¿Adán y Eva existieron o son un mito?

La nueva teología parece indicar que todo es un cuento inventado, ¿Es qué no existieron Adán y Eva? Nuestro compañero Manuel trae argumentos suficientes para recordarnos las verdades de Fe.

“¿Adán y Eva existieron o son un mito?”, Manuel Cuevas

Una duda frecuente sobre el origen del hombre se refiere a la existencia de Adán y Eva como personas reales o como figuras literarias que explican el origen de la humanidad.

Esto cuando viene de parte de ateos o incrédulos no extraña, pero preocupa que muchos católicos incluidos, sacerdotes y algún obispo desconozcan la enseñanza clara de la Iglesia al respecto.

La pregunta sería ¿Adán y Eva realmente existieron?

La respuesta rápida y contundente debe ser “SI”, el Magisterio infalible de la Iglesia, Santos y Papas lo han enseñado por siglos, de hecho es una cuestión dogmática decisiva para entender temas como la justificación y la redención de Cristo para el género humano, pero vayamos por partes.

Muchos teólogos modernos y exegetas ignorando las enseñanzas previas y el magisterio de la Iglesia afirman que los primeros 11 capítulos del Génesis, el libro donde viene la creación, son en sentido metafórico, afirman que es mitología, un género literario y por ello dicen se puede poner en duda lo que ahí relata, esto es que Adán y Eva sean reales sino más bien figuras simbólicas o que hubo muchos “Adanes” y “Evas”, lo que no concuerda con la enseñanza cristiana.

El autor del Génesis no escribió una historia cronológica al estilo moderno, la doctrina histórica del Génesis, no está sujeta a satisfacer curiosidades científicas, ni a una narración estrictamente cronológica. Su misión fue y es comunicar verdades de fe, por eso la Iglesia no interpreta la narración del Génesis en sentido literal, sino que, basándose en el conjunto de la Revelación y en la autoridad dada por Dios al Magisterio, extrae las verdades que Dios nos ha querido dar a conocer a través de la narración del autor sagrado.

Así la Iglesia Católica ha enseñado el “Monogenismo” esto es la descendencia de todo el género humano a partir de una primera pareja que fue Adán y Eva , por consecuencia la transmisión del pecado original por propagación del género humano, es decir, mediante la misma naturaleza humana que los padres trasmiten a los hijos y que ha quedado afectada por el pecado del primer hombre.

En una ocasión mis hijas me preguntaban ¿Qué culpa tienen los hombres del pecado de Adán y Eva? Responder esto requiere un poco de paciencia y conocer lo que enseña la Iglesia, no pretendo aquí explicar la teología escolástica del pecado original “originante” (el pecado personal de Adán) y el “originado” (el estado de pecado que los demás seres humanos heredan de Adán lo que Sto. Tomás de Aquino enseña), solo debemos entender que si todo el género humano desciende de una sola pareja, y esta pareja trasmite a sus descendientes la naturaleza humana afectada por el pecado original, entonces este pecado original originado se encontrará en todos los hombres absolutamente , con la excepción de Nuestro Señor Jesucristo, que es Dios hecho hombre, y de María Santísima, por el privilegio de la Inmaculada Concepción.

Lo que no acepta la Iglesia es el “Poligenismo” esto es que se tengan múltiples ancestros del hombre, que la vida humana en el proceso de la evolución se formó más o menos simultáneamente de varias parejas (poligenismo, o también polifiletismo)

La Iglesia católica nunca ha condenado el evolucionismo, de hecho esta teoría científica no contradice la doctrina cristiana.

El Magisterio de la Iglesia, sin comprometerse en cuestiones científicas opinables, subraya que la evolución es compatible con la creación y la providencia, y que, por tanto, no responde a un simple juego de fuerzas ciegas. (Juan Pablo II, Audiencia general, El hombre, imagen de Dios, es un ser espiritual y corporal, 16-IV-1986: Insegnamenti, IX, 1 (1986) 1041: «Por tanto, se puede decir que, desde el punto de vista de la doctrina de la fe, no se ven dificultades para explicar el origen del hombre, en cuanto cuerpo, mediante la hipótesis del evolucionismo.

Pero vayamos al punto importante, la existencia de Adán y Eva son hechos reales.

Ello no implica que la narración del Génesis deba entenderse de forma literal y no implica que no sea histórica.

Ya el Papa Pelagio I (556-561) enseñaba lo siguiente: “Todos los hombres, en efecto, desde Adán hasta la consumación del tiempo, nacidos y muertos con el mismo Adán y su mujer, que no nacieron de otros padres, sino que el uno fue creado de la tierra y la otra de la costilla del varón (Gen. 2, 7y22)” (Dez 228a).

Si la humanidad desciende de una sola pareja creada por Dios, tiene importancia señalar que: el Génesis, no de manera literal, pero sí histórica, se refiere a dos personas reales, no figuras inexistentes o metafóricas. El Génesis no trata de dar una respuesta científica al origen de la raza humana, pero sí nos revela que el origen de la raza humana es con dos personas, Adán y Eva, y que toda la humanidad desciende de esta pareja.

Hay dos verdades que deben ser tenidas en cuenta: Adán y Eva fueron las primeras criaturas humanas y hubo más hijos además de Caín y Abel. Acudimos al texto en Gen 6, 1-3 y podemos entender que el mandato de Dios de la multiplicación se lleva a cabo entre los mismos familiares, aunque de distintos linajes: Set y Caín, dice la Escritura “Adán vivió 800 años y engendró hijos e hijas” (Gen 5,4-5)

Si atendemos a la unidad de toda la Sagrada Escritura, podemos ver, por poner un ejemplo, como S. Pablo relaciona el pecado humano de un hombre con Adán e incluso hace un paralelismo entre Adán y Jesucristo, incomprensible si no creyera que Adán fue una persona real

CATECISMO #402 Todos los hombres están implicados en el pecado de Adán. San Pablo lo afirma: “Por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores” (Rm 5,19): “Como por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron…” (Rm 5,12). A la universalidad del pecado y de la muerte, el apóstol opone la universalidad de la salvación en Cristo: “Como el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación, así también la obra de justicia de uno solo (la de Cristo) procura a todos una justificación que da la vida” (Rm 5,18).)

CATECISMO #390: “El relato de la caída (Gn 3) utiliza un lenguaje hecho de imágenes, pero afirma un acontecimiento primordial, un hecho que tuvo lugar al comienzo de la historia del hombre (cf. GS 13,1). La Revelación nos da la certeza de fe de que toda la historia humana está marcada por el pecado original libremente cometido por nuestros primeros padres (cf. Concilio de Trento: DS 1513; Pío XII, enc. Humani generis: ibíd, 3897; Pablo VI, discurso 11 de julio de 1966).”

El pecado original no se puede entender sin Adán y Eva. Que exista en el Génesis la narración descrita en un lenguaje simbólico no implica que Adán y Eva no existieran. La realidad histórica de Adán y Eva se encuentra inevitablemente unida a la del pecado original, negar a nuestros primeros padres lleva un problema de incoherencia lógica entre las consecuencias provocadas por el pecado cometido y la Redención realizada por Jesucristo con su muerte en la cruz.

El CATECISMO #404: “¿Cómo el pecado de Adán vino a ser el pecado de todos sus descendientes? Todo el género humano es en Adán sicut unum corpus unius hominis (“Como el cuerpo único de un único hombre”) (Santo Tomás de Aquino, Quaestiones disputatae de malo, 4,1). Por esta “unidad del género humano”, todos los hombres están implicados en el pecado de Adán, como todos están implicados en la justicia de Cristo. Sin embargo, la transmisión del pecado original es un misterio que no podemos comprender plenamente. Pero sabemos por la Revelación que Adán había recibido la santidad y la justicia originales no para él solo sino para toda la naturaleza humana: cediendo al tentador, Adán y Eva cometen un pecado personal, pero este pecado afecta a la naturaleza humana, que transmitirán en un estado caído (cf. Concilio de Trento: DS 1511-1512). Es un pecado que será transmitido por propagación a toda la humanidad, es decir, por la transmisión de una naturaleza humana privada de la santidad y de la justicia originales. Por eso, el pecado original es llamado “pecado” de manera análoga: es un pecado “contraído”, “no cometido”, un estado y no un acto.”

Leemos en el CATECISMO #375: “La Iglesia, interpretando de manera auténtica el simbolismo del lenguaje bíblico a la luz del Nuevo Testamento y de la Tradición, enseña que nuestros primeros padres Adán y Eva fueron constituidos en un estado “de santidad y de justicia original” (Concilio de Trento: DS 1511). Esta gracia de la santidad original era una “participación de la vida divina” (LG 2)”.

Debemos aceptar por Fe que Dios haya creado una sola pareja humana, un primer hombre y una primera mujer.

En caso contrario, se pondría seriamente en tela de juicio la verdad del pecado original tal como ha sido definido por la Iglesia, particularmente por el Concilio de Trento, y esto no puede, en ningún caso, ser admitido.

Si Adán y Eva son un mito, ¿cómo entender el pecado original? Si no hubo pecado original no era necesaria la Redención de Jesucristo. Si, por otra parte, se mantiene que Adán y Eva no fueron personas reales pero sí hubo un primer pecado, un «pecado de origen», pero dándole el sentido de «pecado colectivo», de rebelión generalizada contra Dios de la humanidad entera –personificada por Adán en el Génesis– que estaba diseminada por toda la tierra, según unos, o que formaba una especie de pueblo, según otros, mantendríamos opiniones claramente contrarias a la fe por rechazar la historicidad de los primeros capítulos del Génesis en puntos «que tocan a los fundamentos de la religión cristiana», como el poligenismo.

Existen tres documentos principales) dos de la Pontificia Comisión bíblica (30 de junio de 1909 y 16 de enero de 1948) y la Encíclica “Humani Generis”, de Pío XII, del año 1950) que nos enseñan lo siguiente:

1º) Comisión Bíblica (30 de junio de 1909) (cf. Denzinger-Hünermann, 3512-3519).

Establece sintéticamente:

a) No tienen sólido fundamento los sistemas que con apariencia de ciencia excluyen el sentido literal de los tres primeros capítulos del Génesis.

b) NO PUEDE ENSEÑARSE lo siguiente: -que no contienen narraciones de cosas realmente sucedidas respondiendo a la realidad objetiva e historia, sino fábulas tomadas de mitologías y cosmogonías antiguas acomodadas por el autor sagrado a la doctrina monoteísta; -que se trata de alegorías y símbolos, destituidos de todo fundamento real, ordenados a inculcar verdades religiosas y filosóficas; -que se trata de leyendas, en parte históricas y en parte ficticias, libremente compuestas para instrucción o edificación de las almas.

c) No puede ponerse especialmente en duda el SENTIDO LITERAL HISTÓRICO donde se trata de hechos narrados tocantes a los fundamentos de la religión cristiana, a saber: -creación de todas las cosas por parte de Dios -peculiar creación del hombre -formación de la primera mujer del primer hombre -unidad del linaje humano -felicidad original de los primeros padres en el estado de justicia, integridad e inmortalidad -el mandamiento impuesto por Dios para probar la obediencia -la transgresión, por persuasión del diablo -pérdida del estado primitivo de inocencia -promesa del Reparador futuro.

d) Es lícito a cada uno seguir la sentencia que prudentemente aprobare allí donde han entendido diversamente los Padres y Doctores, salvo el juicio de la Iglesia y la analogía de la fe.

e) No es necesario que todas y cada una de las palabras y frases han de ser tomadas siempre en sentido propio, especialmente cuando las locuciones sean metafóricas o antropomórficas.

f) Salvado el sentido literal e histórico, puede emplearse la interpretación alegórica y profética de algunos pasajes, siguiendo a los Santos Padres.

g) No ha de buscarse en la interpretación de estas cosas exactamente y siempre el rigor de la lengua científica.

h) Es lícito discutir libremente entre los exégetas el significado del término día (Yôm).

2º) Comisión Bíblica (16 de enero de 1948) (cf. Denzinger-Hünermann, 3862)

Reivindica el valor del documento de 1906 hasta el punto tal de no reconocer ninguna necesidad de promulgar otros decretos sobre el argumento. Enseña que el GÉNERO HISTÓRICO usado por los autores sagrados no concuerda exactamente con nuestro concepto de historia moderna; pero al mismo tiempo sostiene que esto no quiere decir que esos relatos no contengan HISTORIA VERDADERA. Esto será aclarado en 1950 en la Humani Generis.

3º) Encíclica Humani Generis (12 de agosto de 1950) (cf. Denzinger-Hünermann, 3898-3899),

Especialmente sostiene el monogenismo y da la correcta interpretación de la carta de la Comisión Bíblica de 1948 al Card. Suhard afirmando que los once primeros capítulos del Gn, aunque propiamente no concuerdan con el método histórico usado por los eximios historiadores greco-latinos y modernos, no obstante pertenecen al género histórico en un sentido verdadero, que los exegetas han de investigar y precisar’ (Humani generis, 31).

Desgraciadamente las influencias de muchos teólogos como Karl Rhaner y Teilhard de Chardin han influido para que no se enseñe en todas partes la doctrina de la Iglesia y si ideas modernistas condenadas por la “Pascendi” y la misma “Humani generis” que cumple por cierto 69 años el pasado 12 de agosto, se debe retomar una enseñanza católica en los Seminarios, Universidades y escuelas y en la familia sobre lo que realmente enseña la Iglesia y no lo que raya en la herejía y el relativismo. ¿Dónde están los pastores que nos confirmen en las verdades de fe reveladas por Dios? Es fundamental acercarse al Magisterio de la Iglesia porque, en definitiva, debe ser el Magisterio de la Iglesia el que guíe nuestro aprendizaje de la Palabra de Dios.

Manuel Cuevas Miles Christi

Bibliografía:

1.- Sagrada Escritura Gn 3;5;6

2.- Catecismo Adán y Eva: http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p1s2c1p6_sp.html

3.- Néstor Martínez, http://www.infocatolica.com/blog/praeclara.php/1904181211-el-pecado-original-y-su-trans#more37743

4.- Rubén HERCE,Facultad Eclesiástica de Filosofía. Universidad de Navarra,Pamplona. España,rherce@unav.es ; https://www.unav.edu/documents/6709261/7026503/monogenismoypoligenismo.pdf

5.- http://w2.vatican.va/content/pius-x/es/encyclicals/documents/hf_p-x_enc_19070908_pascendi-dominici-gregis.html

6.- http://w2.vatican.va/content/pius-xii/es/encyclicals/documents/hf_p-xii_enc_12081950_humani-generis.html

7.- Catecismo pecado original; http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p1s2c1p7_sp.html

8.- http://www.quenotelacuenten.org/apologetica/website/index8240.html?id=2085&fbclid=IwAR2PTcdZRi4W1baq4L3EmPqvi70VtcXDQTndPM-ropjGHOY8V8NcmTE5rx8

¿Han quitado sus conclusiones? Seguro que ahora tienen claro que Adán y Eva existieron, por supuesto. Les invitamos a quedarse en nuestra página, ¿Quieren conocer a nuestras firmas? Pueden hacerlo en nuestra sección: Artículos de opinión


*Se prohíbe la reproducción de todo contenido de esta revista, salvo que se cite la fuente de procedencia y se nos enlace.

 NO SE MARCHE SIN RECORRER NUESTRA WEB

Marchandoreligión  no se hace responsable ni puede ser hecha responsable de:

  • Los contenidos de cualquier tipo de sus articulistas y colaboradores y de sus posibles efectos o consecuencias. Su publicación en esta revista no supone que www.marchandoreligion.es se identifique necesariamente con tales contenidos.
  • La responsabilidad del contenido de los artículos, colaboraciones, textos y escritos publicados en esta web es exclusivamente de su respectivo autor
Manuel Cuevas-Miles Christi

Manuel Cuevas-Miles Christi

Católico,mexicano, felizmente casado y con tres hijos, Médico Ortopedista de profesión, vive y trabaja cerca de la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México. Colabora con algunos foros de formación y de apologética católica en redes sociales. Preocupado por su salvación y la de sus hermanos, fiel a Dios y al Magisterio infalible de la Iglesia Católica.