellos normalmente heredarán sus errores y sufrirán sus vicios; pero hay algo que va a tener mucha más influencia en sus vidas: y eso serán las oraciones y reparación que usted haga por ellos, porque la Misericordia de Dios es mucho más poderosa e infinita cuando un padre pide perdón y ayuda para sus hijos”.

“La única y verdadera nobleza se encuentra en la virtud, no en los títulos ni en la sangre”.
Blasón de la Familia Martelli.

Comentarios y preguntas, dirigirse a:  edisanjo2016@gmail.com

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Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruíz: 1980 Filosofía y latín en el Seminario Ntra. Señora Corredentora de Buenos Aires; 1986 Teología, Francés en Suiza; 1988 Ordenación sacerdotal, Seminario San Pío X, Suiza; 1988 Primer apostolado de parroquia en San Nicolás du Chardonnet, París, Francia; 1988-1990 Misión Parroquial en Mexico; 1991 - 2000 Madrid. España; 1996-2000 Exorcista "Ad Actum" en Valencia; 2000 - 2001 Parroquia en Wausau, Wisconsin, EEUU; 2000-2001 Capellán Hermanas del Corazón Real de Jesús. María Alm, Austria; 2002 - 2006 Capellán de convento Hermanas De La Presentación, Iowa, EEUU; 2006 - 2018 Casa De Retiros San José. Madrid, España.