Breve elenco de fobias que me surgen en la Iglesia

Aldo María nos habla de distintas fobias o miedos que le pueden surgir a uno y, ciertamente, hoy en nuestras Iglesias estamos propensos a ellas, ¿Quieren saber a cuáles? ¡Lean, lean!

“Breve elenco de fobias que me surgen en la Iglesia”, Aldo María Valli

Traducido por Miguel Toledano para Marchando Religión

Enlace original: https://www.aldomariavalli.it/2019/06/07/breve-elenco-di-fobie-che-mi-colgono-in-chiesa

Hoy querría hablar de fobias.  ¿Vosotros tenéis?

Yo creo tener unas cuantas.  Por ejemplo la acrofobia, el miedo a la altura y a los sitios en alto (que sin embargo, curiosamente, me sucede si me encuentro en la parte superior de un edificio o de una torre, pero no en la cima de una montaña).

Después creo tener también un poco de amatofobia (aversión al polvo), rupofobia (aversión a la suciedad y a cuanto no es higiénico), arithmofobia (miedo a los números), blennofobia (aversión a las cosas viscosas) y ereutofobia (miedo a ruborizarse) además de lisifobia (temor a dejar cuestiones pendientes).

No creo por el contrario sufrir de eleuterofobia (miedo a la libertad), epistemofobia (miedo al conocimiento) ni de alodoxafobia (miedo a las opiniones diferentes de la propia).

Teniendo en cuenta mi profesión, no puedo permitirme sufrir de grafofobia (aversión a escribir), ni de bibliofobia (aversión a los libros).

El elenco de las fobias es interesante y está lleno de sorpresas. 

Si algunas de éstas se dan en general por descontado (del tipo de la aicmofobia, miedo a los objetos puntiagudos y cortantes; la atomosofobia, miedo a las explosiones atómicas; la balistofobia, miedo a los proyectiles; la emmifobia, miedo a los ratones; la scolecifobia, aversión a los gusanos; la ofidiofobia, miedo a las serpientes), otras son decididamente sorprendentes.  Como la arachibutirofobia (aversión a la crema de cacahuete pegada al paladar), la genufobia (aversión a las rodillas), la epistaxiofobia (miedo a las hemorragias nasales) o la eisoptrofobia (miedo a los espejos), hasta la ciclofobia (miedo a las bicicletas).

En el elenco de las fobias se encuentra todo y su contrario.  Existe la acluofobia (el miedo a la oscuridad) pero también la fotofobia (aversión a la luz); la criofobia (la aversión al frío, al hielo, a las heladas) pero también la termofobia (aversión al calor); la xerofobia (el miedo a la sequía) pero también la ombrofobia (aversión a la lluvia); la hidrofobia (la aversión al agua) pero también la enofobia (la aversión al vino); la tricofobia (la aversión a los cabellos) pero también la falacrofobia (el miedo a la calvicie) y así sucesivamente.

Es bien cierto que el mundo es bello porque es variado.  Ciertamente no auguro a nadie tener polifobia (miedo a muchos cosas) o, peor aún, panofobia (miedo a todo), ¡porque sería una auténtica pena!

Para quien se ocupa de la religión y asuntos conexos existen bien bonitas. 

Conocida, aunque a menudo infravalorada, es la cristianofobia

Igualmente conocida, y a menudo instrumentalizada, es la islamofobia.  Pero sabed que existe la zeusofobia o teofobia (aversión a la religión, a Dios ¿o a los dioses?)

¿Cómo decís?  ¿Que quizás esta fobia está más difundida de cuanto pueda imaginarse?  Puede ser.

¿Y habéis odio hablar alguna vez de la agiofobia (la aversión a los santos y a las cosas sagradas) y de la amartofobia (el miedo a pecar)?  ¿Y de la eclesiofobia (aversión a la Iglesia)?  ¿Y no os parece que a su vez debería haber un poco más de satanofobia (aversión a Satanás o al diablo)?  ¿Y qué pensáis de la papafobia (rara, pero documentada), o sea la aversión al papa?  ¿Y de la staurofobia (aversión a las cruces y a los crucifijos)?  ¿No es quizás la fobia en la que están sumidos todos los que querrían quitar de en medio cruces y crucifijos como si fueran una afrenta a la laicidad?

Pensad:  he descubierto que existe finalmente un libro que habla de la jesuitofobia.  Consta escrita desde hace más de un siglo y por consiguiente no tiene nada que ver con los jesuitas contemporáneos.  Sin embargo, la aversión a los jesuitas incluso hoy no me resulta injustificada, a fin de cuentas.

En cuanto católico, últimamente he desarrollado algunas fobias que quiero proponeros (las denominaciones las he inventado yo, pero quizás alguno pueda reconocerse).

Cuando entro en la Iglesia, poco antes de la Misa, a menudo me surge la liturgofobia, que se manifiesta en una pregunta:  ¿Qué se habrán inventado en esta ocasión?

Comprenderéis por qué sufro también de abusofobia (el terror a los abusos litúrgicos), y de protagonismofobia (o sea la aversión al sacerdote que se pone como centro de atención y transforma la Misa en un espectáculo), además de rasgueofobia (el terror al guitarrerío).

Hace poco me he dado cuenta de que sufro además de darselapazofobia, que se manifiesta en el obstinado rechazo de participar en la charanga indecorosa que se desarrolla con pretexto de decirse recíprocamente (y, en mi opinión, pleonásticamente) “la paz sea contigo”.

No sé bien por qué, pero en la iglesia mis fobias se multiplican. 

Así, por ejemplo, la posterofobia (terror a los carteles pegados por todas partes en el templo sagrado, como si estuviésemos en una sede sindical o política), la lectorofobia (miedo al lector que no sabe leer), la smartphonefobia (aversión al móvil que sistemáticamente comienza a sonar durante la consagración), la laudofobia (terror al aplauso que puede estallar en todo momento, sin razón, porque la Misa se vive como un happening) y, más en general, la animadorofobia (el terror a lo que los sedicentes “animadores litúrgicos” les venga a la cabeza para “favorecer la participación”).

¿Cómo decís?  ¿Que debería escribir al obispo? 

Sin embargo, es imposible.  Desde que los pastores han decidido ponerse al día con los tiempos, sufro en efecto de episcopofobia.

No me queda más que esconderme en un rincón.  Esperando que no me sobrevenga un ataque de misericordiofobia.  Porque en ese caso podría hacerme agresivo.

Aldo Maria Valli

Este es el elenco de fobias que le surgen a Aldo María en la Iglesia, ¿Y a Vds.?

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Aldo Maria Valli

Aldo Maria Valli

Vaticanista. Entre sus libros más destacados están: Claustrofobia, Sradicati, el caso Vigano, 266. Jorge María Bergoglio, Benedicto XVI el pontificado interrumpido. Pueden leer sus artículos y leer toda la información sobre su obra literaria en italiano en su página web https://www.aldomariavalli.it/