Los hospitalarios de Lourdes-Entrevista

¿Conocen el trabajo de los hospitalarios de Lourdes? Rosa Jordana nos trae una entrevista a una hospitalaria que nos hará conocer en profundidad el trabajo que allí se realiza. 

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Al final del artículo, tienen un índice con todos los artículos de Rosa Jordana

Entrevista a Antonia Martín Garrido, por Rosa Jordana.

Los hospitalarios de Lourdes no son simples voluntarios. Son personas con un compromiso hacia la Santísima Virgen a través de la Hospitalidad de referencia y están especializados en una tarea concreta.

los hospitalarios de Lourdes-Marchando ReligiónAsí, hay hospitalarios que cumplen su servicio en la Gruta, otros en los Accueils (residencias medicalizadas donde se alojan los enfermos) ya sea en limpieza, en atención sanitaria, en dar la comida, en transportar enfermos, otros en la organización para participar en los actos de culto del Santuario (procesiones, Misa internacional…), otros en las piscinas, etc.

Tienen una estructura jerárquica para optimizar el funcionamiento de la peregrinación. Además, muchos de ellos realizan un “stage” que es un periodo de estancia en Lourdes llevando a cabo la misma función que con su Hospitalidad durante la peregrinación, pero esta vez al servicio del Santuario.

Antonia Martín Garrido es una hospitalaria de la Hospitalidad de Lourdes de Lleida. Realiza su servicio en las piscinas de Lourdes. Me une a ella una gran amistad y el amor a Lourdes. Decidí entrevistarla desde el momento en que se me planteó escribir estos artículos puesto que creo que puede explicarnos muchas cosas de aquellas que, habitualmente, pasan desapercibidas, -como tiene que ser cuando todo funciona bien-.

¿Cómo conociste Lourdes?

Fui a Lourdes por primera vez con mi marido, en un fin de semana y, como nos ocurre a muchos, me quedé con ganas de volver. En nuestro segundo viaje fuimos con unos amigos y en el hotel conocí a una hospitalaria de Lleida que servía en las piscinas. Me llamó mucho la atención y pensé en piscinas normales y, como yo no sé nadar, me dio reparo. Ella me aclaró que no se trataba de eso. Al año siguiente volví con mi hija, en una peregrinación que tuvo lugar en el mes de mayo. Ella está aquejada de acondroplasia y esto era antes de su penúltima operación.

La idea de las “piscinas” no se me había ido de la cabeza y quería bañarme con mi hija. Fuimos emocionadas ya. Entramos en las piscinas y en la sala de espera había una señora en camilla. Me impactó ver el cariño con que la trataban y vi cómo funcionaba aquello. Entonces entramos mi hija y yo y vi cómo la bañaban a ella y luego a mí. Salimos las dos llorando, profundamente emocionadas, sintiendo mucha paz y como si estuviéramos flotando.

Y entre lo vivido ese día, más lo que había visto, más lo que yo sentía, no podía dejar de pensar en ello y estuve desde mayo a noviembre pensando obsesivamente en lo que había pasado ese día y sabiendo que mi sitio estaba allí. No sabía nada, ni si era necesario ser enfermera o no, ni nada. Y soy muy aprensiva. Pero, aún así, sentía que tenía que estar allí. Era como si una voz me dijera “Tú tienes que estar aquí”.

¿Cómo conseguiste ser hospitalaria de piscinas?

Desde mayo le estaba dando vueltas y en noviembre decidí escribir a la Hospitalidad de Lourdes de Lérida y les comuniqué mi deseo de servir en piscinas. Era un deseo interior muy fuerte. Les dije que no era enfermera pero que tenía una hija que había padecido muchas intervenciones quirúrgicas y había pasado temporadas en silla de ruedas. Normalmente a las personas que van el primer año como voluntarios, les asignan el llevar sillas de ruedas, pero yo no tuve que pasar por ello puesto que les había explicado lo de mi hija.

Ellos me dijeron que la competencia sobre los voluntarios de las piscinas es del Santuario directamente y que me propondrían a través de alguien que fuera a hacer el stage. Así fue como me apuntaron como candidata y a la siguiente peregrinación de la Hospitalidad de Lourdes de Lérida -la de 2010- me aceptaron.

¿Y cómo fue la experiencia?

El primer día me hicieron observar solamente. Hay personas que van a bañarse y no se valen por sí mismas. Había que aprender a manejar a estas personas de forma que no las pudiera lastimar. Por la mañana sólo aprendí. Por la tarde ya me dejaron hacer algo para probar. Y el día siguiente empecé.

¿Cómo es el servicio en las piscinas?

En primer lugar, quiero aclarar que no se trata de piscinas sino de una “bañeras” talladas en piedra y que reciben agua canalizada directamente desde la Gruta. Como se ha popularizado el nombre de piscinas, hay gente que llega allí dispuesta a ponerse su bañador y sus chanclas. Y no. En las piscinas se entra desnudo y con el cuerpo cubierto con una sábana ya mojada en el agua de la piscina. Hay quien puede prepararse solo y hay quien necesita ayuda y allí estamos nosotras.

¿Cómo empieza vuestro servicio?

A las ocho de la mañana entramos las voluntarias en silencio, nos sentamos en los bancos o en las sillas del “plateau” para facilitar el posterior recuento a las responsables. Nos distribuyen por las diferentes piscinas según cuántos seamos.

Según llegamos empezamos a rezar el Rosario hasta que suena una campana que señala el inicio del servicio. Entonces entran las directoras, nos asignan a una de ellas para que en cada piscina esté ella y dos hospitalarias, como mínimo. Entonces se vuelve a rezar el Rosario todos juntos. Después cantamos el Salve Regina y seguimos con las letanías a San Miguel y a san Benito y luego a Santa Bernadette y a la Virgen de Lourdes.

Acto seguido, besamos el suelo en señal de humildad y por la conversión de los pecadores. Repetimos los mismos gestos que hizo Bernadette. Una vez acabado este ritual, la directora nos da las instrucciones: Debemos estar siempre sonrientes y amables.

No debemos llorar, aunque veamos a gente muy emocionada -que la vemos- sino hacer que se sientan tranquilos y acompañados. También nos recuerdan que no debemos correr a la hora de hacer el baño porque, para las personas que se bañan, es un momento muy importante, porque han venido de muy lejos o con muchas dificultades y porque han esperado mucho ese momento.

Por eso no deben verse tratados con prisas. El baño es un momento que debe vivirse con fe y concentración y nosotras debemos contribuir a ello.

¿Cómo es un baño en las piscinas de Lourdes?

Las personas que no se valen por sí mismas y que van en camillas o en sillas de ruedas, son trasladados a las piscinas por los hospitalarios que les ha asignado su hospitalidad. Los llevan desde el “accueil” hasta el “plateau” de las piscinas -viene a ser una sala común de espera, diferente para hombres y mujeres-, allí se hacen cargo los “brancadiers”, quienes los distribuyen por las salas. Yo, obviamente, estoy en una sala de mujeres.

Los enfermos impedidos tienen el privilegio de no tenerse que esperar y, en cuanto llegan, son atendidos pasando por delante de todos los demás. En ese momento nos hacemos cargo nosotras y las preparamos para el baño. Con mucho cuidado las desvestimos y les ponemos en el plástico con asideras en el que la vamos a sumergir -una hospitalaria sujeta el plástico por la derecha y otra por la izquierda- y la sábana por encima.

Antes de entrar en la piscina se les da una imagen de la Virgen de Lourdes. Paran todas las hospitalarias de esa sala, se van al lado de la enferma y se reza un Avemaría, después se le sumerge mientras se reza otra Avemaría, seguida de la jaculatoria “Nuestra Señora de Lourdes, rogad por nosotros”. Después de cada baño nos ponemos ante la imagen de la Virgen de Lourdes que preside cada piscina y se dice: “Nuestra Señora de Lourdes, rogad por nosotros”, “Santa Bernardita, rogad por nosotros” y “Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a vos”. Esto se hace en el idioma de la persona a la que bañamos.

Se la vuelve a la camilla se le pone una manta encima para que no coja frió, pero nunca se seca a la enferma. Luego se la vuelve a vestir.

Mucha gente que se vale por sí misma intenta secarse, pero se le dice que no. Porque aquella agua hace bien. Es como volver a bautizarse. Es muy espiritual. La gente que no lo ha vivido se sorprende mucho porque generalmente se esperan otra cosa. Va muy rápido, pero es muy intenso espiritualmente.

En las piscinas todos somos iguales, enfermos, o sanos (hay mucha gente que no está enferma que se baña), ricos o pobres: todos entramos desnudos y salimos desnudos.

¿Puede haber alguien que esté tan inmovilizado que no pueda bañarse, aunque lo desee?

Hay personas que, o bien porque no es conveniente moverlas o porque es completamente imposible hacerlo, se les saca la ropa en la misma camilla o silla de ruedas y se les pone una sábana encima y se les hace una “loción” que consiste en empapar cuidadosamente la sábana con agua. Se le da también la imagen de la Virgen de Lourdes y re rezan las mismas oraciones. Pero son casos muy extremos.

¿Cómo acaba el servicio?

Cuando acabamos, se recogen las capas. Nos juntamos, dándonos las manos y volvemos a rezar. Después la directora evalúa el servicio y nos dice lo que hemos hecho bien o si ha habido algo mejorable y que se deba corregir.

¿Quieres decir algo a la gente que no conoce Lourdes o, conociéndolo, no conoce las piscinas?

Recomiendo a todos que vayan a piscinas. Ya no sólo para el enfermo. Para cualquiera. El baño es una experiencia muy emocionante. Yo lo he vivido desde los dos lados y bañarme fue para mí un regalo de una potencia espiritual inigualable. Es una vivencia muy recomendable puesto que se tienen sentimientos muy intensos de paz, tranquilidad y fuerza en un grado que no he vivido en ninguna otra ocasión.

Y como hospitalaria es extremadamente gratificante acompañar a las personas en ese momento tan importante. Cuando la gente sale y te da las gracias llorando… es muy emocionante. Me quedo siempre con la última cara de la gente y las recuerdo todo el año.

En piscinas oyes orar a la gente de fuera, a gente dentro, mientras esperan, oramos los que estamos en la piscina con la persona… ¡es tanta la emoción! Se viven percepciones espirituales muy intensas.

Estoy convencida que allí está la presencia de la Virgen. Se trata de un lugar santo, donde se hace lo que la Santísima Virgen mandó hacer a Bernadette y se está rodeado de tanta gente orando que la sensación es inexplicable. No es sorprendente que se produzcan milagros allí.

¿Quieres explicarnos algo más?

Después de las últimas inundaciones, y sólo por la tarde, entramos los hospitalarios de Piscinas y después de rezar, cantamos Salve Regina. Luego salimos al “plateau” y allí fuera nos encontramos con los hospitalarios -hombres y mujeres- que llevan a los enfermos, los mismos enfermos, los sacerdotes, y juntos rezamos el Padrenuestro, se ruega por los enfermos y por la conversión de los pecadores y, al final se canta el Salve Regina y volvemos a entrar para empezar el servicio.

……

Nos falta tiempo para explicarlo con más detalles y no sé si he conseguido transmitir todo el amor que desprende Antonia al hablar de su servicio en las piscinas. En todo caso, sólo puedo decir, con ella, que, si van a Lourdes, no dejen de ir a bañarse. Vivirán lo explicado en propia persona, rememorarán la liberación bautismal simbólicamente y seguro que saldrán transformados. Nadie les podrá quitar la alegría.

Pero hay que volver a 1858… Faltan aún muchas apariciones importantísimas por explicar. La Santísima Virgen tienen aún muchas cosas que decir.

Rosa Jornada

No se pierda ninguno de los artículos de Rosa, aquí tienen el índice para que puedan leer la historia de Lourdes desde el principio

  1. ¿Por qué Lourdes? 
  2. El siglo de María
  3. Bernadette Soubirous, ¿quién es? 
  4. ¿Cómo era Bernadette?
  5. Primera aparición de Nuestra Señora de Lourdes
  6. Segunda aparición de Nuestra Señora de Lourdes 
  7. Tercera aparición: La Virgen habla por primera vez 
  8. Cuarta y quinta aparición en Lourdes 
  9. Sexta aparición en Lourdes
  10. Primer interrogatorio a Bernadette 
  11. Séptima aparición en Lourdes
  12. Penitencia, penitencia 
  13. 9ª aparición: La fuente 
  14. 10ª aparición en Lourdes 
  15. Undécima y duodécima aparición en Lourdes 
  16. Primeros milagros en Lourdes 
  17. Los hospitalarios de Lourdes: entrevista 

Si les ha gustado este artículo de Rosa Jordana sobre los hospitalarios de Lourdes, les invitamos a quedarse en nuestra página y a recorrer nuestras distintas secciones: Misa Tradicional, Arte, Historia de la Iglesia, Nuestras firmas…

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Rosa Jordana

Rosa Jordana

Rosa Jordana: Licenciada en Ciencias de la Educación. He trabajado con niños y para niños. Mi pasión es Lourdes, donde peregriné por primera vez con diez años y no he dejado de hacerlo. Mi ilusión es que peregrinemos allí, Vds. y yo juntos cuando nos encontremos en estas líneas. Nos espera la Santísima Virgen