Yo soy la Inmaculada Concepción

Esta semana Bernadette le pregunta a la Dame Quién es, ¿Quieren saber Vds. que le respondió Ella? Avanzamos en la historia de las Apariciones.

Al final del artículo, tienen un índice con todos los artículos de Rosa Jordana

Un artículo de Rosa Jordana con una gran revelación: “Yo soy la Inmaculada Concepción”

Después del 4 de marzo de ese año, vino una ola de frío en los Pirineos. Lourdes se cubrió de blanco y eso hizo disminuir las visitas a la Gruta, pero no cesarlas. De hecho, estas seguían y llegaba gente de los alrededores. Podemos decir que Massabielle se había ya convertido en un lugar de culto.

La prensa local y la nacional ya se ocupaba extensamente de los sucesos de Lourdes. Y casi siempre era para menospreciarlos y hacer escarnio de ellos. Lo más habitual era decir que se trataba de un fraude. Pero la verdad es que, en estos primeros tiempos, faltaba en la prensa y entre mucha gente un análisis objetivo de lo ocurrido y ello contribuía a favorecer rumores y falsas noticias.

Hay un suceso que lo ejemplifica perfectamente. Ocurrió que Bernadette fue un día a visitar al hermano de una amiga suya que estaba enfermo. Ese niño mejoró, pero no hubo nada de sobrenatural en ello y nadie de la propia familia encontró nada anormal en ese hecho. Sin embargo, corrió la noticia de que Bernadette sededicaba a curar enfermos. En esos momentos la niña no sabía defenderse de estos bulos. Lo que queda claro es que, a veces y con la mejor intención, las habladurías de la gente no ayudaban precisamente a una aproximación fiel a la realidad.

Mientras tanto, Bernadette, iba a la escuela, se preparaba para su Primera Comunión en el Catecismo y seguía siendo la niña obediente de siempre. Sus padres estaban contentos de que nada hubiera cambiado en su actitud: la misma bondad, la misma amabilidad, la misma docilidad, el mismo buen humor. Tan sólo había ganado en seguridad en sí misma.

Y en la Gruta… cuando mejoró el tiempo ocurrió que las visitas se incrementaron nuevamente. El Comisario Jacomet -que no dejaba de vigilarla- contó el domingo 21 de marzo, 19 cirios. Por su parte, los canteros continuaban trabajando para hacerla menos inhóspita: sacaban piedras, construían una mejor canalización del agua…

La “idea” de una capilla se había apoderado de los lourdeses y la Gruta se adornaba con flores, con banderolas, con una plancha agujereada para poner cirios y con un cesto para ofrendas. Estas últimas eran recogidas y llevadas a la parroquia. El comisario lo anotaba todo: contaba el dinero, relataba los trabajos de los canteros, describía el aumento o disminución de flores…

El martes, 23 de marzo, en presencia de una multitud de lourdeses se transportó en procesión a la Gruta una imagen de la Virgen -de yeso- sobre un lecho de musgo y flores.

No obstante Bernadette no participó en nada. Para ella la construcción de una capilla dependía de la revelación de la identidad de la Dame. El señor cura se lo había dicho.

Esta era la situación en Lourdes a 25 de marzo, día de la Anunciación. Esa madrugada, Bernadette se sintió atraída hacia la Gruta. A las cinco se levantó sigilosamente, se vistió, despertó a su madre y, en voz baja, le dijo: “Siento que se me llama. Voy a la Gruta”. También se despertó François. Ambos sabían que era imposible detenerla así que intentaron que se esperara para acompañarla, pero la niña no podía aguardarles.

Bernadette se fue corriendo, Rue du Baous-actual Rue de la Grotte- abajo, Puente Viejo y hacia el bosque que había sobre la Gruta. Por el camino fue encontrando gente que, al verla, se unieron a ella y, cuando llegó a Massabielle encontró a un grupo de personas entre las cuales estaba el comisario Jacomet, hombre obsesionado en descubrir el origen y el sostén de aquel montaje.

Antes de situarse sobre la piedra plana que era su lugar habitual de plegaria, Bernadette ya se apercibió de la luz en la hornacina. ¡La “Dame” la esperaba! La niña se arrodilló y sintió la necesidad de pedir perdón por el retraso. Y la Señora sonrió. Bernadette explicó más tarde que necesitaba describirle con que amor, alegría, agradecimiento y respeto estaba allí y así lo hizo. Luego hizo su amplia Señal de la Cruz y empezó a rezar el Rosario. Al acabar, “la Dame” se movió, descendió a la parte baja de la Gruta y se acercó a la fuente.

Bernadette llevaba muchos días pensando en la exigencia del P. Peyramale y desde que se despertó con la necesidad de ir a la Gruta tuvo claro que tenía que preguntarle el nombre, así que pensó una frase respetuosa y la fue repitiendo en su interior: “Señora, ¿tendría usted la bondad de decirme quién es, por favor?”. A modo de respuesta sólo obtuvo una sonrisa.

Per esta vez la niña tenía la obstinación de sus peores días. He aquí la escena tal como la relató ella misma ese día y en redacciones posteriores que hizo en 1861 y en 1866:

“Yo le pregunté tres veces seguidas quién era. Ella sonreía siempre. Al final, me aventuré una cuarta vez. Entonces, alargando los brazos hacia el suelo, elevó los ojos con la mirada hacia el cielo y después, juntando las manos sobre el pecho, dijo ‘YO SOY LA INMACULADA CONCEPCIÓN’. Son las últimas palabras que ella me ha dirigido”.

Hacía casi una hora que había empezado la Aparición. La Dame desapareció y Bernadette recuperó el color de la piel. Según parece sintió el deseó de agradecer a la Señora esta respuesta y, viendo los cirios que había dejado la gente, pensó en dejar el suyo, que era, en realidad el cirio de congregante de su tía Lucile. Lo plantó entre dos piedras y miró hacia la hornacina, complacida.

De pronto,sintió pánico a olvidar esas palabras que no entendía, o a no pronunciarlas bien. Así que arrancó a correr y sin la más mínima pausa se dirigió a la Maison Lavigne, la casa del señor cura. Durante todo el camino no cesó de repetir la frase “Que soy era ImmaculadaCouncepciou”, en el “bigourdan” -entonces le llamaban “patois”- de Lourdes. La última palabra no la pronunciaba bien y ella decía “con-chep-cion”.

Yo soy la Inmaculada Concepción-MarchandoReligion.es

Bernadette no podía entender esa frase. Habían pasado sólo cuatro años desde que el Papa Pio IX proclamara el Dogma de la Inmaculada Concepción. Es evidente que la ignorancia de esta niña le impedía alcanzar a entender estos conceptos en un momento en que no llevaba ni dos meses asistiendo al catecismo y cuando aún no sabía ni leer ni escribir. Con que la Santísima Virgen se hubiera presentado como lo hizo en la Rue du Bac a Catherine Labouré:-“Yo soy María, concebida sin pecado”- quizás, sólo quizás, y más por el nombre de María, nuestra pequeña podría haber entendido…

En cuanto Bernadette llegó a casa del señor cura, atravesó la puerta del huerto y le encontró allí, cavando la tierra para cuando llegara el momento de plantar sus hortalizas. Bernadette, resollando y sin más preámbulo, dijo, con sus defectos de pronunciación:

  • Que soy era ImmaculadaCouncepciou!

La roca Peyremale vaciló a causa del impacto. Por su parte, Bernadette, dándose cuenta de lo brusco de su frase, repitió:

  • La Dame ha dicho: “Que soy era ImmaculadaCouncepciou”.
  • Me estás engañando –espetó-. No te puede haber dicho esto. ¿Tú sabes lo que eso quiere decir?

Bernadette sacudió la cabeza, tristemente. No lo sabía…

  • Entonces… ¿cómo puedes decirlo si no lo has entendido?
  • Lo he repetido durante todo el camino.

El arma de su autoridad, le abandonó. En el fondo de su corazón estaba emocionado. Por lo que conocía a esa niña, sabía que era obediente pero también que nadie había conseguido hacerle decir algo distinto de lo que había visto u oído. El P. Peyramale calló mientras trataba de contener las lágrimas.

  • Ha vuelto a pedir una capilla – murmuró Bernadette ante el silencio del sacerdote.

El sacerdote hizo acopio de sus fuerzas para pronunciar la última frase, que le permitía salvar las apariencias:

  • Vuelve a tu casa. Te veré otro día.

Bernadette se marchó totalmente desconcertada. Si el señor cura no lo sabía ¿quién lo iba a saber? Bernadette volvió a su casa y por la tarde pidió a su tía que la acompañara a ver al padre Pomian. Una vez más, contó la escena de la mañana y el padre Pomian, emocionado, explicó en palabras que Bernadette podía entender qué querían decir esas palabras. El día acabó para ella con una gran alegría: ¡entonces era la Santísima Virgen!

Aquella noche, el padre Peyremale escribió al Obispo. Tenía el ánimo agitado pero su corazón había salido de dudas. Cuanto más se decantaban las cosas, más pensaba él: esa niña no había podido inventarse tales palabras. 

La gran incógnita estaba despejada. Faltaban dos Apariciones, pero el mensaje de Lourdes estaba encima de la mesa eclesiástica. Empezaba un largo tiempo de interrogatorios a Bernadette, de estudio, de discernimiento.

Para las autoridades civiles se iniciaba una etapa en que su postura en contra de lo religioso y, en consecuencia, de los sucesos de Massabielle, se haría más violenta. También interrogarían a Bernadette y tomarían medidas para impedir que se arraigara el culto en la Gruta. Llegarían a prohibir el acceso a ésta y a taparla. Todo esto, sin embargo, forma parte de aquellas posturas de cierta irracionalidad precisamente de aquellos que más presumen de cordura. Evidentemente, fracasaron.

Ya les iremos encontrando en el camino… pero, de momento, hemos asistido a una aparición fundamental. Por fin, se sabía el nombre de La Dame y se confirmaba, así, que se trataba de la Santísima Virgen.

Rosa Jordana

Se abre el calendario de peregrinaciones: 1ª peregrinación, Santander, del 22 al 26 de Abril

En esa pausa a la que nos invita hoy Rosa, les animamos a leer la historia completa de las Apariciones de Lourdes:

  1. ¿Por qué Lourdes? 
  2. El siglo de María
  3. Bernadette Soubirous, ¿quién es? 
  4. ¿Cómo era Bernadette?
  5. Primera aparición de Nuestra Señora de Lourdes
  6. Segunda aparición de Nuestra Señora de Lourdes 
  7. Tercera aparición: La Virgen habla por primera vez 
  8. Cuarta y quinta aparición en Lourdes 
  9. Sexta aparición en Lourdes
  10. Primer interrogatorio a Bernadette 
  11. Séptima aparición en Lourdes
  12. Penitencia, penitencia 
  13. 9ª aparición: La fuente 
  14. 10ª aparición en Lourdes 
  15. Undécima y duodécima aparición en Lourdes 
  16. Primeros milagros en Lourdes 
  17. Los hospitalarios de Lourdes: entrevista 
  18. Masabielle: 13 Aparición en Lourdes
  19. 14ª Aparición en Lourdes
  20. 15ª Aparición en Lourdes
  21. Los hospitalarios de Lourdes: Mari Carmen Luzón
  22. Una pausa para reflexionar

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Rosa Jordana

Rosa Jordana

Rosa Jordana: Licenciada en Ciencias de la Educación. He trabajado con niños y para niños. Mi pasión es Lourdes, donde peregriné por primera vez con diez años y no he dejado de hacerlo. Mi ilusión es que peregrinemos allí, Vds. y yo juntos cuando nos encontremos en estas líneas. Nos espera la Santísima Virgen