La pantalla sin papá, pervierte

Una firma invitada, Daniel Giaquinta, entra a valorar la educación que reciben los millennials, ¿Son los padres los formadores o ceden esta función al ordenador, a la televisión…?

“La pantalla sin papá, pervierte”, Daniel Giaquinta

Dicen que hubo un Congreso de diablos en el Infierno y que vinieron de los cuatro confines de su Mundo para reunirse y debatir lo que sabían sería inútil, porque Lucifer haría lo que él quisiera. Sin embargo, como buenos creadores del democratismo liberal, se arrimaron al parlamento. La cuestión estaba candente. La pregunta para debatir había sido tronada desde la penumbra helada más profunda. Ella inquiría:

-Si tuviéramos que llevar a cometer una sola acción infame e hija emérita de la soberbia que golpeara en los tobillos del Innombrable (¡pero no en su Talón, que ya hemos recibido una terrible patada por ello! ¡Y no quiero que se repita o los tendré bajo la hez mil años!), ¿cuál debería ser?

-Una sola, he dicho, una acción del hombre re-creado que arruine todo y empuje a todas las siguientes. ¿Cuál les parece?

Dicen que los genios y duendes se escondieron; dicen que Moloch hinchó su asqueroso pecho y que Astaroth ya movía sus rojos ojos como pidiendo la palabra. Pero Beelzebul hizo hablar a Asmodeo. Entonces éste lascivo dijo:

-La ley primera del Innombrable describía todo lo que creó para estos gusanos de hombres a los que hizo equivocadamente varón y varona; y la ley segunda paró sobre la tierra a la Madre y nunca más reconocida Mujer –aquí quiso insultar pero no pudo– que dio a luz al Hijo Varón del Innombrable que pisó miserablemente la cabeza de nuestro magnífico rey con su sucio talón de circunciso… Es evidente entonces que contra la naturaleza y contra la re-naturaleza del Innombrable está la sodomía de los hombres como ariete contra todo.

Beelzebul dijo que eso lo había dicho antes él mismo, por lo cual estaba correctamente pensado, y lo decretó como táctica del mundo mundano. (Lo sucedido sobre Sodoma y Gomorra lo acicateaba hacia el buen camino emprendido, y las quejas del petiso abortivo apóstol del Innombrable le aceleró el esfuerzo: “los sodomitas no entrarán en el…” ja,ja,ja rió solo con su eco y se angustió aún más).

De la teología de la Historia, volvamos a los hechos.

Siempre ha habido delito contra natura, pero en estas épocas tecnológicas han crecido exponencialmente las manifestaciones afeminadas, los grupos gays, la pedofilia y los lobbies homosexuales. Aunque no es lo peor. Aún podemos agregarle un daño mayor para la convivencia social: han crecido en cantidad los que sin ser homosexuales opinan que no es algo chocante. Aquí la crisis.

El demonio sigue trabajando en golpear al mundo y a la Iglesia con este vicio tibetano. La pregunta que nos hacemos es dónde da el golpe para que salte tanto pervertido. ¿Será un gen que se detona? La ciencia genética dice que no existe ningún indicio. ¿Será el temperamento? Los psicólogos materialistas freudianos dicen que no hay temperamento pero que todo viene de una tal Líbido a la que debemos estimular y liberar si queremos estar “sanos”, por tanto la perversión es reprimir para estos ideólogos. Y la psicología realista, contradiciendo a estos unívocos, nota que la potencialidad del yo puede ser utilizada para cualquier fin, incluso para la perversión contra la vida.

El hombre es el único animal sin instintos determinantes, el único animal que se suicida.

Entonces, ¿dónde estará la causa del aumento en las costumbres antinaturales y de los pensamientos contrarios a la realidad de la persona?

Sencillamente, en la imagen. En la imagen que mueve nuestra voluntad desde nuestra fantasía. Es decir, todo ser humano necesita de la imagen para pensar y motivarse. Tanto para “guardarse” adentro la realidad conocida, como para volver a la misma realidad.

Y cuando ya tiene la realidad con él, la persona será libre. “Lo primero en la intención es lo último en la consecución”, decían los Antiguos con gran conocimiento de la psicología. El arquitecto arma primero la maqueta, después construye. Y lo contrario, será, por ejemplo, la abulia como la falta de “sueño” por conseguir algo. Porque la imagen moviliza. La persona que camina dormida –sonámbulo- es la que está llevada inconsciente por la imaginación. La imagen motiva, moviliza, acicatea, enciende las pasiones…

Y así como la familia educa las emociones de sus hijos mediante charlas llenas de relatos de los mayores, de tradiciones heroicas, o también de recuerdos de alegrías y cuentos, así la ausencia de imagen produce un vacío. La inteligencia trabaja internamente sobre las imágenes de dónde saca (abstrae) los universales y dónde ensambla creatividades. El niño, el joven, y toda persona educada, buscarán imágenes para construir proyectos, para ver la posibilidad de realizarlos, para ver los pros y contras de una idea. De lo contrario, se “tilda” como una computadora mal controlada.

Y aquí la necesidad del juicio crítico porque aquél que dé imágenes a una persona le direccionará en algo o en mucho la libertad, en la medida que con ellas le esconda la realidad de las cosas. El juicio crítico, deberá analizar y verificar (ir a ver si son de la realidad o son virtuales) las imágenes recibidas.

Pero si no fue ayudado a construir el juicio crítico, si no se lo educó en el consumo equilibrado y analítico de cuentos y vivencias, entonces la imagen reinará sobre las pasiones y éstas dominarán la libertad, la subyugarán. “Vive como piensas o terminarás pensando como vives”. Si las imágenes me hacen vivir contra natura, buscará la inteligencia los argumentos anfibológicos o sofísticos más alambicados con tal de justificar la contradicción entre imagen y realidad que el manipulador me ha impuesto.

Aquí aparece la pantalla. Aquí vemos que nuestros millennials están dieciocho horas diarias delante del mundo virtual.

Y vemos que los padres millennials “calman” los nerviosismos de sus bebés con pequeñas pantallas que los “distraen” con luces y musiquitas… Para que luego estos devoradores de imágenes construidas estén aún más nerviosos, lo cual es el efecto directo de la imagen, como decíamos del movimiento sonámbulo.

Y creciendo los niños, siguen recibiendo información desde la emotividad de la imagen, no necesariamente desde el argumento racional que podría haber llegado con la tertulia familiar ahora inexistente… Imágenes emocionales que los hacen gustar e inclinarse hacia ciertas costumbres simpáticas y hasta llenas de placeres sensuales. Y cuando llegan a la adolescencia, los movimientos hormonales les hacen gustar mucho más de las imágenes estimulantes. El estímulo externo mueve desde lo sensual a lo corporal. A esto denominamos “ruido” en Comunicación: ausencia del silencio reflexivo, presencia de mucha reacción al estímulo externo sin anclaje de la imagen virtual.

Delante de celulares y computadoras, con netflix y navegadores, ¿qué saben los padres de esos estímulos que vienen recibiendo sus hijos desde la época en que ni siquiera distinguían el chupete de la tablet? Y los mismos papás ¿verifican la imagen? O los jóvenes, desde sus mismos comentarios, no saben si es positivo o negativo el placer hacia cierto estímulo visual, simplemente lo disfrutan para conocer, dicen que es información. Y de tal imagen deducen cualquier aseveración.

El trabajo de la imagen recibida ha consistido en direccionarlos, con la fuerza del gran placer que mueve las hormonas durante el proceso. (Por algo el consumo de sindenafil se da más en los agotados jóvenes que en los viejos…Y la aparición de modalidades parafílicas virtuales hasta la ridiculez como la de adosar apps de labios a la pantalla).

Con la evidencia de estos hechos, desde hace cuarenta años o más, los jóvenes viven en la sociedad del estímulo visual y la deducción de las ideas a partir de tales imágenes. No sólo para el mundo de las concepciones científicas y filosóficas, sino sustancialmente de las visiones éticas y vivenciales.

La apreciación del mal y del bien no se está dando por captación de la realidad, pensamiento sobre ella y adecuación a ella. Ahora el bien se da por el estímulo positivo que una imagen construida me posiciona en mi sensualidad, o lo contrario. Así por ejemplo, si veo en imágenes cinéticas o estáticas a un adulto homosexual enamorado y feliz de su pareja homosexual, con situaciones de vida que lo hacen felices (según la imagen), entonces el millenials suele definir intelectualmente la imagen así: “si ellos están felices, está bien, ¿quién soy yo para decirles que no?… Yo no lo haré…o no sé, pero ellos son felices…”

Y si estas imágenes vienen en dibujitos animados desde la primera infancia, y siguen en novelitas cinéticas de Netflix, y lo veo en las estrellas de Hollywood… Y si son lindos y simpáticos los personajes, entonces el millennials siente que le gusta, o le viene gustando de niño… La imagen se posicionó, empuja la sensualidad interior, encauza las pasiones hacia los mismos objetivos, se buscan las ocasiones exteriores, se tipifica la propia imagen afuera, se cae en lo fáctico porque no hay criterios, se repite la acción, se da la redundancia, se crea el vicio, y esta sobre-naturaleza exige a la inteligencia justificar lo antinatural.

Si se me permite, una de las causas fundamentales de la perversión homosexual con su seguidilla de perversiones, incluyendo la pedofilia, nace de la paternidad “educativa” de la imagen virtual sobre nuestros niños. Vive como piensas o terminarás pensando como vives.

Daniel Giaquinta (Periodista)

Tomen nota, la pantalla sin papá, pervierte

Les recordamos que Marchando Religión está en las siguientes redes sociales:

FacebookTwitterYoutube

Nuestro artículo recomendado: Derechos humanos y divorcio




*Se prohíbe la reproducción de todo contenido de esta revista, salvo que se cite la fuente de procedencia y se nos enlace.

 NO SE MARCHE SIN RECORRER NUESTRA WEB

Marchandoreligión  no se hace responsable ni puede ser hecha responsable de:

  • Los contenidos de cualquier tipo de sus articulistas y colaboradores y de sus posibles efectos o consecuencias. Su publicación en esta revista no supone que www.marchandoreligion.es se identifique necesariamente con tales contenidos.
  • La responsabilidad del contenido de los artículos, colaboraciones, textos y escritos publicados en esta web es exclusivamente de su respectivo autor
Firma invitada

Firma invitada

Firma invitada