La ascensión de Nuestro Señor Jesucristo

Evangelio del día. La ascensión de Nuestro Señor Jesucristo.Santa Misa Tradicional

Evangelio según San Marcos, XVI

En aquel tiempo se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado. Y les dijo: Salid al mundo entero, y proclamad el Evangelio a toda la creación.

El que crea y se bautice, será salvado: el que se resista a creer, será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: Echarán en mi nombre demonios, hablarán en lenguas extrañas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos.

El Señor Jesús, después de hablarles, ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos salieron y lo proclamaron por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba la Palabra con los signos que los acompañaban.

La ascensión de Nuestro Señor. Meditación

Tres jueves hay en el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión.

Celebramos el día de la Ascensión cuerenta días después de la Resurrección de N. S. Jesucristo, como nos lo relatan los Evangelios y como siempre se celebró durante veinte siglos, según la Tradición de la Iglesia.

Si seguimos cambiando las fechas de las fiestas más importantes de nuestra fe, que tienen origen en la Biblia y en la Tradición, cuando se hace por motivos no respetuosos como los políticos, comerciales y ecumenicos: en unas cuantas décadas la religión católica no tendrá nada que ver con la religión que nuestros padres y ancestros nos trasmitieron.

Pero dicen que hay un “permiso” para mejor celebrarla en domingo… Recordemos que cuando empezaron a arrancar los altares y sus retablos de las iglesias para poner una mesa de cocina o de una gélida piedra a cambio; se decía que había un “permiso”, sin embargo, no existe ningún documento que ordene que se quiten y destruyan los antiguos altares y retablos, como ahora se ha hecho en la mayoría de las iglesias.

Recordemos que se comenzó diciendo que había un “permiso” para comulgar de pie y en las manos. Ahora la mayoría de los obispos y párrocos, abusando de una autoridad que no tienen, obligan a los fieles a comulgar de pie y en las manos. Y esto ya ha sembrado una profunda división entre los católicos y prepara un futuro cisma; previsto y premeditado por aquellos que dan intencionadamente ese tipo de “permisos”.

Existe una ley aún vigente en el Código de Derecho Canónico, que dice así : “Cuando una costumbre lleva ya más de 40 años llevada a cabo sin interrupción, se convierte en ley y no puede ser prohibida.“

¿Acaso la comunión de Rodillas y en la boca no lleva ya siglos y siglos? ¡Entonces, nadie nos la puede prohibir! ¿Acaso la festividad de la Ascensión del Señor, no lleva ya miles de años celebrandose en día de Jueves? ¡Pues entonces, absolutamente nadie la puede cambiar ni prohibir, porque va en contra de toda legalidad y en contra de toda la Tradición milenaria de la Iglesia!

En el Evangelio de hoy, N. S. Jesucristo reprocha nuevamente a los apóstoles su dureza de corazón e incredulidad. San Gregorio Magno nos advierte que esa dureza de corazón también nosotros la tenemos y que no es más pequeña que la de los primeros discípulos.

En efecto, a menudo encontramos familias enteras, u hombres que han presenciado un milagro en sus vidas o familiares y siempre intentan explicarlo todo por una simple “coincidencia” o algo que ha sido puramente “psicológico”… Después de dos mil años, el hombre sigue siendo el mismo: “No hay nada nuevo bajo el sol.” Eclesiastés, 1, 9.

La Ascensión a los cielos que nos relatan los Hechos de los Apóstoles, nos dice claramente que durante cuarenta días, Jesucristo estuvo instruyendo a sus discípulos “En las cosas y verdades que conciernen al reino de los cielos.” Hechos de los Apóstoles, I, 2.

Durante esos cuarenta días antes de la Ascensión ¿De qué les habló y sobre qué les instruyó? Es evidente que sólo podía tratarse de lo más esencial de los cimientos de la Iglesia naciente: Cómo celebrar la Santa Misa, reafirmales y explicarles las Verdades Fundamentales de la Fe, expuestas en los Evangelios y darles instrucciones concretas y prácticas de cómo administrar los siete sacramentos, instituidos para curar nuestras enfermedades del alma y así producir nuestra salvación.

¡¿Acaso les podría haber hablado durante estos cuarenta días sobre cosas más importantes referentes al reino de los cielos, que la Misa, la Fe y los Sacramentos!?

Evidentemente que también les instruyó de cómo organizar, institucionalizar y gobernar la Religión más fuerte y vigorosa de toda la historia; la cual sigue aún funcionando en su estructura a pesar de las persecuciones tan sangrientas que sufrió en millones de sus mártires y siempre salió más vigorosa; a pesar de la crisis actual de fe y de vocaciones provocada desde el interior de la misma y profetizada por la Virgen de La Salette y la Virgen de Fátima.

Es por ello que el Doctor Klaus Gamber afirma en su profundo e insuperable estudio sobre los orígenes de la Misa Tradicional, que “Es sin duda, el Rito más antiguo y venerable de todos los ritos de la Iglesia católica, ya que tiene en varias de sus partes un origen Apostólico.”

Con lo de origen Apostólico, se refiere precisamente a que durante estos cuarenta días entre la Resurrección y la Ascensión, ¡Fue N. S. Jesucristo Él mismo quien les instruyó cómo empezar a celebrar la Santa Misa, corazón y piedra angular de la Iglesia!

Los Apóstoles no se inventaron nada, como nos lo quieren hacer creer los del alto clero modernista que gobierna hoy en día; ellos sólo obedecieron dócilmente a su Divino Maestro en todas sus instrucciones de cómo fundar la Iglesia.

En este mismo momento, antes de ascender a los cielos, les repite imperante: “Id y predicad el Evangelio a toda creatúra.” San Marcos, XVI, 15.

Y cuando dice a toda creatúra, se refiere literalmente a TODA CREATÚRA. Tenemos la obligación de predicar el Evangelio a los paganos, a los cismaticos y a los católicos que viven como paganos, esto aunque ahora un jerarca de la iglesia moderna nos prohíba evangelizar; porque la palabra de Dios está sobre la del cualquier jerarquía: “Es necesario obedecer a Dios, antes que a los hombres.” Hechos, IV, 19.

Los obispos y los sacerdotes modernistas, ¡también son creatúras!, aunque algunos de ellos parece que lo han olvidado… Su desvarío y error nos dan más aún la razón y la obligación de recordarles la Sagrada Escritura, explicada por los Santos Padres y por los Santos y no por su novedosa “explicación” moderna, y también de recordarles que ¡la Fe y la Tradición de la Iglesia está por encima de ellos y no a la inversa!

Jesucristo se eleva en los cielos, lo cubren las nubes y más de quinientos testigos presenciaron esa Ascensión. Fue la coronación de su obra de Redención.

Y fue necesario que los ángeles en ese mismo momento les recordásen a los presentes que: “Así como lo acabáis de ver subir al cielo, así también un día volverá.” Hechos, I, 11.

Estemos preparados, porque nadie sabe ni el día ni la hora.

La Virgen María, seguro que también estuvo presente en este gran día, porque ella nunca dudó, ni de su Resurección ni de su Ascensión.

¿¡Te imaginas el gozo indescriptible de la Madre de Dios, ver a quien lloró al lado de su cruz, como a un criminal; ahora mirarle mientras se eleva en los aires hasta el cielo, lleno de majestad, lleno de luz, sonriente y bendiciendo por primera vez a la multitud con su mano!? Ni el mejor poeta, ni el mejor pintor podría describir su rostro y su expresión este día de la Ascensión.

La festividad de la Ascensión de N. S. Jesucristo, no es sólo una fiesta más para recordar; es un hecho histórico para reafirmar lo sucedido, para confirmar nuestra Fe, para constatar cada año y día que realmente resucitó, que está vivo y no es sólo un recuerdo, que va volver y cumplirá su palabra; que sigue presente en los sagrarios, y ahí nos sigue esperando, resucitado y glorioso.

Ave Maria+

P. Ricardo Ruiz Vallejo +

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Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruíz: 1980 Filosofía y latín en el Seminario Ntra. Señora Corredentora de Buenos Aires; 1986 Teología, Francés en Suiza; 1988 Ordenación sacerdotal, Seminario San Pío X, Suiza; 1988 Primer apostolado de parroquia en San Nicolás du Chardonnet, París, Francia; 1988-1990 Misión Parroquial en Mexico; 1991 - 2000 Madrid. España; 1996-2000 Exorcista "Ad Actum" en Valencia; 2000 - 2001 Parroquia en Wausau, Wisconsin, EEUU; 2000-2001 Capellán Hermanas del Corazón Real de Jesús. María Alm, Austria; 2002 - 2006 Capellán de convento Hermanas De La Presentación, Iowa, EEUU; 2006 - 2018 Casa De Retiros San José. Madrid, España.