Todavía el modernismo infecta la Iglesia. Pío X, primer Papa en combatirlo

Si bien es cierto que San Pío X frenó su avance, comprobamos como todavía el modernismo infecta la Iglesia dejando sus frutos de error y confusión tanto en la liturgia, en la catequesis, en la doctrina y en la moral católica.

Todavía el modernismo infecta la Iglesia. He aquí el primer Papa que comenzó a combatirlo, por Peter Kwasniewski para LifeSiteNews

Traducido por Beatrice Atherton para Marchando Religión

Con su encíclica inaugural E Supremi Apostolatus del 4 de octubre de 1903 el Sumo Pontífice que sucedió a León XIII, delineó elocuentemente el programa de su pontificado: Instaurare Omnia in Christo, “instaurar todas las cosas en Cristo”. Tal como lo demostraría en los años siguientes Giuseppe Melchiore Sarto (1835-1914), que reinó como Pío X desde 1903 hasta su muerte en 1914, combatió en esta misión valiente y enérgicamente. Pío X miró con tierno amor a su rebaño, listo para guiarlo hacia los pastos de sana doctrina y santidad mientras observaba hacia fuera con angustia la siempre creciente multitud de los no creyentes, ovejas perdidas por las cuales él sintió la compasión del Buen Pastor.

El primer Papa en cientos de años en haber sido canonizado (a causa de las elevadas y estrictas normas para las canonizaciones vigentes hasta antes del Vaticano II) estuvo personalmente dedicado a la reforma de la Iglesia, sobre todo en su vida litúrgica y devocional. Sus escritos indican que siempre consideró el fortalecimiento interno de la Iglesia, la profundización de su vida de oración y sacrificio, su mejor, y en verdad, única salvaguarda contra las depredaciones externas y las disensiones internas.

Como Benedicto XVI, Pio X conocía la fundamental importancia de preservar y predicar la identidad católica, la irreductible singularidad de nuestra fe, sin la cual la Iglesia no tiene nada definitivo y salvífico que ofrecer a la humanidad. No importa cuanto el mundo cambie en sus estructuras; no importa cuán tecnológico se desarrolle y despliegue, la condición humana es siempre la misma: el hombre pecador siempre está necesitando de la misericordia de Dios, siempre está necesitando de la salvación que Cristo ofrece a nosotros solo a través del ministerio de la Iglesia que Él fundó.

Es a la luz de esta inquebrantable adherencia a la esencia inmutable de la fe católica que debemos entender la batalla de Pío X contra los “Modernistas.”

Si bien el Modernismo fue un movimiento sumamente complejo, el espíritu que está detrás puede estar comprendido en esta cita de su más famoso intelectual, el ex – sacerdote Alfred Loisy:

“A mí me parece evidente que la noción de Dios nunca ha sido más que una especie de ideal proyección, una replicación de la personalidad humana, y la teología nunca ha sido, ni podría ser, más que una mitología que con el tiempo llegó a estar más y más sanitizada.”

Los modernistas creían que el cristianismo debía ser reinterpretado en conformidad con los (percibidos) descubrimientos y necesidades de la era moderna. Esto, a su vez, implica que el cristianismo no es una religión revelada por Dios, sino un producto de las mentes humanas cogitando sobre materias divinas y, por lo tanto, que reflejan la evolución y las vicisitudes del pensamiento y de la experiencia humana. Para el Modernista la religión como tal es una organizada expresión social de personales, inmanentes, y subjetivas experiencias de lo divino. Esta expresión puede ser más o menos refinada de acuerdo con el tiempo y lugar, y así de este modo se podría intentar clasificar las religiones de acuerdo con la claridad y pureza de sus variadas concepciones de lo divino. Las formulaciones doctrinales, los estándares morales, los actos de culto, todo aquello surge, corresponde y sigue el camino de una exigencia interna o impulso del espíritu humano es llamado “sentido religioso”.

 Por estos errores y otros más San Pío X, en su contundente encíclica Pascendi Dominici Gregis del 8 de septiembre de 1907, condenó a todo el sistema Modernista como:

“la síntesis de todas las herejías”.

Fue declarado incompatible con la primera verdad de la fe católica, es decir, que Dios, en la libertad de Su amor, quiso revelarse al hombre, al que también dotó del don de la fe y de los motivos razonables de creencia para que el hombre libre y razonablemente respondiera a esta revelación y basara su vida sobre ella.

Cuando Santa Teresa de Lisieux pronunció sus memorables palabras “todo es gracia”, ella bien podría haber estado resumiendo las objeciones de Pío X al Modernismo. Que Dios nos ha hecho, que Él se acercó a nosotros en nuestra miserable condición; que Él se hizo carne y murió por nosotros; que Él vertió Su Espíritu de amor en nuestros corazones; que Él nos ofreció una participación en Su vida a través de los sacramentos de la Iglesia, todo esto es pura gracia, puro don, que llega a nosotros desde el Padre de las Luces, el Dador de cada buen don, para quienes hacemos de nosotros mismos un don a través de la obediencia, del amor filial y de la adoración

Para el Modernista todo es al revés. Se está en un salón de espejos donde todo es uno mismo, donde todo brota de uno mismo, atrapado en el tiempo, siempre evolucionando, una confusión de devenires, una cacofonía de opiniones. Detrás del caos catequístico, litúrgico, doctrinal y moral de la Iglesia Católica de hoy es fácil detectar la persistente influencia de las ideas modernistas que incluso los efectos de la estricta disciplina de Pío X fueron incapaces de erradicar.

Dada la enorme influencia del Modernismo en la Iglesia, la Pascendi es una encíclica que ningún católico educado puede permitirse ignorar,

aunque no sirva para una lectura ligera. (He intentado un pequeño resumen aquí). Página por página, la encíclica distingue, define, y desmantela cada parte del sistema Modernista mostrando cómo cada retorcida idea lleva a la siguiente, como ellas contradicen la doctrina de la Fe y, con frecuencia también, la verdad de la sana filosofía. Para estar seguros, existen otros ingredientes en nuestro puchero de crisis desde el último medio siglo, pero el Modernismo es mucho más que solo sal y pimienta. Es la carne del puchero.

Peter Kwasniewski

Puedes leer este artículo sobre que el modernismo infecta la Iglesia en su original inglés aquí: http:// https://www.lifesitenews.com/blogs/modernism-still-plagues-the-church-heres-the-pope-who-first-started-fighting-it

¿Interesados en saber más sobre el Papa San Pío X? Entonces, no te vayas sin antes revisar nuestro artículo sobre él


*Se prohíbe la reproducción de todo contenido de esta revista, salvo que se cite la fuente de procedencia y se nos enlace.

 NO SE MARCHE SIN RECORRER NUESTRA WEB

Marchandoreligión  no se hace responsable ni puede ser hecha responsable de:

  • Los contenidos de cualquier tipo de sus articulistas y colaboradores y de sus posibles efectos o consecuencias. Su publicación en esta revista no supone que www.marchandoreligion.es se identifique necesariamente con tales contenidos.
  • La responsabilidad del contenido de los artículos, colaboraciones, textos y escritos publicados en esta web es exclusivamente de su respectivo autor
Profesor Peter Kwasniewski

Profesor Peter Kwasniewski

Profesor Peter Kwasniewski: (Chicago, 1971) Teólogo y filósofo católico, compositor de música sacra, escritor, bloguero, editor y conferencista. Escribe regularmente para New LiturgicalMovement, OnePeterFive, LifeSiteNews, yRorateCaeli. Desde el año 2018 dejó el Wyoming CatholicCollegeen Lander, Wyoming, donde hacía clases y ocupaba un cargo directivo para seguir su carrera como autor freelance, orador, compositor y editor, y dedicar su vida a la defensa y articulación de la Tradición Católica en todas sus dimensiones. En su página personal podrán encontrar parte de su obra escrita y musical: https://www.peterkwasniewski.com/