Domingo de Pentecostés

Evangelio del día. Domingo de Pentecostés. Santa Misa Tradicional

Evangelio según San Juan XIV

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: El que me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos morada en Él. El que no me ama, no guarda mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora, que estoy a vuestro lado.; pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando  todo lo que yo os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde.

Me habéis oído decir: “Me voy, y vuelvo a vuestro lado”. Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre; porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda sigáis creyendo. Ya no hablaré mucho con vosotros, pues se acerca el príncipe de este mundo; no es que él tenga poder sobre mí, pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que lo que el Padre me manda yo lo hago.

Domingo de Pentecostés. Meditación

“El Paráclito, el Espíritu Santo que os enviará el Padre en mi nombre, El os instruirá en todo y os recordará todo cuanto os he dicho.“
San Juan, XVI, 13.

Tenemos una promesa que nos llena de consuelo, después de la Ascensión N. S. Jesucristo nos deja una asistencia y compañia hasta el final de los tiempos, el Espíritu Santo. Ahora nos corresponde a nosotros, pontífices, obispos, sacerdotes, religiosos y seglares; examinarnos y saber si cumplimos con la disposición requerida para gozar de su presencia y de su doctrina.

Esta promesa de Nuestro Señor Jesucristo es la prueba más clara y decisiva contra la argumentación de los protestantes y nuevos “movimientos”, dichos cristianos, que sostienen que los discípulos de Jesucristo ya lo tenían todo claro, que ya no había nada que aprender. Si nos promete que nos instruirá en todo es porque El tenía decretado instruir a su Iglesia gradualmente por medio del Espíritu Santo confirme la Iglesia iba creciendo.

Por lo tanto, contradice gravemente al Evangelio de Jesucristo el afirmar que hay que volver a los primeros siglos del cristianismo donde todo era perfecto y todo estaba dicho. La bases esenciales de la Fe estaban ya sentadas en los Evangelios, pero el Espíritu debía venir a explicarlo y dar otros dones necesarios para auxiliar las virtudes. Es pues una herejía ya que deja al Espíritu Santo sin labor, sin misión y sobre todo sin la obra de la santificación de sus fieles, que como es común doctrina de los Santos, LA OBRA DE NUESTRA CONVERSIÓN ES normalmente GRADUAL y LENTA.

Los casos como el de San Pablo son excepciones los cuales, sin embargo, también necesarios en la obra del Espíritu Santo a través de la historia.

El Papa Pío XII condenó el error del Arqueologismo como otra herejía que daña a los cimientos de la Iglesia y ella consiste en afirmar que: “La perfección de la religión está en volver a los tiempos de la antigua alianza, a las costumbres del Antiguo Testamento.” ‘Cuanto más fósiles y caucasoides sean nuestras costumbres religiosas, más perfectos y buenos seremos.’ Uno de los más comunes errores y herejías protestantes y “Neocristianas” es que niegan la Obra del Espíritu Santo, quien fue perfeccionando a la Iglesia a través de los siglos.

¿Donde quedaría entonces El Dogma Infalible de la Inmaculada Concepción definido apenas hace más de un siglo por Pio IX? Según esos herejes como no se definió en el siglo I, entonces la Virgen no es Inmaculada, tan sólo porque ellos así lo opinan.

Asombroso fue el día de Pentecostés, como transformó, instruyó y fortaleció a los Apóstoles en cuestión de segundos cuando descendió sobre sus cabezas en una luz tan intensa y poderosa que ellos la describieron en forma de fuego o una luz muy intensa. ¿Cuál fue el efecto? ¡Estaban encerrados a puerta cerrada y con llave en el cenáculo, por miedo a que los fariseos los crucificaran también a ellos! Pero inmediatamente después de ese estruendo y la luz del Paráclito, salen a la calle. Miles de personas se habían congregado frente a la casa para averiguar qué era ese semejante estruendo que acababan de oir, lo cual muestra que tuvo que ser algo muy fuera de lo común. Y Jerusalén estaba en esos días llena de peregrinos, como lo narra las Actas de los Apóstoles. San Pedro empieza a predicarles en público, más de cinco mil conversiones en ese mismo momento, a pesar de venir de diferentes naciones, ¡todos escuchaban la predicación en su propia lengua! Al menos en quince diferentes lenguas se escuchó simultáneamente la primera predicación del primer Papa.

¡Para estar en el siglo primero, sin electricidad, ni megafonos, ni traductores; hay que reconocer que fue un extraordinario efecto de traducción simultánea, cuya tecnología superó a la del siglo XXI!

Claro, pero como esos sucesos son tan extraordinarios “no hay que interpretarlos literalmente”, dicen los modernistas y los incrédulos y así negamos la posibilidad del milagro de la comunicación de lenguas que hubo en ese acontecimiento histórico.

Otro de los efectos de Pentecostés, es que vemos a un San Pedro que predica en público, convierte a más de cinco mil personas en ese mismo momento. ¿Qué frutos se pueden apreciar del Espíritu Santo, desde ese momento que lo ha hecho cambiar tanto?

1- San Pedro ya no tiene miedo a la persecución y a los fariseos, pues predica públicamente,
2- De donde le viene esa elocuencia y sabiduría a un pescador sin estudios?
3- Todos le comprendieron perfectamente cada uno en su propia lengua.
4- Para poder convencer a sus oyentes y convertirles, era necesario no sólo conocer bien los Evangelios si no además ¡saber explicarlos e interpretarlos! Por lo que en ese día San Pedro también recibe el don de la interpretación de la Biblia, que sólo proviene del Espíritu Santo.

Una reflexión sobre el don de lenguas que se dio el mismo día de Pentecostés. Es de notar que los libros sagrados dicen claramente que “Todos comprendían en sus propias lenguas la predicación del San Pedro.” Actualmente con las “modas del don de lenguas”, en movimientos de origen protestante, le dicen ‘don’ a toda persona que entra en un supuesto trance, sufre contorsiones, tiembla y empieza a balbucear sonidos indescifrables, palabras o ruidos que nadie entiende. Eso no tiene nada que ver con Pentecostés donde TODOS COMPRENDIERON PERFECTAMENTE LO QUE SE PREDICABA. Si nadie puede comprender lo que supuestamente se dice, ¿cómo podríamos discernir si se trata de un engaño?

Ahora bien, hablamos a menudo sobre la asistencia y la iluminación que el Espíritu Santo nos puede dar. Y así es, pero también demasiadas veces lo queremos utilizar y manipular, haciéndole decir lo que no dijo o haciéndolo prometer lo que no prometió:

¿Es verdad que el Espíritu Santo promete su luz y asistencia a la Iglesia hasta el final de los tiempos? Así es, y es Dogma de fe.

-¿Es verdad que prometió luz e iluminación para los ministros de la Iglesia?
Es correcto pero con la condición de que ellos no se separen de la fe auténtica, no cambien la doctrina en lo esencial, den ejemplo de vida y mantengan un contacto real, no sólo aparente, con Dios, por medio de la oración.

-¿Se ha prometido el Espíritu Santo a los Cardenales y obispos para que les asista en la elección de un nuevo Papa?
Normalmente sí. Pero hay leyes canónicas que castigan con excomunión a aquellos cardenales y obispos que fuera del Cónclave eligan con premeditación un candidato, impongan uno con intereses de pocos y/o ajenos a los intereses de la Iglesia. Si existe esa ley, significa, según la sabiduría de la Iglesia, que los cardenales pueden caer en la manipulación de una elección Papal, ¡en esos casos concretos, no hay ninguna garantía sobre la asistencia del Espíritu Santo en ellos!

-¿Hay garantías de que el Espíritu Santo asista con su iluminación para el gobierno y enseñanza, a un obispo, a un Superior de Congregación y a un simple párroco? La Promesa de asistencia se garantiza según las palabras del Evangelio: “Si permanecéis en mí vendremos a vosotros y haremos una morada.” San Juan, XIV, 23.

Esa asistencia está por lo tanto Prometida sólo para aquellos que guardan los diez mandamientos, la caridad y la fidelidad en la transmisión de la Fe. Un obispo, un párroco o superior que contradiga el Dogma, a la Tradición, a la caridad o a la moral de la Iglesia, no tiene ninguna asistencia del Espíritu Santo; todo lo contrario, deja además en evidencia que la ha rechazado.

-¿Hay promesa de que el Papa nunca se equivoca cuando habla, con la asistencia del Espíritu Santo?
Eso no es la doctrina de la Iglesia. La definición Dogmática sobre la inhabilidad Pontificia, definida y proclamada por S. S. Pio IX, en el año 1870, se da solo cuando se cumplen las condiciones siguientes :

1- Debe hablar en materia de Fe y costumbres.
2- Como Doctor universal de la Iglesia.
3- Legislando y obligando.
4- Definiendo claramente lo que establezca.

Si falta alguna de estas cuatro condiciones teológicas, el Papa se puede equivocar como cualquier otro ser mortal. Por lo tanto, no afirmemos lo que el Espíritu Santo nunca dijo ni prometió.

Para poder escuchar lo que nos quiere decir el Espíritu Santo es necesario reunir ciertas condiciones, humildad, callar y dejarle hablar y sobre todo tener conciencia limpia para que El pueda entrar. La labor inequívoca e innegable del Espíritu Santo a través de los siglos en la Iglesia es evidente sobre todo en sus santos:

¿Quien inspiró a un gran pecador y antiguo maniqueo, San Agustín, una doctrina tan profunda y sólida que le convirtió en Padre de la Iglesia y al mismo tiempo sentó bases para defender los dogmas? ¿Quien dio tanta fuerza y firmeza de doctrina a un San Atanasio para resistir a la mayoría de los obispos de su época que cayeron en la herejía del Arrianismo? ¿Quien dio tanta ciencia teológica a santo Tomás de Aquino, a tal nivel que nunca ha sido superado en teología hasta la actualidad? ¿Quien dio a Santa Juana de Arco, una joven de 14 años, la ciencia de la guerra, saber guiar a los ejércitos, dirigir a generales y comandantes y así salvar a su país de unos invasores futuros protestantes?

Siempre el Espíritu Santo, porque le supieron escuchar con respeto, humildad y docilidad en la oración.

Evidentemente que el Espíritu Santo está deseando y más ardientemente que nosotros mismos, venir a llenarnos de su caridad y de su luz; pero también es todo un caballero, como Dios que es, y muy respetuoso de nuestra libertad, sólo puede entrar en nosotros si guardamos los mandamientos del Padre y del Hijo, quienes nos lo envían.

¡Ven Espíritu Santo y llena nuestros corazones e inteligencias con el fuego de tu amor!

Ave Maria+

P. Ricardo Ruiz Vallejo

Domingo de Pentecostés-MarchandoReligion.es

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Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruíz: 1980 Filosofía y latín en el Seminario Ntra. Señora Corredentora de Buenos Aires; 1986 Teología, Francés en Suiza; 1988 Ordenación sacerdotal, Seminario San Pío X, Suiza; 1988 Primer apostolado de parroquia en San Nicolás du Chardonnet, París, Francia; 1988-1990 Misión Parroquial en Mexico; 1991 - 2000 Madrid. España; 1996-2000 Exorcista "Ad Actum" en Valencia; 2000 - 2001 Parroquia en Wausau, Wisconsin, EEUU; 2000-2001 Capellán Hermanas del Corazón Real de Jesús. María Alm, Austria; 2002 - 2006 Capellán de convento Hermanas De La Presentación, Iowa, EEUU; 2006 - 2018 Casa De Retiros San José. Madrid, España.