Caso abierto: El clero homosexual

Son casos públicos y hechos probados, Miguel Serafín nos trae con su artículo, una recopilación de hechos lamentables que están golpeando a nuestra Iglesia

“Caso abierto: El clero homosexual”, Miguel Serafín

Imagine que hace 15 años hubo casos de abuso sexual a adolescentes por parte de sacerdotes en la diócesis de Washington o en las diócesis adscritas a la metropolitana de Washington. Imagine que para ese entonces, el papa emite el Motu Proprio Vos Estis Lux Mundi, sobre abuso sexual, con el cual señala que cualquier investigación relacionada con casos de abuso sexual estarían a cargo de los arzobispos de las sedes metropolitanas, en este caso Washington. Excluye por completo la participación imparcial de laicos en esas investigaciones. Es decir, que los arzobispos metropolitanos tendrían absoluto poder sobre esas investigaciones, acceso a toda la información recopilada y decidiría si amerita proseguir la investigación sobre sacerdotes u obispos de sus diócesis adscritas o dar por terminada la misma cuando el metropolitano así lo determine.

Hace 15 años, Theodore McCarrick era al arzobispo metropolitano de Washington. Él hubiera tenido que investigar a otros obispos y sacerdotes por abusos que él mismo estaba cometiendo; abusos por los cuales hoy día ya no es cardenal ni sacerdote al ser encontrado culpable de depredación sexual contra jóvenes. Hoy día es simplemente el Señor McCarrick. No hay duda de que McCarrick no hubiera sido un investigador imparcial de sus hermanos obispos o sacerdotes depredadores homosexuales.

La situación por sí misma crea un manto de duda sobre la objetividad e imparcialidad de obispos investigando a obispos. Obispos que se conocen por años y comparten amistad por mucho tiempo. Fueron los mismos obispos que crearon la crisis en Estados Unidos al encubrir al propio McCarrick de su depredación homosexual. Sólo el obispo Steven López se atrevió a admitir “todos sabíamos” [de los abusos de McCarrick]. Todos los demás obispos y cardenales lo negaron. Incluso los obispos más allegados a McCarrick dijeron no saber nada; cuando la carta del arzobispo Carlo María Viganó vio la luz pública el verano pasado denunciando la corrupción en las esferas altas de la curia norteamericana comprometidas en encubrimiento de abusos sexuales y que altos cargos en la Iglesia eran homosexuales activos. El cardenal Wuerl de Washington fue sorprendido mintiendo al decir que no sabía de casos de abusos sexuales y la evidencia dijo lo contrario. Por eso ya no es el arzobispo de Washington y fue reemplazado finalmente por Wilton Gregory, obispo que ha apoyado a diferentes grupos homosexuales, incluyendo a Fortunate Families que se opone a la enseñanza de la Iglesia sobre la castidad para homosexuales. La carta del arzobispo Viganó incluso señala que el propio papa Francisco sabía del oscuro pasado de McCarrick y aun así decidió devolverle las facultades que el papa Benedicto le había quitado a McCarrick justamente por las acusaciones de abuso sexual que recaían sobre él. Aun así, “nadie sabía nada”.

El Motu Proprio del papa no nos sorprende.

Era de esperarse después de la cumbre sobre abuso sexual en febrero de este año que mostró la falta de trasparencia de los obispos y cardenales encargados de organizar la cumbre. Hablaban como si la crisis no fuera crisis y de algo de lo que acababan de enterarse, cuando sabemos que lo que el papa Francisco llamó “una corriente homosexual” en el Vaticano, que se conoce hoy como “la mafia lavanda”, es en realidad el resultado de décadas de ordenar sacerdotes homosexuales en toda la Iglesia Universal y son los que hoy llevan las riendas de la Iglesia.

Veamos una pequeña muestra de acontecimientos que han sucedido en los últimos tiempos:

El Padre Enrique Rueda publicó en su obra de 1982 The Homosexual Network, Private Lives & Public Policy, el hecho de que los homosexuales infiltraron la Iglesia Católica Romana.En 2002 Michael Rose, autor católico publicó su libro Good bye good men donde nos habla del homosexualismo predominante en la Iglesia católica. Randy Engel en 2006, publica su obra en varios volúmenes The Rite of Sodomy, the homosexuality and the Roman Catholic Church, en donde detalla sus investigaciones de la colonización de la Iglesia por homosexuales, el colapso de los seminarios, escándalos sexuales, sacerdotes muriendo de SIDA, y encubrimiento de casos de abusos por parte de autoridades clericales entre muchos otros temas.

En 2013 el padre polaco Dariusz Oko, publicó un ensayo con los resultados de su investigación de varios años y estimó que el homosexualismo en la Iglesia es un fenómeno global que refleja que se ha tratado de ocultar el problema de abusos sexuales como un fenómeno de pedofilia, cuando en realidad se trata de efebofilia, que es una desviación de un hombre adulto que se siente atraído no por niños sino por jóvenes en la pubertad y adolescencia, es decir homosexualismo.

Las afirmaciones del padre Oko concuerdan con el reporte del John Jay College of Criminal Justice(JJCJ) que emitió en 2004 sobre los abusos sexuales del clero entre 1950 y 2002, a propósito del escándalo denunciado por el Boston Globe en 2002. El JJCJ reflejó en su reporte, que la mayoría de los abusos fueron contra varones (7174) más que contra mujeres (1239), y que estos abusos contra varones en su mayoría fueron cometidos no contra niños, sino contra chicos en la pubertad y adolescencia. Cada vez más sabemos de casos de abusos contra adultos vulnerables, que podemos decir seminaristas que fueron abusados bajo el poder de sus superiores, como el caso de McCarrik cuando era obispo, que se hacía llamar el tío Ted y los seminaristas agraciados debían esconderse de él. Es decir, homosexualismo. Y se le ha llamado “clericalismo” a un problema que es de naturaleza homosexual.

Día a día se destapan escándalos de naturaleza homosexual (clerical), que hacen sonrojar a cualquiera: septiembre de 2018, 2 sacerdotes del área de Chicago fueron detenidos por la policía en Miami, por estar llevando a cabo relaciones “clericales” dentro de un coche a plena luz del día. La policía describió estas relaciones clericales como lujuriosas, indecentes y orales. En agosto de 2018, un Gran jurado con el Fiscal General del Estado de Pennsylvania a la cabeza, daa conocer una investigación de 2 años arrojando como resultado que 300 sacerdotes abusaron sexualmente a aproximadamente 1000 víctimas. Chicos adolescentes o adultos vulnerables en su mayoría. Reportan también el encubrimiento y reubicación de sacerdotes por parte de los obispos. El cardenal Wuerl de Washington es nombrado 169 veces en el reporte. Es decir, los sacerdotes  clericalizaban  a los chicos. En 1997, de acuerdo con el testimonio del Padre Paul Kalchick, el sacerdote Daniel Montalbano fue encontrado muerto conectado a una máquina sexual. Su habitación estaba provista de dos espejos de tamaño completo en una de las paredes de su habitación, y dos armarios llenos de pornografía homosexual (clerical). En agosto de 2018, se descubre una red clandestina establecida en 1990 para llevar desde Colombia a Estados Unidos, seminaristas que habían sido expulsados de sus seminarios por actividad homosexual, a través de una casa de formación creada en Newark, New Jersey, y después ser transferidos a diversas diócesis norteamericanas con el conocimiento de varios obispos de ese país. Febrero de 2018, 50 sacerdotes católicos italianos involucrados en orgías, videos pornográficos y pagos a prostitutos masculinos. Francesco Mangiacapra, un prostituto que clericalizaba con sacerdotes, recopiló las prácticas clericales de estos sacerdotes. Junio de 2017, el diario italiano Il Fatto Quotidiano publicó una historia relacionada con monseñor Luigi Capozzi, secretario del cardenal Francesco Cocopalmerio, (consejero cercano al papa), quien fue arrestado por la policía, por posesión de cocaína mientras mantenía relaciones clericales con otros hombres en su apartamento en el Vaticano. Meses después, fue publicado la posibilidad de que el propio cardenal Cocopalmerio estaba en esa orgía y el papa lo sabe. En julio de 2018, 50 seminaristas en Honduras se quejaron de la mala conducta homosexual generalizada en el Seminario Mayor de Tegucigalpa. En ese mismo mes el papa acepta la renuncia del obispo auxiliar de Tegucigalpa, Juan José Pineda quien fue acusado de abuso sexual a seminaristas. Los clericalizaba. Pineda era la mano derecha del íntimo amigo y consultor del papa el cardenal Rodríguez Maradiaga, de quien se dice sería el reemplazo del papa Francisco si este llegara a faltar.

El hoy director de la residencia papal, la casa Santa Marta, monseñor Batista Ricca, se le ha acusado de varios incidentes con hombres, como llevar a vivir con él en 2001 a Uruguay, a su amante, un guardia suizo quien más tarde fuera despachado por el nuncio apostólico en ese país. No mucho tiempo después Batista Ricca fue rescatado por los bomberos, atrapado en un ascensor con un prostituto conocido por la policía, en un sitio de encuentros homosexuales.  En 2015 y 2017 el ex obispo de Oran, Argentina Gustavo Sanchetta es reportado por el padre Juan José Manzano al Vaticano, por tomarse fotos desnudo y por abuso a seminaristas. Sanchetta renunció, desapareciendo por meses y reapareciendo en Roma en diciembre de 2017 como asesor de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica, manejando millones de euros, un cargo que el papa Francisco creó especialmente para Sanchetta. En 2018, Cardenales en Chile (uno de los cuales está en el Consejo de Cardenales del Papa que supervisa la reforma) están bajo una gran sospecha de encubrir el abuso homosexual en su país. De hecho, toda la conferencia de obispos de Chile, reconociendo la complicidad de no tomarse en serio los informes sobre el encubrimiento de un obispo de abusos sexuales, dio su renuncia al papa, y hasta el momento ha aceptado varias renuncias. El papa mismo al principio respaldó obstinadamente el nombramiento de este obispo y rechazó las peticiones de las víctimas como “calumnias” y “chismes”. Después tuvo que retractarse.

Hace unos días la fiscal general de Michigan arrestó a 5 sacerdotes. “Son los primeros en la investigación al clero católico por abuso sexual”, dijo la fiscal. Desde que se hiciera público el reporte del fiscal general del Estado de Pennsylvania, varios estados de la Unión Americana han iniciado sus propias investigaciones ante la inoperancia y falta de cooperación de las autoridades eclesiásticas que han encubierto a varios sacerdotes depredadores. Hoy cuando escribo este artículo, leo la noticia en Polonia acerca de un documental que pronto verá la luz pública sobre abusos sexuales por parte del clero, y ahora sí es cuando el clero de ese país sale a pedir sus más sentidas disculpas por “no haber hecho lo suficiente para prevenir este peligro”.  Y claro, agregan que están muy agradecidos con el Motu Proprio del papa, en el que “ordena” reportar esos delitos y castigar a los infractores. Ahora sí son obedientes. ¿es que era necesario dar esa orden para reportar delitos de abuso y castigar a los infractores? ¿Por qué los obispos del mundo y rectores de seminarios no obedecieron al papa Juan Pablo II y a Benedicto XVI, quienes estrictamente instruyeron no ordenar seminaristas homosexuales o que se presumía o se sospechaba que lo fueran? Es una burla contra todos los creyentes especialmente a las víctimas y sus familias.

El Motu Proprio del papa pone como vigilantes a los propios infractores sin dar oportunidad al laicado, que a fin de cuentas son las víctimas principales. No olvidemos que se han estado cometiendo dos delitos: uno, el propio abuso, y dos, el encubrimiento por parte de las autoridades eclesiásticas que han escondido, ignorando las denuncias o reubicando en otras diócesis a depredadores sexuales. “El lobo que cuida a las ovejas” es lo que dice el Motu Proprio del papa cuando vemos que el propio papa ha sido un escéptico en los casos de Chile, de Sanchetta, Capozzi, Cocopalmerio y de Batista Ricca quien está a cargo de la propia casa del papa. Es más, sacerdotes, obispos y cardenales que sean perseguidos por las autoridades civiles pueden ir a parar a Vivir al Vaticano con inmunidad sin poder ser extraditados como ya ha sucedido. Recordemos que varios chicos se han suicidado por los abusos de los sacerdotes contra ellos.

Los casos son interminables y listarlos todos sería imposible por la falta de espacio.

Pero este tipo de comportamientos y abusos se han reportado en Argentina, Australia, Inglaterra, Alemania, Italia, Polonia, España y en todo el mundo. El escritor francés que se autodescribe como homosexual, Fréderic Martel, en su libro En el Armario del Vaticano, dice que 4 de cada 5 sacerdotes en el Vaticano son homosexuales. El 80%.

Aun así, se siguen ordenando sacerdotes homosexuales en contra de las disposiciones de la doctrina y las normas de la Iglesia Católica. Quien haya estado en un seminario sabe que eso es verdad. Como dice el padre DariuszOko “así como el matrimonio homosexual es una parodia del mal, respecto al matrimonio, de la misma manera un sacerdote gay parodia el sacerdocio”. 

Sigo insistiendo en que hay sacerdotes, obispos y cardenales buenos, que son perseguidos, y otros que temen ser sancionados por denunciar y por seguir la ortodoxia de la Iglesia. Sin embargo, se han identificado 4 tipos de cooperadores del homosexualismo en el clero así:

1. Miembros del clero homosexuales que mantienen actividad homosexual activa con otros miembros del clero o laicos.

2. Miembros del clero homosexuales que no mantienen actividad homosexual activa con otros homosexuales. Son aquellos que buscan otras formas de gratificación personal, ya sea con pornografía o en el mejor de los casos manteniendo la castidad.

3. Miembros del clero que no son homosexuales, pero apoyan al clero homosexual, porque han sido compañeros de homosexuales, apoyándolos por simpatía, solidaridad o para avanzar sus carreras dentro de la jerarquía y llegar a posiciones privilegiadas. 4. Miembros del clero que no son homosexuales, que son pasivos y temen ser penalizados si dicen algo en contra; y no actúan ni dicen nada al respecto, caen en una aparente ignorancia de lo que está sucediendo en la Iglesia. De todos modos, de una manera o de otra, las cuatro categorías participan de manera activa o pasiva promoviendo el homosexualismo ya sea por acción o por omisión.Así que ya sabemos, si alguien quiere reportar un incidente de abuso, acudir a la autoridad eclesiástica posiblemente será una pérdida de tiempo e impunidad. Habrá que ir directamente a la policía.

El sacerdocio ha perdido su masculinidad en el mejor sentido.

La lucha contra el maligno, la salvación de las almas. Si un sacerdote no entiende bien su masculinidad, difícilmente podrá entender la complementación que hay entre el hombre y la mujer y que los dos crean y dan un fruto llamado descendencia que es imposible entre dos personas del mismo sexo. Si un sacerdote no entiende este sentido esponsal masculino material, no puede entender el sentido esponsal sobre natural entre Cristo llamado el esposo y su esposa llamada la Iglesia. Cristo y su esposa dan fruto cuando esa unión esponsal se lleva a cabo por medio del sacerdote que a fin de cuentas representa a Cristo. Si un sacerdote no es capaz de entender la importancia de la masculinidad cuando él representa a Cristo, La Iglesia no dará fruto por medio de ese sacerdote.

Miguel Serafín

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Es un artículo de opinión, “el clero homosexual”, pero los hechos están probados, ¿Quieren conocer a nuestras firmas? Pueden hacerlo en nuestra sección de:


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