Duodécimo Domingo después de Pentecostés



Evangelio del día. Santa Misa Tradicional

Evangelio según San Lucas, X

En aquel tiempo: Dijo Jesús a sus discípulos: Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis. Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que  vosotros veis y no lo vieron, oír lo que vosotros oís y no lo oyeron. Levantóse en esto un doctor de la Ley y le dijo por tentarle: Maestro, ¿qué haré para poseer la vida eterna? y él le contestó:¿Qué es lo que se halla es­crito en la Ley? ¿Qué lees en ella? Respondió él: Amarás al Señor, tu Dios, con .todo tu corazón, y toda tu alma, con todas tus fuerzas; y todo tu entendimiento; y tu prójimo como a ti mismo. Bien has respondido, dijole Jesús: haz eso, y vivirás. Mas él, queriendo jus­tificarse, preguntó de nuevo: y ¿quién es mi prójimo? Entonces Jesús, tomando la palabra- dijo: Un hombre bajaba de Jerusalén a Jeri­có y cayó en manos de unos ladrones, los cuales le despojaron y, después de herirle, se fueron, dejándole medio muerto. Llegó a pasar por el mismo camino un sacerdote; y, aunque le vio, pasó de largo. Asimismo, un levita, y llegando cerca de aquel lugar, le vio, y pasó también de largo. Mas llegó igualmente un viajero sama­ritano, y al verle, movióse a compasión. Y acercándose, le vendó las heridas, y echó en ellas aceite y vino; y montándole en su jumento, lo llevó a una venta y le cuidó. Y al día siguiente sacó dos denarios, y dióselos al posadero diciéndole: Cuídamelo, y cuanto gastares de más, te lo abonaré cuando vuelva. ¿Cuál de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Respondió el doctor: El que usó con él de misericordia. Dijole Jesús: Pues vete y haz tú otro tanto. 

Duodécimo Domingo después de Pentecostés . Meditación

Hoy el Evangelio es más variado en sus enseñanzas ya que aborda varios temas de la realidad del Médias y sobre varias enseñanzas para nuestra formación en el camino de la eternidad.

Comienza diciéndonos:
 “Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros estáis viendo, porque muchos profetas desearon verlo y no lo vieron.”

Moises, Isaias, Miqueas y tantos otros desearon con tanto anhelo ver al Redentor y no lo vieron.

 Sin embargo, por haber sido fieles a la promesa del futuro mesías y ante todo, fieles  a los diez mandamientos pueden ahora contemplarlo eternamente y disfrutar del la gloria de Dios.

Pero San Beda, Padre de la Iglesia nos advierte que la bienaventuranza no consiste en una visión puramente física, si no sabemos reconocerle, aceptarle, adorarle y cumplir sus leyes, ¿de qué nos sirve ver sólo físicamente a Jesucristo?

Existieron muchos contemporáneos de Jesucristo que lo vieron físicamente y muchos de ellos la mayoría no le aceptaron y no supieron reconocerle ¿de qué les ha servido haberlo visto físicamente, si no aceptaron la salvación que les ofrecía, la conversión y la caridad de Dios?

 La bienaventuranza no consiste solo en ver físicamente a Diós, sino en adorarle y amarle eternamente, en esto consiste La Ley suprema de la salvación “Amarás a Dios sobre todas las cosas.”
  Los demonios también antes de caer vieron a Dios pero rechazaron el adorarle y servirle y por ello vino su perdición eterna.

Por lo tanto no sirve de nada que alguien presuma sin humildad haber tenido visiones de Dios, de la Virgen o de sus santos…” Yo he visto a Dios”: si no le ama y guarda sus mandamientos de nada le sirve, así como no les sirvió de nada a muchos que llegaron a ver físicamente a Jesucristo, porque lo vieron con indiferencia, con desprecio y los fariseos incluso con odio.

Los demonios también creen que Dios existe, pero de nada les sirve, porque no le aman; sino que le odian.
San Agustín 

Hay por lo tanto varias maneras de ver o mirar a Dios, con amor, con indiferencia, o con odio. Las dos últimas condenan y no salvan.

Muchos, por vida fácil, cómoda y superficial, ven al crucificado en el Sagrario y en la sagrada forma con indiferencia. Ninguna adoración, no muestran respeto, e incluso comulgan con esa frialdad y tibieza, como si tratase de tomar un medicamento más entre otros tantos del día…

Pero a otros incluso les molesta esa presencia física, porque les remueve la conciencia y les recuerda que deberían respetar y cumplir los diez mandamientos de Dios.

 Esa presencia física puede llegar a ser tan molesta para una conciencia sucia, que llega hasta la agresión física y al asesinato; como fue el caso de San Esteban, Mártir:

Y dijo estar viendo la gloria de Dios, al hijo a la diestra de Padre. Entonces los fariseos se taparon los oídos gritando para ahogar su voz y lo lapidaron hasta hacerle morir.”

Y el caso del Rey Boleslao, que a pesar de estar viendo con sus propios ojos, cómo San Estanislao elevaba el cuerpo de Jesucristo en plena Misa; se acercó con su espada y le cortó las manos en plena elevación. Porque su conciencia no podía soportar lo que le había recriminado el Santo, sobre su desordenada vida.

Por lo tanto, no todo católico se acerca con veneración y respeto ante la vista de la Sagrada Forma ni al momento de comulgar. Y eso se puede evidenciar por la manera externa del comportamiento de la persona. 

Y es por ello que en este Evangelio se habla también de los que se acercan a Dios para tentarle y para nada por amor:

Y acercándose un doctor de la ley, le preguntó cuál era el más importante mandamiento.”

Una vez que N. S. Jesucristo le responde, sobre el amor a Dios y al prójimo; cómo no buscaba la verdad, queda inconforme y le replica para justificarse: 
¿Pero quién es el prójimo?

Es aquí donde le responde con la parábola del agredido por unos ladrones al cual lo dejaron medio muerto en el camino. Pasó un sacerdote y no le hizo ni caso. Pasó un levita y también lo vio, pero tampoco le auxilió. 

Esto muestra, aunque a algunos les parezca difícil, que también existen slgunos sacerdotes sin caridad y por ende, también algunos obipos. Esto lo confirma un santo Papa y Padre de la Iglesia :

Al sacerdote que no tiene caridad, le debe ser quitado el derecho a predicar.”
San Gregorio Magno. 

Porque cuando algunos de la jerarquía también se enferman de burocracia, crean unas oficinas, especie de ong’s y así cuando alguna persona llena de sufrimiento y dolor, incluso un si es sacerdote pidiendo ayuda, le responden fríamente : ” Diríjase usted a tal oficina…que ahí le atenderán porque yo no tengo tiempo.” Y no son capaces de escucharle y curarle sus heridas, como hizo el samaritano sin ser sacerdote ni levita.

Un compañero sacerdote, en una parroquia de los EEUU, me decía lleno de dolor, que en una ocasión sufriendo grandes problemas y soledad, le llamaron de su obispado y el Vicario General de la diócesis le entregó la tarjeta de un psicólogo, al mismo tiempo que le indicaba fríamente: “Diríjase usted a este lugar y ahí le prestarán ayuda…” 

Como podemos apreciar, el Evangelio es más actual que nunca y no pasará nunca de moda. Estos sucesos se siguen repitiendo continuamente recordando que aún tenemos miles de casos de Samaritanos que sin ser de la alta jerarquía ni sin ser de castas sociales nos prestarán caritativaente auxilio en nuestros sufrimientos y necesidades. 

Pero el Evangelio también nos advierte que tengamos cuidado, ya que a menudo también nos disculpamos para no ayudar a nadie precisamente con el mismo pretexto del fariseo: “¿Y quien es mi prójimo?
En realidad con esa pregunta queremos decir:

1- No tengo obligación de ayudar a nadie, no es mi responsabilidad. 
2- Yo no tengo por qué ayudar a alguien que no es de mi familia. 
3- A personas complicadas y raras yo no voy a ayudar. 
4- No tengo porqué que ayudar a esa persona tan difícil y poco sociable. 

Y así podríamos seguir con una gran lista dando pretextos para no seguir el ejemplo caritativo del Samaritano.

Debemos ser honestos y reconocer que cuando Dios nos pide ayudar a un necesitado y/o alguien con gran sufrimiento, no nos exige cambiar nuestra vida para estar todo el día a su lado, ni implicar nuestra familia en sus problemas; pero si ayudar y no con sólo palabras bonitas sino con hechos.

Aunque es heroico lo que hicieron tantos santos, el haber cambiado sus vidas para ayudar a los necesitados; pero aquí ya estamos hablando de cosas diferentes y se trata de vocaciones diferentes en la vida de cada persona. 

Santa Juana Fremiot de Chantal, gran colaboradora y dirigida espiritual de San Francisco de Sales, fue muy criticada por la sociedad de su tiempo por haber asistido hasta la muerte, a aquella señora, quien por vanidad, se quitó con un cuchillo una verruga de la cara. La herida se le infectó, se le formó un cáncer y se le fue cayendo la piel a trozos. Al final había que asistirle en todo para que pudiese comer cuando ya estaba deformada como un monstruo. Santa Juana no la abandonó nunca hasta el final, sin perder nunca la paciencia y tampoco demostró nunca rechazo ni desagrado al acompañarla hasta sus últimos días. 

“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.” 

Ave Maria +

P. Ricardo Ruiz Vallejo

Para consultas espirituales sobre la homilía (únicamente) pueden dirigirse al Padre Ricardo a través del siguiente correo electrónico: edisanjo2016@gmail.com

Esperamos que la meditación del Duodécimo Domingo después de Pentecostés les ayude a crecer en su vida espiritual

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Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruíz: 1980 Filosofía y latín en el Seminario Ntra. Señora Corredentora de Buenos Aires; 1986 Teología, Francés en Suiza; 1988 Ordenación sacerdotal, Seminario San Pío X, Suiza; 1988 Primer apostolado de parroquia en San Nicolás du Chardonnet, París, Francia; 1988-1990 Misión Parroquial en Mexico; 1991 - 2000 Madrid. España; 1996-2000 Exorcista "Ad Actum" en Valencia; 2000 - 2001 Parroquia en Wausau, Wisconsin, EEUU; 2000-2001 Capellán Hermanas del Corazón Real de Jesús. María Alm, Austria; 2002 - 2006 Capellán de convento Hermanas De La Presentación, Iowa, EEUU; 2006 - 2018 Casa De Retiros San José. Madrid, España.