Académico defiende la carta que acusa al Papa de herejía

Traducido por Beatrice Atherton para Marchando Religión

Pueden acceder al artículo original en inglés en el siguiente enlace: 
https://www.lifesitenews.com/news/scholar-defends-letter-accusing-pope-of-heresy-church-is-facing-most-serious-crisis-in-history

En estos momentos, la carta abierta al Papa Francisco es uno de los aspectos más preocupantes que conciernen a nuestra Iglesia. El tema sigue cobrando fuerza cada día, el Papa acusado de herejía.

Académico defiende la carta que acusa al Papa de herejía: la Iglesia está enfrentando la crisis más seria en la historia“, Artículo de Lifesitenews

Por Diane Montagna

Roma, 7 de mayo 2019 (LifeSiteNews) La reciente carta abierta a todos los obispos católicos acusando al Papa Francisco de herejía, y que urge al episcopado mundial a investigar esas acusaciones ha provocado la admiración y la oposición entre los líderes católicos y atrajo una considerable atención en los medios seculares.

Respuestas notables a la carta han venido de parte del R.P Joseph Fessió, s.j., R.P Brian Harrison, o.s., R.P. Thomas Weinandy, o.f.m. capuchino.

La carta también ha dejado a muchos católicos con interrogantes: ¿los firmantes están acusando al Papa Francisco de estar en herejía formal? ¿están contraviniendo la ley canónica? ¿Cuál será el efecto ahora que la palabra “herejía” ha sido usada abiertamente en referencia al Papa Francisco? Y, ¿por qué ellos primero no buscaron dirigir sus preocupaciones a él privadamente antes de dar este histórico paso?

LifeSite conversó con el profesor Claudio Pierantoni, uno de los académicos laicos que ayudó a preparar la carta abierta. El profesor Pierantoni, nacido en Roma, es profesor de Filosofía Medieval en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Chile (Santiago). Tiene dos doctorados, uno en Historia de la Cristiandad y el otro en Filosofía.

Es esta amplia entrevista, Pierantoni contesta a estas preguntas respondiendo a las críticas a la carta abierta, y explica porqué él cree que la Iglesia está pasando ahora por “la crisis más seria, no solamente desde la Reforma Protestante, sino de toda su historia”.

LifeSite: Profesor Pierantoni, ¿qué lo motivó a firmar la carta abierta acusando al Papa Francisco del crimen de herejía y llamando a los obispos de la Iglesia Católica a investigar los cargos?

Prof. Pierantoni: Primero, un deber de conciencia como católico. Tal como lo hace notar la carta, este acto sigue a la publicación del documento sobre AmorisLaetitia (AL) firmado por 45 académicos en 2016 que subrayó la seria ambigüedad de muchos pasajes que, en su sentido más obvio y natural, parecen heréticos. Entonces, en 2017 con un grupo de más de 250 académicos, publicamos la Correctiofilialis de haeresibuspropagatis. (Corrección Filial acerca de la Propagación de Herejías) cuando quedó claro, por varias afirmaciones hechas por el Papa,  que los ambiguos pasajes de AL eran entendidos ciertamente en un sentido herético. Finalmente, durante el último tiempo el deseo del Papa de imponer una cierta línea de cambio revolucionario en la ética sexual y matrimonial ha sido ampliamente confirmada, especialmente a través de la designación de prelados que están a favor de tal revolución en importantes puestos en el gobierno de la Iglesia. Por lo tanto, ahora hemos llegado al punto de proclamar la herejía, a la que conviene llamar “obstinada” o “pertinaz”. Por consiguiente, se necesita recurrir a los obispos para remediar esta trágica situación para la fe: la situación de un Papa que cae en la herejía.

¿Participó usted también en la redacción del documento?

Si, yo fue miembro del grupo de discusión a partir del cual surgió (trabajosamente) la versión final. La carta fue escrita inicialmente por un solo autor, pero fue ampliamente discutida por un pequeño grupo por alrededor de cuatro meses, con numerosas enmiendas.

En el resumen de la carta abierta se lee: “La presente Carta Abierta a los Obispos de la Iglesia Católica va un paso más allá [que la corrección filial] al declarar que el Papa Francisco es culpable del crimen de herejía”. Muchos católicos pueden encontrar este lenguaje nuevo o extraño. ¿En qué sentido la herejía es un “crimen”? Y luego, ¿puede el Papa ser culpable de herejía dado que el Señor prometió siempre estar con Su Iglesia?

Un delito (o crimen) es una acción que socava los derechos de otros. Los fieles católicos poseen el derecho a tener obispos que públicamente resguarden y enseñen la doctrina correcta de la Iglesia sin ambigüedad, cambio o novedad. El concepto de Tradición, del depositumfidei (depósito de la fe) es muy preciso en la Iglesia Católica. No es un amor genérico del pasado o el respeto por la sabiduría de los antepasados, sino que es un compromiso mucho más específico. Es igual que un contrato de depósito. El depositario debe devolver al depositante exactamente lo mismo que él recibió, ni más ni menos. Así  mismo es en la Iglesia:  un obispo debe entregar intacto a los fieles lo que él ha recibido como un depósito de los Apóstoles, quienes lo han recibido directamente de Cristo. Él tiene el además el deber de garantizar que nadie lo altere o contamine con doctrinas extrañas. Este deber pertenece más especialmente al obispo de Roma, a quien el mismo Cristo dio la primacía en esta acción de alimentar y cuidar a su rebaño. Las palabras de Jesucristo a Pedro escritas por el amado discípulo: “Alimenta a mis ovejas” y repetidas tres veces (Juan 21, 15-19) están inscritas con enormes letras doradas a lo largo del marco interior del domo de la Basílica de San Pedro.  Que el Papa no cumpla este deber es, por lo tanto, no solo  “un” crimen, sino el más serio de los crímenes, porque está peligrando la salvación de las almas. Vacía de significado su propia esencia como Pastor, y es porque al hacer esto renuncia a su rol como tal. Los obispos que reconocen este hecho no “deponen” al Papa porque el Papa no puede ser depuesto. Ellos solo toman nota del hecho que el papa ha espontáneamente renunciado a su oficio. En lenguaje jurídico, decimos que el acto de los obispos tendría un carácter de naturaleza puramente declarativa.

¿De qué herejías es acusado el Papa Francisco en la carta? ¿Cuál piensa que es la más seria?

Hay siete declaraciones contenidas en la carta. Las primeras seis están  extraídas de pasajes de AL y la famosa disputa sobre la comunión para los divorciados que viven juntos en una nueva unión como matrimonio.

Se pueden tomar dos caminos para afirmar que es lícito dar la comunión  a esta categoría de personas. La primera sería negar la indisolubilidad del matrimonio. Este camino fue tratado en varios estudios que precedieron y acompañaron los dos sínodos de la Familia (2014-2015), pero fue efectivamente refutado y esta estrategia fue abandonada. El otro camino es establecer que, si bien el matrimonio permanece indisoluble, existen casos en los cuales las relaciones sexuales,fuera del legítimo matrimonio, serían lícitas. Recapitulando, entonces, diría que la herejía central reside precisamente en la doctrina – hoy llamada “situación ética” – que niega que existen actos que por naturaleza son intrínsecamente malos y por tanto, no pueden en ningún caso ser considerados lícitos. Una vez que esta doctrina es aceptada, no solo es la doctrina de la indisolubilidad del matrimonio la que está en riesgo, sino toda la ética cristiana. Y no solo eso, sino toda la ética natural. De hecho, en la base de esta doctrina podríamos decir, por ejemplo, que el aborto es de verdad un crimen, pero en algunos casos el lícito; que el asesinato de una persona inocente está mal, pero no en algunos casos; que la tortura es inmoral, pero en circunstancias particulares podría ser lícito; que las relaciones homosexuales activas son pecaminosas, pero no en ciertos casos, y así. Entonces es una verdadera “bomba atómica”, que destruye la ética completamente, tal como el profesor Josef Seifert lo llamó en un breve, y hay que decirlo, explosivo artículo.https://rorate-caeli.blogspot.com/2017/08/josef-seifert-does-pure-logic-threaten.html

 Es importante destacar que la batalla contra el error, es decir, contra “la ética de la situación”, fue una de las prioridades absolutas del Pontificado de Papa Juan Pablo II. Él le dedicó a esto una de sus más importantes encíclicas, VeritatisSplendor. Es por eso que  muchos miles de  los católicos más serios y comprometidos – y no simplemente una “pequeña franja de extremistas” o “ultraconservadores” como algunos  https://www.reuters.com/article/us-pope-heresy/conservatives-want-catholic-bishops-to-declare-pope-a-heretic-idUSKCN1S73KE nos creerían – se han sentido traicionados por esta nueva dirección inaugurada por Bergoglio, la cual amenaza con frustrar precisamente uno de los más importantes legados del santo Papa polaco. Esta es la razón de porqué Benedicto XVI, en las Notas publicadas justo hace unas pocas semanas, también enfatiza con fuerza que este fue uno de los principales errores de la teología moral de los últimos sesenta años. Es ciertamente una coincidencia providencial que estas notas salieran casi al mismo tiempo que nuestra carta.

Muchas personas se preguntan con qué autoridad un grupo de clérigos y académicos ha acusado al Papa – el Vicario de Cristo – de herejía. ¿Cómo responde usted?

Nosotros no pretendemos ninguna autoridad particular, excepto la competencia teológica necesaria para llevar a cabo este estudio para destacar una situación fáctica la cual socava el derecho fundamental de todos los fieles católicos. El Código de Derecho Católico designa a todos los fieles, en proporción a sus competencias, el derecho a hablar tanto como ellos lo consideren necesario hacerlo para señalar una dificultad o problema en la Iglesia. (Can. 212 §3 dice: “Tienen el derecho, y a veces incluso el deber, en razón de su propio conocimiento, competencia y prestigio, de manifestar a los Pastores sagrados su opinión sobre aquello que pertenece al bien de la Iglesia y de manifestar a los demás fieles, salvando siempre la integridad de la fe y de las costumbres, la reverencia hacia los Pastores y habida cuenta de la utilidad común y de la dignidad de las personas”. (http://www.vatican.va/archive/ESL0020/_PT.HTM)

Tampoco, como alguien ha dicho (por ejemplo, el padre Thomas Petri, o.p), nos encontramos con la prohibición, también inscrita en el Código de Derecho Canónico, de “quien recurre al Concilio Ecuménico o al Colegio de los Obispos contra un acto del Romano Pontífice” (can. 1372). De hecho, aquí no se trata de recurrir a los obispos para anular un acto del Pontífice en el gobierno de la Iglesia como si ellos fueran una autoridad superior, lo cual es algo que está prohibido por el canon, sino que del deber de tomar nota de la grave situación que significa que el propio Pontífice haya caído en herejía, lo cual está expresamente indicado en la tradición canónica como una de las tres causas de la pérdida del oficio papal. Tal como lo explicamos en el apéndice sobre la pérdida del oficio papal, no es cuestión de deponer al Papa, sino solamente declarar que él ha estado espontáneamente renunciando al papado a través de su adherencia a la herejía. Mucho menos hemos contravenido el Canon 1373, que sanciona a aquellos que suscitan“públicamente la aversión o el odio de los súbditos contra la Sede Apostólica […] con el motivo de algún acto de potestad o de ministerio eclesiástico, o induce a los súbditos a desobedecerlos […]”. Por el contrario, nosotros, estamos defendiendo la dignidad de la Sede Apostólica deseando que su ocupante esté libre de herejía.

¿Los firmantes de la carta abierta están acusando al Papa Francisco de ser un hereje formal? Si es así, por qué ustedes primero no presentan los cargos a él privadamente, dejándole la opción de responder. (incluso si es inexistente la respuesta) ¿No es parte del debido proceso hacer eso? La Congregación para la Doctrina de la Fe hace eso con cualquier teólogo suspendido por herejía, entonces ¿por qué no le debería ser dada la opción al Papa de explicarse?

Primero que todo, me gustaría distinguir entre la acusación de herejía y la declaración formal por la autoridad competente de alguien que es herético. La acusación de ser un hereje es una cosa, la sentencia que formalmente lo declara como tal es otra, y esto no un asunto nuestro, sino precisamente de los obispos a quienes hemos dirigido la carta abierta. Ahora bien, si nosotros hemos usado el término “herejía formal”, para distinguirlo de “herejía material”, es en el sentido de que la persona que sostiene eso está consciente que su proposición es opuesta a la enseñanza de la Fe Católica, y que no la sostiene por mera ignorancia de la fe. Nosotros, entonces, sotenemos que estamos hablando de “herejía formal” en este sentido. Sin embargo, esto todavía debe distinguirse de la situación de una persona que ya ha sido amonestada por la autoridad competente acerca de la incompatibilidad de su doctrina con la fe católica. Desde luego que esto aún no ha sucedido con el Papa, ya que nadie con autoridad lo ha formalmente amonestado. Por tanto, en este sentido su posición no es la de “herejía formal” y tal amonestación es precisamente la que estamos pidiendo a los obispos.

Ahora bien, nosotros estamos presentando estas acusaciones después de un gran número de advertencias que ya se han presentado privadamente al Papa, muchas más de las que hubieran sido suficientes y justas.

De hecho, esto ya fue efectuado en la censura teológica que le fue presentada por algunos de nosotros en 2016 (primero privadamente). Luego las Dubia (también presentadas previamente en privado), y después la Correctiofilialis (2017), la cuales fueron casi directamente puestas en sus manos un mes antes de ser publicadas.

Pero esto es solo una parte de la historia. El Papa Francisco ya fue advertido de estos errores por muchos obispos y cardenales, y también por académicos laicos durante los Sínodos de la familia. Posteriormente, después de la redacción de AL, muchas correcciones vinieron de la Congregación de la Doctrina de la Fe, las cuales fueron todas rechazadas. Y luego una serie de artículos, libros y cartas abiertas de importantes autores.

Antes todas estas advertencias, preguntas, libros, artículos, cartas y correcciones, el Papa ha tenido todo el tiempo y el material para reflexionar y eventualmente para responder. Pero en vez de eso, él clara y conscientemente eligió el camino de ignorarlo todo. En una respuesta dada durante su encuentro con los jesuitas el año pasado acá en Chile,  declaró textualmente con respecto a los críticos que él “no los leía” porque no encontraba en ellos “bondad espiritual” y que se limitaba a “rezar por ellos”. (citado aquí https://www.repubblica.it/vaticano/2019/05/02/news/la_lettera-appella_che_accusa_il_papa_di_eresia_-225306534/?fbclid=IwAR3U-e7DtZk10ntc5lMMXOXgkwNKCHrCldSkOtdGfXSL4u0svu1rcYzraDs)Queda por explicar cómo sabe que los críticos no tienen bondad espiritual, ya que no los lee.

De todos modos, por nuestra parte agradecemos sus oraciones y las hacemos recíprocas. Sin embargo, nos hemos visto tristemente forzados a hacer notar que se trata, por tanto, de un asunto de voluntaria y obstinada clausura a escuchar estas críticas, lo cual justifica plenamente nuestra acusación de “plenamente consciente y pertinaz” herejía, aunque en el sentido limitado al que puede ser aplicado a una persona a la que todavía no ha sido formalmente amonestada, tal como lo expliqué antes. Entonces, tal como ya lo dije, esto no significa para nada que  estemos reclamando la autoridad necesaria para emitir una sentencia y de esta manera formalmente declarar la herejía de cualquier persona y, por tanto, tampoco del Papa. De hecho, aunque esto es obvio de por sí, hemos tomado la precaución de establecer expresamente lo contrario ( cf. Pág. 15)

Así que no es del todo cierto, como por ejemplo dijo el padre Brian Harrison en su reciente artículohttps://thewandererpress.com/catholic/news/frontpage/why-i-didnt-sign-the-open-letter-accusing-the-pope-of-heresy/(entre otras inexactitudes) que nosotros “saltamos directamente a la conclusión de que él es un hereje formal y urgimos a los obispos del mundo a tratarlo como tal”. Esto es muy inexacto. Lo que estamos haciendo es simplemente presentar una acusación, acompañada de la evidencia que consideramos necesaria y suficiente. Será entonces de la autoridad competente, en este caso de los obispos, examinar la evidencia, amonestar al Papa de manera apropiada, darle la posibilidad de una retractación y solamente después de eso, emitir una sentencia. Y no estamos presentando estas acusaciones con liviandad, sino que, tal como ya ha sido dicho, lo estamos haciendo después de haber esperado varios años en los cuales se han presentado ya una larga serie de avisos previos, cartas y correcciones.

En todo caso, si el juicio se lleva a cabo estando con vida el Papa o no, una acusación que está basada en una conspicua serie de evidencias y testimonios es, sin embargo,  digna de consideración por cualquier persona seria que se preocupe por el bien de la Iglesia, comenzando con la principal parte interesada.

¿Qué efecto cree usted que tendrá ahora la palabra “herejía” que ha sido usada abiertamente en referencia al Papa Francisco? ¿Qué efecto anticipó usted que tendría antes de decidirse a firmar la carta abierta?

Bueno, habíamos previsto que no pocas personas encontrarían exagerada esta acusación, incluso entre gente que simpatiza con nuestros puntos de vistas y que están, por decirlo, de nuestro lado en esta amplia controversia. Luego, muchos han discrepado ya que dicen que esto fue contraproducente porque hace a nuestra causa más vulnerable al ataque.https://www.firstthings.com/web-exclusives/2019/05/is-pope-francis-a-heretic Muchos buenos teólogos siguen argumentando que los textos de Francisco, aunque son muy problemáticos, no pueden ser acusados de herejía porque son demasiado ambiguos.

Yo los desafío en esto,  y de hecho, sostengo que los textos de Francisco, en particular aquellos contenidos en el capítulo de VIII de AL, además de ser tortuosos y serpenteantes, su objetivo es claro: él quería permitir a matrimonios casados irregularmente recibir la comunión en ciertos casos. Y oficialmente confirmó su intención con su respuesta a los obispos argentinos, y que ordenó incluir en las AAS (Acta ApostolicaeSedis). Esto es un hecho histórico y, además, uno que está en perfecta consonancia con demasiados elementos en su expediente para ser razonablemente cuestionados.

Ahora bien, con el fin de encontrar una justificación para este paso él estaba obligado a afirmar una contradicción a la enseñanza católica,  ya sea tanto a la doctrina de la indisolubilidad del matrimonio como a la doctrina de que algunas acciones son siempre y en todos los casos prohibidas porque son intrínsecamente malas (intrinsece mala). Al momento de rechazar el primer camino, él se vio estaba obligado a ir por el segundo. Era una necesidad lógica, y de este modo se fue de cabeza hacia una contradicción con la doctrina confirmada solemnemente por la VeritatisSplendor. Esta es una posición expresada con más que suficiente claridad en AL, tal como muchos teólogos ya lo han mostrado en sus análisis del documento. Nuestras seis primeras proposiciones son precisamente relativas a este error( la séptima ya  la hemos comentado). Así que es incorrecto afirmar que nuestro caso es “exagerado”. No es una refutación racional a nuestra posición (la cual no ha sido dada), sino solamente un temor psicológico a las terribles consecuencias de estar admitiendo la herejía papal lo que impide a muchos buenos teólogos enfrentar esta dura verdad.

Los firmantes invocan un enlace entre el rechazo del Papa Francisco a la enseñanza católica y el favor que él ha mostrado hacia obispos y otros clérigos que han sido culpables de pecados y crímenes sexuales, o que los han encubierto. ¿Puede usted dar un ejemplo más llamativo?

Probablemente el caso más perturbador es el caso del cardenal Rodríguez Madariaga. En la carta se indica, entre otras cosas, que: “Maradiaga se negó a investigar las quejas presentadas por 48 de los 180 seminaristas sobre la mala conducta homosexual en el seminario de Honduras, y atacó a los demandantes. El Papa Francisco nombró a Maradiaga como miembro y coordinador del consejo de nueve cardenales que estableció en 2013 para asesorarlo en el gobierno de la Iglesia Universal”. En este solo caso es clara la resueltamente criminal  inclinación de una persona a quien el Papa insiste en mantener casi como su colaborador más cercano.

Pero incluso más allá de que sea una sola persona, lo que está causando perturbación es la cantidad de prelados que, habiendo encubierto o incluso habiendo cometido personalmente serios crímenes, han sido promovidos por el Papa a posiciones de la más alta responsabilidad en la Iglesia. Tal comolo señaló acertadamente el arzobispo Viganó, la promoción de solo uno de esos escándalos sería suficiente para justificar la dimisión del Papa. Sin embargo, en el caso de nuestra carta, los usamos principalmente como evidencia de que el Papa no parece considerar estas faltas particularmente serias y solo procede necesario censurar cuando está obligado a hacerlo por las circunstancias, en especial por las presiones de las autoridades civiles. 

¿Está la Iglesia en la peor crisis desde la Reforma?

Creo que la Iglesia está atravesando por la crisis más seria no sólo desde la Reforma Protestante, sino de toda su historia. Basta solo observar que esta es la primera vez en la historia que un Papa es acusado de herejía de forma tan masiva acerca de una serie completa de doctrinas tan importantes como estas.

Tal como yo ya lo he indicado en conversaciones y entrevistas previas, las comparaciones con ejemplos del pasado, como la del Papa Liberio, Honorio o Juan XXII, no se sustentan del todo. En el caso de Liberio, fue un asunto de la fórmula de fe Trinitaria que el Papa fue forzado a firmar por el partido imperial pro-Arrio, en un momento en que la fórmula Trinitaria en sí todavía no estaba estableciday, por lo tanto, existía aún mucha terminología incierta. En el caso de Honorio, fue una cuestión de una única fórmula doctrinal sobre el problema de las dos voluntades de Cristo, un problema que se debatió en ese momento y, por tanto, también sufría de un margen de terminología incierta. En el caso de Juan XXII, fue una cuestión de negación de la doctrina de la visión beatífica inmediata de los bienaventurados después de la muerte. Seguro que es  una importante doctrina, pero no es vital y central como la doctrina que estamos discutiendo aquí.

En el caso de Francisco, se tiene la clara impresión que quiere relativizar toda la doctrina católica, especialmente en los temas de la ética matrimonial y familiar,tal como dijimos. Pero también en el muy importante tema de la relación del catolicismo con las otras religiones, como lo señalamos en nuestra séptima proposición. Esto a la luz del reciente documento de Abu Dhabi, pero quizás incluso más dramáticamente, en la continua afirmación que los católicos no debieran hacer “proselitismo” en el sentido de que no debieran de ninguna manera preocuparse de convencer o convertir a los no-católicos a la verdadera fe. Es una posición que, en la práctica, está muy cercano al indiferentismo religioso.

Muchos comprometidos católicos y hasta observadores externos tienen la impresión que el Papa a pesar de que con certeza afirma algunas doctrinas católicas, en el fondo no es realmente católico. Es interesante que Reuters, al final de su artículo (https://www.reuters.com/article/us-pope-heresy/conservatives-want-catholic-bishops-to-declare-pope-a-heretic-idUSKCN1S73KE) sobre nuestra carta hablando acerca de esta materia, señala: “Los conservadores dicen que la Iglesia Católica Romana es la única verdadera y que los miembros están llamados a convertir a otros a serlo”. Evidentemente Reuters no está catalogando a Francisco como un “conservador”, así que está de acuerdo con nosotros diciendo que el Papa rechaza esta doctrina.

Sobre este tópico el padre Harrison también nos acusa injustamente de estar ignorando la aclaración, en esta materia, que el Papa dio en conversación con el obispo Athanasius Schneider en una audiencia pública.https://www.lifesitenews.com/news/bishop-schneider-extracts-clarification-on-diversity-of-religions-from-pope-francis-brands-abuse-summit-a-failure De hecho, en una nota especial de nuestra carta (nota 4), que invitamos al padre Harrison a leer, hacemos referencia a estas  aclaraciones informales y explicamos porqué consideramos que son totalmente insuficientes. Me gustaría agregar a los argumentos presentados ahí que, y ya debiera ser evidente por sí mismo, las meras aclaraciones verbales nunca pueden ser suficientes para eliminar el significado de la  presente declaración en un documento oficial firmado por el Papa que es claramente incompatible con la fe católica

¿Se consideran los firmantes “en comunión con el Papa” o ustedes están tomando una posición sedevacantista?

La respuesta se puede deducir de lo anterior. Ya que no tenemos la autoridad para formalmente declarar la herejía del Papa, desde luego que no podemos declarar su pérdida del oficio. Además, explícitamente hemos excluido la posición sede vacante en el apéndice acerca de la pérdida del oficio papal.

La carta abierta fue publicada en la tradicional fiesta de Santa Catalina de Siena, y fiesta del Papa Pío V en el nuevo calendario. ¿Qué valor simbólico ve usted en esto?

Fue una elección intencional publicar la carta abierta en la fiesta de Catalina de Siena. De hecho, la carta supuestamente iba a ser publicada el 29 de abril y luego hubo un leve atraso. Pero el lanzamiento seguía cayendo en la fiesta litúrgica tradicional de la santa quevivió ese momento de profunda crisis para la Iglesia, como lo fue el cisma. Una humilde virgen que no tuvo temor de hablar para decir la verdad acerca de las urgentes reformas que la Iglesia necesitaba. Confiamos en su intercesión para salir de la crisis de hoy la cual, en mi opinión, es aún más seria y profunda. También confiamos en la intercesión del Papa San Pío V, quien fue capaz de defender a la Iglesia Católica , y a la civilización cristiana en su totalidad, contra el terrible ataque de los turcos.

Han enviado la carta abierta de los obispos de la Iglesia Católica, ¿qué sucederá después?

Es difícil decir que va a suceder. Personalmente creo que el episcopado católico en general está lejos todavía de estar verdaderamente consciente de la gravedad de la situación. Después de todo estar consciente es también muy incómodo e incluso peligroso. Es mucho más cómodo tomar una pastilla para dormir y continuar durmiendo, soñando que todo está bien. Así que yo creo que este es un paso en lo que todavía es un largo viaje. Todavía queda mucho trabajo por hacer para despertar las conciencias de la jerarquía, de manera que pueda contrarrestar la deriva herética que, aunque ya lleva mucho tiempo en la Iglesia, ha sido acentuada en proporciones alarmantes en los últimos seis años.

Creo que es imperativo que los pocos cardenales y obispos que han despertado a la gravedad de la situación, como Burke, Brandmüller, Eijk, Müller, Sarah, Woelki, Schneider, Chaput, Laun, Viganó y otros, puedan y deban comenzar a formar una red de relaciones y comunicaciones a través de los diferentes países y continentes, para comenzar a sensibilizar a una porción del episcopado que sigue estando sana y que estaría dispuesta a trabajar para alentar la resistencia a la deriva herética que se está extendiendo. Ciertamente existe esta saludable y  ortodoxa parte del episcopado, y no es una pequeña minoría como algunos podrían tratar de hacernos creer al tomar ventaja del hecho que es menos ruidosa e intrigante, digamos, menos astuta que la facción herética. Los hijos de la oscuridad son más astutos que los hijos de la luz. En resumen, esta porción ortodoxa del episcopado necesita reunirse, llegar a conocerse y comunicarse entre ellos, para estar animados y organizarse con el fin de trabajar eficazmente por una verdadera reforma de la Iglesia.

¿Hay algo más que desee agregar?

Para concluir me gustaría responder a aquellos críticos que ahora, al  igual con el documento previo que hemos publicado, repiten exactamente el guion habitual según el cual somos “ultra-conservadores” o “una pequeña franja de extremistas” como lo señaló el Prof. Massimo Faggioli. https://www.reuters.com/article/us-pope-heresy/conservatives-want-catholic-bishops-to-declare-pope-a-heretic-idUSKCN1S73KE

Voy a dejar de lado, porque es descaradamente obvio para cualquier lector, el hecho de que es muy cómodo abofetearnos con una divertida etiqueta preenvasada en lugar de tomarse la molestia de refutarnos, lo cual es un tanto más difícil.

Me gustaría subrayar un par de cosas, que a lo mejor se les escapan a nuestros críticos.

La primera es que ellos se dejan engañar muy ingenuamente por un error trivial de perspectiva. Están convencidos que nosotros somos pocos, porque son pocos aquellos que se atreven a salir con una firma. (aunque no tan pocos, ya que el número de firmas ya se ha triplicado en pocos días, hoy alcanzó las 81). Sin embargo, una mirada a la historia es suficiente para recordar que siempre ha sido de esta manera: en el año 360, cuando era políticamente correcto ser pro-Arriano, ¿cuántos obispos se atrevieron a rechazar la fórmula del signo pro-Arriano? Quizás una docena. Aquellos que no la firmaron perdieron su posición. Tal como ahora.

Su segundo y más serio y fatal error es confundir cantidad con calidad. Sigamos adelante y admitamos que somos una minoría (aunque mucho menos escasa de lo que ellos nos harían creer), digo que estamos en buena compañía. Por ejemplo, estamos en la compañía de Josef Seifert, uno de los filósofos más cercanos al Papa Juan Pablo II en la lucha contra la ética de situación, quien en sus más recientes intervenciones se ha expresado de una manera muy similar a nuestro documento, y por esta razón ha sido duramente castigado. https://www.lifesitenews.com/blogs/renowned-philosopher-signs-petition-calling-on-bishops-to-investigate-pope-for-heresy

 Él ahora ha firmado la petición en favor de nuestra carta y ha señalado públicamente estar de acuerdo con nosotros en la mayor parte de nuestra carta. Robert Spaemann, que llamó a AmorisLaetitia “un caos elevado a sistema”; los cardenales Burke, Caffarra, Brandmüller y Meisner, los autores de las Dubia; el cardenal Müller, el hombre elegido por Benedicto XVI para liderar la Congregación para la Doctrina de la Fe, quien recientemente señaló que un obispo que cambia la disciplina de la Iglesia para dar la Sagrada Eucaristía a personas que no están en plena comunión con la Iglesia “es un hereje y un cismático”http://magister.blogautore.espresso.repubblica.it/2019/04/17/between-the-two-popes-there-is-%E2%80%9Cfracture-%E2%80%9D-the-silence-of-francis-against-benedict/ ; con el cardenal Sarah, quien ya en 2014 dijo que separar la doctrina de la disciplina de la Eucaristía “es una peligrosa enfermedad esquizofrénica”; finalmente, con el mismo Papa Emérito, quien en su recientemente publicada Nota, tal como ya dije, explicó como la ética de la situación ha sido el error más serio de la teología moral de los últimos 60 años. Y así la lista continúa. En resumen, con una “pequeña minoría” de este calibre, sentimos que estamos en buena compañía.

Para concluir, me gustaría recordar que, más allá del impacto sobre el episcopado –  por el cual esperamos, pero sin duda todavía requerirá una espera -,  estamos convencidos que la denuncia clara de los errores que están siendo difundidos hoy es una razón de peso para la esperanza de miles de fieles católicos que están profundamente consternados por la situación que muchos describen no solo como herejía y cisma, sino también como apostasía, y que esperan y rezan en silencio para que Cristo venga pronto a redimir a su Iglesia. Este documento busca dar voz a muchos que no tienen voz. Para enviar el mensaje de que incluso cuando la herejía y la corrupción parecen prevalecer, el Espíritu Santo siempre levanta una respuesta inmune, anticuerpos, a menudo incluso entre personas humildes que no ocupan posiciones de poder, pero quienes contra toda humana predicción, preservan la fe y se comprometen a dar el buen combate al cual todos estamos llamados.

Pueden acceder al artículo original en inglés en el siguiente enlace: 
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