Claves para conservar la modestia en el vestir en verano

A continuación el primero de dos artículos del Profesor Kwasniewski que tratan sobre cómo guardar la modestia en el vestir en verano, especialmente en los días donde el calor parece abrumarnos.

Claves para conservar la modestia en el vestir en verano. Una guía cristiana para la modestia en los calurosos meses de verano, por Peter Kwasniewski, para LifeSiteNews

Traducido por Beatrice Atherton para Marchando Religión

Cada año, mientras nos adentramos en los calurosos meses de verano, surge el problema de la modestia en el vestir cada vez con más intensidad, y parece que los Occidentales pierden incluso hasta los modales y las costumbres sociales más básicas que alguna vez garantizaron un mínimo de autoestima y de consideración por los demás.

Necesitamos nada menos que una revolución moral, una reconstrucción de nuestros más básicos conceptos de virtud.

Esto será difícil, no es necesario decirlo, y puede que nosotros no seamos capaces de cambiar la tendencia general de la cultura que, en este punto, es más correcto describirla como una anti-cultura. Sin embargo, esto no significa que sea imposible reconstruir estos conceptos dentro de las comunidades cristianas si existe una corajuda voluntad para abordar estos polémicos asuntos, con claridad y calma. Intentaré dar una mirada en esta semana con un par de artículos.

De acuerdo con Santo Tomás de Aquino la noción de “modestia” en el vestir, hablar o en el comportamiento se deriva de la noción de moderación, de estar haciendo algo de una manera apropiada y bien ponderada que observa un medio entre los extremos. En este caso, los extremos son la desvergüenza (lejos lo más común por estos días) y la mojigatería o inhibición enfermiza.

Como todas las virtudes morales, el hábito de la modestia no solo da una aptitud para desear o elegir que lo es correcto en este sentido, sino que nos urge a hacerlo así. Se convierte en una segunda naturaleza, en una disposición energética. Tomás nos recordaría que la modestia nos ayuda a apreciar los bienes corporales en el lugar que les corresponde. Cuando la persona, el lugar o el tiempo lo exigen las pasiones concupiscibles son buenas, son instrumentos de acción virtuosa deseaba por Dios.

La persona modesta es una cuyas acciones y aspectos reflejan consistentemente un auto señorío, un buen juicio de lo que es apropiado, un firme dominio sobre los sentimientos, una serena habilidad para expresar y “ser” uno mismo sin autopropaganda.

Por lo tanto, la verdadera modestia comienza en el alma y solamente después llama la atención de la vista y del oído.

La modestia interior consiste en regular la vida entera de una forma calmada, gentil, reverente y pura. Ponerse ropa modesta o evitar los bailes poco modestos es algo que “se desborda” desde esta condición interna.

Las Sociedades Occidentales Modernas han descartado la modestia que es más necesaria para la salud básica de las sociedades: el vestirse y el comportarse uno mismo de una manera que no provocará el tipo de atención equivocada del sexo opuesto, una animalesca, posesiva, y reductiva atención. De hecho, como es obvio, se hace alarde del vicio opuesto.

Tristemente, muchos sinceros cristianos que quieren llevar una vida casta parecen desconocer el enlace que hay entre la pureza del corazón y la modestia en la apariencia, entre el compromiso con la virtud y la manera en que el cuerpo es presentado a los demás. Una ignorancia tanto más sorprendente ya que la conexión es bastante obvia y, en consecuencia, se ha entendido claramente en todas las épocas, excepto en la nuestra.

Existen, por ejemplo, jóvenes católicos que tratan de conservar la pureza, pero que continúan vistiéndose como lo hacen sus mundanos compañeros, con estilos de vestir provocativo o inapropiado. Se observa esto vívidamente en las Jornadas Mundiales de la Juventud, donde aparte de la inmodestia, es muy común la asombrosa falta de conciencia de lo que es apropiado para un evento sagrado y solemne.

La gente moderna de hoy en día parece haber adoptado un solo criterio: el confort físico.

Cualquier cosa que pueda causar la más remota incomodidad o inconveniente es rechazada de plano. Como resultado cuando se trata de vestirse en un clima caluroso los cristianos, con demasiada frecuencia, caen en el mal hábito de sus compañeros mundanos que no piensan acerca de si agradaría a Dios o si ayudaría a uno mismo y a los demás a permanecer castos, sino solo en lo que es más refrescante o cómodo.

Como una pequeña parte de un sano ascetismo, los cristianos deben rechazar esta clase de mimos y de complacencias al cuerpo. San Pablo describe al creyente como alguien que está:

“siempre llevando en su cuerpo la muerte de Jesús, para que así la vida de Jesús pueda ser también manifestada en nuestros cuerpos”

2 Corintios 4, 10

¿Quién no ha sido golpeado por las viejas fotografías en blanco y negro de los colonos pioneros quienes, en medio del calor sofocante del verano, llevaban todo cubierto con trajes de cuerpo entero? No estoy sugiriendo que volvamos a este mismo tipo de vestuario, pero lo que sí digo es que haríamos bien en prestar atención a su testimonio de decoro y de aguante. Obviamente en circunstancias de un clima caluroso y de actividades como largas caminatas al aire libre tienen que ser tomadas en cuenta, pero hay soluciones modestas e inmodestas a cualquier situación. Con nuestros materiales modernos, vestirse modestamente no significa hacerlo de manera asfixiante sino, por ejemplo, vestirse con materiales disponibles que son frescos, livianos y opacos que cubran los hombros y desciendan hasta los tobillos.

No podemos fingir que son “detalles” espiritualmente irrelevantes la forma en la cual nos tratamos a nosotros mismos corporalmente, como comemos, vestimos, miramos y nos movemos, ya sea con moderación o abandono, con un sentido respeto o con falta de reflexión, con responsabilidad o ingenuidad. Por el contrario, ellos son esenciales. Y también manifestarán tanto la vida de Jesús al mundo o promoverán un espíritu contrario. Como alguien trate, muestre y haga uso del cuerpo revela mucho acerca del funcionamiento del alma: quién cree lo que él (o ella) es, qué es lo uno cree acerca de sí mismo o de los demás, qué es lo que uno desea de sí mismo o de los demás. En más de lo que la gente cree, las apariencias no engañan, el medio es el mensaje.

Como con cada cosa importante, a la revelación divina no le falta buenas directrices:

“Deseo, pues, (…) Asimismo que las mujeres, en traje decente, se adornen con recato y sensatez, no con cabellos rizados, u oro, o perlas, o vestidos lujosos, sino con buenas obras, cual conviene a mujeres que hacen profesión de servir a Dios.”

1 Timoteo 2, 8–10

Hay una manera de comportarse y de presentarse que es inseparable del modo de vida cristiano. Es una de las notas del creyente en el mundo. La modestia, como la serenidad, aunque es primariamente un bien del alma, no se detiene en el alma, sino que tiene un efecto en todos los aspectos de la vida social. El mundo moderno necesita modelos de auto-control y de auto-presentación digna. Los cristianos pueden y deben dar el ejemplo. La misma ausencia de exceso es digna de hacer conocida su presencia.

La virtud de religión, mediante el cual devolvemos al Dios infinito lo que somos capaces de dar, incluye la ofrenda que hacemos a Él de nuestras personas, de nuestros cuerpos y almas, con amor fiel.

Por eso la modestia es tanto una consecuencia como una salvaguarda de la religión.

Santo Tomás dice que la santidad denota dos cosas: ser limpio y ser firme. “Bienaventurados son los limpios de corazón porque ellos verán a Dios”. Bienaventurados son aquellos que perseveran firmemente la pureza de su alma y de su cuerpo por el amor al Dios entrañable con todo su ser. Contemplar a Dios, la gran meta y alegría de la vida cristiana, es la razón fundamental por la que debemos mantener nuestros corazones, palabras, movimientos y apariencia, puros, sin mancha, simples y sobrios. Al hacerlo, nuestro modo de vida está conforme al de nuestro Señor Jesucristo, y hace presente en el mundo caído y manchado algo de la brillante inocencia, de la serena paz, y de la incorruptible frescura del Espíritu Santo.

Peter Kwasnieswki

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Puedes revisar el artículo sobre la modestia en vestir en el verano, en el artículo original en inglés: https://www.lifesitenews.com/blogs/a-christians-guide-to-modesty-in-the-hot-summer-months

modestia en el vestir
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Profesor Peter Kwasniewski

Profesor Peter Kwasniewski

Profesor Peter Kwasniewski: (Chicago, 1971) Teólogo y filósofo católico, compositor de música sacra, escritor, bloguero, editor y conferencista. Escribe regularmente para New LiturgicalMovement, OnePeterFive, LifeSiteNews, yRorateCaeli. Desde el año 2018 dejó el Wyoming CatholicCollegeen Lander, Wyoming, donde hacía clases y ocupaba un cargo directivo para seguir su carrera como autor freelance, orador, compositor y editor, y dedicar su vida a la defensa y articulación de la Tradición Católica en todas sus dimensiones. En su página personal podrán encontrar parte de su obra escrita y musical: https://www.peterkwasniewski.com/