Tercer Domingo después de Epifanía

Evangelio del día. Tercer Domingo después de Epifanía. Santa Misa Tradicional.

Evangelio según San Mateo, VIII, 1.

Cuando bajó de la montaña, le fueron siguiendo grandes muchedumbres.  Y he aquí que un leproso se aproximó, se prosternó delante de Él y le dijo: “Señor, si Tú quieres, puedes limpiarme”.  Y Él, tendiéndole su mano, lo tocó y le dijo: “Quiero, queda limpio”, y al punto fue sanado de su lepra. Díjole entonces Jesús: “Mira, no lo digas a nadie; sino ve a mostrarte al sacerdote y presenta la ofrenda prescrita por Moisés, para que les sirva de testimonio”.

Cuando hubo entrado en Cafarnaúm, se le aproximó un centurión y le suplicó,  diciendo: “Señor, mi criado está en casa, postrado, paralítico, y sufre terriblemente”.  Y Él le dijo: “Yo iré y lo sanare”. Pero el centurión replicó diciendo: “Señor, yo no soy digno de que entres bajo mi techo, mas solamente dilo con una palabra y quedará sano mi criado.  Porque también yo, que soy un subordinado, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: “Ve” y él va; a aquél: “Ven”, y viene; y a mi criado: “Haz esto”, y lo hace”.

Jesús se admiró al oírlo, y dijo a los que le seguían: “En verdad, os digo, en ninguno de Israel he hallado tanta fe”.  Os digo pues: “Muchos llegarán del Oriente y del Occidente y se reclinarán a la mesa con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos, mientras que los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allá será el llanto y el rechinar de dientes”.  Y dijo Jesús al centurión: “Anda; como creíste, se te cumpla”. Y el criado en esa misma hora fue sanado

Tercer Domingo después de Epifanía. Meditación

Un leproso adora a Jesucristo y le pide que le cure. Un centurión pagano muestra más fe y confianza en Jesucristo que algunos que nos consideramos creyentes. La firmeza de su Fe hace que su oración sea inmediatamente escuchada por Dios.

Santo Tomás de Aquino nos enseña que:

1- Algunas de nuestras peticiones nunca serán escuchadas; porque se oponen a su voluntad y nos perjudican para nuestra salvación.

2- Algunas de nuestras oraciones serán escuchadas sólo cuando estemos preparados para recibir las ayudas necesarias o las gracias del cielo. Es decir que a menudo pasarán días meses o años para que se se cumpla lo que pedimos. Eso no quiere decir que Dios no nos está escuchando, sino sencillamente, que está esperando a que nos preparemos, nos purifiquemos, o a que seamos más humildes para ser dignos de recibir aquello que pedimos.

3- Hay oraciones qué pueden ser escuchadas inmediatamente, ya sea porque Dios quiere hacernos el milagro de darnos lo solicitado en ese momento, o sencillamente porque ya él nos había preparado para darnos lo que ya sabía que íbamos a pedir.

A menudo escuchamos muchas quejas y lamentos, incluso culpabilizando a Dios de que no escucha nuestras oraciones. Pero nos hemos preguntado alguna vez, con honradez y humildad, ¿acaso cumplimos con los requisitos para pedir y orar adecuadamente?

San Pedro Julián Eymard, nos instruye sobre cuatro condiciones necesarias para ser escuchados al orar:

1° Haz un acto de Adoración antes de empezar a rezar o pedir algo.

2° Agradece a Dios por todo lo que te ha dado en la vida.

3° Pídele por tus parientes, amigos y conocidos antes de pedir para ti mismo.

4° Dale las gracias por su misericordia, por tantos pecados que te ha perdonado.

Una vez hecho esto: puedes comenzar a orar.

Aquí radica el “por qué” de que un leproso haya sido escuchado INMEDIATAMENTE… antes de mediar palabra, antes de pedir nada. No intentó con charlatanerías inducir la voluntad del mismo Jesucristo; sino que antes de nada, humildemente “Se postró y le adoró.”

El primer mandamiento, adorar a Dios sobre todas las cosas, se ha quedado en el baúl de los recuerdos, para ser olvidado por tantos seres humanos…

La mayoría de las veces que no somos escuchados cuando rezamos, se debe al grave problema de que nunca nos acordamos de adorar antes de orar. Y adorar también significa todo tipo de agradecimiento antes de dirigirse a Él.

¿Quién agradece antes de rezar? ¿Quién agradece antes de pedir? ¿Quién adora antes de quejarse? ¿Quién adora antes de llorar?

¡Y nos asombramos de que nuestra oración no sea escuchada…! ¿Quién puede escuchar una oración tan egoísta? Incluso cualquier padre o madre se resiste a escuchar a un hijo egoísta que sólo sabe quejarse, pedir, exigir y llorar… Precisamente, a ciertas personas que las consideramos de menos nivel que el nuestro, pobres, incultas o sin sangre noble; resultan ser a menudo las más agradecidas, las más nobles de corazón y por lo tanto más dignas que nosotros. LA VERDADERA NOBLEZA ESTÁ EN LA VIRTUD, rezaba el blasón nobiliario de la Familia Martelli, de Italia.

Precisamente, el leproso, lo más impuro y despreciable en la época de los evangelios, fue uno de los poquísimos que ¡ADORA A JESUCRISTO Y LE AGRADECE ANTES DE PEDIRLE ALGO! Y por ello su oración fue inmediatamente escuchada: aquel hombre quedó curado y limpio.

El pecador más vicioso y corrompido, en una situación de desesperación, angustia y dolor, a veces se ha puesto de rodillas, ha implorado perdón, pedido auxilio y un poco de ayuda Y QUEDÓ LIBRE DE SUS VICIOS Y MALAS OBRAS. Pero antes SE PUSO DE RODILLAS, es decir, ADORÓ.

Y lo lamentable es que, en ocasiones, las creaturas sin inteligencia son más agradecidas con Dios que los propios seres humanos, así nos lo enseña San Gregorio Papa:

En el momento de su muerte en la Cruz, los cielos le reconocieron, porque se obscurecieron, las piedras le reconocieron porque se partieron en dos, los infiernos porque resucitaron los muertos y la misma tierra porque tembló.”

¿Es posible que los seres humanos seamos más duros que las piedras para reconocer y adorar a nuestro Dios?

Al respecto también nos ilustra la anécdota histórica que sucedió a San Antonio de Padua, cuando un ateo le retaba a una apuesta, sobre la imposible existencia de Dios. Ella consistiría en dejar sin comer a un asno durante tres días. Al tercer día se pondría delante del animal una gran cantidad de frutas y verduras con paja y por otra parte el santo estaría sosteniendo al Santísimo Sacramento en la custodia.

Así se hizo, una vez el asno delante del Santísimo y de los manjares de comida, al otro lado ante la muchedumbre expectante sobre lo que podría suceder, ante la gran sorpresa de todos, el animal, a pesar de estar hambriento; no fue a buscar la comida, sino que se puso de rodillas ante el Santísimo Sacramento. El hombre ateo se convirtió y así confesó la fe de Cristo.

Para conmemorar tan impresionante milagro existe en la plaza donde sucedió el mismo, un monumento de un asno adorando de rodillas al Santísimo Sacramento sostenido por San Antonio.

Es escandaloso, contrario al catecismo y a la teología católica, que haya sacerdotes, obispos y supuestos católicos modernos que afirman ya no ser necesario arrodillarse, porque “ya ha pasado de moda”, ahora se lleva quedarse de pie e incluso quedarse sentado. Una vez más, según el comentario de San Gregorio Papa, las bestias y las piedras nos dan ejemplo al adorar a su Dios, cuando el hombre se resiste a ponerse de rodillas, con todo tipo te pretextos orgullosos y demenciales. Eso es el modernismo condenado por el Papa San Pío X.

Un centurión pagano, no creyente, vino también a darnos ejemplo de fe y confianza en Jesucristo pero también de profunda humildad, ya que cuando Jesucristo se ofrece para ir a su casa y curar al enfermo, el centurión le respondió, “Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa; pero di tan sólo una palabra y tú siervo quedará sano.” Es por ello que la liturgia tradicional nos hace repetir esa bella frase, por tres veces, antes de recibir la Sagrada Comunión. ¿Y por qué tres veces? se quejan los católicos modernos y laxos… Pues porque nunca será suficiente la cantidad de veces que lo afirmamos ¡dada nuestra inmensa indignidad! Y el honor de la Santísima Trinidad, nunca será suficiente todo tipo de alabanza y actos de humildad.

No nos engañemos; ni los apellidos de linaje, ni los altos contactos sociales, ni las altas recomendaciones de las autoridades pueden nunca salvar un alma, ni darle un pase para el cielo. Hoy un leproso pide Misericordia sin tener altas recomendaciones ni amigos poderosos; sólo con su virtud y adoración logra la bendición y curación del cielo.

“SI NO OS HACEIS COMO NIÑOS, NO ENTRARÉIS EN EL REINO DE LOS CIELOS.” San Mateo, XVIII, 3. El niño agradece con sencillez, ama sin fingir, agradece y adora con naturalidad.

“El ser humano, comienza a ser un verdadero hombre sólo cuando aprende a adorar.”

Adoramus te Christe et benedicimus tibi, quia per Sanctam Crucem tuam redimisti mudum!+

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Ave Maria +

P. Ricardo Ruiz V.

Pueden seguir la Santa Misa desde el canal del Padre Ricardo Ruiz, así como distintas meditaciones: Iberia Traditionalis

Para consultas espirituales sobre la homilía (únicamente) pueden dirigirse al Padre Ricardo a través del siguiente correo electrónico: edisanjo2016@gmail.com

Esperamos que la meditación del Tercer Domingo después de Epifanía les ayude a crecer en su vida espiritual

Les invitamos a leer esta entrevista al Padre Ricardo Ruiz en la cual nos habla de la educación en la familia Cristiana

Les invitamos a conocer nuestra sección de: Familia Tradicional

En la siguiente página tienen la Biblia Straubinger para su consulta: radiocristiandad-Biblia

Pueden encontrar los textos de la Santa Misa en el siguiente enlace:El rincón Litúrgico

Nuestra recomendación: Entrevista al Padre Ricardo Ruiz

Nuestros debates:


*Se prohíbe la reproducción de todo contenido de esta revista, salvo que se cite la fuente de procedencia y se nos enlace.

 NO SE MARCHE SIN RECORRER NUESTRA WEB

Marchandoreligión  no se hace responsable ni puede ser hecha responsable de:

  • Los contenidos de cualquier tipo de sus articulistas y colaboradores y de sus posibles efectos o consecuencias. Su publicación en esta revista no supone que www.marchandoreligion.es se identifique necesariamente con tales contenidos.
  • La responsabilidad del contenido de los artículos, colaboraciones, textos y escritos publicados en esta web es exclusivamente de su respectivo autor
Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruíz: 1980 Filosofía y latín en el Seminario Ntra. Señora Corredentora de Buenos Aires; 1986 Teología, Francés en Suiza; 1988 Ordenación sacerdotal, Seminario San Pío X, Suiza; 1988 Primer apostolado de parroquia en San Nicolás du Chardonnet, París, Francia; 1988-1990 Misión Parroquial en Mexico; 1991 - 2000 Madrid. España; 1996-2000 Exorcista "Ad Actum" en Valencia; 2000 - 2001 Parroquia en Wausau, Wisconsin, EEUU; 2000-2001 Capellán Hermanas del Corazón Real de Jesús. María Alm, Austria; 2002 - 2006 Capellán de convento Hermanas De La Presentación, Iowa, EEUU; 2006 - 2018 Casa De Retiros San José. Madrid, España.