El brusco despertar de la Suecia multicultural

Esta semana Aldo María Valli nos habla de Suecia, de la emigración y de la situación actual y lo hace a través de un lector que llega a Duc in Altum, un médico italiano que lleva en Suecia más de treinta años, ¿qué tiene que decir sobre el despertar multicultural?

El brusco despertar de la Suecia multicultural“, Aldo María Valli

Artículo original: https://www.aldomariavalli.it/2019/06/18/il-brusco-risveglio-della-svezia-multiculturale/

Traducido por Miguel Toledano para Marchando Religión

Queridos amigos de Duc in altum, después de la publicación de mi artículo C’era una volta la Svezia felix. Ovvero tutte le pecche del modello multiculturale (Érase una vez la Suecia felix, o todos los defectos del modelo multicultural), me escribió Fabio Longo, medico italiano que trabaja en Suecia desde hace más de treinta años.  Un testimonio precioso, que en parte confirma y en parte corrige cuanto refiero en el artículo. Significativo, me parece, sobre todo lo que el doctor Longo escribe a propósito de aquellas comunidades que, a pesar de las ayudas y de las facilidades que reciben, sin embargo no quieren integrarse y constituyen la principal causa de los problemas de orden público.

A.M.V., 18 de junio de 2019

***

Querido Aldo, te escribo a propósito de tu reciente nota del 5 de junio Érase una vez la Suecia feliz, que comparto en gran medida.

Como sabes, frecuento asiduamente dicho país desde hace treinta y cuatro años, inclusive por motivos de trabajo, y deseo compartir contigo y con tus lectores algunas de mis impresiones.

El primer punto es: ¿pero de verdad ha existido alguna vez esa “Suecia feliz” que tú has descrito muy bien?

Yo puedo decir que probablemente es un mito que hemos creado los no suecos a partir de los años sesenta-setenta, cuando de allí llegaban imágenes confusas y superficiales, quizás de segunda mano, agigantadas y a menudo filtradas por nuestra sensibilidad latina (posiblemente un poco reprimida en aquella época, véase el famoso film Il diavolo (El diablo), con Alberto Sordi, de 1963): un mundo que a nosotros nos parecía clamorosamente libertario, avanzado, anticonformista y demás.

De ahí al nacimiento del mito el paso ha sido breve: se fantasiaba sobre este paraíso de conquistas sociales, paz, libertad individual, por no hablar de la presunta facilidad de acercamiento al otro sexo.

Después periódicamente este mito queda redimensionado cuando vemos que no se corresponde con nuestras expectativas, o quizás a nuestro deseo contenido de que en alguna parte exista el Paraíso, como imploraba Borges en La biblioteca de Babel: “Si el honor, la sabiduría, la felicidad no son para mí, ¡que sean para otros! ¡Que el cielo exista, incluso si mi puesto está en el infierno!”.

La cuestión sin embargo es que ningún sueco ve su país como tal paraíso, ninguno de ellos tiene verdaderamente la idea de haber venido “a mostrar el milagro”, a beneficio de las otras personas del mundo.

Al contrario, los suecos son siempre muy críticos cuando el sistema, que ellos viven y ven desde el interior, no funciona: prueba de ello son las protestas, los debates, incluso las transmisiones televisivas que no perdonan (tipo Sverige sviker, que quiere decir Suecia engaña).

Por tanto no sorprende cómo detrás del mito, ya desde siempre sobrevalorado en el extranjero, hay problemas, comenzando por la inmigración y el orden público.

Un país fundamentalmente amable, respetuoso, tradicionalista (¡de verdad, créeme!), no habituado a la sobrepoblación y a la exacerbada y peligrosa convivencia de pueblos muy diversos, ha cometido el gran error: pensar gestionar con la habitual calma y sentido práctico un enorme número di inmigrados de los países más dispares y desesperados.

El concepto en el que se confiaba era: demos a cada uno una casa, un trabajo digno, máxima disponibilidad de parte de la administración pública, escuelas garantizadas, sanidad, hasta cursos de sueco obligatorio y gratuito para favorecer la inserción, incluso un intérprete para las visitas médicas y cursos semanales de lengua de origen para que los niños no pierdan sus raíces propias; así haremos nacer automáticamente una conciencia civil y quizás agradecimiento al anfitrión.

¡Pues bien, obviamente no todo ha ido por el buen camino!

Quede sentado que en Suecia no existen guetos o periferias infernales y sin esperanza, sobre todo en Estocolmo: hay desde luego barrios nuevos habitados sólo por extranjeros, en la mayor parte procedentes del mundo árabe (por ejemplo Skärholmen o Jakobsberg), pero todos viven en urbanizaciones más que dignas, rodeadas de espacios verdes, conectadísimas con transporte público, con disponibilidad de todo servicio imaginable incluidos tiendas y centros comerciales limpísimos y modernos.

En suma nada de campamentos abusivos, casas ocupadas o zonas verdes devastadas, como vemos en algunas de nuestros barrios pobres y periferias.  Se trata ciertamente de enclaves, inevitables, mas siempre muy habitables respecto a nuestro estándar.

No obstante, aquí se acaba el lado positivo.

El hecho es que los suecos, ante los flujos migratorios enormes y desproporcionados en la relación con la población residente (en Malmö se alcanza el 40% de inmigrados) no han considerado oportuno o no han sido capaces de bloquear el nacimiento de una serie de problemas.

¿Ingenuidad, demasiada confianza en el buen corazón de los hombres, pereza? El hecho es que ha llegado el brusco despertar, el mecanismo se ha estropeado y no se sabe bien cómo resolver los daños.

De un lado, para todos los suecos es dolorosamente incomprensible que, por ejemplo, una chica no pueda dar una vuelta sonrientemente y vestida como le parezca (como ha sido durante tantos decenios precedentes) sin ser molestada o peor violentada, lo que aumenta mucho y quizás exagera la percepción de inseguridad social.

De otro, todo esto demuestra inequívocamente cómo la integración, que implica sobre todo el respeto de las leyes y costumbres de quien te acoge y te hospeda, debe ser perseguida con mucha más severidad: si quieres vivir en un país que te da tanto, y donde puedes estar ciertamente mucho mejor que en el de origen, tú y tu familia debéis mostrar agradecimiento.  Todo lo que recibís debéis merecéroslo.

Sin embargo, es preciso resaltar cómo los episodios de pequeña y gran delincuencia están causados casi siempre por un cierto tipo de emigrantes procedentes de los países árabes: la realidad ha demostrado que, incluso cuando las personas están situadas en las mejores condiciones de partida, no se puede esperar la disponibilidad a una convivencia serena de la parte que demuestra odiar a priori nuestra cultura occidental, despreciar nuestras tradiciones y querer imponer los propios usos a cualquier precio. Se trata, en una palabra, de los que en Alemania llaman Nestbeschmutzer (los que ensucian el nido, los desagradecidos).

Se dice a menudo: ¡pero también los italianos eran emigrantes!

Sí, maltratados y malpagados, y sin embargo podían desembarcar sólo si tenían un trabajo y respetaban las leyes: ahí está la gran diferencia.

¿La prueba?  Se encuentra en el el hecho de que contra el modelo sueco seguido hasta ahora se han desplegado no sólo formaciones de extrema derecha como Sverige Demokraterna, sino ya formaciones liberales y centristas como Moderaterna, las cuales recientemente han promovido recientemente con decisión un giro inmediato, abandonando hipocresías, pensamientos débiles y fijaciones políticamente correctas.

Espero que también el papa comprenda que si un cierto tipo de integración no funciona en Suecia no puede funcionar en ninguna parte.

Fabio Longo

Esperamos que hayan disfrutado de este artículo sobre la Suecia multicultural

Les recomendamos este artículo de Aldo María Valli en nuestra página: Y si el párroco no cree en la presencia real de Cristo en la Eucaristía


*Se prohíbe la reproducción de todo contenido de esta revista, salvo que se cite la fuente de procedencia y se nos enlace.

 NO SE MARCHE SIN RECORRER NUESTRA WEB

Marchandoreligión  no se hace responsable ni puede ser hecha responsable de:

  • Los contenidos de cualquier tipo de sus articulistas y colaboradores y de sus posibles efectos o consecuencias. Su publicación en esta revista no supone que www.marchandoreligion.es se identifique necesariamente con tales contenidos.
  • La responsabilidad del contenido de los artículos, colaboraciones, textos y escritos publicados en esta web es exclusivamente de su respectivo autor
Aldo Maria Valli

Aldo Maria Valli

Vaticanista. Entre sus libros más destacados están: Claustrofobia, Sradicati, el caso Vigano, 266. Jorge María Bergoglio, Benedicto XVI el pontificado interrumpido. Pueden leer sus artículos y leer toda la información sobre su obra literaria en italiano en su página web https://www.aldomariavalli.it/