Cuarto Domingo después de Pentecostés

Evangelio del día. Santa Misa Tradicional

Evangelio según San Lucas, V, 1

En aquel tiempo: Hallábase Jesús junto al lago, de Genesaret, apretujado por la turba que oía la palabra de Dios, y vio dos barcas a la orilla del lago, cuyos pescadores habían bajado y lavaban las redes. Subiendo, pues a una de ellas, que era de Simón, pidióle la desviase un poco de la orilla. Y sentándose dentro, instruía a las turbas .

Acabada la plática, dijo a Simón: Guía mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Replicóle Simón: Maestro, toda la noche hemos estado fatigándonos, y nada hemos cogido; no obstante, fiado en tu palabra, echaré la red. Y habiéndolo hecho, recogieron tan gran cantidad de peces que la red se rompía. Por lo cual hicieron señas a sus compañeros de la otra barca, de que viniesen a ayudarles.

Vinieron luego, y llenaron con tantos peces las dos barcas, que poco faltó para que se hundiesen. Viendo esto Simón Pedro, echóse a los pies de Jesús, diciendo: ¡Apártate de mi, Señor, que soy un hombre pecador! y es que el asombro se había apoderado de él, como de todos los demás que con él estaban, en vista de la pesca que acababan de hacer.

Lo mismo  sucedía a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo y compañeros de Simón. Entonces dijo Jesús a Simón: No temas; de hoy en adelante serás pescador de hombres. Y ellos, sacando las barcas a tierra, dejaron todo y le siguieron.

Cuarto Domingo después de Pentecostés . Meditación

Hoy San Ambrosio Obispo, nos interpreta los primeros sucesos del pasaje de San Lucas:

N. S. Jesucristo sube a la barca de San Pedro para predicar desde ahí a la muchedumbre, predica entre las aguas que mueven y hacen temblar la barca, terminada la predicación realiza la pesca milagrosa; los discípulos se convierten por el hecho extraordinario, piden perdón de sus pecados y los constituye pescadores de hombres.

1- Sube a la barca, que significa la Iglesia en la cual nos salvamos. Además en ella se encuentra San Pedro y los primeros apóstoles.
Salvarse dentro de la Iglesia es importante, pero debemos tener mucho cuidado de no caer en la posición de algunos católicos fariseos, los cuales hacen consistir la salvación a una participación puramente formalista, sólo material a la Iglesia visible pero no a la invisible. Nosotros recitamos en el Credo, que es obligatorio y de fe, que CREEMOS EN TODO LO VISIBLE E INVISIBLE CREADO POR DIOS. Para algunos católicos burocráticos es suficiente con ir a Misa el domingo, de prisa y sin mucha atención ni respeto, rápido, y ‘si la misa es cortita y ligera’, mejor…, el resto de la semana ni se reza ni me acuerdo y para muchos también el resto de la semana ni se acuerdan de los diez mandamientos. Esto es una práctica puramente formalista y externa de la religión, la cual no te salva. Sin embargo, muchos se creen estar dentro de la barca de la Iglesia, solo por ese cumplimiento puramente rutinario. Otros, dicen que por el solo hecho de “estar en obediencia”, por tener buena relación con el Obispo, sólo por ‘tener un papel del mismo’ que dice que estas en regla; ya tan solo con ello se creen justificados y salvados y dentro de la barca: mientras al mismo tiempo no se ve humildad en sus vidas, caridad, no saben lo que es la virtud, nunca se confiesan y les cuesta mucho… pedir perdón o tan siquiera pedir disculpas por sus errores u ofensas que hayan cometido hacia el prójimo. Una fe sin obras está muerta, dice el Apóstol Santiago. Por lo tanto, aunque aparentes estar dentro de la Iglesia visible, si no estás dentro de las obras y del alma de la Iglesia, no es posible salvarse, según la doctrina unánime de los santos:

¡Ay, Santa Madre Iglesia, cuantos hombres hay dentro de ti y qué no son tus hijos; y cuantos hombres fuera de ti, que sí son tus verdaderos hijos!“.
San Agustín, Padre de la Iglesia +

2- Predica a la muchedumbre desde la barca.
Es decir, se ha separado de ella, si bien a menudo se deja tocar por los enfermos, los visita, los cura, les da pan, les escucha y les enseña la verdad; sin embargo la mayor parte del tiempo lo pasa en oración, se retira al desierto y al Jardín de los Olivos para rezar a su Padre.
Él sacerdote también debe separase de la muchedumbre para tener una vida privada y de oración, aunque nunca pierda el contacto con las ovejas. Si el pastor se dedica demasiado a una vida puramente social, si no tiene tiempo para rezar, si no tiene tiempo para acompañar al Ssmo. Sacramento y llenarse de Dios, pronto se queda vacío, sus palabras se vuelven vanas y superficiales, porque no tiene nada espiritual que comunicar a las almas. Si su vida sólo consiste en contactos sociales y comidas, banquetes y reuniones, las almas le pierden el respeto porque ya no trasmite una vida espiritual sino más bien, se convierte en un agente humanitario de filantropia de este mundo.
N. S. Jesucristo se separó de la muchedumbre y subió a la barca y se retiraba al desierto no para abandonarla, sino para servirles mejor.

3- La barca desde la cual se predica y simboliza a la Iglesia, tiembla y es sacudida por las aguas, para que así comprendamos que a pesar de todas las persecuciones, martirios de tantos santos, calumnias y ataques; la Iglesia permanecerá hasta que N. S. vuelva por segunda vez.
Él historiador más grande que tiene la Iglesia sobre los Papas, no era católico. Al estudiar a fondo la historia de la Iglesia, afirmó impresionado y convertido :

Para que una religión e institución humana a la vez, haya permanecido tan fuerte y vigorosa a través de los siglos y cada vez más fuerte; a pesar de tantas sangrientas persecuciones, tantos ataques desde dentro y fuera, tanta miseria humana: debe ser necesariamente Divina, de lo contrario ya debería haber desaparecido.
Pastor.
Historia de los Papas de la Iglesia católica.

4- Una vez terminada la predicación, realiza la pesca milagrosa. Los discípulos dudaban que fuese a salir algún pez, pero ante su insistencia Pedro acepta diciendo:
“In nomine tuo laxabo rete.” En tu nombre lanzaré la red. San Pedro impresionado reconoce sus pecados y sinceramente se confiesa indigno: “Señor, apártarte de mi, porque soy un pecador.”

Muchos pastores no conseguimos convertir almas ni ganar su confianza por falta de fe en la palabra divina. El engaño con tácticas puramente humanas y mudanas, hacen que la conversión de las almas nunca se produzca, porque confiamos más en nuestra palabra que en la de Dios.

5- Sólo cuando San Pedro se reconoce pecador e indigno de estar ante la presencia de Dios, sólo entonces, se le da la misión de ir a pescar hombres, a evangelizarlos; el Obispo, el pastor o predicador que habla con autoritarismo, con petulancia, con ostentación de poder; provoca la huida de las ovejas en lugar de convertirlas, como lo advierte San Pablo :

No hagáis odiosa vuestra autoridad.”

Por último, los discípulos, dejándolo todo, lo siguieron.
Conmovidos por la predicación, por su ejemplo y por el milagro, los discípulos estuvieron dispuestos a dejarlo todo.

Solo nuestra palabra no basta, la predicación no es suficiente, lo hechos deben acompañar siempre a la palabra:

Se narra sobre la vida de San Francisco de Sales, Obispo de Ginebra, quien llegó a lograr miles de conversiones de protestantes que volvieron a la Iglesia católica. Su fama de predicador era muy grande y atravesaba por las noches en una pequeña barca desde Annecy, el lago Leman, para no ser visto por los seguidores de Lutero quienes lo tenían amenazado de muerte.

Había un luterano que venía muy a menudo a hablar con el Santo, le hacia muchas preguntas y siempre tenía más y más dudas sobre la fe católica. Eran ya horas y horas que había respondido a tantas cuestiones sobre la fe y sin embargo el luterano seguía dubitativo volviendo una y otra vez. En una ocasión el santo, que tenía un carácter colérico, perdió la paciencia ante las insistentes preguntas, sin casi apercibirse, tomó una silla para romperla sobre la cabeza del luterano y ya acabar con tanta pérdida de tiempo…, pero San Francisco reaccionó en un instante, se dio cuenta de la barbaridad que estaba a punto de cometer; y así, simultáneamente y con mucho disimulo, dio la vuelta a la silla y con mucha delicadeza colocándosela al lado le dijo con toda elegancia : “Tome usted asiento por favor.”
El luterano quedó tan impresionado de ver el gran esfuerzo que tuvo que hacer el santo para contenerse y dominarse y que al mismo tiempo le hiciese ese gesto tan grande de caridad: ¡qué ese mismo día decidió convertirse y abrazar al catolicismo!

Tantos días y tantas horas no lograban convertir a corazón tan duro; pero fue un acto de caridad lo que logró su conversión y no tanta predicación… Aunque las dos sean necesarias, a menudo preferimos solo la predicación, pues ‘nos es más cómodo.’

Hoy N. S. Jesucristo en el Evangelio ha dejado claro que no se puede separar una de la otra.

Por ello San Gregorio Magno decía :

El sacerdote que no tenga caridad, se le debe prohibir la predicación.”

San Francisco de Sales, ¡Ruega por nosotros!

P. Ricardo Ruiz Vallejo +

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Esperamos que la meditación del Cuarto Domingo después de Pentecostés les ayude a crecer en su vida espiritual

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Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruíz: 1980 Filosofía y latín en el Seminario Ntra. Señora Corredentora de Buenos Aires; 1986 Teología, Francés en Suiza; 1988 Ordenación sacerdotal, Seminario San Pío X, Suiza; 1988 Primer apostolado de parroquia en San Nicolás du Chardonnet, París, Francia; 1988-1990 Misión Parroquial en Mexico; 1991 - 2000 Madrid. España; 1996-2000 Exorcista "Ad Actum" en Valencia; 2000 - 2001 Parroquia en Wausau, Wisconsin, EEUU; 2000-2001 Capellán Hermanas del Corazón Real de Jesús. María Alm, Austria; 2002 - 2006 Capellán de convento Hermanas De La Presentación, Iowa, EEUU; 2006 - 2018 Casa De Retiros San José. Madrid, España.