Domingo de Ramos

Evangelio del Domingo. Santa Misa Tradicional

Evangelio según San Mateo, XXVI

Al finalizar la lectura del Evangelio, tienen la meditación del Padre Ricardo Ruiz

Jesús ora en el huerto. Su agonía


En aquel tiempo Jesús va con sus discí­pulos a un huerto, llamado Getsemaní y les dice: Sentaos aquí, mientras voy allá a orar. C. Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a entristecerse y a angustiarse. Entonces dice: Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo. C. Y adelantándose un poco, cayó cara a tierra y oraba diciendo: Padre mío, si es posible, que pase y se aleje de mí ese cáliz. Pero no como quiero yo, sino como quieres tú. C. Y se acerca a los discípulos y los encuentra dormidos. Dice a Pedro: ¿Con­que no habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación; pues el espíritu es decidido, pero la carne es débil. C. De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo: Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad. C. Y viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque tenían los ojos cargados. Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba, repitiendo las mismas palabras. Luego se acerca a sus discípulos y les dice: Ya podéis dormir y descansar. Mirad, está cerca la hora, y el Hijo del Hombre va a ser entregado en ma­nos de los pecadores. /Levantaos, vamos!


Jesús es besado por Judas y hecho prisionero


Ya está cerca el que me entrega. C. Todavía estaba hablando, cuando en esto apareció Judas, uno de los doce, y con él un tropel de gente, con espadas y palos, mandada por los Sumos Sacerdotes y los notables del pueblo. El traidor les había dado esta señal : S. El que yo bese, es Él: detenedlo. C. Después se acercó a Jesús y le dijo: S. ¡Salve Maestro! C. Y lo besó. Pero Jesús le contes­tó: Amigo, ¿a qué vienes? C. Entonces se acercaron y echaron mano a Jesús, deteniéndolo. Y uno de los que estaban con Jesús agarró la espada, la desenvainó e hirió al criado del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja. Jesús le dijo:. Vuelve la espada a su sitio, porque quien usa espada, a espada morirá. ¿O crees que no puedo acudir a mi Padre y me mandaría en seguida más de doce legiones de ángeles? Si no, ¿cómo se va a cumplir la Escritura según la cual esto tiene que pasar? C. En aquella hora dijo Jesús a la gente:¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos, como a caza de un bandido? A diario me sentaba y enseña­ba en el templo y no me detuvisteis. C. Todo esto ocurrió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas. Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.


Jesús es presentado a Caifás


Los que detuvieron a Jesús lo llevaron a casa de Caifás, el Sumo Sacerdote, donde se habían reunido los letrados y los notables. Pedro lo seguía de lejos hasta el palacio del Sumó Sacerdote y entrando dentro, se sentó con los criados para ver en qué paraba aquello. Los Sumos Sacerdotes y el Sanedrín en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte y no lo encontraban, a pesar de los muchos falsos testigos que comparecían. Finalmente comparecieron dos que declararon: S. Éste ha dicho: “Puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días.” C. El Sumo Sacerdote se puso en pie y le dijo: S. ¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que levantan contra ti? C. Pero Jesús callaba. Y el Sumo Sacerdote le dijo: S. Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios. C. Jesús le responde: Tú lo has dicho. Más aún, yo os digo: Desde ahora veréis que el Hijo del Hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene so­bre las nubes del cielo. C. Entonces el Sumo Sacerdote rasgó sus vestiduras diciendo: S. Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia.


Jesús, negado por Pedro


¿Qué os parece? C. Y ellos contestaron: S. Es reo de muerte. C. Entonces le escupie­ron a la cara y lo abofetearon; otros lo golpearon diciendo: S. Haz de profeta, Mesías, dinos quién te ha pegado. C. Pedro estaba sentado fuera en el patio y se le acercó una criada y le dijo: S. También tú andabas con Jesús el Galileo. C. Él lo negó delante de todos diciendo: S. No sé qué quieres decir. C. Y al salir al portal, lo vio otra y dijo a los que estaban allí: S. Éste andaba con Jesús el Nazareno. C. Otra vez negó él con jura­mento: S. No conozco a ese hombre. C. Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron: S. Seguro, tú también eres de ellos, hasta el acento te delata. C. Entonces él se puso a echar maldiciones y a jurar, diciendo: S. No conozco a ese hom­bre? C. en seguida cantó un gallo. Pedro se acordó de aquellas palabras de Jesús:


Jesús presentado a Pilato. Fin del traidor


“Antes de que cante el gallo me negarás tres veces.” Y saliendo afuera, lloró amargamente. Al hacerse de día, todos los Sumos Sacerdotes y los notables del pueblo se reunieron para planear la condena a muerte de Jesús. Y atándolo, lo llevaron y lo entre­garon a Pilato, el gobernador. Entonces, el traidor sintió remordimientos y devolvió las treinta monedas de plata a los Sumos Sacerdotes y ancianos, diciendo: S. He pecado entregando sangre inocente. C. Pero ellos dijeron: S. ¿A nosotros qué? ¡Allá tú! C. Él, arrojando las monedas en el templo, se marchó; y fue, y se ahorcó. Los sacerdotes, recogiendo las monedas, dijeron: S. No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas, porque son precio de sangre. C. Y, después de discutirlo, compraron con ellas el Campo del Alfarero, para cementerio de forasteros. Por eso aquel campo se llama “Campo de Sangre” hasta el día de hoy. Así se cumplió lo escrito por Jeremías el profeta: “Y tomaron las treinta monedas de plata, el precio de uno que fue tasado, según la tasa de los hijos de Israel y pagaron con ellas el Campo del Alfarero, como me lo había or­denado el Señor.” Jesús fue llevado ante el gobernador; y el gobernador le preguntó:


Jesús ante Pilato


S. ¿Eres tú el rey de los judíos? C. Jesús respondió: Tú lo dices. C. Y mientras lo acusaban los Sumos Sacerdotes y los nota­bles, no contestaba nada. Entonces le dice ¿No oyes cuántos cargos presen­tan contra ti? C. Él no contestó a una sola pregunta, de modo que el gobernador estaba muy extrañado. Por la Fiesta, el gobernador solía soltar un preso, el que la gente quisiera. Tenía entonces un preso famoso,
Jesús, pospuesto a Barrabás
llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, dijo Pilato: S. ¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías? C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia. Y mientras estaba sentado el tribunal, su mujer le mandó a decir: S. No te metas con ese justo, porque esta noche he sufrido mucho soñando con Él. C. Pero los sumos sacerdotes y los notables convencieron a la gente que reclamaran a Barrabás y exigieran la muerte de Jesús. El gobernador preguntó: S. ¿A cuál de los dos queréis que os suelte? C. Ellos dijeron: S. A Barrabás. C. Pilato les dice: S. ¿Y qué hago con Jesús llamado el Mesías? C. Contestaron todos: S. Que lo crucifiquen. C. Él dijo: S. Pues ¿qué mal ha hecho? C. Pero ellos gritaban más fuerte: S. ¡Que lo crucifiquen ¡ C. Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos en presencia del pueblo, diciendo: S. Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros! C. Y el pueblo entero contestó: S. ¡Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos! C. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo lo entregó para que lo crucificaran. Los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al Pretorio y reunieron alrededor de Él a toda la compañía:


Jesús azotado y coronado de espinas


lo desnudaron y le pusieron un manto color púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante El la rodilla, se burlaban de El diciendo: S. ¡Salve, Rey de los Judíos! C. Luego le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella la cabeza. Y terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón;


Jesús sube al Calvario. Es crucificado


y lo forzaron a que llevara la cruz. Llegados al lugar llamado Gólgota (que quiere decir lugar de “La Calavera”), le dieron a beber vino mezclado con hiel; El lo probó y no lo quiso beber. Después de crucificarlo, se repartieron sus ropas echándolas a suerte y luego se sentaron a custodiarlo. Sobre su cabeza colocaron un letrero con la acusación: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS JUDIOS. Y crucificaron con El a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda. Los que pasaban, lo injuriaban menean­do la cabeza y diciendo:


Jesús, clavado en la cruz, es insultado


S. Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz. C. Lo mismo los Sumos Sacerdotes con los letrados y los notables se burlaban diciendo: S. A otros ha salvado y a sí mismo no se puede salvar. Es Rey de Israel: que baje ahora de la cruz y le cree­remos. Ha confiado en Dios: que Dios lo libre ahora si tanto lo quiere, ya que ha di­cho que es Hijo de Dios. C. Incluso los ban­didos que estaban crucificados con él lo insultaban. Desde el mediodía vinieron las tinieblas sobre toda aquella tierra hasta la media tarde. Y hacia la media tarde, Jesús exclamó con voz potente: Elí, Elí, lamá sabaktaní. C. (Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?). C. Algunos de los que estaban por allí, al oírlo, dijeron: S. A Elías llama Éste. C. En seguida uno de ellos fue corriendo, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola a una caña, le daba de beber. Los demás decían: S. Déjalo, a ver si viene Elías a sal­varlo. C. Y Jesús, gritando de nuevo con voz potente, exhaló el espíritu.


Entonces el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo; y la tierra tembló; y las rocas se hendieron; y las tumbas se abrieron; y muchos cuerpos de los santos ya muertos, resucitaron y, saliendo de las tumbas después que Él resucitó, entraron en la Ciudad Santa y se aparecieron a muchos. El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba se aterrorizaron y dijeron: S. Realmente Éste era Hijo de Dios. C. Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para atenderle; entre ellas, María Magdalena y María la madre de Santiago y José, y la madre de los Zebedeos.

Jesús es bajado de la Cruz y sepultado


Al anochecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús, Éste acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y Pilato mandó que se lo entregaran. José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en el sepulcro nuevo que se había excavado en una roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó.

Domingo de Ramos. Meditación

Comenzamos con la semana de Pasión propiamente dicha. La Semana Santa o de sufrimiento para N. S. Jesucristo comienza con un aparente triunfo, todos gritaban Hosanna al Hijo de David! Para muchos había llegado el momento de proclamarlo rey.

El señor envía a dos de sus discípulos a buscar un asno prestado, el cual hará de trasporte para su majestad.

San Gregorio Magno, en otra ocasión comenta por qué él Señor los envía de dos en dos: Para significar con ello que Dios envía a sus discípulos siempre juntos o más bien unidos. Pero unidos en la caridad entre ellos, ayudándose el uno al otro, sorportándose con paciencia los unos a los otros, ayudándose en sus miserias y enfermedades, dando ejemplo de vivir como una familia, ante todo unidos en la caridad.

Muchos creen que cuando se envía a los discípulos de dos en dos, es por una cuestión puramente matemática. Pues no, ya hemos visto que San Gregorio Papa lo demuestra. La razón es de teología y pastoral profundas.
¿Cómo va a enviar Dios a sus discípulos desunidos y divididos? Es por ello que antes los instruyó, les formó profundamente y les corrigió severamente pero con cariño firme, para que no fuese una unión falsa y aparente. Hay muchas almas que se acercan al sacerdote, piden consejo, les gusta el Evangelio y la Biblia, pero, cuando el sacerdote les corrige en algún error importante o en un vicio, no les suele gustar y se alejan… No buscaban de verdad ni el Evangelio en su totalidad.

Desde que se infiltró el modernismo en la Iglesia y se tiró a la basura la formación tradicional en los seminarios, ya no vemos a los sacerdotes ir de dos en dos, unidos y dando ejemplo. A menudo cada uno enseña lo que quiere y es muy difícil encontrar un párroco que piense y enseñe igual que el de la parroquia vecina.

Si quitamos la unidad de la fe, si en los seminarios ya no se reza en comunidad, o sólo simbólicamente e incluso sabemos de algunos de ellos en en muchas comunidades se prohíbe rezar el Santo Rosario y son objeto de burla los seminaristas que osen rezarlo. Todo ello unido a una nueva teología liberal y modernista, hemos obtenido como consecuencia que ya no se ven los discípulos unidos de dos en dos, sino más bien en desbandada, cada quien por su lado y a menudo atacándose los unos a los otros, cada uno con su propia doctrina.

Ha sido un gran golpe de satanás, el haber quitado la formación clásica tradicional en los seminarios, porque él sabe que eso garantiza el caos y le división dentro de las diócesis y de la Iglesia. Algunos ingenuamente suelen decir “pero es que los nuevos seminaristas se le ve muy majos y buenos…” Por mucha apariencia que tengan de buenos, si no tienen formación sólida y profundamente piadosa, poco les durará la buena intención, cuando descubran que no tienen armas para defenderse del enemigo de la Iglesia que desde dentro está sembrando confusión, cuando descubran que no saben defenderse del mundo y de la carne.

La diferencia que había entre un seminario y un colegio o universidad, es que en estos se enseña sólo la teoría de las ciencias varias; pero no se obliga en ningún momento a guardar, ejercitar la virtud ni mucho menos a corregir las debilidades y los vicios del alma y de la carne: cosa que antes en los seminarios se ejercitaba de una manera disciplinada y a conciencia, gracias a la ayuda de la confesión quincenal, a la dirección espiritual y al maestro de novicios. Un ejemplo extraordinario de esa enseñanza clásica, la tenemos en el tratado de San Alfonso Rodríguez en su obra maestra “Ejercicios de Perfección y Virtudes Cristianas.

Por ello San Pio X en esta crisis actual pidió ante todo y fue a la raíz del problema :
Formad ante todo buenos sacerdotes, haced más seminarios con formación sólida.”

Este es el verdadero sentido de enviarlos de dos en dos, unidos en la caridad, en la piedad, en doctrina, en virtud y disciplina.

Posteriormente observamos que el Rey de reyes, le pide a sus dos discípulos que le busquen un asno prestado, ni siquiera lo quiere en propiedad para entrar en Jerusalén.

El Señor ha menester de él, pero después os lo devolverá.”

Teniendo Dios a sus pies todo el universo y las creatúras, se conforma con un asno prestado. La gran lección a los discípulos que envía, es que no creamos que vamos a ganar más almas para Dios y su Iglesia por el engañoso camino de la riqueza y el alto nivel social… Por ello podemos ver en la historia, que las órdenes religiosas que más almas y Santos dieron a la Iglesia, fueron las Órdenes Religiosas de estricta pobreza; hasta que llegó la moda de descafeinarlas con el Vaticano II…u olvidarse de sus orígenes y de sus fundadores.

En mi experiencia pastoral de más de 30 años y en varios países donde fui enviado, siempre recibí peticiones de consejo de parte de familias que deseaban meter a sus hijos a colegios o seminarios a cargo de las nuevas órdenes “aprobadas” y consideradas de alto nivel social, donde los títulos nobiliarios son lo más importante, el que sean familias muy pudientes económicamente, que haya doctorados y títulos universitarios ante todo.
Siempre que se me pidió consejo antes de ingresar ahí a sus hijos, mi respuesta fue siempre un no. Actualmente esas familias siguen en contacto conmigo y el 100% que no quisieron escucharme, cuando le aconseje mejor ingresar a sus hijos en obras tradicionales, han fracasado rotundamente con sus hijos: algunos han cambiado a una fe totalmente liberal y modernista, otros han abandonado la práctica de la religión, otros ya no quieren saber nada con la Iglesia ni con Dios.

No nos engañemos, el querer impresionar a las almas con alto nivel social para atraerlas hacia Dios, puede ser una trampa mortífera que finalmente sólo terminan tomando tirria a Dios y a su Iglesia, porque se les presenta una imagen de lo que no son.

N. S. Jesucristo sigue pues escogiendo un borrico para su entrada triunfal en Jerusalén, no quiso una gran cuadriga de caballos de lujo ni una carroza de alto nivel.

¡Oh, bendita pobreza que nos lo quitas todo para llenarnos de virtudes!
San Francisco de Aisis

Finalmente la gente le recibe con ovaciones, Hosanna y alabanzas. Ponen sus mantos y ramas en el suelo para cubrir el camino por donde va pasar, origen de las calles cubiertas de plantas, flores y ramas para el Corpus Christi del Señor.

Aun así, N. S. Jesucristo no se dejó coronar Rey, pues sabe lo que hay dentro de nosotros, que somos inestables, que cambiamos mucho y que las autoridades de este mundo nos preocupan demasiado; más que a Dios, por desgracia.

Qué fácil es manipular a la turba ignorante y cambiante según la desinformación que se le pone en la cabeza…
Hoy domingo grita: Hosanna al Hijo de David…y el viernes estará gritando: crucificale! crucificale!

Nuestra reflexión consiste en este domingo de Ramos en preparación a la Pasión:
A pesar de haber recibido una formación cristiana desde nuestra infancia con la que le hemos toda la vida cantado Bendito el que viene en el nombre del Señor!, si no cuidamos nuestra fe, instrucción y oración diarias; un día también podríamos olvidarnos de nuestros orígenes y gritar desafortunadamente con la plebe democrática: Crucificale! Crucificale!, después de todo, no olvidemos que Jesucristo fue condenado democráticamente.

Madre de los Dolores, obtenedme la gracia de permanecer a tu lado junto a la Cruz de tu Hijo, fiel hasta el final.

Virgen de los dolores, Ruega por nosotros.

P. Ricardo Ruiz Vallejo +

Esperamos que la meditación del Domingo de Ramos les reporte innumerables bienes espirituales.

En la siguiente página tienen la Biblia Straubinger para su consulta: radiocristiandad-Biblia

Pueden encontrar los textos de la Santa Misa en el siguiente enlace: El rincón Litúrgico

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Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruíz: 1980 Filosofía y latín en el Seminario Ntra. Señora Corredentora de Buenos Aires; 1986 Teología, Francés en Suiza; 1988 Ordenación sacerdotal, Seminario San Pío X, Suiza; 1988 Primer apostolado de parroquia en San Nicolás du Chardonnet, París, Francia; 1988-1990 Misión Parroquial en Mexico; 1991 - 2000 Madrid. España; 1996-2000 Exorcista "Ad Actum" en Valencia; 2000 - 2001 Parroquia en Wausau, Wisconsin, EEUU; 2000-2001 Capellán Hermanas del Corazón Real de Jesús. María Alm, Austria; 2002 - 2006 Capellán de convento Hermanas De La Presentación, Iowa, EEUU; 2006 - 2018 Casa De Retiros San José. Madrid, España.