Jimmy Akin vs la Carta Abierta: Un camino a seguir

Continuamos con la segunda parte de la respuesta de Loui Verrecchio a Jimmy Akins. Sabemos que les gustó el anterior artículo, esperamos que esté también les deje un buen sabor de boca

“Jimmy Akin vs la Carta Abierta: Un camino a seguir” por
Louie Verrecchio

Traducido por Beatrice Atherton para Marchando Religión

 En mi artículo anterior presenté un comentario sobre un reciente artículo de Jimmy Akin refutando las acusaciones levantadas contra Francisco en la muy comentada Carta Abierta. En este yo solicité al Sr.Akin una aclaración sobre varios puntos que él había plateado y fue bastante amable al darlas en el siguiente artículo publicado en su blog aquí. (http://jimmyakin.com/2019/05/some-clarifications-regarding-the-open-letter.html)Lesanimo a leerlo en su totalidad.

Mientras que los llamados “tradicionalistas” (aka católicos) tienen algunas razones válidas para estar en desacuerdo con él en ciertos puntos, considere que Jimmy Akin no escribió las definiciones de “dogma” y “herejía” que él proporcionó en sus artículos. Él simplemente las ha transmitido.

Amigos, vamos a ser honestos. La Roma posconciliar no está exactamente en el negocio de la Inquisición. Por tal, uno no puede sorprenderse de que el Código de Derecho Canónico de 1983 proporcione una definición de herejía ( y también de dogma) que, en las propias palabras de Akin, tiene un “significado muy técnico”.

Lo que sí puede sorprender a los lectores es que el camino a seguir –  uno en el que Jimmy Akin y los firmantes de la Carta Abierta deberían ser capaces de estar de acuerdo – y que puede ser encontrado con certeza incluso en los textos postconciliares.

El Sr. Akin escribe:

El resultado es que hoy la palabra dogma es usada para aquellas verdades que el Magisterio ha definido infaliblemente ser reveladas por Dios. La herejía es, por tanto, un obstinado rechazo post-bautismal a creer una verdad. Sin embargo, el Magisterio algunas veces define infaliblemente una verdad sin estar definiendo que esté revelada por Dios.  En este caso es una doctrina inefable, pero no un dogma.[énfasis en el original]

Estoy convencido que el Sr. Akin ha presentado con precisión el “significado muy técnico” de la palabra “herejía”. También ha descrito acuciosamente cómo el dogma difiere de otras categorías de doctrina. Lo más notable: aquellas enseñanzas que han sido infalible definidas, pero no como reveladas por Dios.

 Con esta distinción en mente,continuó escribiendo:

…me parece que hoy las altamente respetables mentes teológicas  están siendo muy cuidadosas al declarar algo como un dogma en contraposición a una enseñanza infalible. En consecuencia, en casos de duda, el curso prudente sería asumir que algo es meramente una enseñanza infalible.

Bastante justo. Vamos a suponer que las doctrinas referidas en la Carta Abierta se circunscriben más propiamente a meras enseñanzas  infalibles. A partir de aquí propongo a todos los interesados dar un paso atrás para enfocarse en la razón de porqué algunos de nosotros están teniendo esta discusión.

Hoy ningún pensador católico serio, Jimmy Akin presumiblemente entre ellos, puede negar que la Iglesia se encuentra en el presente en medio de una muy seria crisis de fe y de moral. De hecho, nada menos que la figura del cardenal Raymond Burke ha señalado públicamente que Francisco tiene en gran medida la culpa de la actual agitación. De acuerdo a él:

[Francisco] “no solo rechaza clarificar las cosas proclamando la doctrina inmutable y la sana disciplina de la Iglesia, una responsabilidad inherente a su ministerio como el Sucesor de San Pedro. Sin embargo, él también está creando confusión” sobre los “más fundamentales e importantes asuntos”

El cardenal Burke hizo estos comentarios hace más de un año. Desde entonces la situación se ha vuelto todavía más grave, y otros cardenales (además de los cuatro firmantes de las Dubia) han expresado similares preocupaciones. Esto es lo que dio origen a la Carta Abierta, la cual señala:

Se acuerda que un Papa que es culpable de herejía y permanece obstinado en sus visiones heréticas no puede continuar como Papa. Teólogos y canonistas discuten esta cuestión como parte del tema de la pérdida del oficio papal. Las causas de la pérdida del oficio papal que ellos siempre enumeran incluyen la muerte, renuncia y herejía.

 Es en esta discusión referente al estado de Jorge Bergoglio donde la teoría se pone a prueba, no solo con respecto al Oficio de Pedro, sino también con respecto a la Iglesia. Tal como se sugiere arriba, uno que obstinadamente persiste en la herejía no puede seguir siendo Papa, y por la simple razón que alguien así no está en comunión con la Iglesia Católica.

Avanzando en este artículo nuevamente, vamos a reemplazar “herejía” y “herético” con cualquier término que uno desee usar para denotar la obstinada negación de las meramente infalibles enseñanzas que no están definidas como reveladas por Dios. Haciendo esto, nos enfrentamos a dos importantes cuestiones:

Primera, ¿cuál es exactamente la obligación de un católico fiel hacia aquellas infalibles doctrinas que no han sido definidas como reveladas por Dios? Y segunda, ¿cuáles son las consecuencias si uno falla en esa obligación?

En su artículo aclaratorio el Sr Akin proporciona algunas citas tomadas de Los Comentarios Doctrinales sobre la Formula Final de la Profesión de la Fe (http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_1998_professio-fidei_en.html), un texto publicado por la Congregación para la Doctrina de la Fe en 1998. Estoy encantado que él haya elegido citar este trabajo que, de hecho, será de gran utilidad.

Los lectores estarán interesados en saber que el Comentario Doctrinal fue escrito para proporcionar luces sobre cómo se aplicaría en adelante. el motu proprio de Juan hablo II, Ad Tuendam Fidem, por el cual ciertas normas fueron insertadas en el Código de Derecho Canónico de 1983. Fue en virtud de este motu proprio que la siguiente sección fue agregada al Canon 750:

§ 2. Así mismo se han de aceptar y retener firmemente todas y cada una de las cosas sobre la doctrina de la fe y las costumbres propuestas de modo definitivo por el magisterio de la Iglesia, a saber, aquellas que son necesarias para custodiar santamente y exponer fielmente el mismo depósito de la fe; se opone por tanto a la doctrina de la Iglesia católica quien rechaza dichas proposiciones que deben retenerse en modo definitivo.

Este texto proporciona al menos una respuesta parcial a ambas cuestiones planteadas arriba. Una, que los fieles están obligados a “aceptar y retener firmemente” aquellas doctrinas infalibles que no han sido definidas como siendo reveladas por Dios; y dos, el que falla en esta obligación “se pone en contra de la enseñanza de la Iglesia Católica”.

Este último concepto, “se pone en contra de la enseñanza de la Iglesia Católica”, requiere una aclaración mayor. Afortunadamente justo la CDF proporcionó,con respecto a eso, su Comentario Doctrinal.

Antes de proceder con esta clarificación, nótese bien que el Comentario de la CDF compara el asentimiento que uno está obligado a dar a los dogmas de la fe con el asentimiento que es requerido en lo que concierne a las doctrinas que son meramente infalibles. Esto es lo que señala:

Con respecto a la naturaleza del asentimiento que se debe a las verdades expresadas por la Iglesia como reveladas por Dios [esto es, dogma, la materia propia de la herejía] o que son sostenidas definidamente [esto es, doctrinas infaliblemente definidas pero no reveladas por Dios] es importante enfatizar que no existe diferencia con respecto al total e irrevocable carácter del asentimiento que se debe a estas enseñanzas. [énfasis añadido]

Lo que esto significa es que, en lo que respecta a nuestra obligación hacia una doctrina en particular, no importa si esta doctrina es un dogma o simplemente enseñanza infalible. El asentimiento requerido es el mismo, aunque basado en cosas diferentes.

Siendo este el caso, uno puede esperar perfectamente que cuando se trata de las consecuencias por no dar este asentimiento, tampoco habrá diferencias. Es decir, que las consecuencias por estar cometiendo “herejía” propiamente hablando y las consecuencias por estar negando una doctrina meramente infalible también deberían ser las mismas.

Bueno, ¿adivina qué? Lo son para todos los intentos y propósitos.

El Comentario de la CDF continúa diciendo  lo concerniente a las verdades infaliblemente definidas pero no definidas como reveladas por Dios. (al menos no todavía)

Por lo tanto, a cada creyente se le pide dar un firme y definitivo asentimiento a estas verdades, basadas en la fe en la asistencia del Espíritu Santo al Magisterio de la Iglesia, y en la doctrina católica de la infabilidad del Magisterio en aquellas materias. Quien niegue estas verdadesestaría en una postura de rechazar una verdad de la doctrina católica y por tanto, no estaría ya en comunión plena con la Iglesia Católica. [énfasis en original]

NB: uno que niega una doctrina que es meramente una enseñanza infalible, presumiblemente en una forma obstinada, ( ya volveremos sobre este punto) ya no está en comunión con la Iglesia Católica.

Y esto, ¿a quién se aplica? “A cada creyente”. En otras palabras, se aplica tanto a quien pretende la Silla de Pedro como a cada uno de nosotros.

Por fortuna, no necesitamos mirar muy lejos en el tiempo para encontrar un precedente histórico que demuestra cómo, en tales casos, se lleva a cabo el proceso de separación de la comunión con la Iglesia Católica.

El Comentario de la CDF destacó como ejemplo de una verdad infalible que todavía no es dogma, la enseñanza de la Iglesia sobre la ordenación de mujeres. Quizás esto fue providencial.

Verán, en septiembre del 2013, la CDF encontró al padre Greg Reynolds de la Arquidiócesis de Melbourne, Australia, culpable de estar negando precisamente esta doctrina infalible. Su obispo, el arzobispo Dennis Hart, publicó una carta explicando las consecuencias: https://cradio.org.au/news-references/archbishop-dennis-harts-statement-on-excommunicated-priest/

La decisión del Papa Francisco de reducir al estado laical y declarar su automática excomunión había sido tomada debido a que su enseñanza pública sobre la ordenación de mujeres  es contraria a la enseñanza de la Iglesia y a la celebración pública de la Eucaristía cuando él no tenía las facultades para actuar públicamente como sacerdote. [énfasis añadido]

Pongan mucha atención a lo que se está señalando: el padre Reynolds no fue excomulgado por el Papa o por alguien más por este asunto, es más, su excomunión fue “automática”. Francisco simplemente declaró  lo que ya había pasado con él, a saber, excomunión auto-impuesta, mientras que también se lo expulsa del estado clerical. Estos son dos asuntos separados, aunque relacionados.

NB: La causa de la automática excomunión de Reynold no fue herejía (negación del dogma); sino que más bien fue su negación a algo que es meramente enseñanza infalible.

Entonces, de acuerdo a este precedente establecido nada menos que bajo Francisco, las consecuencias de no aceptar ni sostener firmemente una doctrina infalible que no ha sido definida como revelada por Dios es excomunión automática. (cf CIC 750 § 2).

Ante esto, vamos a discutir el asunto de la obstinación, algo que es requerido en tales casos. En su artículo inicial refutando la Carta Abierta, el Sr. Akin escribió:

…la Carta Abierta también falla al demostrar que el Papa Francisco obstinadamente duda o niega dogmas. Uno de los requisitos para hacer esto es demostrar que sus afirmaciones o acciones no pueden ser entendidas en otro sentido. Si ellos pueden entenderse consistentemente con el dogma, entonces la obligación de la caridad y la “hermenéutica de la continuidad” del Papa Benedicto obligan a que se los tome de esa forma.

Encuentro objetable varios puntos en estaindicación.

Por un lado, los fieles están obligados a aceptar y sostener las enseñanzas infalibles. Esto último sugiere actos. Como tal, la  negación obstinada de un individuo de la enseñanza de la Iglesia (después de haber sido corregido con la verdadera doctrina) puede ser demostrada por sus propios actos. Indiferentemente de cuan caritativamente puedan leerse sus afirmaciones. (Esto es por lo que los autores de la Carta Abierta se esforzaron por enumerar los actos de Francisco).

Por ejemplo, un sacerdote cuyas afirmaciones cuestionables o ambiguas pueden entenderse como compatibles con el dogma de la Presencia Real de Cristo en la Santísimo Sacramento, pero que públicamente comete actos de sacrilegio contra la Sagrada Hostia, claramente demostraría su negación obstinada de dicho dogma.

Además, la Ley Canónica impone la obligación de aceptar y sostener firmemente la doctrina infalible de la fe (cf CIC 750 § 2)“en cada creyente”. No recae en otros la carga para trabajar a fin de encontrar vías para hacer calzar una lectura católica sobre cada afirmación doctrinal de cuestionable ortodoxia que otro individuo pueda hacer.

De hecho, en su esfuerzo por salvaguardar el sagrado depósito de la doctrina cristiana, las autoridades de la Iglesia,  (teniendo en mente  esto, la Carta Abierta está dirigida a los obispos) nunca han hecho esto, (al menos cuando están defendiendo su propio deber).

Hacer eso sería exactamente lo opuesto a la caridad con respecto tanto a la persona sospechosa de estarse poniendo contra la enseñanza de la Iglesia Católica ( (cf CIC 750 § 2) como a aquellas almas inocentes que pueden estar engañadas por él.  Porque después de todo, la principal preocupación de la Iglesia es la salvación de todos los involucrados.

Es más, la manera en la cual la Iglesia aborda las afirmaciones de ortodoxia cuestionable, según el eminente teólogo padre Ludwig Ott es la siguiente:

Al decidir el significado de un texto, la Iglesia no pronuncia juicio sobre la intención subjetiva del autor, sino sobre el objetivo sentido del texto. (R.P. Ludwig Ott, Fundamentos del Dogma Católico)

Esto no quiere decir que la intención subjetiva del autor no importe, pero ya volveremos sobre eso. Lo importante aquí es que el sentido objetivo del texto dado, entendido de acuerdo a su significado central, es lo que hace sospechar que su autor puede estar “en  una posición de rechazar una verdad de la doctrina católica separándose así de la Iglesia Católica” (Véase el Comentario de la CDF citado arriba).

Entonces, sumado a las acciones observadas del sospechoso, ¿de qué manera  se puede determinar la obstinación?

La Enciclopedia Católica señala con respecto a la herejía: “Pertinacia, es decir, para que la herejía sea formar se requiere la adhesión obstinada a un particular principio”. Esto en oposición a “creencias erróneas [que] son solamente errores transitorios y opiniones fugaces”.

Dado que la CDF ya ha establecido que no existe diferencia en el asentimiento debido al dogma( cuya negación es herejía) comparado conel que es debido a una doctrina definida infaliblemente, vamos a aplicar lo que se señala arriba al presente caso:

La obstinación puede ser tanto refutada o probada según si Francisco, cuando se confronta con la verdadera doctrina y se corrige debidamente, tiene la voluntad de corregir lo que al menos parece ser una creencia equivocada en favor de aceptar y sostener firmemente las doctrinas infalibles en cuestión.Esto, sumado a sus otros actos públicos, demostrarán si él simplemente ha cometido algunos “errores transitorios” y expresado algunas “opiniones fugaces”, o si, obstinadamente se pone contra la Iglesia.

Recuerden, lo que aquí está en juego es la afiliación a la Iglesia, que requiere lo siguiente:

Ahora bien, dado que su Fundador quiso que este cuerpo social de Cristo fuera visible, la cooperación de todos sus miembros debe ser también externamente manifiesta a través de la profesión de su misma fe y compartiendo los mismos ritos sagrados, a través de la participación del mismo Sacrificio, y de la observancia práctica de las mismas leyes. (cf Pío XII, MysticiCorporis) [énfasis agregado]

Con respecto a las siete acusaciones hechas en la Carta Abierta, simplemente recitando el Credo (o algún otro símbolo) no es suficiente para que Francisco externamente manifieste su afiliación a la Iglesia a través de la profesión de la misma fe. Las materias en cuestión son doctrinas infalibles específicas que él está obligado a aceptar y sostener firmemente. (cf CIC 750 § 2)

Por lo tanto, habiendo sido corregido y amonestado para afirmar la verdadera fe en estas materias ( por cardenales nada menos, insisto una vez más), él externamente debe manifestar su afiliación a la Iglesia a través de una profesión de la misma fe con respecto a estas doctrinas específicas. Es más, también sería necesario que sus actos manifestaran externamente su firme aceptación y voluntad de sostener dichas doctrinas. ( como se demostró en el ejemplo dado arriba sobre la Presencia Real)

De hecho, a Francisco se le ha implorado públicamente numerosas veces reafirmar las doctrinas infalibles de la fe a la luz de sus muchas, diremos, sospechosas afirmaciones. Él se ha rehusado. A esta altura, es muy difícil imaginar que alguien, incluido Jimmy Akin, sugiera que Francisco simplemente ha cometido “errores transitorios” y expresado “opiniones fugaces” con respecto a las doctrinas en cuestión.

Como tal, por mi parte, creo que es completamente razonable concluir que Francisco ha más que probado su obstinación.

Por supuesto que cuando el sospechoso en cuestión es el Papa, nos encontramos en un territorio inexplorado. Incluso así, no me parece irracional, al menos un poco,  creer que Francisco por su obstinación  ha puesto sobre sí precisamente el mismo destino del padre Reynolds, saber, excomunión automática. Es decir, que él, por voluntad propia, se ha separado del Cuerpo de Cristo y no está más en comunión con la Iglesia Católica.

Para ser muy claros: en este escenario nadie está juzgando o ejerciendo jurisdicción sobre Francisco. Simplemente, él se ha juzgado a sí mismo. Un lector regular de este espacio sabe que esta es mi postura. Puedo entender muy ciertamente como otros de buena fe, entre los que se cuenta a Jimmy Akin, puedan no estar de acuerdo.

Aun así, me gustaría pensar que el Sr. Akin pueda estar de acuerdo conmigo ( y otros muchos más sabios y santos que yo) en que Francisco al menos se ha mostrado altamente sospechoso de rechazar algunas o todas las verdades infalibles de la doctrina católica citada en la Carta Abierta, y muchos de sus actos solo han contribuido a incrementar dicha sospecha.

A riesgo de agotar su paciencia, yo , y estoy cierto que muchos de nuestros lectores – estarían muy interesados en la respuesta del Sr. Akin a lo que aquí ha sido presentado. También me gustaría preguntar si el podría tal vez considerar responder a lo siguiente:

Dado que la Iglesia Católica, tal como insiste el cardenal Burke, está experimentando una creciente confusión en los más fundamentales e importantes asuntos en no menor medida porque Francisco se rehúsa a esclarecer las cosas al proclamar la doctrina constante y la sana disciplina de la Iglesia, ¿no unirá su voz a las voces de aquellos otros preocupados académicos, clérigos, religiosos y fieles ordinarios que públicamente han requerido de los obispos llevar a cabo medidas concretas para directamente abordar esta grave situación?

Después de todo, la salvación de las almas está en juego. ¿No tenemos la obligación de hacer uso público de las plataformas para abogar por un remedio, incluso si es solo parcial, a esta terrible situación?

En conclusión, y nada más, espero que este intercambio haya por lejos demostrado a nuestros lectores que estos hombres, que aman con sincero amor a la Iglesia Católica y la única fe verdadera, pueden no estar de acuerdo sobre asuntos tan importantes y aún así mantener la suficiente civilidad para abordar la sustancia de los argumentos de cada uno.

Jimmy Akin ya ha sido generoso dedicar su tiempo para este esfuerzo y yo estoy muy agradecido por esto. He aprendido bastante en el proceso. Esperanzado de que nuestros lectores puedan decir lo mismo.

¡Oh María! ¡Trono de la Sabiduría, ruega por nosotros!

Loui

Pueden leer el artículo original en la página de Loui, Aka Catholic: 
https://akacatholic.com/open-letter-a-way-forward/

Esperamos que les haya resultado de máximo interés el ataque de Jimmy Akin a esa carta que está dando mucho que hablar y que pueden leer en nuetra página: 
https://marchandoreligion.es/2019/05/papa-francisco-acusado-de-herejia/


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