Decimocuarto Domingo después de Pentecostés

Evangelio del día. Decimocuarto Domingo después de Pentecostés. Santa Misa Tradicional

Evangelio según San Mateo, VI

En aquel tiempo: Dijo Jesús a sus discípulos:

Nadie puede servir a dos señores, porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o al uno sufrirá y al otro despreciará. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Por tanto os digo: No os inquietéis por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis.

¿No es más el alma que la comida, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo cómo no siembran, ni siegan, ni tienen graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. Pues ¿no valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Quién de vosotros, a fuerza de discurrir, puede añadir un codo a su estatura? y ¿por qué inquietaros por el vestido?

Obser­vad cómo crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan. Y, sin embargo, yo os digo que ni Salomón en toda su gloria llegó a vestirse como uno de estos lirios. Pues si al heno del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así viste, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe?

No os preocupéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o con qué nos cubriremos? Por estas cosas se afanan los paganos. Mas sabe vuestro .Padre celestial que las necesitáis. Buscad, pues, primero el reino de Dios y su justicia; y todo lo demás se os dará por añadidura. 

Decimocuarto Domingo después de Pentecostés . Meditación

“Nadie puede servir a dos señores. No podéis servir a mamon y a Dios al mismo tiempo.“

“¿Quien de vosotros puede agregar tan sólo 50cm a su estatura a fuerza de pensar?”

“Buscad primero el reino de Dios y su justicia y el resto os será dado por añadidura.” San Mateo, VI, 36.

San Agustín, Padre de la Iglesia, nos aclara que mamón es el dios del dinero, el dios de la riqueza, por ello es incompatible pretender servir a dos señores. ‘Mamon apud hebreos divitias dicitur’, nos dice el Santo: ‘Mamón significa el dinero, dios de los judíos’.

Con dinero, treinta monedas, vendió Judas a Jesucristo, con ellas los fariseos compraron a Jesucristo. Con dinero compraron ellos mismos a falsos testigos para crucificarle, con dinero ellos callaron a los soldados que custodiaban la tumba para que dijesen que Jesucristo no había resucitado sino que había sido robado su cuerpo, con dinero compraron durante toda la historia la sangre de tantos mártires, con dinero compraron tantos falsos testigos para acusar a obispos y sacerdotes, como el caso de San Atanasio y en la actualidad a tantos sacerdotes que durante algunos de los procesos se ha descubierto que muchas de las acusaciones eran montajes y calumnias articuladas muy profesionalmente, pagando a televisiones y a la prensa internaciona, también se compran y manipulan con dinero…

Muchos podemos caer en la tentación de creer que el dinero es “todo-poderoso”, y así nuestra fe en Dios se hace cada vez más pequeña. Sin embargo, ncluso algunos no creyentes reconocen que el dinero no lo es todo: “No compres dinero con tu salud; porque con tu dinero nunca podrás comprar salud.”

No se trata según el Evangelio de utilizar a Dios y a la Fe para que nos vaya bien materialmente, como reza la herejía protestante-calvinista. Se trata de que cuando el hombre está sinceramente cierto y seguro de que lo más importante es mantenerse limpio y cumplir con los diez mandamientos; entonces es ahí cuando Dios no abandona nunca a esa persona sin permitir que no le falte nada o al menos lo esencial. Por lo que sería tentar a Dios, deshonesto y sin sinceridad decir: “Voy a ser más bueno y guardar los mandamientos para probar si así me va mejor económicamente…”, esto hacen algunos malos cristianos que “viven de la Iglesia” y no para la Iglesia y también es tentar a Dios.

Recordemos el caso de santo Tomás Moro que una vez decidido el Rey Enrique VIII a cortarle la cabeza, la mujer del santo le dice: “Si aceptas la nueva iglesia que ha creado su majestad el rey, puedes salvar la vida y viviremos cómodamente el resto de nuestras vidas”. El Santo le responde: “¡Ay mujer, qué poco sabes de negocios! Quieres que por una vida corta y cómoda me pierda el cielo eterno?“

“Mirad los pajarillos del campo como no hilan ni guardan alimento en los graneros, sin embargo vuestro Padre celestial los alimenta.” San Mateo, VI, 26.

Maldito aquel que ponga su esperanza en el dinero y en los hombres.“
Proverbios, XI, 28.

El Evangelio de este domingo, contrapone a dos señores, no se puede servir a los dos al mismo tiempo, son contrarios, son enemigos, el mundo no tiene nada que ver con Dios ni quiere saber de él :

Muchas cosas aún os podría decir, pero ahora viene el príncipe de este mundo y yo no tengo nada que ver con él.” San Juan, XIV, 30.

Hoy se nos ofrecen las opciónes: o Confiamos en Dios o adoramos al dinero. Confiamos en las virtudes que vuelven nuestras almas agradables ante Dios o las perdemos por arrastranos en el fango por un poco de dinero.

Un ejemplo de no perder la dignidad y no servir al mamón del dinero de este mundo, lo fue Don Juan de Austria, hijo de Carlos I de España y V de Alemania, cuando en su lecho de muerte le dice a su confesor: “No poseo nada, ni siquiera un puñado de tierra. ¿No es justo pues padre mío, que ahora desee yo las infinitas tierras del cielo?

Santo Tomás de Villanueva, cuando le hicieron Arzobispo de Valencia, fue amenazado por sus canónigos porque él no aceptaba los lujos y prebendas que ellos decían estar obligado a aceptar a causa de su gran dignidad. Él, muy firmemente respondió que había hecho voto de pobreza y no cambiaría de parecer. Se desprendió de todos sus bienes y fundó un hospital para los pobres. No quiso servir al mamón de dinero, con el pretexto de la ‘dignidad’, como hoy aducen tantos monseñores y clérigos que viven de la Iglesia y no para la Iglesia.

Nos debemos examinar, según él consejo sabio de los santos, si no hay frutos en de caridad y buenas obras en nuestras vidas, si hay vida mediocre y tibia; según ellos, se debe a menudo a una vida vivida con tibieza, a dos aguas, contradictoria: esa es la causa de que no avanzamos, no vemos mejoría en nuestras vidas, porque estamos, quizás sin ser conscientes del todo, sirviendo a dos señores.

Tiene solución, examinar nuestras obras y proceder todas las noches antes de retirarnos, corregir y hacer un plan de mejora y buenas obras para el día siguiente, como nos lo sugiere San Ignacio de Loyola en el examen de conciencia cotidiano.

La misericordia embellece más al alma que cualquier joya. La confianza en la Providencia es más fuerte que cualquier cadena de oro para asegurar el futuro de nuestra eternidad y la caridad practicada a cada momento, atesora más riqueza para una vida sin fin.

Por ello un santo Padre de la Iglesia nos invita, a huir del señor de este mundo, ofreciendo a Dios las virtudes que nunca perecen:

Señor, a tu misericordia encomieneo mi pasado; mi presente a tu amor y mi futuro a tu Providencia.” San Agustín.

Ave Maria

P. Ricardo Ruiz Vallejo

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Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruíz: 1980 Filosofía y latín en el Seminario Ntra. Señora Corredentora de Buenos Aires; 1986 Teología, Francés en Suiza; 1988 Ordenación sacerdotal, Seminario San Pío X, Suiza; 1988 Primer apostolado de parroquia en San Nicolás du Chardonnet, París, Francia; 1988-1990 Misión Parroquial en Mexico; 1991 - 2000 Madrid. España; 1996-2000 Exorcista "Ad Actum" en Valencia; 2000 - 2001 Parroquia en Wausau, Wisconsin, EEUU; 2000-2001 Capellán Hermanas del Corazón Real de Jesús. María Alm, Austria; 2002 - 2006 Capellán de convento Hermanas De La Presentación, Iowa, EEUU; 2006 - 2018 Casa De Retiros San José. Madrid, España.