Las bodas de Caná

En nuestra sección de espiritualidad pueden seguir las meditaciones que nos propone el Rev. D. Vicente Ramón Escandell Abad:  “MISTERIOS DE LA VIDA DE CRISTO“,  en las que partiendo del relato Evangélico, profundizamos en la vida del Señor. Hoy: “Las bodas de Caná”

MISTERIOS DE LA VIDA DE CRISTO

Las Bodas de Caná

Relato evangelico (Jn 2, 1-11)

A los tres días, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.

Las bodas de Caná-Marchando ReligiónFaltó el vino, y la madre de Jesús le dice: «No tienen vino». Jesús le dice: «Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo? Todavía no ha llegado mi hora». Su madre dice a los sirvientes: «Haced lo que él os diga».

Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dice: «Llenad las tinajas de agua». Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dice: «Sacad ahora y llevadlo al mayordomo». Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llama al esposo y le dijo: «Todo el mundo pone primero el vino bueno, y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora».

Este fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná de Galilea; así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.

Después bajó a Cafarnaún con su madre y sus hermanos y sus discípulos, pero no se quedaron allí muchos días.

 

Comentario al Evangelio

 Nazaret, el Jordán y Caná son los escenarios de la Epifanía del Señor. En ellos Jesús se revela como el Salvador de los gentiles, el Ungido del Señor y el Profeta. En ellos Jesús empieza a desvelar el misterio de su persona y de su misión, siguiendo la voluntad del Padre, pero también la de aquellos que le rodean. En Caná es su madre, María, la que le impulsa a darse a conocer, a manifestar su poder, a adelantar su Hora. Ella lo ha acompañado desde Belén hasta Caná, lo ha guiado en sus años de ocultamiento, junto a su esposo José, preparándolo para su vida pública.

Ahora, cuando sale a la luz, lo hace de la mano de su madre, y lo hace en la sencillez y familiaridad de una fiesta, de una boda, rodeado de familiares, amigos y discípulos. María desaparece entonces hasta que llegue de nuevo su hora, que es la misma de su Hijo.

Juan sitúa, de esta manera, a María, la “mujer”, en el inicio (Caná) y la conclusión (el Calvario) del ministerio de Jesús, presentándola como la fiel compañera del Redentor que, en la oscuridad o en la luz, sigue fielmente a su Hijo y Señor, colaborando discreta, pero efectivamente, en su obra salvadora.

Reflexión

Dios Padre te dio a Cristo por María para tu curación; pues, no quiso que tuviéramos nada sin que pasara por manos de María[1] nos recuerda san Bernardo de Claraval.

Iniciamos un tiempo litúrgico nuevo, que media entre la Navidad y la Cuaresma, un tiempo en el que profundizaremos en la vida pública de Jesús, y en el misterio que se va revelando en ella. Un tiempo que se inicia, paradójicamente, de la mano de María a través de la lectura del Evangelio de este Domingo. María sigue acompañándonos en este tiempo, porque ella está presente, aunque de modo oculto, en la vida pública de Jesús.

Ella acompaño espiritualmente a su Hijo a lo largo de su ministerio por Galilea, escuchando las noticias de sus milagros y meditando el contenido de sus discursos.

Supo, desde el inicio de su vida pública, que su lugar era el silencio, la discreción y la contemplación, a la espera de su propia Hora en la culminación del misterio redentor de su Hijo. Del mismo modo, silenciosa y discretamente, María acompaña a la Esposa de su Hijo, la Iglesia, en este tiempo previo a su Segunda Venida, esperando ese momento para manifestarse gloriosa con su Hijo.

María acompaña ahora a la Iglesia, y a nosotros sus hijos, con su intercesión maternal, que se realiza, como en el ministerio publico de su Hijo, de modo discreto y silencioso, sin espectacularidad, más propia esta del actuar humano que del divino. En el silencio de la eternidad, María intercede por nosotros para que seamos verdaderamente hijos de Dios, para que vivamos auténticamente nuestra fe con sus exigencias y sus sacrificios, en medio de un mundo cada vez más apartado de Dios. Y Él, que nada niega a los sencillos de corazón, escucha a la Madre de su Hijo, a su Hija amada y Esposa del Espíritu Santo, y le concede aquello que solicita por todos y cada uno de nosotros, que elevamos suplicantes nuestras voces a la Nueva Eva.

María está ahí, como en Caná, intercediendo, sin estruendo, sin ruido, pero maternalmente por nosotros.

Testimonio de los Santos Padres

San Ignacio de Antioquia (+ c. 100)

 Y en cuanto a vuestro colegio presbiteral, digno de Dios y del nombre que lleva, está armonizado con vuestro obispo como las cuerdas de una lira. Este vuestro acuerdo y concordia en el amor es como un himno a Jesucristo (…) Si tanta fuerza tiene la oracion de cada uno en particular, ¿cuánto más la que se hace presidida por el obispo y en union con toda la Iglesia?

Carta a los Efesios, cap. 2-2-5,2

Oración

Señor y Dios Nuestro, que pusiste tus ojos en la Hija de Sion, la siempre Virgen María, atiende nuestra suplicas que ella te presenta diariamente; que, su humildad y discreción, suplan nuestro orgullo, y nos concedas, por su intercesión, aquello que te pedimos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

 

[1] Sermón III de la Vigilia de Navidad

D. Vicente Ramón Escandell, pbro.

Esperamos que hayan disfrutado con esta meditación: “las bodas de Caná”. Les invitamos a quedarse en nuestra página y a recorrer nuestras distintas secciones: Misa Tradicional, Arte, Historia de la Iglesia, Nuestras firmas…

 

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Rev. D. Vicente Ramon Escandell

Rev. D. Vicente Ramon Escandell

Rev. D. Vicente Ramón Escandell Abad: Nacido en 1978 y ordenado sacerdote en el año 2014, es Licenciado y Doctor en Historia; Diplomado en Ciencias Religiosas y Bachiller en Teología. Especializado en Historia Moderna, es autor de una tesis doctoral sobre la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús en la Edad Moderna