Persecución a la Tradición

¿Pueden los fieles acudir libremente a la Misa Tradicional? ¿Y los Sacerdotes pueden celebrarla sin ningún tipo de miedo? ¿Existe persecución?

“Persecución a la Tradición”, un artículo de Miguel Serafín

Jesús fue perseguido, acusado y crucificado injustamente, aunque no representaba ningún peligro para la sociedad en la que Él vivió. Pilato no lo encontró culpable de ningún delito. Jesús nos enseñó a orar por nuestros enemigos (Mt 5, 44); y a pedir por nuestros perseguidores. “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”; y por el contrario predicaba la obediencia a las autoridades. ¿entonces por qué las autoridades de Judea finalmente toman la decisión de acabar con un sujeto que acusaron como altamente peligroso para la seguridad, cuando todos sabían que Jesús no era un peligro? Pilato casi que encuentra ridículo a Jesús.

La ofensa de Jesús, fue decirles la verdad a la cara a los jefes de su época. Verdad que incomodó a muchos. A los seguidores de la bestia de las 7 cabezas, los 7 pecados capitales. Expulsó demonios. Satanás era su enemigo y utilizó a hombres para acabar con Jesús. Fue perseguido hasta asesinarlo. Y sigue siendo perseguido por los mismos motivos hasta el día de hoy. San Pablo, perseguía a los seguidores de Cristo, y el mismo Cristo le dijo “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”(He 9, 4).

Hoy todos saben que los seguidores de Cristo no representan ningún peligro.

Los católicos no profesamos ninguna violencia. Nuestras armas son la oración y el seguimiento de las enseñanzas de la doctrina católica contra nuestro enemigo, que bien lo dijo San Pablo en carta a los Efesios “porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus de mal que están en las alturas” (Ef 6, 12).

Cristo vino a este mundo para derrotar a satanás y sus seguidores. A los principados y potestades del mal. Y lo hizo. Por eso dejó establecida su Iglesia para que nos guiara por medio del Espíritu Santo estableciendo su doctrina y enseñada por la tradición. La Iglesia de Cristo es atacada constantemente y Jesús nos lo advirtió “y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. (Mt 16, 18).

No hay equívoco de que Jesús deja una Iglesia para orientarnos en qué hay que creer y qué hay que hacer para salvarnos; que será atacada por las fuerzas del mal; pero que es una Iglesia que ya ha triunfado desde el momento en que Cristo muere, resucita y cumple con la voluntad del Padre, aunque al final de los tiempos queden 2 seguidores. La Iglesia puede desaparecer en distintas regiones del mundo, de todos modos, ya hay santos en el cielo en la Iglesia Triunfante, y ya hay santos en el purgatorio en la Iglesia Purgante que algún día estarán en el cielo en la primera; y existe la posibilidad de más salvados, aunque sean unos pocos todavía aquí en la tierra en la Iglesia Militante. Nosotros, los vivos, somos parte de la Iglesia Militante, y se llama Militante porque todavía tenemos que luchar para ganar esa salvación. Es nuestra decisión, si queremos pertenecer al equipo ganador de la Iglesia Triunfante, o al equipo ya vencido, de las huestes de Satanás.

Por eso los católicos no somos violentos.

Cristo nos enseñó cómo hacerlo, y nos deja a la Bienaventurada y Santísima Virgen María, Su Santa Madre aquí en la tierra, escogida por el mismo Padre para pisotear y derrotar a la serpiente, por medio de su talón, los fieles a Cristo. Todo está claro, no hay nada nuevo bajo el sol. Es la misma Virgen quien en Fátima nos advierte del infierno y las almas que van a parar allí. Nos pide mucha oración.

El enemigo es el mismo ayer,hoy y siempre,como decía anteriormente, la Bestia de las 7 cabezas que se atrevió a tentar al propio Jesús; y Él nos advierte que así cómo fue perseguido, nos perseguirían, cuando les dice a las mujeres de Jerusalén que no lloraran por Él, sino por ellas mismas y por sus hijos (Lc 23, 28), “porque si del leño verde hacen esto, del seco ¿qué harán?” (Lc 23, 31).Las potestades del infierno han entrado en la Iglesia. “El humo de Satanás ha entrado en el Templo de Dios” como lo advirtió el papa Pablo VI. Y no lo dijo de manera retórica. Porque el enemigo es astuto, todo lo que huela a doctrina verdadera de Cristo causa “pupa” en los que pretenden cambiar la sana doctrina y tradición de la Iglesia.

Un día todos nos daremos cuenta de que cualquier vínculo con la tradición causa escozor a los modernistas que están en la cima de la jerarquía.

Los sacerdotes que practican el Rito Antiguo son muy pocos y tratan por todos los medios que dejen de hacerlo. El Rito de la Misa Tradicional no causa ningún mal a nadie. Sin embargo, lo han tratado de abolir a toda costa. Eso NUNCA sucedió. El Rito sigue vigente, aunque lo hayan nombrado como “extraordinario”.Hubo obispos que desde la década de los 70 que decían que el Rito había sido abolido por el papa Pablo VI. Algunos de manera mal intencionada y otros porque siguieron las directrices desde Roma. Se sabe que el cardenal Annibale Bugnini quiso tener declaración oficial de que el rito tradicional fuera abolido, pero no lo consiguió. Bugnini hizo parte de la comisión del Concilio Vaticano II de liturgia que cambió el rito antiguo por el que tenemos hoy y se aseguró de que el antiguo se considerara abolido.

Si el rito antiguo y el Misal no fueron abolidos, y como dijo el papa Pablo VI, que el rito nuevo era una alternativa, ¿por qué las parroquias del mundo entero, incluso las más pequeñas y pobres se dieron a la tarea de cambiar los altares, de retirar las barandillas, de mover el sagrario a un rincón en muchos casos y de comprar nuevos misales, si el Rito antiguo no había sido abolido? ¿por qué tanto gasto innecesario y tan inmediato? No necesitamos muchos dedos de frente para respondernos que la orden dada era que el Rito había sido abrogado y todos debían por obligación adoptar el nuevo.

El Papa Benedicto XVI aclaró ese punto en su carta apostólica en forma Motu Proprio SummorumPontificum en 2007, en el segundo párrafo del artículo 1 donde dice “Por eso es lícito celebrar el Sacrificio de la Misa según la edición típica del Misal Romano promulgado por el beato Juan XXIII en 1962, que nunca se ha abrogado…” Ese Misal promulgado por san Pío V y nuevamente por Juan XXIII, dice el papa Benedicto, “debe… gozar del respeto debido por su uso venerable y antiguo”. Sin embargo, aquellos que lo utilizan siguen siendo vilipendiados, perseguidos y estigmatizados. ¿por qué?

Veamos por ejemplo esta afirmación: “La otra es el neopelagianismo autoreferencial y prometeico de quienes en el fondo sólo confían en sus propias fuerzas y se sienten superiores a otros por cumplir determinadas normas o por ser inquebrantablemente fieles a cierto estilo católico propio del pasado”. (Exhortación apostólica EvangeliiGaudium, num. 94).

En algunos hay un cuidado ostentoso de la liturgia, de la doctrina y del prestigio de la Iglesia, pero sin preocuparles que el Evangelio tenga una real inserción en el Pueblo fiel de Dios y en las necesidades concretas de la historia. Así, la vida de la Iglesia se convierte en una pieza de museo o en una posesión de pocos”.


(Exhortación apostólica EvangeliiGaudium, num 95)

¿En serio? ¿La Tradición de la Iglesia es sólo un estilo del pasado?

¿Todo lo que se hizo antes del Vaticano II fue un mero estilo? ¿No hay nada positivo en el cuidado de la liturgia, en el cuidado de la doctrina y en el cuidado del prestigio de la Iglesia, sólo ostentosidad? ¿Una pieza de museo? ¿qué pasó con “quién soy yo para juzgar”? Cuando se de trata hablar contra los tradicionalistas, los adjetivos y los juicios sí son válidos para etiquetar. La misericordia sólo se aplica en unos casos, en otros claramente no. Existe una página donde se colecciona los insultos del papa a aquellos a quienes critica.Ha llegado a acusar a algunos de promover la coprofagia.

En realidad, los tradicionalistas no ofenden a nadie, son inofensivos, no tienen poder y en el peor de los casos, si son ostentosos, no contradicen nada de la doctrina.

Entonces, ¿por qué es que son perseguidos?

Un seminarista que cuestione prácticas post Concilio Vaticano II, como, la falsa idea de que se abolió la comunión en la boca,jamás será ordenado. Un sacerdote que intente siquiera celebrar Ad Orientem, será amonestado por su obispo. Como le pasó al Cardenal Robert Sarah que proponía que se celebrara de esa manera, de inmediato fue sacado de su cargo. En 2010 le pregunté a un sacerdote de una parroquia que yo frecuentaba ¿Cuándo podríamos tener la Misa Tridentina que está atrayendo muchos feligreses? Su respuesta fue categórica, y su cambio al mal humor de inmediato “¡NUNCA!”.

La Misa tridentina es considerada Misa de disidentes, de desobedientes, de obsoletos que se creen superiores, carcas anticuados que no se han dado al aggiornamento (actualización) de la Iglesia. Un sacerdote fue burlado por sus compañeros por el hecho de haber comprado un cubre cáliz para una de sus nuevas parroquias. “No has salido de Trento”. (Trento se convirtió casi en herejía). O por haber cantado el Agnus Dei en latín “todos estos años tratando de hacer que la gente entienda la celebración en su propia lengua y venga más a Misa, para que tú intentes echar atrás todo”. Pareciera que la Iglesia no existía antes del Vaticano II.

Se fijan en las intenciones y los adjetivos de los celebrantes, pero no en la pulcritud, el decoro, en la dignidad de la celebración.

¿Acaso hay más católicos desde el Vaticano II?

Por el contrario, hay muchos menos y no atraemos nuevas generaciones. Para eso se dan miles de explicaciones, de las cuales ninguna admite que “El Concilio” haya tenido mala aplicación; pero el hecho es que los seminarios y comunidades religiosas que son más tradicionalistas tienen más vocaciones. La Misa Tridentina va al alza.

Cuando participé por primera vez en el antiguo Rito, no me quedó duda alguna de la riqueza que contenía,traté de llevar a más personas a la Iglesia donde lo practicaban una vez por semana. Tuvo tanta acogida esa parroquia que hoy en día la Misa Tridentina se celebra a diario y cada vez asiste más gente que van de distintas partes. Lo curioso es que el arzobispo de esa diócesis intentó cerrarla, aduciendo que carecía de feligresía propia.

Si los tradicionalistas tienen tan buenos resultados y son inofensivos, repito la pregunta ¿por qué son tan atacados sin misericordia? San Juan Bautista,nos puede abrir la puerta al por qué. San Juan Bautista no era nadie en su época, no era un peligro para nadie. No tenia poder político, económico ni de nada. Su “pecado” fue decirle la verdad moral al rey. Estás en adulterio. El rey Herodes respetaba a San Juan porque sabía que era un hombre recto. Pero las fuerzas del maligno, el que nos ataca con los 7 pecados capitales, no se iban a quedar quietas.

La sana doctrina siempre ha de estorbar a los que quieren pasar por encima de ella, incluso si viene de alguien inofensivo para los demás. Por eso San Juan perdió su cabeza.Lo mismo le pasó a Nuestro Señor Jesucristo, los que ostentaban el poder en su época acabaron con el que no tenía ningún poder terreno. Pero estorbaba porque vino a señalar sin ningún tapujo los pecados de la humanidad. La autoridad abusó de su poder. Es lo que sucede cuando se deja de lado la lógica, la inteligencia. La fuerza es la que manda.

Nuestra fe se contiene en definiciones dogmáticas.

La autoridad no es lo mismo que el dogma. La fe no es obediencia a cualquier cosa que diga la autoridad. Muchos dicen, “el que obedece no se equivoca”. Falso. Se puede equivocar si no aplica la lógica de las definiciones dogmáticas.

El dogma no es una marca registrada que se utiliza arbitrariamente. Para eso están las definiciones dogmáticas que no se pueden contradecir. Si el Papa hoy nos dijera que es bueno cepillarnos los dientes con kétchup y que eso es dogma de fe porque él lo dice, todos dirían que está loco. Pero si nos dijera que no es pecado dejar a su mujer o a su marido y luego irse a vivir con otra u otro y pueden tranquilamente recibir la comunión, ya eso no es grave aunque sea una barbaridad. “Hay que seguir a Dios antes que a los hombres”.

La fe no está sujeta a la autoridad. La autoridad está sujeta a la fe. Por ejemplo, el Papa Juan XXII (léase 22, no 23), dijo que no hay juicio particular, que todo el mundo cuando moría se iba a dormir. Tuvo que retractarse cuando lo corrigieron. El primer Papa, San Pedro, tuvo que retractarse en el caso de los judaizantes cuando fue corregido por San Pablo. (Ga 2, 11-16).

Los católicos nos ajustamos a los dogmas de la fe, nos gusten o no, sin tratar de cambiar la doctrina.

El Señor nos da la gracia. No podemos ajustarnos a las preferencias del mundo y decirle al mundo lo que quiere oír, sino la verdad. En la ecuación Dogma menos herejía es igual a anatema. Este término nos da miedo utilizarlo. Los católicos no podemos comportarnos como si todo lo anterior al Vaticano II fuera algo vergonzoso. A la larga, lo que está en juego es la salvación de las almas. Pero eso es otra cosa de la cual los modernistas no quieren dejar hablar: las 4 últimas cosas que son sana doctrina de la Iglesia: Muerte, juicio, infierno y Cielo.

Como decía al principio, el padre de las mentiras está detrás de todo esto, y la Bestia de las 7 cabezas; y por muy insignificante que el enemigo parezca, hay que eliminarlo antes de que promueva sana doctrina y moral, y para ello como a San Juan Bautista o a Jesucristo, hay que etiquetarlos de peligrosos, y darles muerte.

No tengo medios para asistir a Misa Tridentina porque desafortunadamente no es celebrada en todas partes.

Y cada vez será más difícil. Yo le invito a hacer la prueba de conocerla. Si Ud. está cerca a uno de los sitios que está página indica donde la Misa Tridentina es celebrada, le sugiero que haga la prueba y asista. Verá la diferencia en cuanto al CUIDADO con que la liturgia es practicada siguiendo las rúbricas con esmero y dignidad llevándonos a la presencia del Padre Todopoderoso, a quien toda la Misa es dedicada por medio del Sacrificio Único de Nuestro Señor Jesucristo. Él es el protagonista, no el sacerdote. Yo sigo asistiendo al Rito Nuevo, porque sé que es válido, pero se ha prestado para diluir la fe. El nuevo se ha prestado para creer que es sólo una cena social y no un sacrificio.

En el Rito nuevo he visto sacerdotes vestidos de payaso, Misas con globos, sacerdotes andando en aeropatines por la iglesia, rock pesado,cerveza, brujería, bailarines detangoargentino. Ha hecho perder el sentido de lo Sagrado en una Misa, por tanto, ni hablar de cómo se celebra o de la forma como mantienen los altares, atiborrados de libros en desuso y utensilios como si fuera un trastero, mal cuidando la celebración con purificadores sucios utilizados celebración tras celebración y ni se diga los corporales dejados permanentemente sobre el altar por meses. Patenas color marrón, copones dentro del Sagrario que nunca se limpian, sino que se consagra y acumulan y acumulan pequeñas partículas ya en forma de harina del Cuerpo Sagrado de Nuestro Señor. Vinajeras deterioradas, y botellas de cualquier producto conteniendo el vino para consagrar sobre el altar.

No nos engañan, no se persigue a tradicionalistas, al que se persigue como siempre ha sucedido, es a Cristo.

Miguel Serafín

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