Cuarto Domingo después de Pascua

Evangelio del Domingo. Santa Misa Tradicional

Evangelio según San Juan XVI

En aquel tiempo: Dijo Jesús a sus discípulos: voy a aquél que me ha enviado, y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas? Mas porque os he dicho estas cosas, se ha llenado de tristeza vuestro corazón. Pero os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; que si no me voy, no vendrá a vosotros  el  Consolador; pero si me voy, os le enviaré. Y cuando venga él, convencerá al mundo en orden al pecado, en orden a la justicia y en orden al juicio. En orden al pecado por cuan­to no han creído en mí; res­pecto a la justicia, porque me voy al Padre, y ya no me veréis; y tocante al juicio, porque ya ha sido juzgado el príncipe de este mundo. Aún tengo otras muchas co­sas  que  deciros;  mas por ahora no  podéis compren­derme. Mas cuando venga el Espíritu de verdad, él os enseñará  todas las verdades; pues no hablará por sí, sino que dirá las cosas que habrá oído, y os anunciará las venideras. Él me glorificará a mí, porque recibirá de lo mío, y os lo anunciará.

IV Domingo después de Pascua. Meditación

San Juan XVI, 5.

“Conviene que Yo me vaya para que venga el Espíritu Santo consolador.”

El Evangelio de este domingo nos está preparando para la venida del Espíritu Santo. Y con esta espera se nos da un tiempo de pruebas y tentaciones para que mostremos nuestra fidelidad.

Cuando éramos pequeños y nuestros padres nos estaban apenas enseñando a dar nuestros primeros pasos, en ciertos momentos, para ponernos a prueba, nos dejaron solos para obligarnos a andar y para que tuviésemos la oportunidad de ejercitar el equilibrio por nosotros mismos. Nos vimos solos durante unos momentos y nos pareció que caeríamos, incluso nos pareció haber sido abandonados…sin embargo, ahí estaban nuestros padres, no nos habían abandonado, nos estaban poniendo a prueba.

Así obra Ntro. Señor Jesucristo con nosotros, parece que nos deja solos, tenemos la impresión de haber sido abandonados y llegamos en ocasiones a decirle “¿Dónde estabas cuando yo lo estaba pasando tan mal?”
El hecho que Él nos diga que conviene que se marche para poder enviarnos al consolador, al Espíritu Santo, significa que es necesario que pasemos un período de prueba para poder ser dignos de recibirlo algún día.
Seremos probados en la doctrina, en la fe, en la virtud, en la caridad, en la paciencia, en el sufrimiento.

“Al hierro se lo prueba en la fragua, al oro en el crisol y al hombre en la tentación.”
Libro de la Sabiduría.

En cierta ocasión, Santa Catalina de Siena tuvo un periodo terrible de tentaciones contra la pureza. Estuvo tan violentamente atacada y con tal sufrimiento que le producían una gran amargura y tristeza esos momentos. Finalmente logró salir sin caer en tales tentaciones. Días después, Jesucristo se le apareció y ella le recriminó: “Señor, dónde estabas en esos momentos de tentación, estaba tan sola, con tanta angustia y temor de poder caer? El le respondió: “¿Quien crees que te hacia sentir esa repugnancia contra la tentación y esa tristeza ante el mal que te tentaba? Si no te hubiese Yo infundido esos sentimientos de rechazo hacia el mal, hubieses caído en la tentación . Ahora comprendes como Yo estuve siempre contigo.”

Dice san Efrén respecto a la tentación:” El alfarero deja el vaso de tierra en el horno hasta que ha conseguido la conveniente dureza y entonces le saca de él con cuidado para que no se carbonice y reciba daño; así Dios suele dejar al hombre expuesto al fuego de la tentación, hasta que se fortalece en la virtud, pero no permite que el fuego de la tentación sea tan violento ni de tan larga duración que sufra daño el alma que la padece.”

Aunque nos lleguemos a sentir muy solos, Él siempre está presente. Parece que se ha ido, pero es sólo una apariencia porque es parte de la prueba.
Santo Tomás de Aquino nos enseña en su teología, que si Dios dejase de pensarnos tan sólo un instante, dejaríamos de existir, ya que El sólo nos da a cada momento y continuamente la existencia. ¿Cómo podría, pues, abandonarnos Aquel que no puede dejarnos ni un instante para que podamos seguir existiendo?

Por esa prueba de estar por un tiempo aparentemente solos, todos tenemos que pasar como parte de nuestra purificación. Que es lo mismo que nos decía San Juan de la Cruz y que en resumen se podría resumir: “En una noche muy oscura, estando ya mi casa sosegada; salió mi alma, sin ser notada.”
Esta vida es oscuridad, en comparación con la vida eterna y es un valle de lágrimas como cantamos en La Salve. Pero cuando se ofrecen con paciencia y caridad nuestros sufrimientos y miserias, nuestra alma se purifica, entonces LA CASA QUEDA SOSEGADA. Y sale de este mundo para un viaje eterno sin ser notada, porque a este mundo lleno de vanidad, superficialidad, materialismo y soberbia, no le interesan las almas que salgan con su alma purificada, corregida, llena de buenas obras y virtudes, es decir, con su casa sosegada: por ello mismo, no será notada.

“SI EL MUNDO ME HA ODIADO, A VOSOTROS TAMBIÉN OS ODIARA.”

Necesitamos de esta purificación como el hierro en la fragua y el oro en el crisol para poder recibir la luz y el consuelo del Espíritu Santo.
NUNCA OS DEJARE HUÉRFANOS, RECIBIRÉIS EL PODER DEL ESPÍRITU SANTO.

¡Ven Espíritu Santo e iluminanos con el fuego de tu luz!

P. Ricardo Ruiz Vallejo +

Para consultas espirituales sobre la homilía (únicamente) pueden dirigirse al Padre Ricardo a través del siguiente correo electrónico: edisanjo2016@gmail.com

Esperamos que la meditación del cuarto Domingo después de Pascua les reporte innumerables bienes espirituales.

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Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruíz: 1980 Filosofía y latín en el Seminario Ntra. Señora Corredentora de Buenos Aires; 1986 Teología, Francés en Suiza; 1988 Ordenación sacerdotal, Seminario San Pío X, Suiza; 1988 Primer apostolado de parroquia en San Nicolás du Chardonnet, París, Francia; 1988-1990 Misión Parroquial en Mexico; 1991 - 2000 Madrid. España; 1996-2000 Exorcista "Ad Actum" en Valencia; 2000 - 2001 Parroquia en Wausau, Wisconsin, EEUU; 2000-2001 Capellán Hermanas del Corazón Real de Jesús. María Alm, Austria; 2002 - 2006 Capellán de convento Hermanas De La Presentación, Iowa, EEUU; 2006 - 2018 Casa De Retiros San José. Madrid, España.