Segundo Domingo después de Epifanía

Evangelio del Domingo. Santa Misa Tradicional.

Segundo Domingo después de Epifanía.

Evangelio según San Juan, II, 1.

*Se prohíbe la reproducción de todo contenido de esta revista, salvo que se cite la fuente de procedencia y se nos enlace.

Al tercer día hubo unas bodas en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús.  Jesús también fue invitado a estas bodas, como asimismo sus discípulos. Y llegando a faltar vino, la madre de Jesús le dijo: “No tienen vino”.  Jesús le dijo: “¿Qué (nos va en esto) a Mí y a ti, mujer? Mi hora no ha venido todavía”.  Su madre dijo a los sirvientes: “Cualquier cosa que Él os diga, hacedla”. Había allí seis tinajas de piedra para las purificaciones de los judíos, que contenían cada una dos o tres metretas.

Jesús les dijo: “Llenad las tinajas de agua”; y las llenaron hasta arriba. Entonces les dijo: “Ahora sacad y llevad al maestresala”; y le llevaron. Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, cuya procedencia ignoraba –aunque la conocían los sirvientes que habían sacado el agua–, llamó al novio  y le dijo:“Todo el mundo sirve primero el buen vino, y después, cuando han bebido bien, el menos bueno; pero tú has conservado el buen vino hasta este momento”.  Tal fue el comienzo que dio Jesús a sus milagros, en Caná de Galilea; y manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en Él.

Jesucristo comienza su vida pública y lo hace con el milagro del agua convertida en vino.

– Es invitado a las bodas.
– Obedece a la petición de su madre, les auxilia en su apuro cuando se han quedado sin vino y eso a pesar de que antes le dice a la Virgen que no tenía que ver con ello.
– Bendice y alienta el matrimonio.

Segundo Domingo después de Epifanía-Marchando ReligiónJesucristo es invitado a las bodas, no se ‘auto-invita’. No olvidemos que Dios es todo un caballero, no vendrá a nuestras familias, a mi casa ni a mi alma si no le invito a venir. Él no fuerza a nadie, respeta nuestra libertad.
En una familia sin oración, sin respeto de los diez mandamientos, donde se blasfema y se respira rencor y orgullo: se le está pidiendo a Jesucristo que se retire de ese hogar.

A pesar de que en ocasiones la causa parece perdida y sin esperanza en un drama desesperado, la Virgen María es capaz de mover la voluntad de su hijo aunque sea en el último instante para arreglar un grave problema o salvar un alma. Es el caso de la madre judía del P. Cohen, judío converso, que provenía de una gran familia de rabinos y se convirtió al catolicismo a causa de la impresión que le provocó la Adoración al Santísimo Sacramento, contemporáneo del Sto. Cura de Ars.

El P. Cohen había logrado la conversión al catolicismo de más de 20 miembros de su familia; pero no la de su madre que murió sin aceptar la religión de su hijo sacerdote. El P. Cohen lleno de dolor y temiendo por la perdición su alma, decide ir a consultar al Santo Cura de Ars, dada su fama de santidad y don de ver las conciencias y las cosas ocultas.

El Santo no le dio ninguna explicación ni respuesta, pero sí una profecía: “En la fiesta de la Inmaculada, dentro de cuatro años, recibirás un consuelo.”

Así fue, cumplidos los cuatro años, una piadosa mujer de la Adoración del Ssmo. Sacramento, vino a ver al P. Cohen con la misión de entregarle una carta sobre una visión que tuvo cuando se encontraba en Adoración del Santísimo.

El sacerdote abrió el sobre y leyó lo siguiente: “Vi cómo en los últimos instantes de la agonía de la Sra. Cohen, de religión judía, la Virgen María se puso de rodillas ante su hijo Jesucristo, le imploraba diciendole: ESA ALMA ME PERTENECE, MI HIJO SACERDOTE LLEVA AÑOS PIDIENDO POR SU CONVERSIÓN, ME LA HA CONSAGRADO. ¡ SOLO UNOS INSTANTES MAS Y ESTARÁ PERDIDA PARA SIEMPRE. NO DEJES QUE SE CONDENE !” Inmediatamente vi como la judía antes de expirar, se dirigió a Dios en una oración interior sin que nadie se percatase de lo que estaba sucediendo y le suplicó : “Señor Dios, si la Iglesia Católica es la verdadera religión, yo estoy dispuesta a aceptarla y guardar todas sus leyes en tu servicio.” Y así murió, haciendo un acto de fe y recibiendo el bautismo de deseo.

La profecía del Santo Cura de Ars, se había cumplido.

La intercesión de la Virgen María en las bodas de Caná fue poderosa; pero cuando se trata de salvar un alma, ¡ lo es aún más !

También este pasaje de las bodas con el milagro de el agua convertida en vino, fue utilizado por la Providencia siglos más tarde, en el XIX, con el caso del traficante y criminal francés André Levé. Este hombre era ateo.

Un día caminaba por las calles de Marsella junto con uno de sus cómplices y observó que había un sacerdote con sotana que iba pasando frente a ellos. Cómo no tenía ninguna formación religiosa, le asombró mucho ver a un hombre con sotana y le pregunta a su amigo: “¿Y eso qué es un hombre con vestido largo?” Su amigo le responde: “Eso es un sacerdote con sotana.” “¿Y a qué se dedica un sacerdote?” Volvió a preguntar. – “Pues al culto de Dios y a confesar gente. A esos hombres les puedes contar cualquier cosa, que siempre te guardarán el secreto, sin contarlo a nadie.”

André, acostumbrado a la osadía y al poco respeto, se acercó al sacerdote y le pregunta en tono irónico: “Y usted qué es, un hombre o una mujer?”

El sacerdote se volvió hacia él y mirándolo directamente a los ojos le respondió con firmeza y sin miedo: “¡Yo soy un sacerdote y me dedico sólo al servicio de Dios!” André sorprendido del aplomo y la valentía con que le respondió el ministro de Dios, le causó muy buena impresión; ese hombre con “sotana” que le respondió tan directamente y sin miedo. – “Pues me he enterado, le dijo, que a ustedes se les puede contar cualquier cosa y que siempre lo guardarán en secreto…” – “Así es, ¿Tienes algo qué confesar? – le preguntó el sacerdote.

Y así lo invitó a pasar y charlar un poco en el despacho parroquial.

André, en una extraña actitud infantil, que a menudo tienen algunos delincuentes, se desahogó con el sacerdote e incluso le contó sus fechorías, presumiendo además que ya había estado varias veces en la cárcel. El sacerdote paternalmente le advirtió, “Si usted continúa con esa vida, terminará en la cárcel para siempre o puede perder la vida.” – André respondió con arrogancia mostrando una pistola bajo su chaqueta, “A mí ya nadie me puede atrapar porque voy armando.”

Después de la amistosa conversación se despidió de ese “extraño señor con sotana”, que en el fondo le cayó bien y simpático, sin comprender el por qué…y se despidieron sin más. Pero el sacerdote le preguntó su nombre al despedirse diciéndole, “Si algún día necesitas ayuda, ya sabes dónde estoy.”

Nunca se volvieron a ver durante unos años, al cabo de los cuales el sacerdote se enteró que André estaba ya en la cárcel, un antiguo Monasterio de el Cister que había sido convertido en prisión por la atea República francesa. Precisamente, en el que siglos atrás, San Bernardo había santificado a sus monjes.

El sacerdote decidió ir a visitar al preso pero no pudo ayudarle mucho, ya que estaba muy rebelde y enfadado, no quería saber nada de “un Dios que no le ayudó para evitar que cayera en la cárcel…” El sacerdote le prometió sus oraciones y le regaló una Biblia.

El preso era un hombre grande, robusto y violento, considerado muy peligroso.

Intentó escapar con violencia por enésima vez de la prisión, tomando a un carcelero por rehén con un cuchillo sobre su garganta. Lograron reducirlo y esta vez lo pusieron en los calabozos de alta seguridad con una doble puerta de hierro.

Desesperado ya totalmente y sabiendo que de ahí ya no podría escapar, comenzó a leer la Biblia…

Lo primero que leyó al azar, fue el pasaje de Moisés cuándo abre las aguas del Mar Rojo para atravesarlo con el pueblo de Israel. Le pareció una tontería de cuentos chinos que no tenía credibilidad.

Arrojó la Biblia al suelo en un rincón de la celda para no leerla más. Pasados unos días, bajo la insistencia del sacerdote que le escribía siempre recordándole que no dejase de leer la Biblia, la volvió a tomar un día y cayó sobre el pasaje cuando Jesucristo caminaba sobre las aguas. Otra pamplina más se dijo, y la tiró al suelo una vez más.

Un día, finalmente ya muy desesperado volvió a tomar la Biblia por tercera vez y cayó sobre el pasaje de las bodas de Caná, Jesucristo convierte el agua en vino. Muy enfadado se decía, ” ¡este libro está lleno de fantasías y de mentiras, todo son historias en las aguas y de aguas..! Entonces retando a Dios por si era verdad que existía, abrió el grifo de su celda gritando: “¡sí es verdad que eres Dios y que existes, haz que de mi grifo salga vino y no agua!” Dando un gran sorbo al líquido que salía del grifo, constató que era sólo agua, y furioso exclamó: “¡todo mentira, todas estas historias de agua y milagros en la Biblia..!”

Entonces empezó a chillar desesperado mirando hacia el cielo: “¡ si es verdad que eres Dios, sí es verdad que existes, entonces demuéstramelo, si tienes ese poder, ven aquí a visitarme, ven y hablemos cara a cara a las tres de la mañana cuando nadie nos oye; entonces creeré que sí existes !”

Pasaron muchos días y varias semanas.

André daba vueltas alrededor de su celda desesperado y ya se había olvidado de aquellas historias de la Biblia y de aquel arranque de furia que había tenido contra un Dios, que para él, no existía.

Una noche como cualquier otra, André se retiró a dormir. A media noche escuchó una voz que le decía, “André, André.”

Se levantó enfurecido y empezó a dar patadas a la puerta de la celda increpando al carcelero para que lo dejase dormir. Se volvió acostar y más tarde volvió a escuchar la misma voz que le llamaba por su nombre.

De nuevo empezó a golpear violentamente la puerta y le exigió al carcelero que lo dejase tranquilo porque quería dormirse.

El carcelero esta vez vino a verlo y por la pequeña ventanilla le aclaró que él en ningún momento le había llamado, ni le estaba molestando, que eran alucinaciones o era una treta más que él estaba preparando para fugarse.

André le pregunta la hora, y el carcelero le responde: “son las tres de la mañana.” Entonces sintió una gran impresión porque recordó que él había pedido a Dios hacía muchos días, una cita a las tres de la mañana… Se volvió a su cama y al cabo de un momento volvió a escuchar la misma voz que le llamaba: “André, André, soy yo, aquí estoy, tenemos una cita.”

Entonces André se levantó y mirando hacia la puerta vio a un hombre vestido de blanco, el cual le mostró sus manos y sus pies que llevaban unas llagas con sangre, y mirándole le dijo: “André, esto lo he sufrido por tí y tú también me lo has hecho. Son para salvarte.”

André sintió en ese momento por la primera vez en su vida, que comprendía la maldad del pecado, se sintió culpable por primera vez, pero lo más impresionante es que, ¡¡¡al mismo tiempo que sentía un gran dolor por sus crímenes; se sentía también perdonado por ese hombre de blanco!!!

Cayó al suelo de rodillas, empezó a llorar y gritar pidiendo perdón.

Los alaridos se oían por todos los pasillos de las celdas. Varios carceleros acudieron corriendo, todos se esperaban un suceso más de violencia con ese preso tan peligroso. Abrieron la celda y encontraron a André de rodillas, llorando y pidiendo perdón, les decía a los carceleros que les prometía que ya no les volvería a insultar ni a escupir. Llamaron inmediatamente al director de la prisión ya que nunca había sucedido algo parecido con ese hombre.

Una vez presente, el director miraba azorado, estupefacto, Andrés estaba en el suelo pidiendo perdón y llorando. Se dio cuenta que no era una treta más para planear una fuga y que a André, verdaderamente algo extraordinario lo había cambiado. Se dirigió a los carceleros y guardas diciéndoles: “hoy y por primera vez en muchos años, podré dormir tranquilo.”

Y no se equivocó, André desde aquel día fue un hombre tranquilo y un preso ejemplar. Se le permitió contar públicamente a todos los presos cuál había sido su experiencia en aquella noche. Muchos impactados se convertían y cambiaban de vida, la prisión se transformó enormemente.

En pocos años por conducta ejemplar André fue indultado y liberado. Comenzó a dar conferencias en varias prisiones de Francia dónde el impacto de sus palabras seguía convirtiendo a muchos presos o cambiando a mejor sus vidas. Estos sucesos eran tan fuera de lo común qué André fue invitado a viajar y dar conferencias en varias prisiones de los Estados Unidos de América.

Observamos aquí, tres realidades utilizadas por la Providencia para la progresiva conversión de André:

1- Si no hubiese visto un sacerdote con sotana en la calle, nunca se habría interesado en preguntar por “ese hombre.”
2- Lo que un sacerdote de verdad y con auténtica vocación, reza en el silencio y en la discreción por la conversión de nuestras almas y a menudo no lo sabemos… fruto de ello, fue el caso de este criminal convertido en apóstol.
3 – Las bodas de Caná hicieron un milagro 2000 años después, cuando André pidió el milagro de que el agua se convirtiese en vino y también posteriormente, pedir “una cita con Dios.”

El Evangelio de hoy nos hace resaltar especialmente dos realidades para nuestro ejemplo: el poder de la Virgen María en las bodas de Caná y por lo tanto, el poder que tiene para interceder por nosotros.

Y el milagro del agua convertida en vino.

¿Quieres obtener un favor especial y necesario para ti en una grave necesidad de un pariente o amigo ? Escucha a María y a lo que dijo en la bodas de Caná señalando a su hijo: “¡ Haced lo que Él os diga !”

Estos dos relatos bíblicos de este domingo, nos muestran sencillamente que la palabra de Dios en el Evangelio, sigue viva y que sigue haciendo milagros en las vidas de los hombres a través de los siglos, porque está aún viva y nunca pasará de moda,
porque es la palabra eterna de Dios:

“El cielo y la tierra pasarán; pero mis palabras no pasarán.” San Mateo, XXIV, 35.

Ave Maria +

P. Ricardo Ruiz V.

Esperamos que la meditación de este segundo domingo después de Epifanía les reporte innumerables bienes espirituales. 

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Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruíz: 1980 Filosofía y latín en el Seminario Ntra. Señora Corredentora de Buenos Aires; 1986 Teología, Francés en Suiza; 1988 Ordenación sacerdotal, Seminario San Pío X, Suiza; 1988 Primer apostolado de parroquia en San Nicolás du Chardonnet, París, Francia; 1988-1990 Misión Parroquial en Mexico; 1991 - 2000 Madrid. España; 1996-2000 Exorcista "Ad Actum" en Valencia; 2000 - 2001 Parroquia en Wausau, Wisconsin, EEUU; 2000-2001 Capellán Hermanas del Corazón Real de Jesús. María Alm, Austria; 2002 - 2006 Capellán de convento Hermanas De La Presentación, Iowa, EEUU; 2006 - 2018 Casa De Retiros San José. Madrid, España.