Vocación Sacerdotal: Peligro

¿Está la vocación Sacerdotal en peligro? ¿Se plantean los jóvenes entrar en el Seminario? ¿Qué se está enseñando en los Seminarios?

Peligros en la Vocación Sacerdotal, un artículo de Miguel Serafín

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Tiempo de lectura estimado: 7 minutos.

Una de las cosas que hacemos con frecuencia al finalizar un año o al comenzar otro es comprometernos con los llamados propósitos para el año que empieza. Muchos los cumplimos, otros muchos no se cumplen, y para algunos chicos, hay un propósito muy especial: contemplar realmente la posibilidad de entrar en el seminario. Ya han pensado en ello y es hora de enfrentar esa realidad, esa opción de vida. Uno de los principales propósitos que estos chicos deben tener antes de tomar la decisión, es la oración.

Oración profunda y si se puede con algo de ayunos y mortificaciones, mejor.

vocación sacerdotal-Marchando ReligiónPorque existe un peligro grande, y es el de equivocarse en qué seminario o qué comunidad religiosa entrar. Si bien durante el transcurso de los estudios aprenderán lo que es una herejía, lo que no saben, es que nunca se les enseñará que existe una herejía que en 1907 el Papa Pío X denominó como “la síntesis de todas las herejías”. Es la herejía del modernismo; y por lo cual el Papa Pío creó el “juramento antimodernista” para todo el clero, pastores, confesores, superiores religiosos y profesores de filosofía y teología en los seminarios. Juramento que se abolió después del Concilio Vaticano II por la Congregación para la Doctrina de la Fe. El juramento se abolió, pero la herejía continúa hasta el día de hoy, aunque ya no se habla más de ella.

El modernismo en palabras entendibles se puede definir como la aceptación de las prácticas del mundo de acuerdo con la evolución de las necesidades del hombre.

En términos generales, el modernismo ha atacado a la única Iglesia fundada por Cristo de alguna forma en los siguientes errores:

1. Todas las religiones de una forma u otra siguen a Dios. Cristo no fundó una Iglesia. Los sacerdotes y profesores modernistas tratarán de hacer ver que hay muchos medios para llegar a Dios y a conocerle. Es decir que un musulmán, un protestante o un brujo hechicero o un satanista pueden llevar al conocimiento del Dios verdadero. Estimulan el falso ecumenismo y las teologías y estrategias prestadas de otras iglesias cristianas como “Cenas Alfa”, que diluyen las enseñanzas de la Iglesia Católica.

2. La religión no está basada en el dogma, sino en los sentimientos. Es decir, para los modernistas lo importante es lo que te haga sentir bien. Sacrificio, abnegación, penitencia, son cosas del pasado, y lo importante es sentir amor. Los sentimientos son más importantes que la verdad objetiva.

3. La Biblia no es histórica por lo tanto Cristo no es el de los evangelios. Aquí entran todo tipo de explicaciones contrarias a la doctrina y enseñanzas de la Iglesia, como decir que Jesús no resucitó, que la expulsión de demonios no fue tal, sino que curó a epilépticos.

4. Los dogmas de la Iglesia evolucionan y cambian constantemente. Los modernistas dicen que el dogma de la Iglesia debe ajustarse a los cambios del mundo, la cultura y la sociedad. Frases como “La Iglesia de los tiempos”, se utilizan para justificar que la iglesia debe ser una iglesia en salida y acomodarse a las necesidades del hombre de hoy. 

Muchos formadores, profesores sacerdotes o laicos están contaminados de esta herejía. Algunos de ellos ni siquiera lo saben. Podemos decir que el modernismo es la “teología” imperante en la Iglesia Católica.

Muchos obispos son modernistas por convicción, otros cooperan y otros desconocen que son modernistas.

En sus clases, los seminaristas serán bombardeados constantemente por ideas de diferente índole que se les explicarán de una manera u otra dentro de las categorías anteriores. Escucharán recomendaciones de algún profesor sacerdote, como poner las formas consagradas en copones y que la gente vaya y tome la comunión por su cuenta. Se ensalzará la obra de modernistas herejes como por ejemplo Hans Küng como un gran teólogo, y nunca se advertirá, de que en su obra constantemente cuestiona la infalibilidad papal (teniendo claro lo que en realidad significa), la divinidad de Cristo, y las enseñanzas sobre la Virgen María y su abierto apoyo a la eutanasia. Todo esto en contra de las enseñanzas de la Iglesia Católica.  

Un seminarista hoy requiere encontrar sacerdotes que no sean modernistas y les apoyen. Tienen que investigar por su cuenta la historia de la Iglesia y sobre todo ser valientes para no entrar en la dinámica modernista cuando sean sacerdotes. Deben tener claro que la doctrina de la Iglesia no cambia con los tiempos. La palabra de Cristo no cambia, es inmutable. “Cielo y tierra pasarán, más mis palabras no pasarán”. Mt. 24,35.

Esa dinámica se visualiza hoy por la traición de obispos y sacerdotes a la doctrina de la Iglesia Católica.

Esa traición se nota en que muy pocos chicos quieran ser sacerdotes, muchas familias no apoyan a la Iglesia ofreciendo hijos para el sacerdocio y en general la gente no ve la necesidad de ser religiosos y consideran el servicio a Cristo desde el sacerdocio como una enajenación mental. 

La cobardía de los obispos de hoy (muchos, no todos), se parece a la cobardía de los obispos traidores en la Inglaterra del siglo XVI que se separaron de la Iglesia Católica para dar nacimiento a la Iglesia Anglicana que fundó Enrique VIII, iglesia basada en complacer el adulterio de un hombre. Hoy los obispos quieren complacer a todos los hombres y actúan de tal manera que no quieren ofender a nadie, excepto a los que tratan de defender la doctrina y tradición de la única Iglesia que Cristo fundó. 

Un formador tachará de ridículo y anticuado a un seminarista que quiera recibir la Eucaristía de rodillas.

El seminarista de hoy será instruido en orientar a sus futuros feligreses sin ofender a nadie, basando todo en el amor y en la justicia social. Se dará gran importancia a la doctrina social de la Iglesia, que se preocupa por los pobres y la igualdad para todos y el llamado cambio climático. 

Pecados como adulterio, homosexualismo, cambió de sexo, ideología de género, aborto, control natal o anticoncepción son temas que no se tocan. Lo mismo que muerte, demonio, cielo, infierno y purgatorio, son temas que asustan u ofenden a la gente y por lo tanto los formadores y obispos en general dicen que hay que ser compasivos e incluyentes y es mejor no hablar de ello. La teología enseñada ha sido diluida de tal manera que el futuro sacerdote se sienta bien sin ofender a nadie. No enseñan lo evidente.

Pero sucede que Cristo murió en la cruz, justo por ofender a los hombres de su tiempo, por decir la verdad y como se ha dicho desde siempre “la verdad ofende”. Y Cristo es la verdad, Cristo ofende.

El seminarista de hoy no lo tiene fácil si en realidad su vocación es enseñar a Cristo.

Es una opción difícil. Los seminaristas que hablan en contra de las herejías del modernismo que incluye otra que estamos palpando en los últimos tiempos dentro de la Iglesia conocida como la “homo herejía”, especialmente reflejada en 2018 en lo que se ha conocido como el “verano de la vergüenza” para la Iglesia Católica, cuando se han destapado casos de sacerdotes homosexuales molestando a adolescentes y adultos vulnerables, citando el caso del ex cardenal Theodore McCarrick como el más conocido pero no el único de los muchos casos destapados en distintas latitudes del mundo.

Los seminaristas difícilmente serán ordenados si son evidentes en sus convicciones ortodoxas. Los obispos en general (repito, no todos), querrán en sus filas a futuros sacerdotes que se puedan manipular fácilmente. Por eso, nombrarán formadores que ayuden a reclutar y ordenar a hombres con ese perfil. 

Se necesitan hombres muy masculinos en el mejor sentido de la expresión.

Hombres que defiendan la fe y la Iglesia desde la verdad. Eso supone un gran sacrificio. Pero si no se puede vivir el sacerdocio auténticamente se arriesga a la condenación del alma; y entonces es mejor salir.

Si eres homosexual es mejor que abandones, o si la tradición de la Iglesia es para ti algo secundario, o si crees que te dejarás utilizar, es mejor que abandones ahora, porque serás responsable por cualquier alma que hagas perder por acción o por omisión. 

Necesitamos vocaciones auténticas. Si tu vocación es auténtica tendrás que ser “humilde como paloma, pero astuto como serpiente”.

Miguel Serafín

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