¿Cómo afronta un católico el suicidio?

Desafortunadamente el suicidio es un tema de actualidad. Leemos en la prensa que cada día se producen más, ¿la razón? Un artículo muy bien tratado por nuestro compañero Manuel Cuevas.

¿Cómo afronta un católico el suicidio?, Manuel Cuevas

Hace poco una sobrina me preguntaba muy preocupada ¿Tío, que pasa con los que se suicidan? Un amigo cercano a ella decidió quitarse la vida y uno debe de ser prudente y delicado para comentar, apoyar, pero también para decir la verdad de este problema que se da cada vez más en nuestra sociedad, pero sobre todo a la luz de nuestra fe.

Los católicos sabemos que la vida es un don de Dios y que solo a Él corresponde poner fin a la misma, el Quinto Mandamiento dice “No Matarás”, por supuesto que incluye nuestra propia vida, la Iglesia siempre ha considerado que “el suicidio contradice la inclinación natural del ser humano a conservar y perpetuar su vida. Es gravemente contrario al justo amor de sí mismo. Ofende también al amor del prójimo porque rompe injustamente los lazos de solidaridad con las sociedades familiar, nacional y humana con las cuales estamos obligados. El suicidio es contrario al amor del Dios vivo” (CEC 2281).

Hablando muy claro, el suicidio es un pecado mortal que pone en grave riesgo de condenación a quien lo comete, esto puede parecer inhumano, cruel, para quien no tiene fe y desconoce lo que Dios y la Iglesia enseñan al respecto, debemos aclarar algunas cosas.

Dios nos ama eso es un hecho, pero también respeta nuestra libertad y quien decide quitarse la vida por cualquier medio está tomando la decisión de alejarse y apartarse de Dios, de tomar algo que no le pertenece y destruirlo.

La Iglesia nos enseña a “no desesperar de la salvación eterna de aquellas personas que se han dado muerte. Dios puede haberles facilitado por caminos que Él solo conoce la ocasión de un arrepentimiento salvador. La Iglesia ora por las personas que han atentado contra su vida”(CEC2283).

Es algo que solamente Dios sabe quién se salva y quien se condena, y la Iglesia nunca ha afirmado la condenación de una persona específicamente.

Algo que debemos de saber, las tres condiciones para que exista un pecado mortal o grave es que exista pleno, conocimiento, pleno consentimiento y materia grave, por lo que se sabe y conoce actualmente sobre las personas que comenten suicidio están en un estado de fragilidad y trastorno mental que como enseña la Iglesia en el Catecismo “Trastornos psíquicos graves, la angustia, o el temor grave de la prueba, del sufrimiento o de la tortura, pueden disminuir la responsabilidad del suicida” (2282).

Recuerdo que las personas que se suicidaban, no se podía realizar exequias y misas de cuerpo presente de acuerdo al código de derecho canónico antiguo (1917), esto ya no es así, con el nuevo Código de Derecho Canónico (1983) Siempre queda la posibilidad de dirigirse al ordinario cuando surja alguna duda respecto a la aplicación de la norma jurídica (cann. 1184 de 1983 § 2). La privación de las exequias eclesiásticas conlleva coherentemente la negación de cualquier misa exequial, es decir, de misas oficiadas públicamente con ocasión de las exequias. Esto no impide que, en tal caso, se celebren en privado misas en sufragio del difunto, que tiene tanta necesidad de la misericordia de Dios (cann. 1185 de 1983;Chiappetta, 1996, p. 308).

Decía el antiguo Código de derecho canónico; 1240 *l. Están privados de la sepultura eclesiástica a no ser que antes de la muerte hubieran dado alguna señal de arrepentimiento:

1°Los notorios apóstatas de la fe cristiana. o los notoriamente afiliados a una secta herética o cismática o a la secta masónica u otras sociedades del mismo género.

2°- Los excomulgados o entredichos después de la sentencia condenatoria o declaratoria.

3°- Los que se han suicidado deliberadamente. (Cap III código de derecho Canónico 1917)

«La doctrina católica reconocía en el suicidio una triple falta: un defecto de fortaleza moral, ya que el suicida cede ante la desventura; una injusticia porque pronuncia contra su persona una sentencia de muerte contra su propia causa y sin estar cualificado; una ofensa a la religión, ya que la vida es un servicio divino de cuyo cumplimiento nadie puede eximirse por su cuenta.»

El nuevo Código omite en absoluto el problema de la exclusión por causa del suicidio.

Según la opinión de psicólogos y psiquiatras, estas personas no son con plenitud responsables por los actos que cometen.

Si eran católicos practicantes y no demostraron antes de morir un comportamiento escandaloso no se les niega el funeral católico (Janczewski, 1917, pp. 136-137)

El Suicidio es un problema de salud a nivel mundial, se ha visto que va en aumento su tasa de incidencia, en México durante 2013 se reportó la tasa de suicidios por cada 100.000 habitantes en 4,9, mientras que en el 2018 incrementó a 5,2, según datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) en México: en el caso de los hombres de 20 a 24 años, la tasa de muerte por esta causa por cada 100.000 habitantes es de 9,3.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera a ese fenómeno como un problema grave de salud pública generado por factores psicológicos, sociales, biológicos, culturales y ambientales (anualmente 800.000 personas se quitan la vida) pero en gran medida prevenible. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo define como “un acto deliberado por el que un sujeto se causa la muerte con conocimiento o expectativa de un desenlace fatal”. Este, va antecedido de la ideación suicida, que se refiere a la aparición de pensamientos y planes cuyo contenido está relacionado con terminar con la propia existencia. La OMS señala que en los últimos años la mortalidad por suicidio ha sido superior a la mortalidad total causada por guerra y homicidios, y las estimaciones realizadas indican que en 2020 las víctimas podrían ascender a 1,5 millones.

En México, de 2012 a 2016, el número de suicidios aumentó en un 15% (de 5,550 a 6,370 casos, dados mayormente en la población masculina) Entre los temas más relacionados al suicidio se han detectado: la falta de oportunidades, las adicciones y la exposición a la violencia y al estrés

Cerca de 75 por ciento de quienes se quitaron la vida tenían algún trastorno mental. Ocho de cada 10 personas que se suicidaron ya lo habían intentado antes y 70 por ciento comentaron sus intenciones con familiares, amigos y médicos. De haberse atendido, algunos se hubieran podido prevenir

El suicidio constituye la segunda causa de defunciones en el grupo de 10 a 24 años y una de las principales causas de muerte entre los jóvenes a nivel mundial, solo después de los accidentes. Poco más de la mitad de las 6 mil 559 personas que se quitaron la vida en 2017 tenían de 15 a 34 años de edad.

En relación con la edad, entre los 20 y los 29 años de edad se reportan las tasas más altas atribuibles principalmente a problemas familiares, amorosos, depresión, ansiedad, abuso de alcohol y consumo de drogas.

En México los adolescentes es el segundo motivo de muerte de adolescentes que tienen entre 15 y 19 años de edad. Y la tercera si se considera hasta los 24 años, sólo detrás de los accidentes y homicidios, es el grupo más vulnerable por problemas relacionados con la depresión, la ansiedad, daño neurológico, consumo de sustancias adictivas y problemáticas económica y familiar.

Las entidades con más incidencia de suicidio en jóvenes son Tabasco, Guanajuato, Coahuila, la Ciudad de México y Chihuahua.

El aumento de suicidios de niños y adolescentes debe alertarnos como una señal de alarma, por las implicaciones sociales que representa.

Quienes usan las redes sociales por más de dos horas al día tienden a presentar niveles más altos de ansiedad, depresión y mala calidad del sueño, así como ideación suicida (Royal Society of Public Health). Afecta desde adolescentes a adultos jóvenes porque desean estar en línea el mayor tiempo posible para no perderse nada, o tratan de satisfacer estándares poco realistas. Uno de cada tres millennials mexicanos sufre acoso o ciberbullying, lo que sube el estrés y la posibilidad de padecer depresión.

Señalar también que series de televisión o programas de la web o redes sociales han tenido su parte en aumentar la tasa de suicidio entre adolescentes, como lo dice un estudio de la Journal American Medic Asociation Psiquiatric, en relación a series como “Trece razones por las cuales” (13 Reasons Why) la cual fue muy criticada por asociaciones de salud mental en el mundo, debemos estar muy alertas , pendientes de la mala información y educación sea la fuente que sea, va de por medio la salud mental de nuestros hijos.

Cerca de 75 por ciento de quienes se quitaron la vida tenían algún trastorno mental. Ocho de cada 10 personas que se suicidaron ya lo habían intentado antes y 70 por ciento comentaron sus intenciones con familiares, amigos y médicos. De haberse atendido, algunos se hubieran podido prevenir

Entre los factores de protección contra el suicidio cabe citar una alta autoestima y unas relaciones sociales ricas, sobre todo con los familiares y amigos, el apoyo social, una relación estable de pareja y las creencias religiosas o espirituales. La pronta identificación y el tratamiento adecuado de los trastornos mentales son una importante estrategia preventiva. Asimismo, existen datos que demuestran que la formación del personal de atención primaria en la identificación y el tratamiento de las personas con trastornos del estado de ánimo puede hacer disminuir los suicidios entre los grupos de riesgo.

SIGNOS DE ALERTA

1. Si la persona presenta fantasías o ideas de muerte, es necesario acudir a una terapia psicológica y posible valoración psiquiátrica.

2. Si la ideación suicida es persistente o si ya existe un plan de acción, es imperativo realizar un internamiento psiquiátrico para poder evaluar y tratar al paciente de cerca.

3. Ante un intento suicida, tras la intervención médica urgente, es necesario dar continuidad a una supervisión psicológica y psiquiátrica, así como una óptima contención y guía familiar.

4.-Hacer oración, acercarse a los Sacramentos, las gracias espirituales que proporcionan pueden ayudar a quienes han perdido el rumbo y el sentido de su vida, Dios no los abandona.

5.-Debemos acudir a personas preparadas y calificadas para atender profesionalmente estos casos, por mucha buena voluntad que tengamos lo mejor es que alguien que sepa de esto trate a las personas con intentos o ideas suicidas.

6.-Debemos hacer mucha oración por quien tiene esos pensamientos suicidas y acompañarlos con caridad y firmeza, y apoyar a las familias, acudir a Dios y a la intercesión de la Virgen María puede ser la diferencia ya no se diga entre la vida y la muerte únicamente, sino entre la salvación y la condenación eterna de las almas.

Dios nos guarde y permita perseverar en su gracia.

Manuel Cuevas Miles Christi.

FUENTES:

1.-https://www.who.int/mediacentre/news/releases/2004/pr61/es/?fbclid=IwAR363MaTbzKr_XUv_oiLU6e4EbyAK2j-WRQcaXj_JesZIjPyMfUFljZGEIA

2.- https://www.infobae.com/america/mexico/2019/09/10/suicidio-la-segunda-causa-de-muerte-en-mexico-en-jovenes-de-15-a-19-anos-de-edad-pero-solo-un-hospital-especializado-pediatrico-en-el-pais/?fbclid=IwAR2lJ5rWk9OEQ9kKZMMgwy9vSDdJbP1UDA2bK4m0bcJxW-wTb_YjW0XIo94

3.- https://www.milenio.com/opinion/carlos-guizar/columna-carlos-guizar/el-suicidio-en-mexico?fbclid=IwAR2VoblCAYHg9t2ZFpca5XAR1X01Wq1DwQ6mRnRedYiwcqMSK2VkjsX_Z0o

4.- https://www.milenio.com/estados/suicidio-problema-salud-publica-creciente-laguna?fbclid=IwAR1cp3ovDyXfg8IowYy2grepK5CZjxHHOhowE6dUt20ZVwGElSvM_K78N-I

5.- En México el Sistema Nacional de Apoyo, Consejo Psicológico e Intervención en Crisis por Teléfono (SAPTEL ) ofrece atención telefónica las 24 horas del día en el número: 0155 5259-8121. En los Estados Unidos se puede marcar al +1-888-628-9454.

6.- En Estados Unidos, existe la Red Nacional de Prevención del Suicidio para pedir ayuda, al 1-888-628-9454puedes o llamar al 1-800-273-8255, la línea del Servicio Nacional de Prevención del Suicidio, para hablar con alguien que te brindará apoyo gratuito y confidencial las 24 horas del día, los siete días de la semana.

7.- CONADIC: 01800 710 0900

Instituto Nacional de Psiquiatría (INPRFM): 56552811, 41605000

Centros de Integración Juvenil (CIJ) CDMX: 52121212

Call Center UNAM: 56222288

SAPTEL: 01 800 472 78 35 ó 52598121 (24 hrs.)

001880 273 8255 con opción en español (tiene costo)

8.- https://m.excelsior.com.mx/nacional/las-muertes-de-la-tristeza-las-cifras-del-suicidio-en-mexico/1335558?fbclid=IwAR363MaTbzKr_XUv_oiLU6e4EbyAK2j-WRQcaXj_JesZIjPyMfUFljZGEIA

9.-“El Vértigo del Suicidio”,Joël Pralong, Editorial San Pablo.

10.- http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p3s2c2a5_sp.html

11.- https://desdelafe.mx/opinion-y-blogs/preguntale-al-padre/el-suicidio-es-pecado-un-sacerdote-nos-explica/?fbclid=IwAR3b-otDILrUtS6RoYoDz3Lxc1F9t1so347VzQGICWdZB5dM-YyAwwvflXQ

12.- https://es.catholic.net/op/articulos/9168/cat/341/todos-los-suicidas-se-van-al-infierno-que-dice-la-iglesia-catolica-sobre-el-suicidio.html?fbclid=IwAR2wPtHFEcELDFT-emdMPGsCY4KJ0tIW3gyLNsqlUmbw3FklM78ErMSpoZQ

13.- https://jamanetwork.com/journals/jamapsychiatry/fullarticle/2734859?guestAccessKey=dd50899b-1af3-464a-af48-050ff6b6139d&utm_source=For_The_Media&utm_medium=referral&utm_campaign=ftm_links&utm_content=tfl&utm_term=052919&fbclid=IwAR3RNOcT4vlAEOGcmn1N4T3Y_xRxjLCzkk-Sq8TfHYK-NO5f8DRPLKHRZnc

14.- https://cnnespanol.cnn.com/2019/05/29/aumento-del-suicidio-ocurrio-entre-adolescentes-y-preadolescentes-despues-de-13-reasons-why-dice-estudio/?fbclid=IwAR1vBKB5zwe5hop0e9_1D9uiXO5NiCzZsHZa0g90Nw2XrFq5hvUrYxizhEI

15.- https://cnnespanol.cnn.com/2019/06/03/en-argentina-el-suicidio-es-la-segunda-causa-de-muerte-en-adolescentes/amp/?__twitter_impression=true&fbclid=IwAR2Z_h-BBVuTWUcDL_vIGeFXF0HXu7hY64kKAQZvMuw7SSh8KdsKCRpA-1g

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Manuel Cuevas-Miles Christi

Manuel Cuevas-Miles Christi

Católico,mexicano, felizmente casado y con tres hijos, Médico Ortopedista de profesión, vive y trabaja cerca de la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México. Colabora con algunos foros de formación y de apologética católica en redes sociales. Preocupado por su salvación y la de sus hermanos, fiel a Dios y al Magisterio infalible de la Iglesia Católica.