¿No hay que hablar de ello constantemente?

Esta semana Miguel Serafín nos trae unas palabras del Papa Francisco para su análisis, ¿Se debe hablar del aborto, del matrimonio homosexual, de los métodos anticonceptivos? ¿Vds. que creen, no hay que hablar de ello?

Un artículo de Miguel Serafín: “¿No hay que hablar de ello constantemente?”

En agosto de 2013, el Papa Francisco concedió una entrevista a la revista católica italiana La Civiltá, más o menos seis meses después del inicio de su papado. Entre otras cosas, en esa entrevista, el papa dice hablando del aborto, matrimonio homosexual y el uso de métodos anticonceptivos lo siguiente:

No podemos insistir solo en cuestiones relacionadas con el aborto, el matrimonio homosexual y el uso de métodos anticonceptivos, Esto no es posible. No he hablado mucho sobre estas cosas, y por esto he sido regañado. Pero cuando hablamos de ello, necesitamos hablar de ello en un contexto. La opinión de la Iglesia, además, es conocida, y yo soy un hijo de la Iglesia, pero no es necesario hablar de ello continuamente. (La Civilitá Cattolica, 2013 III 449-477/ 3918 19 de septiembre, por Antonio Spadaro).

Desde el punto de vista católico, no se me ocurre en qué otro contexto se puede asociar un aborto, más que al asesinato de la vida de la más indefensa de las personas: un bebé en el vientre de su madre.

Y cuando se trata del aborto, es decir el asesinato no de uno, ni de dos o un puñado de niños, sino de millones de niños indefensos, creo que sí es necesario hablar de ello continuamente porque eso es infanticidio.

No se trata de ser moralistas fariseos. No podemos negar nuestro propio pecado y mirar la paja en el ojo ajeno. En el cielo, en la compañía de Dios, sólo habitan santos que fueron pecadores (excepto La Santísima Virgen), pero si están en el cielo, es justamente porque lucharon contra su pecado y esos santos reconocieron sus pecados de tal modo que antes de partir de este mundo, se encontraban en estado de gracia. Eso es doctrina católica. Y para llegar a reconocer su pecado debieron estar informados de alguna manera. No se nos hace ningún favor cuando se nos ocultan nuestros pecados. Y cuando se nos habla poco de algo le restamos importancia. Por algo San Pablo, que reconoce qué difícil fue para él hacer lo que es bueno y se reconoce pecador, nos recuerda lo siguiente:

Proclama la Palabra, insiste a tiempo y destiempo, reprende, reprocha, exhorta, con toda paciencia y deseo de instruir. Porque vendrá un tiempo en que la gente no soportará la doctrina sana, sino que, para halagarse el oído, se rodearán de maestros a la medida de sus deseos y, apartando el oído de la verdad, se volverán a las fábulas. (2 Timoteo 4 2-4).

San Pablo no esperó a ser santo para decirlo. Eso no es fariseísmo. Estas palabras de San Pablo hoy cobran realidad.

No podemos escudarnos en la caridad de la Iglesia para desatender el servicio a la verdad. Y la Verdad es Cristo. Es una prioridad. No podemos decir ¿quién soy yo para juzgar?, porque si esperamos a ser santos para decir algo con respecto a la moral, nadie podría decir ni una sola palabra porque no conozco ningún santo en esta tierra.

¿Qué tiene que decir ahora el Papa Francisco con respecto a sus propias palabras en esa entrevista en 2013 refiriéndose al aborto y al homosexualismo “pero no hay que hablar de ello constantemente”, ahora que en Nueva York se aprobó el aborto hasta el momento del nacimiento?. ¿si pudieran hablar, qué cree el Papa que le dirían esos millones de bebés que serán masacrados y descuartizados antes o después de nacer, con respecto a quedarse callado y ser misericordioso con los pobres abortistas?

El padre Matthew P. Schneider en su cuenta de Twitter no pudo ser más gráfico al hacer el siguiente comentario después de la ley del aborto recientemente aprobada en Nueva York:

“Primero vinieron por los no nacidos y no dije nada porque yo ya había nacido.

Luego vinieron por los discapacitados y yo no hablé porque yo no era un discapacitado.

Luego vinieron por las personas viejas y yo no hablé porque yo no era viejo.

Luego vinieron por mí, y no había nadie que hablara por mí.”

¿Hasta cuándo vamos a quedarnos callados sin decir nada porque también somos pecadores y nos da miedo que nos llamen fariseos y faltos de misericordia?

Hoy, la situación moral de la sociedad reclama que nosotros hablemos y llamemos pan al pan y vino al vino. La Iglesia de Cristo (y somos todos los bautizados), es la Institución que Él dejó establecida para la salvación de las almas. Esa es la principal tarea de la Iglesia.

Para ello La Iglesia, hereda la AUTORIDAD sobre asuntos morales. La Iglesia reclama esa autoridad. Lo mismo que la educación de los hijos. La Iglesia es la fuente de todo poder y autoridad moral. Porque todo poder viene de Cristo, que delega su poder y autoridad moral en su vicario: El Papa.

Y cuando muchos sacerdotes, obispos y cardenales del mundo empiezan a negar verdades básicas como infierno, purgatorio, pecado y presentan al demonio como si fuera un mito, minimizan pecados que son intrínsicamente malos como el homosexualismo y el aborto, y llaman fariseos a quienes se oponen a la normalización de esos pecados intrínsicamente malos, repito, y los presentan como una ofensa social leve, es porque esos sacerdotes, obispos y cardenales entraron no sólo en negación de la verdad sino en negación del pecado. Han perdido la fe sobrenatural. Y cuando se pierde la fe, no se sabe que se ha perdido; y tampoco se sabe cómo volver a ella y a la verdad a menos que alguien esté ahí para recordarlo.

Y si quienes han perdido la fe sobrenatural son los líderes de la Iglesia (en su mayoría, no todos), y niegan verdades doctrinales básicas, pasan de ser herejes a ser apóstatas. Eso es en realidad lo que está en juego. Es por eso por lo que aun siendo pecadores todos los católicos, no podemos entrar en la dinámica de engañarnos a nosotros mismos tapando las verdades siendo benévolos negociando con el pecado, sólo porque nosotros mismos somos pecadores. Y todo esto es grave.  Estamos en peligro de una gran apostasía.

De ahí que un número reducido de sacerdotes, obispos y cardenales están reconociendo que se ha gestado una Iglesia subterránea que está siendo apoyada por laicos en defensa de la verdad y que está siendo perseguida.

No nos mintamos más, en la Iglesia ya hay un cisma no oficial. El papa y muchos miembros del clero no quieren hablar más del pecado.

En este mundo sólo hay dos opciones, se sirve a Cristo o a Satanás. Y se está empezando a negar a Cristo diciendo que la Iglesia de los tiempos se ajusta a los cambios del mundo.

Una vez más San Pablo nos pone en la realidad de Cristo:

Acordaos de vuestros pastores, que os anunciaron la Palabra de Dios y, considerando el final de su vida, imitad su fe. Ayer como hoy, Jesucristo es el mismo y lo será siempre. No os dejéis seducir por doctrinas varias y extrañas. Mejor es fortalecer el corazón con la gracia que con alimentos que nada aprovecharon a los que siguieron ese camino. (Hebreos 13 7-9a).

Si hay algo que tenemos claro, es que la doctrina no cambia. Y si alguien trata de cambiarla o matizarla, sabemos que no viene de la Verdad.

San Pablo les dice a los de Corinto:

Al contrario! ¡Sois vosotros los que obráis la injusticia y despojáis a los demás! ¡Y esto, a hermanos! ¿No sabéis acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? ¡No os engañéis!Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios. Y tales fuisteis algunos de vosotros. Pero habéis sido lavados, habéis sido santificados, habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios. 12.«Todo me es lícito»; mas no todo me conviene. «Todo me es lícito»; mas ¡no me dejaré dominar por nada. (1 Corintios 6 8-12).

Más claro, agua.

La nueva ley del aborto en Nueva York es muy agresiva. Permite asesinar niños en el momento del parto. El Cardenal Dolan de Nueva York, se lamentó por los niños que serán abortados. Eso fue todo lo que dijo.

Se sabe que el cardenal fue a visitar al Gobernador Cuomo para pedirle que NO aprobara la nueva ley que amplía los términos de vencimiento para que los menores abusados sexualmente puedan demandar a sus abusadores. No tuvo éxito en su ruego. Pero el cardenal NO pidió al gobernador que no aprobara la nueva ley en contra de la vida de los bebés. Es decir, estaba más preocupado en proteger su bolsillo y a los sacerdotes abusadores de su diócesis, que a los millones de bebés que serán asesinados en el estado de Nueva York, porque ahora se abre una ventana a muchas víctimas de abuso sexual que no tenían posibilidades de demandar, y que ahora pueden hacerlo por la ampliación de los términos.

Por eso los demás miembros de la Iglesia, aunque nos miren raro y nos acusen de fariseos tradicionalistas, no debemos quedarnos callados ante los atropellos a la ley moral. Siempre se empieza por algo muy pequeño y casi inofensivo y ahora vemos aborto generalizado en todo el mundo, y matrimonios del mismo sexo.

El Papa recientemente dijo que existe un gran peligro para predicadores y profesores y es caer en la “mediocridad” que condena sólo aquellas formas de inmoralidad que caen por debajo del cinturón”. Que otros pecados son más graves: “El odio, la envidia, el orgullo, la vanidad, matar al prójimo y hasta acabar con la vida propia, son temas que en realidad no se tratan lo suficiente”.

¿En serio los pecados de la carne no son importantes? No podemos minimizar otros pecados distintos a los de la carne; pero lo que nos refleja la realidad de hoy, es que, en todo occidente, donde operaba la cultura judeocristiana, es donde se evidencia la mayor pérdida de valores, es justo con lo que tiene que ver con la carne. Ideología de género, matrimonios homosexuales, pornografía, tráfico sexual de humanos, promoción abierta de la poligamia, infidelidad, aborto, etc. A eso, sumemos las palabras de la Virgen en Fátima “Van más almas al infierno por los pecados de la carne, que por cualquier otra razón”.

La principal causa de divorcios es la infidelidad.

Eso está directamente ligado apor debajo del cinturón”. El tráfico sexual de humanos que se ha incrementado tiene que ver con por debajo del cinturón”. El aborto, que se ha multiplicado de manera sobresaliente y ha generado nuevas leyes aberrantes, es el resultado de un embarazo. Y supongo que un embarazo no deseado que conlleva al aborto tendrá que ver con actos que involucran a por debajo del cinturón”.

La pornografía que tiene que ver con por debajo del cinturón”, se ha disparado en cifras alarmantes, muestra algunas estadísticas interesantes como las siguientes:

  • la edad a la que niños acceden a la pornografía es ahora a los 10 años,
  • impulsa a los adolescentes a tener comportamientos sexuales peligrosos.
  • aumenta el número de divorcios.
  • incrementa la violencia sexual contra las mujeres.
  • incrementa la posibilidad de delitos sexuales.
  • se han convertido en sustituto del matrimonio.
  • la industria pornográfica genera 3000 dólares por segundo.

(datos de: Enough Is Enough, making the internet safer for children and families. htpp://enough.org/stats_porn_indusry)

Dos cosas importantes que estamos viendo en estos tiempos:

1. Cuando la jerarquía de la Iglesia se aparta de temas tan importantes como el aborto, está diciendo que no es importante, y está abandonando la vida de millones de niños que serán abortados. ¿No es importante una vida? Al mismo tiempo se abandona a su destino de perdición y condena eterna (doctrina de la Iglesia), no solo a las mujeres que practican voluntariamente los abortos, sino a todas las otras personas involucradas en él, ya sean legisladores, políticos, propagandistas, personal médico y cualquiera que promueva el aborto.

No se trata de levantar el dedo acusador sin más. Al contrario, la misericordia, presupone alertar al infractor para que reconozca sus faltas y de allí se desprenda su arrepentimiento, su confesión, corrección de su vida y su regreso a casa como el hijo pródigo. Y cuando eso sucede, “hay más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por 99 justos”.No sólo en el cielo sino también en la Iglesia en la tierra.

¿Cuántas veces hemos visto videos y escuchado testimonios de personas que han pasado por situaciones de pecado profundo de sexo, pornografía, adicciones, abortos, etc., y que han regresado a casa y se les ha recibido con los brazos abiertos y se les ha prestado ayuda y les escuchamos atentos cuando dan su testimonio. Es de eso de lo que se trata, de imitar a Nuestro Maestro cuando le dijo a la mujer pecadora, “tampoco yo te condeno” pero fue importante también cuando terminó su frase (y que casi todos olvidamos) y dijo “vete, y en adelante no peques más”.(Juan 8, 11).

¿Cómo vamos a dejar de pecar cuando no nos dicen cuál es nuestro pecado, o nos dicen que nuestro pecado no es importante?

2. Si los líderes de la Iglesia no ven ya más estos pecados graves como tales, quiere decir que se han apartado de las enseñanzas y de la tradición de la doctrina, lo que quiere decir que es muy posible que estemos ante la Gran Apostasía que nos advierte San Pablo en la segunda carta a los tesalonicensesantes de la segunda venida de Nuestro Señor Jesucristo. Y esto es algo que los católicos debemos mirar con detenimiento y con sinceridad.

Miguel Serafín

Tras leer el artículo de Miguel Serafín siguen pensando que es correcta la afirmación de que “no hay que hablar de ello constantemente? Les invitamos a leer más artículos de nuestras firmas en nuestra página: Artículos de opinión


*Se prohíbe la reproducción de todo contenido de esta revista, salvo que se cite la fuente de procedencia y se nos enlace.

 NO SE MARCHE SIN RECORRER NUESTRA WEB

Marchandoreligión  no se hace responsable ni puede ser hecha responsable de:

  • Los contenidos de cualquier tipo de sus articulistas y colaboradores y de sus posibles efectos o consecuencias. Su publicación en esta revista no supone que www.marchandoreligion.es se identifique necesariamente con tales contenidos.
  • La responsabilidad del contenido de los artículos, colaboraciones, textos y escritos publicados en esta web es exclusivamente de su respectivo autor
Firma invitada

Firma invitada

Firma invitada