Quinto Domingo después de Pascua

Evangelio del Domingo. Quinto Domingo después de Pascua. Santa Misa Tradicional

Evangelio según San Juan, XVI

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Yo os aseguro: Si pedís algo al Padre, en mi nombre os lo dará. Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre: Pedid y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa. Os he hablado de esto en comparaciones: viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre clara­mente.

Aquel día pediréis en mi nombre y no os digo que yo rogaré al Padre por voso­tros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre. Dicen sus discípulos: Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que saliste de Dios.

V Domingo después de Pascua. Meditación

“Todo lo que pidiereis en mi nombre os será concedido.”
San Juan, XIV, 13. Esta es una de las razones por las que la Iglesia termina todas sus oraciones con la conclusión “POR JESUCRISTO NUESTRO SEÑOR.” Pero la razón más importante es la que nos da San Agustín : “Pedir en su nombre significa pedir según la voluntad de Dios.”

Es decir, pedir cosas necesarias para nuestra salvación y no caprichos personales o intereses puramente materiales o egoístas. Santa Teresa lo reafirma con otras palabras: “Aquel que cuando ora no piensa quien es el que ora, qué es lo que está pidiendo y a quien lo esta pidiendo; para mi esa no es oración.”

¿Quien ora?: un pecador con muchas deudas, no se puede rezar sin humildad. Recordemos el pasaje del Evangelio donde el fariseo rezaba con la cabeza muy alta y de pie; es decir con soberbia y despreciando a los demás que estaban en el templo: “Te doy gracias Señor porque no soy como los otros, ayuno varias veces, doy el diezmo, yo no soy como los pecadores…” Pero había un pobre hombre allá atrás, quien no osaba levantar la cabeza y con humildad solo repetía “Ten piedad de mi pecador.“

El primero no se salvó, pero este último que rezaba con humildad sí fue escuchado. “Dios resiste al soberbio, pero escucha al humilde.”
Santiago, IV, 6. ¿Qué pide? sólo lo que sea conforme a la voluntad de Dios, que sirva de verdad para mi salvación. Egoismos y lo que hace mal a mi alma, nunca será concedido, aunque sea pedido en el nombre de Jesús.

Muchos protestantes usan el nombre de Jesucristo como “un nombre mágico”, todo está justificado y todo concedido con tan sólo invocar ese nombre. Si fuese así de superficial el uso del nombre del Redentor, entonces sería superstición y no bendición. Porque según nuestro catecismo y según la fe, invocar el nombre de Dios, el de la Virgen María o el de los Santos sin tener intención de guardar los diez mandamientos, ni orar, ni frecuentar los sacramentos; se convierte también en superstición: “Quien me ama, guardará mis mandamientos.” San Juan, XVI.

¿A quien ora? a Dios Padre Todopoderoso, infinitamente Santo, infinitamente sabio. Hace falta rezar con el debido respeto para ser escuchado en la oración. Si el solo hecho de agregar el nombre de Jesús en toda oración fuese suficiente para ser escuchado, incluso los de mala voluntad, los brujos y hechiceros podrían manipular este santo nombre.
No es por lo tanto suficiente, hace falta aceptar su voluntad sobre nosotros o caeríamos en superstición utilizando su nombre contra su propia voluntad. Santo Tomás de Aquino nos enseña:

1- hay cosas que nos serán concedidas en la oración inmediatamente si son conforme a su voluntad y las hemos pedido de una manera correcta, respetuosa y con humildad.

2- hay cosas que nos serán concedidas sólo cuando ya estemos preparados: algunas tardarán horas, días, meses o años.
Así que no desesperemos de pedir con humildad, porque puede ser que Dios tarda mucho en concedernos algo porque aún no lo merecemos o porque nos está preparando para darnoslo.
A menudo creemos que ese impedimento que lo retrasa todo, como cuando nos falta la humildad o la paciencia; preferimos culpar a otros o al mismo Dios.

3- hay cosas que nunca nos serán concedidas, porque no convienen para nuestro bien personal o familiar, ni para nuestra propia salvación.
Pedir salud, ¿de qué me sirve si utilizaré mi cuerpo para el pecado? A algunas personas Dios les permite enfermedades para poder salvar sus almas; otras tienen enfermedades aunque no sean culpables, pero les sirven para salvar a otros. ¿Para que pedir mucho dinero, si servirá para tu perdición? ¿Para que pedir saber mucho, cuando para salvarse no es necesario saber todo, sino solo lo necesario?

Antes de pedir meditemos si lo que pedimos es conforme a la voluntad de Dios y según las sabias indicaciones que nos proporcionan Santa Teresa y Santo Tomás de Aquíno y tantos otros Santos más.

Pedir en su nombre es todo un arte, no se trata sólo de agregar el nombre de Jesucristo de una manera indebida a nuestra plegaria.

He aquí un relato de la vida de Santa Lucía que pidió por su madre en el nombre de N. S. Jesucristo. Santa Lucía vivía con su madre en Siracusa y había consagrado a Dios su virginidad. Al caer su madre gravemente enferma, fue con ella a Catania, a pedir por su salud ante el sepulcro de Santa Águeda. Estando ahí, en un sueño Santa Águeda le dice a Lucía:

“Lucía hermana querida ¿por qué pides por intercesión de otra lo que tu misma puedes obtener por tu fe en Jesucristo?”

Y le anunció la curación de su madre y la gloria que vendría a la ciudad de Siracusa, por la virginidad y el martirio de Lucía. De vuelta a Siracusa, madre e hija se apresuraron a repartir sus bienes entre los pobres, dando ocasión con ello a que se sospechase que eran cristianas, por lo que Lucía fue martirizada.

Guardando los diez mandamientos y su voluntad: “Cualquier cosa que pidáis en mi nombre, os será concedida.”

Ave Maria+

P. Ricardo Ruiz Vallejo +

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Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruíz: 1980 Filosofía y latín en el Seminario Ntra. Señora Corredentora de Buenos Aires; 1986 Teología, Francés en Suiza; 1988 Ordenación sacerdotal, Seminario San Pío X, Suiza; 1988 Primer apostolado de parroquia en San Nicolás du Chardonnet, París, Francia; 1988-1990 Misión Parroquial en Mexico; 1991 - 2000 Madrid. España; 1996-2000 Exorcista "Ad Actum" en Valencia; 2000 - 2001 Parroquia en Wausau, Wisconsin, EEUU; 2000-2001 Capellán Hermanas del Corazón Real de Jesús. María Alm, Austria; 2002 - 2006 Capellán de convento Hermanas De La Presentación, Iowa, EEUU; 2006 - 2018 Casa De Retiros San José. Madrid, España.