Hogares católicos: En mi casa, NO

Últimamente vemos como muchos padres católicos ceden ante el mundo y permiten que sus hijos que viven en simples uniones paganas, duerman juntos en los hogares católicos, ¿Debe un padre consentir esto?

“Hogares católicos: En mi casa, NO”, Sonia Vázquez

¿Qué debe distinguir a un hogar católico de una casa mundana? Si están pensando que a la entrada tenemos que poner una pila con agua bendita, imágenes de Santos y demás, no va por ahí la cosa. No vamos a hablar de convertir nuestro hogar en un Templo. Uno puede y debe tener su Sagrado Corazón de Jesús en la puerta de casa, pero lo que les voy a proponer es que nuestras casas se distingan por sus normas de vida, ¿Qué quiere decir esto? Muy sencillo, los católicos tenemos un manual que se resume en los diez mandamientos y debemos vivir acorde a ellos.

Hace poco me encontraba en conversación con una persona allegada a mí y me comentaba que su hijo que está unido a una señora sin estar casados por la Iglesia, cuando vienen a su casa a pasar unos días, duermen juntos en la habitación de invitados. Mi cara de asombro le hizo preguntarme sobre mi opinión y sin ningún tipo de miramientos le dije que eso era ser cooperador en un pecado público. La buena de la señora me dijo que se lo había consultado a un sacerdote y este le dijo que sí quería mantener el cariño de su hijo debía “ceder” y permitir el amancebamiento en lo que un día fue un hogar cristiano: “María Antonia, si quieres que tu hijo te venga a visitar y te siga queriendo, tienes que dejarle hacer su vida y respetar su idea, ellos en su habitación y tú en la tuya y no pasa nada”.

Historias como esta, hoy en día, son frecuentes y se consideran normales. Antes de continuar les diré para tranquilizarles, que mi familia es variopinta, como la de cualquiera de Vds., se dan todo tipo de situaciones, quiero decir con ello que, el que escribamos sobre ciertas cuestiones no quiere decir que nuestra vida sea como una película en blanco y negro en la que todo es pío y color de rosa como en la conocida película “la familia y uno más”. Miren Vds., en todas nuestras familias hay divorciados, amancebados, desviados y todo lo que quieran, pero el tema no es cómo son los demás, sino cómo somos nosotros, Vds. y yo.

¿Somos firmes en lo que enseña la Iglesia? ¿Somos cobardones y en las conversaciones familiares bajamos la cabeza y escondemos el rabo? ¿Nos buscamos un cura de mano que nos confirme que esa barbaridad que sabemos que es pecado, ya no es tan pecado? ¿Comulgamos con el mundo y decimos que ahora todo es así y todo está bien? Ay, salvo la primera pregunta, si en las demás han contestado SÍ deben replantearse su vida, quizás Vds. ya no son católicos o lo son sólo de nombre.

¡Papá! ¡Mamá! ¡Abuelito! ¡Abuelita!, ¡Despierten! ¡Están cooperando con el demonio! ¿Saben cuál tiene que ser nuestro lema? ¡En mi casa, NO!

¿Cómo puede un padre católico permitir que su hijo amancebado duerma con su “pareja” en lo que un día fue un hogar cristiano? Estos hechos son pecado y el que los permite y fomenta es un cooperador. ¿Qué dirán Vds. en el juicio final?: “Me lo dijo D. Antonio, el párroco”, “es que yo no quería contrariar a mi hijo”… Valiente respuesta queridos, ¿Y si su hijo va a la cocina coge una botella de lejía, de cloroformo o de matarratas, Vd. se lo dejaría beber o impediría que lo hiciera? Simplemente piensen en esto. No le permitirían beber veneno, sin embargo lo empujan a la condenación… ¡Vaya padres! ¡En el infierno gracias a mamá!

Miren Vds., yo en mi casa digo NO. Cuando me pregunta alguien si puede venir a dormir no permito amancebamientos en la habitación de invitados y ¿saben por qué? Primero porque no quiero colaborar en la condenación de las personas a las que quiero y segundo porque no puedo ni debo ser un mal ejemplo para los que me rodean: amigos, vecinos, hijos, sobrinos…Después nos cuelgan la típica frase, “mucha Misa, pero míralo”…así es, mucha Misa dominical y después vivimos como paganos o como cerdos, como más les guste.

¿Alguien se puede creer que un hijo deje de querer a un padre porque este sea católico y exija en su casa que se respeten las normas que enseña y manda la Iglesia? Si esto es así, que ningún padre se disguste, su hijo es un tirano y si les deja de visitar por este hecho, ofrézcanlo a Dios, ganarán en santidad.

En mi situación personal, tanto cuando estaba soltera como después casada, siempre he cumplido las normas que hay en la casa de mis padres, lo hago desde el cariño que les tengo y todas me parecen respetables, si en alguna no estuviera de acuerdo, poco tendría que decir porque no es mi casa, sino la de ellos y con ese ejemplo que me dieron he establecido en mi hogar las mismas normas, sencillamente las que deben regir una casa católica.

Lamentablemente la situación actual que se repite a diario, es que muchas personas no son capaces de imponerse al mundo, ni siquiera en su propia casa. ¿Qué sucede, debemos permitir todo? En mi casa no fumamos ni permito que nadie fume, ¿quiero esto decir que siento odio por mis amigos fumadores? Al contrario, siento un amor y una compasión infinita por un vicio que no pueden controlar y por ello en mi casa no fomento ni permito algo tan nocivo…¡Imagínense si aún encima hablamos de un pecado mortal público!…Amamos al pecador, pero no al pecado y por ello, porque verdaderamente los queremos, intentamos mostrarles lo equivocado de esa actitud. Recuerdo cuando era adolescente y acudía a los lugares de moda, cada sitio tenía sus normas para permitir el acceso, en algunas no permitían entrar con deportivas, en otras al revés, etc, cada local tenía su propia normativa y si querías entrar o te adaptabas o te ibas a otro sitio.

Un católico no puede ni debe defender algo que va en contra del magisterio, jamás.

¿Vds. acuden a uniones civiles? Pues mal hecho, eso es una aprobación ante el mundo de conductas paganas e inmorales.

No es sencillo decir: en mi casa, No, pero es que seguir a Cristo no es fácil ni es para blandengues, el cielo nos puede costar la vida, nos pueden insultar, nos pueden apartar de todo, pero esto no debe importarnos, la vida dura un instante y la condenación o la salvación son eternas.

Lo digo y es cierto, a mí se me ha planteado el caso y en mi hogar no quiero amancebamientos, es más, ni siquiera creo que sea digno permitir que una “pareja” duerma en una habitación y el otro en otra porque de cara al mundo habrán pasado la noche en nuestra casa y hemos dado un mal ejemplo aunque no se hayan consumado los hechos. A mí no me da reparo ser firme en estas cosas, tuve el ejemplo de mi padre que era amoroso, bueno, para mí el mejor padre del mundo y ante actitudes pecaminosas siempre dijo: En mi casa, NO.

Sean Vds. católicos de una pieza, si un hijo de verdad ama a sus padres, lo primero, respetará sus normas y si Vds. aman a sus hijos, les mostrarán la vida de Gracia, el camino de la Santidad. Lo mejor que podemos hacer por los demás es enseñarles el camino al cielo, por favor, díganselo: En mi casa, NO.

Sonia Vázquez

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Sonia Vázquez

Sonia Vázquez

Soy Católica, agradezco a mis padres su empeño y dedicación en el cuidado de mi alma. Estudié la carrera superior de piano y a la par, la de Informática, en el área de programación. Profesionalmente estuve ligada durante años al sector de las Telecomunicaciones, que me siguen entusiasmando, pero mi pasión es la música a la que, a día de hoy, me dedico profesionalmente y al cien por cien. Trabajo como organista, dirijo varias corales y he impartido conferencias sobre la música Litúrgica. Me he formado en Teología, Música Litúrgica y órgano. Mi meta es Dios, la salvación de mi alma y la de aquellos a los que amo. Estoy felizmente casada, somos una familia en Cristo, en la foto me podéis ver con uno de los miembros de nuestra familia, Pastor. Vivo en Galicia, miña terra nai