No te acostarás con varón como con mujer: ¿Y mis amigos gays?

El artículo de Miguel Serafín nos lleva a un pasaje Bíblico del Levítico: “no te acostarás con varón como con mujer; es abominación”, no es una frase personal suya, sino que está en nuestra Biblia Católica, ¿qué postura tomamos los católicos ante determinadas situaciones?

“No te acostarás con varón como con mujer: ¿Y mis amigos gays?”, Miguel Serafín

John era un norteamericano y alumno de español que lo aprendió muy bien.  Lo conocí en la escuela privada y después tomó clases semi personalizadas junto con Laura. Su meta era dominar correctamente el español. Juan, como lo llamaba Laura, después de muchos años de trabajar como camarero se convirtió en profesor de español en colegios en los Estados Unidos. No entro en detalles de la vida de Juan, pero como era de conocimiento de todos sus amigos, era gay y consideraba su vida como un milagro, después de que muchos de sus mejores amigos gays habían muerto de SIDA durante los 90´s, enfermedad que él mismo padecía, y no se explicaba exactamente cómo se había salvado pero decía que creía que era por las oraciones de su madre, quien había recibido la fe católica de sus abuelos italianos. 

Nos hicimos amigos con Juan. Hablamos de muchos temas, entre ellos la religión. Juan viajo muchos kilómetros a España para estar en mi boda cuando me casé, él apreciaba mucho a mi mujer. Cuando ella enfermó de cáncer, mi prioridad por ella me hizo perder muchos contactos de amigos, incluyendo a Juan. Su sueño era mudarse a California y allí empezar una nueva vida como maestro de español.  Creo que lo logró. 

Como Juan, he conocido a otros hombres y mujeres que se han declarado homosexuales. Compartí con ellos comidas, y cenas. Algunos fueron compañeros de trabajo. Su orientación sexual nunca fue impedimento para llevar una relación profesional con algunos de ellos, y con otros de amistad. 

Es por esto por lo que me atrevo a decir que no soy homofóbico. En primer lugar, porque el término está mal utilizado, ya que una fobia es un temor irracional a algo. Así que no creo tener temor de los homosexuales. Y, por otro lado, tampoco les tengo rencor. Como dije, he conocido y compartido con varios gays, incluyendo al que fue mi peluquero por años, con el que tomábamos café cuando yo iba a hacerme cortar el pelo. Este chico en particular contaba chistes refiriéndose a los homosexuales con palabras de grueso calibre que hoy se considerarían homofóbicas. 

Pero una cosa es la persona, como dice el evangelio, queremos a las personas, más no compartimos su estilo de vida. Amamos al pecador, no el pecado. En particular, un día Juan me lo preguntó de frente, “qué opinas del homosexualismo”. Le dije lo que pensaba, “creo que no es natural”. Eso no impidió para nada que siguiéramos siendo amigos, y, por el contrario, sostuvimos más conversaciones de temas religiosos.  Creo que, en el fondo, quería encontrar la respuesta a la vida que llevaba, siempre preguntándose como era que él no había muerto. 

Un día surgió el tema de que se quería buscar que aprobaran universidades sólo para homosexuales. Le dije a Juan, no me parece correcto. Todos estos años habéis promovido la tolerancia, la igualdad y la no discriminación; y ¿ahora queréis exclusividad? ¿No es eso otra forma de discriminación, pero contra los que no tienen la tendencia homosexual?

Es lo que ha venido sucediendo en los últimos años. Vemos como cada vez más y más un pequeño porcentaje de la población del mundo como son los homosexuales, empuja y arrastra al resto de la humanidad para que aceptemos como normal una inclinación que se ha dado por diversas circunstancias en sus vidas.  Su afán porque su condición homosexual sea aceptada, les ciega hasta el delirio, hasta el punto de agredir a quienes los amamos. Pasamos de la tolerancia a la igualdad de derechos, y a la irracionalidad de demandas que salen de toda lógica, como exigir leyes que aprueben el derecho que tienen los hombres de tener abortos. Sí, así como se escucha. No sé cómo un hombre que no puede quedar embarazado tiene el derecho a un aborto que debe ser pagado con los impuestos de los contribuyentes, pero se inventarán algo para justificarlo. Simplemente delirante. O como ya en algunas universidades de América que se aprobaron productos de higiene menstrual en los baños de los hombres,  como en el de las mujeres, para que quede claro, piden tampones higiénicos para menstruación de hombres, todo en pro de la igualdad; y buscan implantarlo en todas las universidades. O la “Hora de la “Historia del Drag Queen” (Drag Queen Story Hour), que se ha estado expandiendo en las bibliotecas públicas de Estados Unidos y empieza a tocar puertas en otros países como Irlanda, donde hombres vestidos de mujer con atuendos obscenos y maquillaje estrambótico, comparten con niños pequeños historias especialmente relacionadas con sexo y alternativas género y tipos de familia. Muchos de estos Drags se dedican al entretenimiento de adultos en las horas de la noche en clubs nocturnos mientras en el día se dedican a contar historias a los niños.

Y nos quieren arrastrar en su delirio exigiendo leyes que prohíban decir algo en contra de sus demandas irracionales. Arguyen los derechos humanos que tienen atropellando otro derecho humano tan elemental y básico como la libertad de expresión para estar en desacuerdo.

No hay ningún beneficio o satisfacción en decirle a alguien que ser gay no es algo de Dios cuando creemos que Dios es nuestra guía.

No es de nuestra satisfacción, pero es nuestra obligación. Sin embargo, hay quienes están interesados en que su condición no cambie.  Un día vi en un video como un enorme perro estaba atrapado en las semi congeladas aguas de un río. Un hombre trata de rescatarlo desde un bote, pero le resulta difícil. El precioso animal no colabora en su propio rescate pues cuando el hombre lo sujeta por alguna parte el perro tiende a morderlo. El destino del perro era morir congelado si no es por este hombre que no se da por vencido hasta que lo sustrae de las gélidas aguas aun a pesar de que el perro llega a morderle la cara. Así nos sentimos los que tratamos por amor o caridad cuando decimos que el homosexualismo no es cosa de Dios. Dios no nos creó así.

Nos dicen “¿quién eres tú para meterte en mi vida?”, “métete en tus asuntos”. “Dios es amor, y no condena el amor”. Dios es amor y justo por su amor no es indiferente al pecado. Nos llama, nos amonesta y para eso nosotros mismos los humanos somos herramientas suyas para llamar a otros pecadores a salir del error. No lo hacemos por ofender al infractor, cuando a nosotros mismos nos ha pasado que otras personas nos han sacado de nuestros pecados y es hora de hacer lo mismo por otros. Si nosotros no hacemos nada por las personas que están en error, realmente no las amamos, pero amar no es cuestión de sentimientos sino de acciones. Si vemos una persona hundirse y perderse y no hacemos nada en realidad no la amamos, aunque digamos que “era lo que quería”.

Frases como “mis sentimientos son de amor” es algo que se escucha comúnmente para justificar una acción equivocada.

Confundimos los sentimientos con el amor. El amor no son deseos.

Los sentimientos son deseos y los deseos no determinan el bien o el mal. Un hombre casado puede dejarse llevar por sentimientos de gusto y atracción hacia otra mujer, sin embargo, ese deseo no se convierte en algo bueno.

Este artículo no tiene por intención ser un tratado científico si se nace o se hace homosexual, sino que está enfocado en dar una opinión desde el amor. Porque nos interesa que el destino final de las personas que amamos, nuestros amigos y allegados se pregunten así mismos si están en lo correcto o no. Que se pregunten si existe la posibilidad que alguien esté interesado en mantenerlos en el error. Si así fuera, realmente se pregunten “¿he hecho la tarea de averiguar las consecuencias de mi error? ¿Y si estos católicos tuvieran la razón? ¿Realmente me he preocupado por saber la verdad? ¿qué sacan estos cristianos con hacerme ver un error? ¿sólo quieren hacerme sentir mal? Existen opiniones científicas que encuentran que la homosexualidad es algo psicológico que se puede revertir, que es un estado de ánimo conocido como disforia de género, que como su nombre lo indica es lo opuesto a la euforia. Un ejemplo puede ser el Dr. Joseph Nicolosi, aunque ya desaparecido, su clínica y terapias continúan en funcionamiento.

Walter Heyer, es un hombre que se hizo esas preguntas incluso después de haberse realizado cirugías de cambio de sexo. Por 8 años fue una mujer transgénero y sus estudios sobre psicología le llevaron a hacerse preguntas honestas de si en realidad era una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre, si era un homosexual, si había nacido así o por el contrario había sido víctima de distintas circunstancias que llegaron a confundirlo.  Walter Heyer encontró que no “había nacido así”  y revirtió su cambio de sexo y ha escrito varios libros al respecto es casado con una mujer y tiene una página donde habla de eso y ayuda a personas que se hacen preguntas en sexchangeregret.com.

¿Por qué insisto en hacernos preguntas con honestidad? Porque todos los pecadores tendemos a escudarnos en lo que otras personas dicen para permanecer cómodamente en nuestro pecado y en nuestro error, y sólo escuchamos a los que dicen lo que nos conviene. Ese error lo cometemos todos. También Dios da la oportunidad de salvación a todos, a heterosexuales y homosexuales. Todos estamos en el mismo bote del pecado y es por eso por lo que unos luchamos por los otros sin el ánimo de condenar sino de salvar.

Todos tenemos la necesidad de salvación.

El hombre sabe que Dios existe, pero aparenta no saberlo, como si no saberlo pudiera ser su excusa más adelante; y por eso está atento a escuchar a aquellos que le ayudan a afirmarse en su ignorancia de Dios; sabe también que hay unas leyes divinas y naturales y prefiere vivir como si no las conocieran o que no existieran, aunque son evidentes.

No hay evidencia de que el gen homosexual exista, sin embargo, ha sido la excusa de muchos para decir que científicamente se ha comprobado que se nace homosexual, cuando la biología comprobada nos dice que solo existen dos cromosomas que determinan el sexo. XX dan como resultado una mujer y la combinación XY dan como resultado un hombre. Sin embargo, preferimos especular y hacer eco de lo que se publican en revistas y diarios que no tienen asidero científico.

Pero como decía, el ánimo de este artículo no es científico sino un llamado al honesto auto cuestionamiento. La Biblia no es un tratado de sexología, ni tampoco de criminología, sin embargo, creemos que es parte de la revelación que Dios ha dejado a la humanidad para aprender a vivir una vida que lleve a la salvación. Muchos dicen ahora, y esto incluye a sacerdotes modernistas, que Jesús no dijo nada con respecto a la homosexualidad y este argumento se utiliza para decir que las prácticas homosexuales eran aceptadas por Jesús, aunque Jesús no se manifestó a favor. Sin embargo, creemos que Cristo se reveló a San Pablo, y veamos lo que tiene que decir este apóstol con respecto a la degradación de la humanidad en general, incluyendo el homosexualismo y que ya he citado en otras oportunidades.

Ahora la moda es decir “Dios nos hizo así”, cuando la evidencia bíblica indica lo contrario.

“Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables; porque, habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, antes bien se ofuscaron en sus razonamientos y su insensato corazón se entenebreció: jactándose de sabios se volvieron estúpidos, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una representación en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos, de reptiles.

Por eso Dios los entregó a las apetencias de su corazón hasta una impureza tal que deshonraron entre sí sus cuerpos; a ellos que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en vez del Creador, que es bendito por los siglos. Amén. Por eso los entregó Dios a pasiones infames; pues sus mujeres invirtieron las relaciones naturales por otras contra la naturaleza; igualmente los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se abrasaron en deseos los unos por los otros, cometiendo la infamia de hombre con hombre, recibiendo en sí mismos el pago merecido de su extravío.

Y como no tuvieron a bien guardar el verdadero conocimiento de Dios, entrególos Dios a su mente insensata, para que hicieran lo que no conviene: llenos de toda injusticia, perversidad, codicia, maldad, henchidos de envidia, de homicidio, de contienda, de engaño, de malignidad, chismosos, detractores, enemigos de Dios, ultrajadores, altaneros, fanfarrones, ingeniosos para el mal, rebeldes a sus padres, insensatos, desleales, desamorados, despiadados, los cuales, aunque conocedores del veredicto de Dios que declara dignos de muerte a los que tales cosas practican, no solamente las practican, sino que aprueban a los que las cometen.”

(Rom 1, 20-32)

Según San Pablo, es nuestra propia testarudez por la que Dios permite que nos entreguemos a las pasiones y nuestros pecados.

Porque siendo tan evidente la creación, no reconocemos la majestad de Dios y preferimos escuchar a los que dicen que Dios no existe cuando basta con mirar a nuestro alrededor y darnos cuenta lo organizada que es la creación. Nuestra soberbia nos dice que lo que era malo es bueno, y lo bueno es malo. Es malo creer en Dios, es bueno creer en las propias fuerzas y voluntad del hombre, el voluntarismo. Hay sociedades que condenan con multas y hasta prisión a los que no protejan los huevos de un ave en vías de extinción, pero no se protege la vida de un niño en el vientre de una madre. No se le considera humano y se le mata. Es literalmente el mundo al revés. No se protege al ser que fue creado a imagen y semejanza de Dios y sí al águila calva, por ejemplo.

Y creemos que Dios se quedará indiferente. Preferimos ignorarlo, no pensar en Él, y en el mejor de los casos pensar que Dios es amor y todo lo perdona. Nos engañamos y ni siquiera tomamos el tiempo de pensar en algo tan importante porque sencillamente no queremos salir de nuestro pecado. Le creemos a los enemigos de nuestra alma y a los que tratan de ayudarnos les tratamos despiadadamente. La fórmula mágica es llamarlos homofóbicos.

Por si no le creemos a San Pablo, nuevamente dejo al lector, una mirada al antiguo testamento:

“No te acostarás con varón como con mujer; es abominación.”   

(Lev 18, 22)                               

“Si alguien se acuesta con varón, como se hace con mujer, ambos han cometido abominación: morirán sin remedio; su sangre caerá sobre ellos.”

(Lev 20, 13 )

Pensemos en el sentido de estos pasajes bíblicos. Pensemos que  Dios se ha comunicado con el hombre en distintas oportunidades en la historia; y la tradición de la Iglesia nos ha traído hasta nuestros días esas verdades reveladas, aunque ahora el propio clero  quiera cambiar el sentido de las Escrituras, tal vez porque el propio clero sigue ordenando sacerdotes homosexuales que por obvias razones no están interesados en trasmitir las enseñanzas tradicionales y prefieran ahora dar una nueva interpretación con respecto al homosexualismo y la familia, que para nosotros los creyentes, La Sagrada Familia, sigue siendo el único modelo de familia a seguir.            

Miguel Serafín

Lo dice la Biblia “no te acostarás con varón como con mujer” y nuestro compañero ha presentado su visión en este artículo. Les invitamos a leer uno de los artículos más difundidos de Miguel Serafín

                         


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