Acabar con lo creado a imagen y semejanza de Dios. La Iglesia

Miguel Serafín continúa hablándonos del plan masónico que se ha infiltrado en la Iglesia para acabar con los creado, ¿Han escuchado hablar de la Instrucción Permanente de Alta Vendita ? Lean el artículo, no tiene desperdicio

Acabar con lo creado a imagen y semejanza de Dios. La Iglesia

LA IGLESIA

Hoy día se está dando un fenómeno que está pasando inadvertido. Es el  pelagianismo que nos lleva al naturalismo, dos herejías que fueron aparentemente resueltas en su momento, pero que al día de hoy cobran activa vigencia. Pelagio se basaba en que el pecado de Adán y Eva no afectaba a su descendencia, es decir que la humanidad no estaba afectada por el pecado original. Partiendo de allí, Pelagio consideraba que el ser humano por sus propias fuerzas podía vencer el mal, porque por naturaleza era bueno. Las implicaciones que parecen sencillas e inofensivas, no lo son. Esto quiere decir que el hombre se basta así mismo y no necesita a Dios. Saca a Dios del panorama.

Si así fuera, el hombre por sí mismo sería capaz de construir el “paraíso terrenal.” Se llega al naturalismo entonces, que busca que la criatura humana, pueda llegar a ser divina por propia superación e inteligencia. Es el hombre ensoberbecido que por sus avances científicos y tecnológicos juega a ser Dios aquí en la tierra creyendo que puede llegar a ser divino, y lo que le sobrevendrá será la ausencia completa de Dios cuando Dios juzgue.

Pero no es de extrañarnos, al padre de las mentiras, al que nos metió en todo este lío ya le pasó, siendo criatura, quiso ser como Dios y fue lanzado al infierno creado para él y sus seguidores. Por lo tanto, hay que desconfiar de nuestra bondad. Quien dice que el pecado original no nos afecta y que desde nuestra naturaleza buena podemos llegar a ser como Dios, está cayendo en el naturalismo, que se ha tratado de implantar como estrategia para erosionar La Iglesia. El naturalismo es la estrategia teológica de las logias masónicas para acabar con la existencia de Dios en el mundo. Pero antes había que infiltrar a La Iglesia para corromper la doctrina.

De otra parte, la fe Católica nos enseña que estamos sujetos a lo sobrenatural, muestra que la realidad es otra. “Sin mí no podéis hacer nada”. El Señor nos dice que sin Dios no podemos hacer nada, justo porque somos una raza caída, una raza que tiende al pecado, al mal; porque desde el pecado original quedamos heridos y tendemos a la concupiscencia. Los seres humanos somos rebeldes por naturaleza. Somos dados a lo fácil y a la maldad, a la trampa. Por tanto, sin Dios no existe el “paraíso terrenal.” Esa es la doctrina Católica, lo que no quiere decir que Dios tenga que hacer todo, sino que se necesitan nuestros esfuerzos para lograr el bien y que debemos siempre tener en cuenta a Dios. Nuestros esfuerzos son grandes y difíciles porque por nuestra naturaleza caída, el mundo que tenemos se vuelve contra nosotros mismos; pero no es imposible siendo criaturas llegar a participar de Su Divinidad, si contamos con Dios. 

Hoy existe un pelagianismo moderno que nos hace ver que nacemos buenos, pero que “la sociedad nos corrompe”, adjudicando a la “sociedad” un carácter personal, un ente oscuro y siniestro que tiende al mal,  que no tiene nada que ver con el carácter bueno de los individuos, cuando en realidad la sociedad está compuesta por individuos que tienden al mal, y es el conjunto de las maldades de los individuos los que hacen una sociedad corrupta en un planeta limpio y sano que ellos se encargarán de ordenar: Prometen El paraíso en la tierra.

El catolicismo ha enseñado que es a nivel individual que somos encargados de nuestro propio destino y salvación.

Es a nivel del esfuerzo individual que hacemos una sociedad mejor, y por tanto es en el individuo con la ayuda De Dios, que la sociedad crea mecanismos que pueden salvar a muchos. Es en el catolicismo que los países occidentales han basado sus constituciones. La liberad y la igualdad individual son de origen cristiano. Eso es lo que ha creado mejores sociedades que de ningún modo quiere decir que han sido perfectas, pero sí menos tiranas.

Hoy existe lo que se ha llamado la “justicia social” que tiende a defender a los individuos sin hacer ningún esfuerzo, de todo loque la “sociedad mala” les genera: pobreza, discriminación posibilidades de empleo. Se ha generado defensores de los pobres, de las mujeres, de los odiados por los homófobos, por los provida, por los racistas. Surgen quienes se autoproclaman defensores de los débiles para llevarlos a un estado superior de vida con menos esfuerzo, librándolos de conflictos, de discriminación. Utilizando las propios principios de libertad e igualdad, pretenden quitarles a los ricos para darle a los pobres, defender a los desamparados y marginados tal y como hicieron los gobiernos comunistas. Prometen el paraíso en la tierra.

Para llegar a donde se ha llegado hoy, debían corromper dos instituciones  muy grandes para la sociedad como lo anoté en el artículo anterior dedicado a la mujer y la familia, hoy nos ocuparemos de La Iglesia.

Acabar con La Iglesia: Dejarla vacía, sin contenido.

En documento titulado Instrucción Permanente de Alta Vendita considerado como un documento masónico, se describe un plan para infiltrar La Iglesia Católica y acabarla desde dentro, promoviendo ideas liberales hasta dejar sólo un cascarón externo sin contenido teológico. Sin Dios.

Los Papas Pío IX y León XIII pidieron que fuera publicado para alertar a toda la Iglesia del malévolo plan. En 1959 Jacques Crétineau, un devoto hombre lo publicó por primera vez.

Este plan masónico no se trata de un plan brutal de asalto, sino que requería paciencia. Había que esperar resultados unos doscientos años después. Primero atrayendo a la juventud seduciéndola para luego infiltrar jóvenes como sacerdotes; esperar a que estos sacerdotes ocuparan altos cargos episcopales y cardenalicios, invadir todas las funciones, administrativas, ejecutivas, y judiciales; y estos cardenales del futuro, llegar a ser llamados a elegir algún día al Pontífice de acuerdo con el corazón masónico; y así tener el domino de toda La Iglesia.

Pequeño Tigre, pseudónimo que utiliza el autor del documento, alcanza a explicar que este pontífice deberá imbuirse en principios humanitarios que se pondrían en marcha. Este plan de la sociedad secreta triunfaría, dice el autor, “se cumplirá por la más sencilla de las razones, porque está basado en las pasiones del hombre”. Y termina diciendo “nuestro plan tendrá éxito algún día, incluso más allá de nuestros cálculos más improbables”.

Los jóvenes fueron atraídos por gobiernos comunistas y fueron reclutados en todas partes del mundo, adoctrinados con las teorías marxistas y enviados a invadir los principales seminarios católicos. Con esas ideas románticas comunistas, pero con firme determinación, jóvenes escogidos por sus sobresalientes y brillantes mentes y con don de gentes, con grandes resultados académicos; se ganaron la confianza y afecto de sus superiores y fueron posteriormente recomendados a ocupar cargos importantes dentro de la jerarquía que las veteranas generaciones de La Iglesia iban dejando.

Bella V. Dodd, una excomunista convertida al catolicismo por el gran arzobispo Fulton Sheen, dio una pequeña, pero muy significativa muestra del logro de los marxistas en el mundo. Bella Dodd declaró ante la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, que a finales de los años 20 y durante la década de los años 30, agentes del partido comunista de ese país, habían recibido órdenes de Moscú, que debían destruir la Iglesia Católica infiltrando agentes comunistas en los seminarios. Bella Dodd declaró que ella misma en los años 30 había colaborado para infiltrar 1100 seminaristas. Unos años antes de morir dijo conocer cuatro cardenales en roma que eran agentes comunistas.

El siguiente paso que el comunismo dio dentro de la Iglesia para corromperla, fue la estrategia de empezar a rechazar a chicos que dieran muestras de ser candidatos idóneos para el sacerdocio, y aceptar aquellos que tuvieran inclinaciones homosexuales.

Lo demás es historia, la doctrina, el depósito de la fe se menoscaba gradualmente. Hoy vemos que los jerarcas de la Iglesia en su mayoría no creen en el demonio, ni en el infierno, ni en la condenación eterna de las almas de personas que mueran en estado de pecado mortal. La Iglesia que fue instituida por Cristo, específicamente para la salvación de las almas, ya renunció a hablar del peligro que corremos, renunció a hablar de nuestro peor enemigo el demonio, renunció a hablar de la muerte y del infierno; al igual que suicidio, aborto, homosexualismo, ideología de género, vientres subrogados, fertilización in vitro, adulterio, aborto, contracepción, etc.pecados que son intrínsicamente malos.  Es decir, renunció a anunciar el por qué se dio el Sacrificio de Cristo, y al suprimir el por qué, se renuncia al mismo Cristo como Salvador, como Redentor; y eso lo reduce a un simple ser humano bueno al que todos debemos imitar para llegar a crear el paraíso terrenal siendo nosotros también buenos. La Iglesia sólo se dedica a hablar y resolver problemas como la pobreza, la inmigración, el cambio climático, y amar a la madre tierra, que no son intrínsicamente malos. 

El documento de Alta Vendita en uno de sus apartes afirma “El Papa, sea quien sea, jamás vendrá a las sociedades secretas. Son las sociedades secretas las que deben llegar primero a La Iglesia, en la resolución de conquistarlos a ambos”.

Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia.

Miguel Serafín

¿Les gustaría leer los anteriores artículos de Miguel Serafín sobre el plan para acabar con lo creado a imagen y semejanza de Dios?

Acabar con lo creado: Aborto

Acabar con lo creado: Calentamiento global

Acabar con lo creado: La familia


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