♦♦ La pornografía es un asesino en serie

Miguel Serafín nos cuenta la historia de un hombre que acabó condenado por una serie de delitos, ¿el motivo? Algo pecaminoso y que está muy de moda: la pornografía

“La pornografía es un asesino en serie” Miguel Serafín

Recientemente escuché una historia de lo poderoso que es rezar el Santo Rosario. Personalmente lo rezo todos los días. Sé que acudir a la Santísima Virgen y a Nuestro Señor por medio del Rosario es algo que deberíamos hacer todos los creyentes, incluso porque la misma Virgen nos ha pedido en varias oportunidades que recemos.

Esta historia en particular que me llamó la atención NO LA PUDE CORROBORAR, por eso no la voy a relatar completa, pero diré que tenía que ver con un famoso asesino en serie de los Estados Unidos: Ted Bundy, el asesino en serie de mujeres más guapo conocido, y que muchas chicas fueron a su juicio sólo para verlo de cerca.

La historia va más o menos de un asesino que ya había cobrado la vida de varias chicas, y en uno de sus ataques se dirige a la residencia de una fraternidad estudiantil femenina llamada Chi Omega en Tallahassee, Florida. Allí ataca a tres asesinándolas, violando a una de ellas. Una cuarta después de recibir un garrotazo que le rompe la mandíbula y la lengua sobrevive para contar la historia.

Lo que inicialmente yo había escuchado era que una de las chicas de esa residencia había sobrevivido sin recibir un rasguño, porque se había quedado dormida rezando el Rosario cuando llegó el asesino; al que una fuerza extraña le había impedido proseguir y lo había hecho salir corriendo; y que un sacerdote católico había podido establecer el hecho, al hablar tanto con la chica después del ataque, como con el asesino tiempo después cuando fue capturado. Repito, esto no lo he podido corroborar.

Lo que sí voy a contar, es que recientemente he escuchado hablar de Ted Bundy en varias ocasiones, y por eso fue por lo que me decidí a buscar la historia que tenía que ver con el Santo Rosario. Entre otras cosas, busqué entrevistas de algunas de las víctimas que escaparon de sus manos y que ayudaron a capturarlo. A menudo me encontraba con entrevistas al propio Bundy antes o durante el juicio. Me rehusé a verlas porque entendía que se trataba de un hombre que, con vehemencia y seguridad de ser inocente, hablaba con la prensa en tono triunfalista y en ocasiones arrogante, incluso ante la evidencia que se había acumulado en su contra. Tan seguro estaba de lo que decía que no quiso que lo representara ningún abogado para su defensa, sino que lo hizo él mismo.

Finalmente me encontré con una entrevista que Bundy concedió un día antes de ser ejecutado en la silla eléctrica. Fue la primera vez que vi un video de Bundy:

Entre 1974 y 1978 Theodore Robert Bundy asesinó a varias chicas jóvenes. Fue capturado, enviado a prisión y condenado a la silla eléctrica por el asesinato de una niña de doce años. Bundy negó los asesinatos por años, y solo casi diez años después de su captura, reconoció haber asesinado a treinta víctimas.

Bundy fue ejecutado el 24 de enero de 1989; y la tarde del día anterior a su ejecución no quiso hablar con la prensa, pero concedió una entrevista al Dr. James Dobson, un psicólogo que había sido parte de la Comisión de Pornografía del Fiscal General de esa época, a quien Bundy hizo viajar desde California hasta Florida. Por primera vez vi y escuché al asesino que en mi cabeza era un hombre frío y calculador que diría cualquier cosa para lucir bien. Pero encontré a un hombre con una charla humilde que decía merecer el castigo de la justicia y estar arrepentido del dolor causado a las víctimas y sus familiares. El mensaje de Bundy era claro al querer solamente hablar con un especialista en pornografía como el Dr. Dobson: el mensaje más importante que Bundy quiso trasmitir al mundo antes de morir era advertir a la sociedad de cómo la pornografía había contribuido en gran medida a convertirlo en un asesino en serie.

Bundy inicia contando que su comportamiento que se desarrolló de manera destructiva no se debe a nada que haya tenido que ver con su formación, nunca fue abusado ni física ni psicológicamente. Recuerda a unos padres amorosos y preocupados por la educación moral de sus hijos. Dice Bundy que es la parte trágica de su vida; que, teniendo unos padres dedicados a sus cinco hijos, enfocados en su bienestar, criados con valores cristianos sólidos, aunque no fuera una familia excepcionalmente modelo, rescata que era una familia de la que recibió lo mejor.

El problema de Bundy según su testimonio comienza fuera de casa, cuando pasa por la tienda de alimentos o la farmacia local, y allí ve expuestas revistas que se conocen como “eróticas” o no explícitas que despiertan su interés. Continúa explicando que cuando niños andaban jugando de un lugar a otro, paseándose entre las casas y encontrando entre las cosas dejadas por los vecinos para ser tiradas, libros y revistas pornográficos que eran de una naturaleza más gráfica y explícita.

Quiero enfatizar que la pornografía más dañina es la que involucra violencia sexual. La boda entre esas dos fuerzas [sexo y violencia] conlleva; y eso lo sé yo muy bien, a un comportamiento que es muy terrible de describir”, dice Bundy al comenzar la entrevista.

Ted Bundy admite tener toda la responsabilidad de haber tomado todas las decisiones y las consecuencias de esas decisiones. “La cuestión” dice Bundy, “es como esa literatura contribuyó y ayudó a moldear y a darle forma al comportamiento violento.”

La entrevista continúa describiendo que Bundy llega al máximo nivel al que la literatura y revistas lo podían llevar, pasando a películas y videos y de allí saltar a la realidad.

sucede por etapas, gradualmente. Al menos a mí no me pasó de la noche a la mañana. Mi experiencia con la pornografía, la clase que tiene que ver con sexo violento, una vez que te vuelves adicto (…) como otra clase de adicciones, sigues buscando clases de material que sea más potente, más explícito, más gráfico […] como una adicción, te mantienes ansiando algo más y más fuerte, algo que te dé la sensación de más entusiasmo. Hasta que llegas al punto de que la pornografía no puede llegar más lejos. Llegas al punto de salto donde empiezas a preguntarte si tal vez llevarlo a cabo, te llegará a dar eso que va más allá de sólo leerlo o verlo.”

No hace mucho escribí un artículo titulado Los signos del final de los tiempos; acerca de dos niños de trece años que violaron y asesinaron violentamente a una niña de catorce. En el teléfono móvil de uno de ellos encontraron más de doce mil fotografías de pornografía violenta. Lo que nos lleva a recordar el mal que la pornografía ha hecho a la sociedad y nadie parece prestar atención seria al tema. Estamos dejando que nuestros niños sean atrapados en adicciones que no son para nada buenas para su desarrollo personal. A edades cada vez más tempranas, los niños ven pornografía porque los padres le dan acceso a ella en cualquier rincón, por medio de sus teléfonos celulares. Los padres creen tener el control de sus hijos, cuando ellos mismos andan ocupados en sus propios teléfonos.

La desatención incluye a la Iglesia que ha permanecido callada ante una peste como la pornografía. La pornografía está en las casas de los fieles que van a Misa y los sacerdotes no enseñan nada al respecto. Incluso los propios jerarcas han llegado a decir que hay pecados que son más graves que los que caen “debajo del cinturón”.

¿Qué tan grave puede ser? Bundy da una pista:

No soy un científico, pero he llevado una encuesta. […] He vivido en prisión ya por largo tiempo. Y he conocido muchos hombres que fueron motivados a cometer actos violentos justo como yo. Y sin excepción, cada uno de ellos estuvo profundamente involucrado en pornografía. Sin duda ni excepción, profundamente influenciados y consumidos por la adicción a la pornografía. No hay dudas al respecto. El propio estudio del FBI sobre asesinos en serie muestra que el interés más común dentro de los asesinos en serie es la pornografía.”

El Dr. Dobson le contesta, “es verdad”.

Ted Bundy responde la pregunta que el Dr. Dobson le hace con respecto a si merece el castigo de ser ejecutado. La respuesta de Bundy es la que me llevó a escribir este artículo con la esperanza de hacer algo para proteger a nuestros niños:

Le responderé honestamente.” Dijo Bundy. “No quiero morir. Ciertamente merezco el castigo más extremo que la sociedad tiene y creo que la sociedad merece ser protegida de mí y de otros como yo. Esa es la ironía. De lo que hablo, va más allá de cualquier retribución porque no hay nada en el mundo que matándome devuelva esas hijas a sus padres y corrija y alivie el dolor. Pero le diré, hoy hay muchos otros niños jugando en las calles de este país, que morirán mañana, y el día siguiente y el siguiente y el próximo mes, porque otros jóvenes están leyendo y viendo la clase de cosas que hay disponibles en los medios hoy.”

Ted Bundy murió en 1989 y se escandalizaba de los medios que llevaban pornografía a las casas en ese entonces como los canales porno por cable; ni se imaginaba la cantidad de pornografía y los medios invasivos que la tecnología del futuro por medio de celulares y ordenadores iba a ofrecer a esos niños de los que él hablaba había que proteger.

La pornografía es un asesino en serie que no tratamos ni siquiera de capturar: Asesina los valores morales de las personas; asesina relaciones sexuales sanas llevando al abuso sexual; asesina a las mujeres cosificándolas y abusándolas; asesina en vida a niños que son explotados sexualmente; asesina la salud de las personas cuando de manera alarmante incrementa las enfermedades de transmisión sexual; asesina el sentido procreativo de la sexualidad distorsionándolo; asesina los matrimonios incrementando el divorcio; en resumen, asesina la sociedad.

Van a matarme y protegerán la sociedad de mí, pero allí afuera hay mucha, mucha más gente que está adicta a la pornografía y no están haciendo nada al respecto.” (Ted Bundy).

Miguel Serafín

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