Ecumenismo: Falsedad modernista

Esta semana, Miguel Serafín nos habla del falso ecumenismo que impera en nuestra Iglesia. Una vez más, nuestro compañero, valiente y decidido lanza el dardo a los Obispos.

No se pierdan este artículo de Miguel Serafín sobre el Ecumenismo

Un hecho que es irrefutable para los creyentes cuando rezamos el Credo: “…Creo en UNA, Santa, Iglesia Católica…”., es que Cristo fundó UNA sola Iglesia. Pero el adjetivo UNA, se utiliza permanentemente para insistir en que los cristianos debemos estar unidos en una sola Iglesia, en lo que se ha llamado ecumenismo.

Eso es verdad si el objetivo del ecumenismo en realidad es que todos los cristianos lleguemos a la conclusión de que La Santa Iglesia Católica en virtud de su fundador, es superior a cualquier otra religión que exista en el mundo. Punto. Todas las demás religiones han sido fundadas por hombres.

Aunque otras religiones tengan algún grado de la verdad, eso no cambia el hecho de que la Iglesia Católica fue la que fundó Cristo y por lo tanto es la única que posee la plenitud de la verdad. Todas las demás sectas cristianas y protestantes adolecen de algún grado o nivel de herejía y este hecho parece avergonzar a los líderes de la Iglesia Católica hoy.

Estamos hablando de “donde se encuentra la plenitud de la verdad”, no de quien es o quien no es salvado.

Debemos preguntarnos si existe un deseo real de las iglesias protestantes de reunificarse con Roma, y nos daremos cuenta de que la respuesta es no. Porque se ha venido proclamando a los cuatro vientos desde hace cincuenta años, un falso ecumenismo.

Porque el verdadero ecumenismo, es el intento de unir a los cristianos en doctrina, adoración y autoridad, y no creo que ninguna de las otras vertientes llamadas cristianas estén en la posición de cambiar o renunciar a ninguno de esos aspectos dentro de sus propias iglesias.

La pregunta que surge es entonces, si la Iglesia Católica está dispuesta a renunciar a alguno de ellos. Si la respuesta es sí, todos los católicos unidos debemos hacer un alto y decir no a la jerarquía de la Iglesia, ese no es el camino, no podemos renunciar en absoluto a nada de nuestra tradición, anuncio, celebración, doctrina, etc. Y si la respuesta es no, que no estamos dispuestos a renunciar a nada, entonces lo que la jerarquía de la Iglesia Católica ha venido haciendo desde hace cincuenta años es perder el tiempo. Y lo sigue y lo seguirá perdiendo.

En otras palabras, el propósito del verdadero ecumenismo es evangelizar a los protestantes y mostrarles sus errores y carencias intelectuales y espirituales, de tal modo de que cuando se den cuenta de sus errores, vengan a la fe verdadera, a la Iglesia que Cristo fundó.

Mientras tanto, los católicos modernistas liberales en las últimas décadas, han tratado de implantar un ecumenismo distorsionado, basado en algo así como una receta especial compuesta por una pizca de anglicanos, unos gramos de presbiterianos, dos tazas de episcopalianos, un litro de católicos, etc, y al final tener un cristianismo ecuménico.

Si nosotros los católicos, creemos que nuestra Iglesia fue fundada por Cristo y posee la verdad plena, ¿por qué entonces habríamos de conformarnos con menos en aras de integrarnos con otros? No tiene sentido.

Es una falla de estrategia de marketing si queremos ponerlo en palabras mundanas. Ninguna empresa o marca en el mundo ha tenido éxito diciendo que NO es diferente a otra. Nunca veremos a McDonalds decir “nuestras hamburguesas son tan buenas como las de Burger King”.

Si un católico un domingo se dirige a Misa y de paso encuentra una iglesia protestante de cualquier denominación, y esta persona ha escuchado del ecumenismo y que tenemos muchas cosas en común y que todas las iglesias cristianas se dirigen al mismo Dios, ese católico no volverá a la iglesia católica. Es lo que ha venido sucediendo en los últimos años.

El ecumenismo de hoy, en realidad no está tratando de convertir a otros cristianos a la fe católica, lo que ha venido provocando es que los católicos se marchen de la verdadera Iglesia con el eslogan de la unión de los cristianos.

La falsa interpretación y la mala implementación del Concilio Vaticano II lo que ha hecho es diluir la liturgia para hacerla más aceptable entre los protestantes, y eso es un error de marketing. Si la iglesia católica tiene las mejores hamburguesas, por qué anda pregonando que las otras iglesias tienen hamburguesas muy buenas también, sabiendo que no lo son.

Y la manera que lo han venido haciendo, es casi hacernos sentir culpables de que somos católicos y por lo tanto debemos parecernos más a los protestantes, y que los debemos incluir con amor de hermanos. Eso es cierto, en general debemos tratar a las personas con amor y cortesía, pero no sentirnos avergonzados por ser católicos o diluir la liturgia y menos negar las verdades enseñadas por la Iglesia, menos cuando los protestantes ni siquiera están unidos entre sí, y lo único que en realidad tienen en común es su aversión a la Iglesia Católica, y en el rechazo total a la Eucaristía.

Así, nuestros obispos que pasan horas predicando e instruyendo a sus sacerdotes en la promoción del ecumenismo, dedicando jornadas enteras al ecumenismo, horas y días y meses planeando el ecumenismo, nombrando delegados de ecumenismo, diciendo que los cristianos estamos de acuerdo en lo esencial y que eso es lo que cuenta; deberían proclamar que los otros cristianos todos rechazan de manera frontal, la verdadera presencia real de Jesucristo en cuerpo, sangre, alma y divinidad, es decir, la Eucaristía, y eso es un obstáculo grandísimo, porque resulta que la base de nuestra fe Católica, la base de nuestra fe se encuentra precisamente en lo que rechazan todos los demás: La Sagrada Eucaristía. Por eso el sacerdote cuando termina la consagración dice “este es el sacramento de nuestra fe”. Porque el sacramento eucarístico es justamente la base y en ese sacramento se encuentra apoyada toda la doctrina católica.

Cuando los obispos y sacerdotes repiten las palabras de los protestantes “debemos tener una relación personal con Jesús”, deberían también decir que no hay manera más personal, de acercamiento, de intimidad y de relación personal con Jesús, que en la Sagrada Eucaristía que no encontrarán en NINGUNA OTRA IGLESIA más que en la Iglesia Católica. ¿Se avergüenzan de eso frente a los otros cristianos?

Deberían dedicar más tiempo en instruir a los sacerdotes, en promulgar la evangelización eucarística. Porque los católicos en general NO LO SABEN. Y por eso los protestantes nos critican de idólatras, porque lo primero que hace un católico cuando entra a la Iglesia, es ir a una imagen de un santo y encender una vela. No se dirige al sagrario ni se pone de rodillas frente al sagrario, aunque sea a distancia, para saludar AL DUEÑO de la casa.

Vemos como llegan los católicos y encienden la vela al santo, o empiezan a orar o a buscar las lecturas del día antes de la Misa, en el mejor de los casos, o a charlar con los vecinos, sin siquiera saludar al Señor que se encuentra en el sagrario. Porque no lo saben o no lo entienden. Es como si visitáramos a un amigo escritor en su casa, y cuando llegamos allí, lo primero que hacemos es ir a ver su foto y la de sus amigos y nos ponemos a leer sus libros para rendirle homenaje, y a charlar con otros visitantes, pero ni siquiera lo saludamos cuando él está presente ahí frente a nosotros.

Y eso hacemos los católicos cuando entramos a la iglesia, porque no somos conscientes de la presencia real de Cristo en el sagrario, es decir en la Hostia Consagrada que comemos los católicos porque sabemos que Cristo se quedó presente y no sólo en nuestros corazones como lo pregonan los protestantes.

Por favor señores obispos, más insistencia a sus sacerdotes en evangelizar al pueblo de Dios de lo que es importante para que no se vaya de su casa, la Iglesia ÚNICA que fundó cristo, y menos falso ecumenismo. Hay que ser valientes y tomar decisiones para la salvación de las almas, que es la principal meta de la Iglesia y del sacerdocio. En sus manos está la salvación de muchas almas.

A veces hay que ir contra corriente y la falsa obediencia a las conferencias episcopales que pone en peligro a muchas almas, y ustedes excelencias y eminencias, que imponen obediencia sobre sus sacerdotes, que sea una obediencia sobre cosas que justamente salve almas, porque sus excelencias y eminencias no estarán siempre en sus cátedras; y algún día darán cuenta al Señor que es ignorado por falta de educación de los Cristianos, por diluir la doctrina y la celebración haciendo que se pierdan almas al abandonar la Iglesia de Cristo, y obstaculizando a las que podrían venir a la verdadera Iglesia de Cristo, ya sea por acción o por omisión, sólo por mantener sus cargos y su prestigio frente a otros obispos, aunque hay que decir, que todavía hay obispos fieles a la Iglesia y la tradición, que son valientes y están dispuestos a morir por las ovejas y valerosamente se han opuesto a las ideas modernistas. Gracias y que Dios los ampare y los proteja.

Miguel Serafín

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