Domingo de Sexagésima

Evangelio del Domingo. Santa Misa Tradicional.

Evangelio según San Lucas, VIII,4

En aquel tiempo se reunía mucha gente en torno a Jesús y al pasar por los pueblos, otros se iban añadiendo. Entonces les dijo esta parábola: Salió el sembrador a sembrar su semilla. Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros del cielo se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, y al crecer se secó por falta de humedad. Otro poco cayó entre zarzas, y las zarzas, creciendo al mismo tiempo, lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena, y al crecer dio fruto al ciento por uno.

Dicho esto, exclamó: El que tenga oídos para oír, que oiga. Entonces le preguntaron sus discípulos: ¿Qué significa esta parábola? Y Él les respondió: A vosotros se os ha concedido conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás, en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan.

El sentido de la parábola es éste: La semilla es la Palabra de Dios. Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la Palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los del terreno pedregoso son los que, al escucharla, reciben la Palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por el momento creen, pero en el momento de la prueba fallan. Lo que cayó entre las zarzas son los que escuchan, pero con los afanes y riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no maduran. Lo de la tierra buena son los que con un corazón noble y bueno escuchan la Palabra, la guardan y perseveran hasta dar fruto.

Domingo de Sexagésima

Esta es una de los pocas parábolas que Jesucristo explica con detalle y toda sencillez.

La semilla que cae en el camino y no dio fruto porque se la llevaron las aves, tiene algo más que profundidad, porque evidentemente que los caminos no son para sembrar; ahí las semillas son pisoteadas, porque son transitados por todo tipo de gente, hay demasiado ruido y algarabía, en los caminos suele pasar todo tipo de ‘sucesos’.

Es decir, el camino significa también el espíritu mundano donde la palabra de Dios nunca dará fruto porque son dos cosas incompatibles: “Y ahora viene el príncipe de este mundo, con el cual yo no tengo nada que ver.”
En los tiempos de San Pío X, se cuenta como este santo suspendió “a Divinis” al sacerdote modernista P. Loisy. Este quería hacer la doctrina de la Iglesia tan flexible, amplia y fácil, que todo el mundo estuviese contento con ella,  en otras palabras “agradar a todo el mundo.” San Pío X lo llama audiencia y con autoridad y espíritu paternal le dice: “Quiero que vuelvas a celebrar Misa y que puedas administrar los sacramentos otra vez; pero para ello necesito que hagas una retractación pública de todos tus errores que confunden a los católicos llevándolos a la pérdida de la Fe.” El sacerdote le responde: “Pero, su Santidad, ¡ lo único que pretendo es abrir lo más ampliamente posible las puertas de la Iglesia, para que así entre la más grande cantidad posible de gente..!” La respuesta del Pontífice fue lo más profética y aplastante que nadie podía imaginar: “Lo que sucede en realidad, es que abres tanto, tanto las puertas; ¡Que en lugar de entrar los que están fuera, se salen los que están dentro!” 


No se puede echar la semilla de la fe donde no hay agua ni respeto por ella, porque, o la pisotean como en los caminos que menciona la parábola o la adaptarán a sus desordenados deseos, como advierte San Pablo.

La semilla que cae entre rocas, no tiene agua y por lo tanto se secará. Recibimos la fe, la religión, y una vida ‘aparentemente católica’, pero… no solemos dar frutos si no hay obras. Si no riegas la planta se seca. Es decir, si no haces buenas obras el alma está raquítica, si no oras, el alma se muere de sed. “Dice San Alfonso María de Ligorio: “El alimento es para el cuerpo, lo que la oración es para el alma. ” Y Santiago Apóstol: “La fe sin obras, está muerta.”

La que cae entre espinas que la sofocan y muere, ¿a cuantos ha matado su fe el haber vendido su alma por un plato de lentejas? ¿A cuantos ha matado su alma y conciencia el haberse vendido por un puesto de trabajo, por un buen título, por conseguir una influencia humana no muy honesta que digamos?

Incluso en las sectas secretas que hoy controlan la política, si reniegas de tu fe y creencias, te premian con altos puestos, cargos bien pagados  y un elevado bienestar económico.

Todo ello son espinas, y muy poderosas, para ahogar y matar la fe de alguien que se deja seducir por el encanto del dinero, el placer sin freno y la ambición de la fama y poder.
“Entonces Satanás le puso en lo alto de un monte, mostrándole todos los reinos de la tierra y sus glorias; le dijo a Jesucristo: todo esto te daré, si de rodillas me adoras…”

Finalmente, la semilla que dio mucho fruto, significa, que sólo aquel que escucha la palabra de Dios con corazón bueno y puro, da fruto con la perseverancia. Es pensar unánime de los santos que los dos únicos elementos que no nos dejan perder el rumbo del cielo, son la caridad y el sacrificio. Por ello Santa Teresa solía decir: “La cruz es el camino más recto hacia el cielo.” Con ellos se simplifica todo, no hay que preocuparse de tantas reglas y leyes. Porque el primer mandamiento lo contiene todo y el sacrificio, aunque sea el pequeño de cada momento, nos protege del egoísmo, de la pereza, del placer sin control, de la soberbia y de la vanidad.

Al final de su vida, Santa Teresa del Niño Jesús resumía su fortaleza en esos dos elementos: “Las únicas armas que poseo para defenderme, son la Caridad y el Sufrimiento.

“Si la semilla no muere, nunca dará su fruto.”
Evangelio.

El sufrimiento generoso y en buena y limpia conciencia, mata nuestro orgullo y permite por lo tanto, que nuestra alma dé fruto al ciento por uno.

“Quien no sabe de penas, en este triste valle de dolores, no conoce cosas buenas, ni ha gustado de amores; porque penas, es el traje de amadores.”
San Juan de la Cruz+

P. Ricardo Ruiz V.



Esperamos que la meditación de este domingo de sexagésima les reporte innumerables bienes espirituales.


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Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruíz: 1980 Filosofía y latín en el Seminario Ntra. Señora Corredentora de Buenos Aires; 1986 Teología, Francés en Suiza; 1988 Ordenación sacerdotal, Seminario San Pío X, Suiza; 1988 Primer apostolado de parroquia en San Nicolás du Chardonnet, París, Francia; 1988-1990 Misión Parroquial en Mexico; 1991 - 2000 Madrid. España; 1996-2000 Exorcista "Ad Actum" en Valencia; 2000 - 2001 Parroquia en Wausau, Wisconsin, EEUU; 2000-2001 Capellán Hermanas del Corazón Real de Jesús. María Alm, Austria; 2002 - 2006 Capellán de convento Hermanas De La Presentación, Iowa, EEUU; 2006 - 2018 Casa De Retiros San José. Madrid, España.