Dios no se equivoca

Hoy, Cecilia, nos habla de la libertad mal utilizada, de nuestras decisiones y su peso en nuestra vida…

“Dios no se equivoca”, un artículo de Cecilia González

Entre las debilidades humanas, existe una muy común, que consiste en la dificultad de poder reconocer nuestras limitaciones, pasiones desviadas y errores. Generalmente, nos excusamos echando la culpa a terceros o responsabilizando a alguien más por nuestras pobres decisiones o desgracias.

Aquel que haya sido educado bajo una disciplina rígida y tradicional, aprendió de sus padres a reconocer sus errores, y a aceptar la torpeza de sus decisiones. Con el tiempo esta práctica, nos logra pulir, de manera que pensamos las consecuencias de realizar una acción y nuestras decisiones logran tener un valor moral que nos guía para evitar lastimar a terceros y sobre todo, dejar de responsabilizar a otros de nuestros errores.

Sin embargo, allá donde los padres, no guían a los hijos en cultivar esta disciplina, pronto se generan enemigos de Dios, a quién terminan culpando de los errores que los humanos cometen.

Debo reconocer, que a pesar del error que mi madre cometió al esperar por mi bautizo varios años, durante esta espera, me catequisó en las cosas básicas de la fe Católica. Es por esta razón, que cuando recibí el Sacramento inicial a mi vida de Católica, ya tenía certeza de 2 aspectos del Dios Uno y Trino: que es infinito y perfecto.

Un ser inmensamente superior a todos los humanos, tiene la particularidad de no cometer errores.

No los cometió al pensar en todos los seres vivios, tampoco los cometió cuando decidió que los humanos serían parte de esta creación además de ser los custodios de la misma.

Sin embargo, ¿qué sucede cuando un padre está escasamente formado en la fe Católica y a la vez se proclama como fiel de esta religión? Allí es donde surgen los errores y la práctica de culpar a terceros empieza a cultivarse.

No hace mucho, un pequeño, tras haber visto de cerca, lo que hace la estupidez humana, en contra de animales que no debieron salir de su hábitat natural, son utilizados como mascotas y a la larga maltratadas por sus “dueños”. ¿Dios dio las indicaciones para hacerlo? NO. En todo caso, de manera constante, el humano caído en la desgracia de su pecado, soberbio para reconocer a su Creador, decide tomar las acciones bajo su propia lógica de lo que él considera bueno. Si el sujeto, considera “justo” maltratar a otro ser vivo, lo hará.

Este es el riesgo que Dios corrió cuando nos creó. Era mucho más fácil programarnos a todos para Amarlo, como cuando lo hizo con los ángeles y se acabó el cuento. Pero decidió, darnos un regalo por sobre encima de lo soñado. Nos regaló el libre albedrio.

Ahora bien, constantemente me toca escuchar que si Dios nos dio el libre albedrio, podemos hacer lo que nos da la gana.

En este sentido, el “hacer lo que nos da la gana” incluye desde realizar las vejaciones más indignantes a otro ser vivo (aborto, eutanasia, asesinato), hasta las que ya parecen una rutina.

Hace algunos años leía a Fulton Sheen (El Primer Amor del Mundo) y en la primera parte, se menciona mucho el tema de libertad y libre albedrio. “’Libertad es el derecho dehacer lo que debemos hacer’, y ese debemos implica objetivo, finalidad, moralidad y ley de Dios”, indica Sheen. Por tanto, y a diferencia del relativismo que impera en el presente, ser libres no implica hacer lo que “nos dá la gana”.

Más adelante hace una explicación de cómo, luego del pecado original de Adán y Eva, Dios toma una decisión para no forjarse un ejércido de robots programados para amarlo únicamente:

“Pudo Dios haber hecho un hombre perfecto haciendo surgir la humanidad desde el polvo como lo había hecho en un principio; Pudo hacer que el nuevo hombre iniciara la nueva humanidad desde la nada, como lo había hecho en la creación del mundo, y todo esto sin consultar a esa humanidad, pero ello mismo habría implicado la invasión del privilegio humano. No tomaría un hombre del mundo de la libertad sin un libre acto de un ser libre. El proceder de Dios para con el hombre no es la dictadura, sino la cooperación. Si había de redimir a la humanidad, lo haría con el consentimiento humano y no contra él. Dios podría destruir el mal, pero sólo a costa de la libertad humana, y sería éste un precio demasiado elevado a pagar por la destrucción de la dictadura sobre la tierra: tener un dictador en el Cielo. Antes de rehacer a la humanidad Dios quiso consultar a ésta, de modo que no hubiera destrucción de la dignidad humana. La persona determinada a la que consultó, fue una Mujer”.

Esta Mujer, es en efecto nuestra Reina del Cielo, María Santísima. En su FIAT, ella logra mostrarnos el verdadero poder de usar este libre albedrio de manera correcta. La Esposa del Espíritu Santo, la Estrella de la Mañana, es la que nos da la pauta, sobre como podemos lograr habitar en este mundo, haciendo uso de nuestra libertad, cumpliendo la Ley de Dios, lo que a su vez implica, un cuidado del resto de la Creación, haciendo uso racional de la misma para sostener nuestra vida.

El ser Católico, implica educar a los hijos con responsabilidad.

¿Cuántos niños aprenden primero una serie de banalidades, antes que el Amor a Dios por sobre todas las cosas? Los padres modernos, alejados de Dios, les enseñan a cantar, idiomas, a bailar, a utilizar celulares y computadoras, a ser servidos antes que servir, a estar cómodos sin importar el que no tiene que comer o vestir, a velar primero por si mismo y sus pertenencias, no a compartir…. a destrozar, pisotear, desechar, eliminar lo que nos estorba, y lamentablemente, a culpar a otros por las decisiones mal tomadas bajo este regalo que nos otorga Dios de la libertad.

Una vida, alejados de la Gracia del Padre celestial, sólo abundará en maltrato a otros seres vivos, en la destrucción del resto de la Creación, y finalmente en la auto-destrucción.

Los equivocados somos nosotros, al esclavizarnos al mundo y sus pasiones, apartando nuestro corazón de Aquel que nos Amó primero y desde mucho antes que nacieramos. Los errores, son nuestra responsabilidad, como lo es también el perseverar en la vida de pecado, alejándonos más del Amor Divino y sus bendiciones.

No es Dios el responsable de toda la perversión y maldad en este mundo. Quede claro, que somos nosotros quienes hemos conducido a la humanidad a la lamentable situación que hoy nos toca contemplar. Mientras muchos siguen queriendo culpar al mismo Dios de tanta desgracia, harían mejor en hacer caso a la Virgen María, que nos advirtió y recomendó hacer mucha penitencia y oración. Cuando vuelva Jesús ¿hallará fe en la tierra?

Cecilia González


Si les ha gustado este artículo de Cecilia, “Dios no se equivoca”, pueden leer más artículos de esta autora en: Artículos de opinión

Les recordamos que pueden seguirnos en las siguientes redes sociales:

FacebookTwitterYoutube


*Se prohíbe la reproducción de todo contenido de esta revista, salvo que se cite la fuente de procedencia y se nos enlace.

 NO SE MARCHE SIN RECORRER NUESTRA WEB

Marchandoreligión  no se hace responsable ni puede ser hecha responsable de:

  • Los contenidos de cualquier tipo de sus articulistas y colaboradores y de sus posibles efectos o consecuencias. Su publicación en esta revista no supone que www.marchandoreligion.es se identifique necesariamente con tales contenidos.
  • La responsabilidad del contenido de los artículos, colaboraciones, textos y escritos publicados en esta web es exclusivamente de su respectivo autor
Cecilia Gonzalez

Cecilia Gonzalez

Cecilia González Paredes. Biotecnóloga ambiental, boliviana que viaja cada que pueda a donde haya Santa Misa, ya que no cuenta con ella en su país. Madrina de 7 niños y jóvenes, viviendo felizmente en castidad y celibato. Trabaja en divulgación de la ciencia, capacitación a productores y combatiendo mitos y mentiras que la gente sin educación científica divulga.