¿Fertilización in vitro? Mejor piénsalo dos veces

La fertilización in vitro, un método que va contra la ley natural, en este proceso se desechan vidas humanas. Una voz facultada nos habla de todo esto, el Dr. Mario Guzmán. Les animamos a leer y difundir este artículo

“¿Fertilización in vitro? Mejor piénsalo dos veces”, Mario Guzmán Sescosse

Con frecuencia me encuentro con personas que están en contra del aborto, pero a favor de la fertilización in vitro (FIV). Incluso algunas de ellas me han dicho “nunca me haría un aborto, pero no me arrepiento de haberme realizado una FIV”.

Muchas de las personas que piensan así, lo hacen bajo una premisa positiva, bajo un deseo comprensible, bajo un anhelo casi universal; el de tener un hijo. Sin embargo, también lo hacen, en algunas ocasiones, desde la ignorancia o el desconocimiento o desde la decisión de no enterarse de qué va el proceso de la FIV. Por eso considero importante retomar una publicación que hice en mis redes sociales hace un par de meses, con la intención de que la gente comprenda las implicaciones éticas de la FIV, que lo piensen dos veces antes de tomar la decisión y conozcan otras alternativas que pueden ser eficaces. Vamos por partes.

La vida humana inicia en la concepción con la conformación del cigoto donde los dos gametos, el espermatozoide y el ovulo, se unen e inicia un individuo con su propio ADN. Es un ser humano en constante desarrollo hasta el día de su muerte. A ese ser humano primero se le conoce como cigoto, después como embrión, después como feto, después como bebé, niño, adolescente, adulto y finalmente como adulto mayor o anciano.

Si matar a un humano está mal, entonces está mal en cualquiera de sus etapas del desarrollo, sea embrión, adolescente o adulto, pues no hay argumentos validos para decir que el valor de un ser humano radica en su etapa de desarrollo y no en su valor intrínseco, tristemente eso es lo que sucede con la fertilización in vitro. En dicho procedimiento se genera la concepción de manera artificial y cuando el cigoto entra en la etapa embrionaria, con 5 o 6 días de vida, se implanta en la cavidad uterina. Pero para lograr un solo embarazo, los doctores pueden intentar fertilizar hasta 20 óvulos, y de los que hayan logrado la fertilización y pasar a la etapa embrionaria se analizarán y se escogerá el embrión (al ser humano) con las “mejores características” y ese se implantará, los demás embriones (seres humanos) o se desechan, o se congelan o se donan a otra pareja o los utilizan para investigación.

De tal forma que la fertilización in-vitro es un método que va contra la ley natural, porque se decide cuál ser humano vivirá y cuál ser humano no vivirá.

Es un método donde no se aborta un ser humano, sino a varios de ellos. Finalmente, es un procedimiento moralmente ilícito porque a esos seres humanos o se les deja morir o se les congela hasta que sus padres decidan descongelarlo.

Otro elemento importante para resaltar es que algunas personas consideran que es su “derecho” el ser padres, confunden anhelo o deseo con derecho. Pero seamos claros, no hay ningún ser humano que tenga derecho a tener hijos, la paternidad es un don, un regalo y un enorme compromiso donde los hijos no nos pertenecen, sino que nos han sido encomendados para promover su sano desarrollo físico, social, psicológico y espiritual. Tampoco hay ningún ser humano que tenga el derecho a decidir quién vive y quién muere, como se hace en el procedimiento de la IFV. Esta es una forma de eugenesia basada en el criterio de los médicos que le asignan mayor o menor valor a esos embriones, por lo que aquellos que son considerados de poco valor no tendrán la oportunidad de continuar con su desarrollo humano. No importa qué ley diga lo contrario, no importan cómo busquemos justificar la selección y el desecho de seres humanos.

No hay ninguna ley o criterio médico que pueda estar por encima de la ley natural y por lo tanto quienes piensan que es su derecho necesitan confrontarse con la realidad, pues eso es un falso derecho.

Quienes acuden a la FIV necesitan ser conscientes de que ellos serán papás no solo del hijo que den a luz, sino también de los hijos que sean desechados en su periodo embrionario, así como de aquellos que queden en estado de congelamiento o sean donados a otras parejas. Por ello también tienen responsabilidad ante esos hijos.

Es importante recordar, que una enorme tarea en la vida es aprender a aceptar que ésta no debe de ser como uno quiere, por eso si alguien se espera hasta los 35 años para tener un hijo o si tiene una condición médica que le impide tener hijos necesita aceptar su realidad y conducirse con respeto ante la naturaleza humana. De lo contrario, al caer en la FIV se está jugando a ser Dios, a poner nuestros intereses por encima de Su voluntad a forzar la realidad a adaptarse a nosotros y no nosotros a ella.

Por ello, las parejas que no pueden tener hijos necesitan saber que hay otras opciones disponibles y que no implican actos moralmente ilícitos, por ejemplo el método Creighton Model Fertility Care System www.naprotechnology.com que ha probado ser un método apegado a la ley natural y con significativos resultados para quienes han tenido dificultades en su fertilidad. También está la opción de adoptar y así crear la experiencia de amor y familia no solo para la pareja, sino para un niño vivo que tiene la necesidad de ser aceptado y amado como cualquier otro niño. Si ninguna de estas opciones es viable, entonces la pareja tiene una última opción, la de aceptar su realidad, entendiendo que la vida no tiene que ser como uno quiere, que esta no se tiene que adaptar a nosotros, sino nosotros a ella.

Si alguno de los lectores ya participó en IFV le invito a que no lo promueva, a que no participe más en el desecho de seres humanos, y que mejor promueve las otras opciones que aquí se mencionaron. De esa forma contribuye a un mundo que respeta la vida y la ley natural a la que todos nos debemos.

Saludos a todos

Dr. Mario Guzmán Sescosse

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Mario Guzmán

Mario Guzmán

Dr. Mario Guzmán Sescosse es profesor e investigador de tiempo completo en Trinity Christian College en la ciudad de Chicago en EUA. Es doctor en psicología y cuenta con dos maestrías en psicología y psicoterapia, además de la licenciatura en psicología y estudios en filosofía. Es autor del libro "La Transformación del adolescente", de diversas obras científicas y capítulos de libro. Tiene más de 17 años de experiencia como terapeuta. Sus intereses académicos son psicología y religión, psicoterapia, psicopatología y desarrollo humano. Además, está casado y tiene 3 hijos junto con su esposa. https://www.drmarioguzman.com/