Tercer Domingo después de Epifanía

Evangelio del Domingo. Santa Misa Tradicional.

Tercer Domingo después de Epifanía.

Evangelio según San Mateo, VIII,1.

Cuando bajó de la montaña, le fueron siguiendo grandes muchedumbres.  Y he aquí que un leproso se aproximó, se prosternó delante de Él y le dijo: “Señor, si Tú quieres, puedes limpiarme”.  Y Él, tendiéndole su mano, lo tocó y le dijo: “Quiero, queda limpio”, y al punto fue sanado de su lepra. Díjole entonces Jesús: “Mira, no lo digas a nadie; sino ve a mostrarte al sacerdote y presenta la ofrenda prescrita por Moisés, para que les sirva de testimonio”.

Tercer domingo después de Epifanía-Marchando Religión
Guerreros. Obra Francisco Pazos. Escultor

Cuando hubo entrado en Cafarnaúm, se le aproximó un centurión y le suplicó,  diciendo: “Señor, mi criado está en casa, postrado, paralítico, y sufre terriblemente”.  Y Él le dijo: “Yo iré y lo sanare”. Pero el centurión replicó diciendo: “Señor, yo no soy digno de que entres bajo mi techo, mas solamente dilo con una palabra y quedará sano mi criado.  Porque también yo, que soy un subordinado, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: “Ve” y él va; a aquél: “Ven”, y viene; y a mi criado: “Haz esto”, y lo hace”.

Jesús se admiró al oírlo, y dijo a los que le seguían: “En verdad, os digo, en ninguno de Israel he hallado tanta fe”.  Os digo pues: “Muchos llegarán del Oriente y del Occidente y se reclinarán a la mesa con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos, mientras que los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allá será el llanto y el rechinar de dientes”.  Y dijo Jesús al centurión: “Anda; como creíste, se te cumpla”. Y el criado en esa misma hora fue sanado

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Meditación del Evangelio: Tercer Domingo después de Epifanía.

Un leproso adora a Jesucristo y le pide que le cure. Un centurión pagano muestra más fe y confianza en Jesucristo que algunos que se consideran creyentes.

Santo Tomás de Aquino nos enseña que:

1- Algunas de nuestras peticiones nunca serán escuchadas; porque se oponen a su voluntad y nos perjudican para nuestra salvación.

2- Algunas de nuestras oraciones serán escuchadas sólo cuando estemos preparados para recibir las ayudas necesarias o las gracias del cielo. Es decir que a menudo pasarán días meses o años para que se se cumpla lo que pedimos y eso no quiere decir que Dios no nos está escuchando, sino sencillamente, que está esperando a que nos preparemos, nos purifiquemos, o a que seamos más humildes para ser dignos de recibir aquello que pedimos.

3- hay oraciones qué pueden ser escuchadas inmediatamente, ya sea porque Dios quiere hacernos el milagro de darnos lo solicitado en ese momento, o sencillamente porque ya él nos había preparado para darnos lo que ya sabía que íbamos a pedir.

A menudo escuchamos muchas quejas y lamentos, incluso culpabilizando a Dios de que no escucha nuestras oraciones. Pero nos hemos preguntado alguna vez, con honradez y humildad, ¿ acaso cumplimos con los requisitos para pedir y orar adecuadamente ?

San Pedro Julián Eymard, nos instruye sobre cuatro condiciones necesarias para ser escuchados al orar:

1° Has un acto de Adoración antes de empezar a rezar o pedir algo.

2° Agradece a Dios por todo lo que te ha dado en la vida.

3° Pídele por tus parientes, amigos y conocidos antes de pedir para tí mismo.

4° Dale las gracias por su misericordia, por tantos pecados que te ha perdonado.

   Una vez hecho esto; puedes comenzar a orar.

Aquí radica el “por qué” de que un leproso haya sido escuchado INMEDIATAMENTE… antes de mediar palabra, antes de pedir nada. No intentó con charlatanerias inducir la voluntad del mismo Jesucristo; sino que antes de nada, humildemente “Se postró y le adoró.”

El primer mandamiento, adorar a Dios sobre todas las cosas, se ha quedado en el baúl de los recuerdos, para ser olvidado.

La mayoría de las veces que no somos escuchados cuando rezamos, se debe al grave problema de que nunca nos acordamos de adorar antes de orar. Y adorar también significa todo tipo de agradecimiento antes de dirigirse a Él.

¿Quien agradece antes de rezar? ¿quien agradece antes de pedir? ¿quien adora antes de quejarse? ¿quien adora antes de llorar?

¡Y nos asombramos de que nuestra oración no sea escuchada…! ¿Quien puede escuchar una oración tan egoísta? Incluso cualquier padre o madre se resiste a escuchar a un hijo egoísta que sólo sabe quejarse, pedir, exigir y llorar… Precisamente, a ciertas personas que las consideramos de menos nivel que el nuestro, pobres, incultas o sin sangre noble; resultan ser a menudo las más agradecidas, más nobles de corazón y por lo tanto más dignas que nosotros. LA VERDADERA NOBLEZA ESTÁ EN LA VIRTUD, rezaba el blasón nobiliario de la Familia Martelli en Italia.

Precisamente, el leproso, lo más impuro y despreciable en la época de los evangelios, fue uno de los poquísimos que ¡ADORA A JESUCRISTO Y  LE  AGRADECE  ANTES DE PEDIRLE  ALGO!  Y por ello su oración fue inmediatamente escuchada: aquel hombre quedó curado y limpio. El pecador más vicioso y corrompido, en una situación de desesperación, angustia y dolor, a veces se ha puesto de rodillas, ha implorado perdón, pedido auxilio y un poco de ayuda Y QUEDÓ LIBRE DE SUS VICIOS Y MALAS OBRAS. Pero antes SE PUSO DE RODILLAS, es decir, ADORÓ.

Y lo lamentable es que las creaturas sin inteligencia son más agradecidas con Dios que los propios seres humanos, así nos lo enseña San Gregorio Papa:

En el momento de su muerte en la Cruz, los cielos le reconocieron, porque se obscurecieron, las piedras porque se partieron en dos, los infiernos porque resucitaron los muertos y la misma tierra porque tembló.”

¿Es posible que los seres humanos seamos más duros que las piedras para reconocer y adorar a nuestro Dios?

Al respecto también nos ilustra la anécdota histórica que sucedió a San Antonio de Padua cuando un ateo le retaba a una apuesta, sobre la imposible existencia de Dios. Ella consistiría en dejar sin comer a un asno durante tres días. Al tercer día se pondría delante del animal una gran cantidad de frutas y verduras con paja y por otra parte el santo estaría sosteniendo al Santísimo Sacramento en la custodia. Así se hizo, una vez el asno delante del Santísimo y de los manjares de comida, al otro lado ante la muchedumbre espectante sobre lo que podría suceder, ante la gran sorpresa de todos, el animal, a pesar de estar hambriento; no fue a buscar la comida, sino que se puso de rodillas ante el Santísimo Sacramento. El hombre ateo se convirtió y así confesó la fe de Cristo.

Para conmemorar tan impresionante milagro existe en la plaza donde sucedió el mismo, un monumento de un asno adorando de rodillas al Santísimo Sacramento sostenido por San Antonio.

Es escandaloso, contrario al catecismo y a la teología católica, que haya sacerdotes y supuestos católicos modernos que afirman ya no ser necesario arrodillarse, porque “ya ha pasado de moda”, ahora se lleva quedarse de pie e incluso quedarse sentado. Una vez más, según el comentario de San Gregorio Papa, las bestias y las piedras nos dan ejemplo al adorar a su Dios, cuando el hombre se resiste a ponerse de rodillas, con todo tipo te pretextos demenciales.

Eso es el modernismo condenado por el Papa San Pío X.

Un centurión pagano, no creyente, vino también a darnos ejemplo de fe y confianza en Jesucristo pero también de profunda humildad, ya que cuando Jesucristo se ofrece para ir  a su casa y curar al enfermo, el centurión le respondió, “Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa; pero dí tan sólo una palabra y tú siervo quedará sano.” Es por ello que la liturgia tradicional nos hace repetir esa bella frase, por tres veces, antes de recibir la Sagrada Comunión. ¿Y por  qué tres veces ? Se quejan los católicos modernos y laxos… Pués porque nunca será suficiente la cantidad de veces que lo afirmamos ¡ dada nuestra inmensa indignidad ! Y en honor de la Santísima Trinidad.

No nos engañemos; ni los apellidos de linaje, ni los altos contactos sociales, ni las altas recomendaciones de las autoridades pueden nunca salvar un alma, ni darle un pase para el cielo.

SI NO OS HACEIS COMO NIÑOS, NO ENTRARÉIS EN EL REINO DE LOS CIELOS.

El niño agradece con sencillez, ama sin fingir, agradece y adora con naturalidad.

Adoramus te Christe et benedicimus tibi, quia per Sanctam Crucem tuam redimisti mudum !+

Ricardo Ruiz V.

Esperamos que la meditación de este tercer domingo después de Epifanía les reporte innumerables bienes espirituales. 

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Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruíz: 1980 Filosofía y latín en el Seminario Ntra. Señora Corredentora de Buenos Aires; 1986 Teología, Francés en Suiza; 1988 Ordenación sacerdotal, Seminario San Pío X, Suiza; 1988 Primer apostolado de parroquia en San Nicolás du Chardonnet, París, Francia; 1988-1990 Misión Parroquial en Mexico; 1991 - 2000 Madrid. España; 1996-2000 Exorcista "Ad Actum" en Valencia; 2000 - 2001 Parroquia en Wausau, Wisconsin, EEUU; 2000-2001 Capellán Hermanas del Corazón Real de Jesús. María Alm, Austria; 2002 - 2006 Capellán de convento Hermanas De La Presentación, Iowa, EEUU; 2006 - 2018 Casa De Retiros San José. Madrid, España.