Undécimo Domingo después de Pentecostés

Evangelio del día. Santa Misa Tradicional

Evangelio según San Marcos, VII

En aquel tiempo: Saliendo Jesús de tierras de Tiro, se fue por Sidón hacia el mar de Galilea, atravesando por mitad de la Decápolis. Y le trajeron un sordomudo, suplicándole pusiese la mano sobre él para curarle. Y apartándole del tropel de la gente, metió los dedos en sus oídos y con la saliva le tocó la lengua; y alzando los ojos al cielo, suspiró y díjole: ¡Éfeta!, que quiere decir abríos. Y al punto se le abrieron los oídos y se le soltó el impedimento de su lengua, y hablaba correctamente. Y les mandó que a nadie lo dijesen. Pero cuanto más se lo mandaba, tanto más lo divulgaban, y más crecía su pasmo; y decían: Todo lo ha hecho bien: ha hecho oír a los sordos, y hablar a los mudos.

Undécimo Domingo después de Pentecostés . Meditación

San Gregorio Papa, nos comenta sobre el Evangelio de este domingo el poder del dedo de Dios, el cual utiliza para hacer las obras In Dígito Dei.

“Si yo curo con el dedo de Dios es porque el reino de Dios ya está cerca de vosotros.”
San Lucas XI, 20.

Jesucristo tomó aparte al sordo mudo y en la discreción, alejado de la muchedumbre, es decir sin llamar la atención y sin espectaculo, cura a ese hombre. Le pone con su dedo saliva y barro en en sus oídos y en su lengua. Después sopló diciendo Efeta que significa “ábrete”. Esto nos recuerda una vez más el primer libro de la Biblia, el Génesis, donde escuchamos la narración que Dios tomó barro de la tierra, sopló y dándole espíritu creó al primer hombre.
Génesis, II, 7.

Fuimos hechos del barro, del polvo, nuestras células y los principales componentes de nuestro cuerpo biológico proceden del barro: “Recuerda hombre que eres polvo y al polvo volverás algún día.”
Génesis, III, 19.

Lo cantamos también en tiempo de Cuaresma con la imposición de las cenizas para que recordemos nuestra fragilidad y nuestra nada:

Memento homo quia pulvis est et in pulverem reverteris.

¿Qué de extraño entonces, que Dios vuelva a utilizar el barro de su creación y el soplo de su espíritu para curar a un sordo y mudo?

A menudo en los evangelios hemos visto curaciones espectaculares y hechas en público: la resurrección del hijo de la viuda de Naím, cuando el muerto se levanta y se pone a hablar delante de un Jesucristo que con toda solemnidad le ordena delante de todos los asistentes al funeral y al aire libre, frente a la puerta de la ciudad: “¡Joven, yo Te lo ordeno: levántate!” Y se lo entregó a su pobre madre, viuda que estaba instantes antes desecha en llanto.

Hemos visto en otro pasaje como una mujer hemorroisa que perdía sangre ya durante treinta años, la cual delante del gentío, se acerca a N.S. Jesucristo pensando: “Si tan solo logro tocar la borla de su vestido, quedaré sana.” San Marcos, V, 24.
Así lo hizo y súbitamente delante de todos, para su gran asombro, quedó curada.

Pero el Señor quiere que sea público y notorio, aunque podría haber callado para pasar desapercibido, pero en esta ocasión era necesario para gloria de Dios, que se hiciese público: “¿Quien me ha tocado? Pues he sentido salir virtud de mi mismo.” La mujer reconoce humildemente su atrevimiento y Él la confirma solemnemente delante de todos : “Mujer vete en paz, porque tú fe, te ha salvado.

Y en otro pasaje hemos visto a N.S. Señor Jesucristo curar en público y de manera inmediata a diez leprosos, que quedaron curados cuando les dijo : “Id y mostraros ante los sacerdotes.”
San Lucas, XIV, 14.
Sin embargo, solo uno de ellos volvió a darle las gracias…

Esto nos debe recordar también, una historia que a menudo se repite cuando en la actualidad algún sacerdote hace algo por nosotros, algo grande o pequeño, que quizá le costó muchas horas de escucha, horas que no tenía libres, horas de sueño, horas de oración, horas de estudio y consultas, horas de sufrimiento por nuestras miserias, preocupaciones y dolores; pero no nos dimos cuenta, ni le dimos importancia; como los nueve leprosos curados que no volvieron ni para dar las gracias pensando: “¿Para qué? Si ese es su trabajo, para eso tiene poderes ‘mágicos…’ , ‘ese es su deber’, nosotros a pasarlo bien y a disfrutar de la vida ahora… ya si nos sucede algo malo otra vez; ya volveremos con lamentos lloriqueos a pedirle otro milagro…”

Pues bien, el milagro de sordo mudo de hoy, pasa desapercibido porque en esta ocasión N.S. Jesucristo quiere hacerlo en toda discreción. Por lo tanto, hay obras de Dios que deben ser en público para la gloria de Dios y para que sirvan en la conversión de las almas; pero otras han se ser hechas en la discreción y en el silencio porque así conviene para nuestra humildad y no caigamos en la soberbia ostentación de nuestras propias obras.

Es difícil encontrar católicos que poseen este don del discernimiento y el de la discreción; saber con exactitud, cuando hay que saber callar y pasar desapercibido y cuando no se puede callar ni disimular porque conviene que se sepa por justicia y gloria de Dios.

Es este Evangelio, como en todos, el milagro se realiza por la gloria de Dios, por supuesto, pero el Señor no quiere que se haga público porque el gentío presente no estaba aún preparando para aceptarlo como su Dios, ya que N.S. Señor Jesucristo estaba siendo visto includo por algunos de sus discípulos, como un libertador político y no como un Rey eterno que traía ante todo un Reino Espiritual. Había por lo tanto el riesgo que lo tomasen más bien por un mago, hechicero, libertador que por el Dios Verdadero que es en realidad. Es por ello que pide discreción en este milagro, no es que quiera ocultar las obras de Padre, ni porque tema a nadie.

Dios nos quiere dar muchos dones y beneficios, pero la mayoría de las veces, calla paciente en la discreción, esperando que estemos preparados para dárnoslos. Y la mayoría de las veces, somos nosotros mismos los que no le dejamos hablar ni obrar en nosotros, para prepararnos, porque como creemos que, “ya lo sabemos todo…o que no tenemos nada que corregir o mejorar en nuestras vidas…” pues retrasamos mucho los tiempos de Dios en nuestras vidas.

Este gesto sobre el sordo mudo de hoy se repite en el Rito del Bautismo, cuando el sacerdote también toca con su dedo y un poco de saliva los oídos y lengua del bautizado. Significado con ello, que la gracia y bendición del bautismo nos devuelve el habla, para saber hablar correctamente sin ofender a Dios ni al prójimo, para saber hablar de las verdades de fe y para saber escuchar la palabra y mensajes que Dios nos quiere dar, y también aprender a escuchar al prójimo, a sus necesidades y a sus sufrimientos.

Como ejemplo loable de discreción en las buenas obras os hablaré de R. P. Fred Schell, jesuita tradicional a quien tuve la gracia de conocer en 1990, en California, en Granada Hills. Fue párroco de Mel Gibson y de su padre. Me rogó si podía quedarme en su parroquia como su vicario, pero como en esos momentos yo no hablaba el inglés, no me sentí capaz de aceptar esa responsabilidad en ese momento.
El P. Schell me comentó hablando de la generosidad de sus fieles y de lo mucho que lo querían, que el solía recibir en ayudas al mes, ya que era la única fuente para sobrevivir, siendo que el Arzobispo de los Ángeles Ca. no quería ayudarle ni aceptarlo por ser un sacerdote tradicional; pues que esa gente que Dios le había dado como feligreses, le ayudaban más que el obispo mismo, tan poco “ecuménico” y así me hizo saber que llegaban a ayudarle con casi 10.000 dólares al mes. Cuando me invitó a ver la casa en la que vivía; me quedé asombrado de la pobreza y austeridad en las que vivía, es que no tenía casi ni muebles y apenas una cama y una silla en su habitación. Me pregunté a mi mismo qué podría entonces hacer con toda esa ayuda que recibía.
Por pura providencia y sin buscarlo ni preguntar, tuve la ocasión de conocer a un médico ruso que hacía parte de su parroquia y se encargaba del Secretariado. Este médico me dijo que él mismo se ocupaba cada mes de hacer una transferencia bancaria para los hospitales de Filipinas que no tenían fondos para operar a tantos niños que nacen con enfermedades congénitas y necesitan realizar continuamente cirugías. Comprendí como el P. Schell vivía en la más grande pobreza, porque todo el dinero que le daban sus fieles que tanto le admiraban, no lo guardaba egoistamente para él, sino que lo daba en total discreción y nunca nadie o muy pocos lo supimos, hasta su muerte.
Esto es saber imitar a N. S. Jesucristo en la discreción del milagro de este Evangelio de hoy pero con buenas obras.

Seguro que a los periódicos y televisiónes no les interesa hablar de las buenas obras de un sacerdote, pero si fuese algo negativo, harían grandes titulares.

Por ello San Francisco de Sales, entre otros, nos advierte que las personas santas son por naturaleza discretas y humildes, no buscan protagonismo, ni mucho menos la fama:

Cuidado, que la santidad no hace ruido, ni el ruido hace santos.” San Francisco de Sales.

Ave Maria +

P. Ricardo Ruiz Vallejo

Para consultas espirituales sobre la homilía (únicamente) pueden dirigirse al Padre Ricardo a través del siguiente correo electrónico: edisanjo2016@gmail.com

Esperamos que la meditación del Undécimo Domingo después de Pentecostés les ayude a crecer en su vida espiritual

Les invitamos a quedarse en nuestra sección de: Espiritualidad

En la siguiente página tienen la Biblia Straubinger para su consulta: radiocristiandad-Biblia

Pueden encontrar los textos de la Santa Misa en el siguiente enlace:El rincón Litúrgico


*Se prohíbe la reproducción de todo contenido de esta revista, salvo que se cite la fuente de procedencia y se nos enlace.

 NO SE MARCHE SIN RECORRER NUESTRA WEB

Marchandoreligión  no se hace responsable ni puede ser hecha responsable de:

  • Los contenidos de cualquier tipo de sus articulistas y colaboradores y de sus posibles efectos o consecuencias. Su publicación en esta revista no supone que www.marchandoreligion.es se identifique necesariamente con tales contenidos.
  • La responsabilidad del contenido de los artículos, colaboraciones, textos y escritos publicados en esta web es exclusivamente de su respectivo autor
Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruíz: 1980 Filosofía y latín en el Seminario Ntra. Señora Corredentora de Buenos Aires; 1986 Teología, Francés en Suiza; 1988 Ordenación sacerdotal, Seminario San Pío X, Suiza; 1988 Primer apostolado de parroquia en San Nicolás du Chardonnet, París, Francia; 1988-1990 Misión Parroquial en Mexico; 1991 - 2000 Madrid. España; 1996-2000 Exorcista "Ad Actum" en Valencia; 2000 - 2001 Parroquia en Wausau, Wisconsin, EEUU; 2000-2001 Capellán Hermanas del Corazón Real de Jesús. María Alm, Austria; 2002 - 2006 Capellán de convento Hermanas De La Presentación, Iowa, EEUU; 2006 - 2018 Casa De Retiros San José. Madrid, España.