El cine católico: Superestrellas de ayer y hoy

Jorge nos habla de como ha degenerado el cine e incluso, dentro de los ambientes parroquiales y en internet, tantas veces escuchamos recomendaciones sobre películas de muy dudoso contenido, ¿Existe hoy en día el cine católico?

“El cine católico: Superestrellas de ayer y hoy”, Jorge A. Rangel

Un sueño hecho realidad

Una tercera parte de nuestra vida lo empleamos en dormir, para reparar las fuerzas, y hacer de cada día como si fuera el primero y el mejor. Soñamos y nuestra mente con total libertad juega mezclando verdades con recuerdos, deseos con impresiones, fantasías con con realidades. No se escoge el sueño, o los sueños del descanso nocturno y algunos se recuerdan y muchos se esfuman al despertar por la mañana. Soñar, es como ser el personaje principal de una película, film, o cortometraje.

El séptimo arte, entre guionistas y productores

La palabra cine, es abreviatura de cinematografía, es una técnica y arte por la que proyectando fotografías de un objetivo a cierta velocidad, se obtiene al verlo una sensación de movimiento. Esto se empleó para las primeras películas llamadas “mudas”, donde las fotografías eran en blanco y negro (monocromáticas), posteriormente se les añadió sonido y color. Es imposible decir cuáles son las mejores películas pues en gustos se rompen géneros y si pretendemos hacer una lista, resultaría que ni son todas las que están ni están todas las que son.

La tecnología influyó mucho en lo que de arte tuvo y lo que era un trabajo manual y fotográfico se simplificó mejorando las imágenes, poder modificarlas, combinarlas con dibujos, la fantasía se pudo hacer visible, el sonido ni se diga, es envolvente y hoy ir al cine es como escoger el sueño que uno desea tener, son las fantasías animadas de ayer y hoy.

La cine se hizo una industria que responde a la demanda de los espectadores ofreciendo más y mejores efectos especiales, imágenes, sonidos y hasta aromas, pura apariencia de realidad, el guión de la historia pasa al segundo término e incluso no importa.

Los remakes (refritos) son un recurso ante la falta de guiones nuevos, solo agregando efectos especiales y adelante.

La descontextualización

El cine, por las películas transmite mensajes. Y refiriéndonos al cine con temas religiosos podemos apreciar un abanico de títulos, por ejemplo, las anteriores a los años cincuenta del siglo pasado donde se buscó plasmar con rigurosa fidelidad las vidas de muchos santos, y con ellas infinidad de rodajes con temas que tocaron la problemática de familias como la fidelidad, el respeto, la superación, la honradez. Otras, como una famosa serie de películas sobre el Santo Rosario, del padre Peytón, sacerdote Irlandés, para promover el rezo y conocimiento de los misterios de esta santa oración. Pero al mismo tiempo ya por los años sesenta surgen películas como la “Novicia rebelde”, que entre imágenes y cantos muy atractivos entrelazan la historia romántica de la elección de estado de una muchacha que quiere ser monja y se enamora de un capitán viudo con varios hijos , posteriormente en los años 70 como un balde de agua llega “Jesucristo Superestrella” película irrespetuosa que deforma la imagen de Nuestro Divino Salvador, exagera los personajes, les ridiculiza y mezcla las imágenes con el ruido estridente de guitarras y tambores acompañada de gritos, para algunos es presentar a un Jesús cercano a los jóvenes y a los tiempos modernos, haciendo a nuestro Señor tan humano que la Magdalena canta: ¿No se cómo amarlo?

Tal parece que al desaparecer el índice de libros no recomendables para los fieles de la Iglesia, desató que todo se pueda escribir y leer y en el cine, filmar y ofrecer, ver y oír es más fácil. De todo ha pasado en los últimos 40 años, como el Exorcista, Las Tentaciones de Cristo; ahora añadiendo en poco de drama, después un toque de morbo, más allá agregando una historia paralela de amor para que no aburran, las películas religiosas se volvieron un desastre. Una película que anunció lo que venía fue la tan recomendada “Apostasía”, como prólogo de una realidad que estamos padeciendo.

Soy consciente de lo limitado de mi escrito, pero es algo de lo que he apreciado en mi vida.

En los últimos años surgieron una serie de películas en donde cometen un gran error, la descontextualización. Pretenden presentar a personajes que vivieron hace cincuenta años y más, y mucho más, como si vivieran y afrontaran situaciones de hoy, como si fueran sacerdotes o religiosas como hoy nos los encontramos en la calle, y eso, es mentir, descontextualizar; hay situaciones que por ignorancia o por mil razones no toman en cuenta, cómo era y como está de cambiada nuestra Iglesia, protestantizada y ahora, neopaganizada.

Incluso hay muchas películas no católicas que presentan historias, dramas y personajes, como Saulo, para nosotros San Pablo, y muchos que se dicen fieles hasta la recomiendan sin caer en cuenta que el que paga, en el caso del cine, manda su mensaje que difiere muchas veces con lo que marca la verdad, nuestra doctrina y nuestra fe.

Espectadores y no personajes

El observador también tiene su culpa, pues parece que estamos en una época en la que pensar requiere un esfuerzo supremo, todo se arregla con unas palomitas y un refresco, se prefiere una película donde todo está claro, y donde todo termina bien, ya que para sufrir esta la vida, el tiempo que estamos despiertos.

No seamos fieles perezosos de butaca, la trama de la vida de nuestra Iglesia está perdiendo el hilo conductor del plan de Dios, de sus deseos y mandamientos. Aunque nos llamen violentos, injustos y rígidos, permanezcamos fieles, aferremos nuestras manos a la sana doctrina, a la tradición, a Jesús vivo en la Santísima Eucaristía, pidiendo a Nuestra Madre celestial que termine la película de ficción que estamos no solo viendo, sino sufriendo por tantos efectos especiales, en donde seres de otro planeta que viven al sur del nuevo continente, descubrieron por sus ritos de chamanismo y brujería al verdadero dios y a la madre tierra, y ofrecen a la Iglesia Universal que con ellos toda creencia cabe y vale, y nosotros con todo y la Revelación Divina tenemos que reconocer que estamos equivocados.

The end.

Jorge A. Rangel

¿Quieren saber lo qué es el cine católico? En nuestra sección de “El cine” tienen la mejor selección de documentales

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