Está mal votar a un abortista, sea quien sea

Muy buen artículo, claro y directo sobre el aborto y sobre la responsabilidad que tenemos con nuestro voto, si decimos no al aborto, no podemos votar a partidos abortistas.

“Está mal votar a un abortista, sea quien sea”, Tomás I. González Pondal

Está mal votar a un abortista, sea quien sea. Quien lo hace contribuye con la destrucción social y atenta contra la ley divina y la ley natural

Enunciaré el punto sin rodeos: “No está bien bajo ningún aspecto votar por un político abortista.”

La razón es sencilla, y con un poco de reflexión se deja ver con claridad cuán dañino y absurdo es apoyar a los personajes de calaña tan nefasta, por más que “algunos de ellos ofrezcan algunas cosas mejores que otros.” Nadie con dos dedos de frente apoyaría a quien pretendiera matarnos o a quien apoyase que otro lo intentase; nadie con dos dedos de frente apoyaría a quien intentare matar a alguno de nuestros familiares o a quien propusiere que estaría bien que otro acometiera el intento.

El aborto es un asesinato, y, por tal razón, por donde se lo mire, está prohibido dar apoyo a un abortista.

Votar a un abortista, cualquiera que fuere y aun admitiendo que tuviéramos la seguridad de que bajo su gobierno viviríamos rodeados de lingotes de oro, es algo pernicioso y egoísta en extremo, pues, si bien se mira y vía empatía, implicaría estar aceptando que nos hubiera gustado que antes de nuestro nacimiento alguien nos liquidase. Pongámonos en el lugar del otro, en el lugar del nasciturs: «no hagas a los demás lo que no hubieras querido que hicieran contigo».

Dirán algunos: “Pero aunque Fulano y Mengano ambos son abortistas, al menos Fulano pondrá freno a los males económicos”. Pensar así equivale a esto: que de dos asesinos que ingresan a una casa para matar a la hija del propietario, éste mirará con mejores ojos al asesino, que, tras matar a la niña, dijera: “Tranquilo, amigo, aunque la maté, aquí le dejo una bolsa con mil dólares. Verá, al menos, soy mejor que el otro.”

Y bien, si nadie aceptaría un disparate tal; si rechazaríamos a cualquier asesino por el solo hecho de serlo; y lo rechazaríamos a capa y espada por más que nos ofrezca cualquier cosa, con más razón debe todo hombre de recta conciencia quitar todo tipo de apoyo al político abortista; y no solo eso sino que está el deber de atacar el mal que él propone. Y para que se vea aún más lo destructivo que se halla en el político partidario del aborto, adviértase que su propuesta no dañará a un solo ser humano (siendo que eso solo ya es de por sí rechazable), sino que dañará a un inimaginable número de bebitos no nacidos.

Pío IX en su Encíclica Casti Connubii, tajantemente sentenció:

“no es lícito que quienes gobiernan las naciones y dan las leyes, echen en olvido que es función de la autoridad pública defender con leyes y penas convenientes la vida de los inocentes, y esto tanto más cuanto menos pueden defenderse a sí mismos aquellos cuya vida peligra y es atacada, entre los cuales ocupan el primer lugar los niños encerrados aún en las entrañas maternas (…)”.

Si “con sus leyes y ordenaciones los abandonan, y, aún más, los entregan a manos de médicos u otros para ser muertos, acuérdense que Dios es juez y vengador de la sangre inocente, que de la tierra clama al cielo” (Gen. 4, 10).

Sentada la ilicitud: ¿alguien cree por ventura que votando a un abortista se librará de no ser cómplice de esa sangre que clama justicia ante el trono divino?

No puede zanjarse la cuestión con el atajo fácil, superficial, de una visión sesgada por lo económico y que repite la letra oportunista: “si no voto a este o a esta, entonces estoy desperdiciando el voto”. No se advierte que precisamente por dejar de votarlos se obtiene una impresionante ganancia. El poder del dinero que puedan tener, por muy acrecentado que esté, sería inútil confrontado con el poder del compromiso con la verdad.

Si todos realmente apostasen a un serio compromiso que no ceda un ápice de terreno a la crápula abortista, estos se quedarían con sus boletas en el cuarto oscuro, para, si lo desean, más luego empapelar sus casas y, mirándose, recordar el rostro de la derrota.

Tomás I. González Pondal

Un artículo directo y claro, “está mal votar a un abortista”, esperamos seguir contando con Tomás entre nuestras firmas. Les invitamos a conocer a nuestras firmas: Artículos de actualidad

Le recomendamos el siguiente artículo:


*Se prohíbe la reproducción de todo contenido de esta revista, salvo que se cite la fuente de procedencia y se nos enlace.

 NO SE MARCHE SIN RECORRER NUESTRA WEB

Marchandoreligión  no se hace responsable ni puede ser hecha responsable de:

  • Los contenidos de cualquier tipo de sus articulistas y colaboradores y de sus posibles efectos o consecuencias. Su publicación en esta revista no supone que www.marchandoreligion.es se identifique necesariamente con tales contenidos.
  • La responsabilidad del contenido de los artículos, colaboraciones, textos y escritos publicados en esta web es exclusivamente de su respectivo autor
Firma invitada

Firma invitada

Firma invitada