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Fiesta de la Sagrada Familia

Evangelio. Fiesta de la Sagrada Familia. Santa Misa Tradicional.

Primer Domingo después de Epifanía. Fiesta de la Sagrada Familia

Evangelio según San Lucas, II, 42

 

“Cuando tuvo doce años, subieron, según la costumbre de la fiesta; mas a su regreso, cumplidos los días, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que sus padres lo advirtiesen.  Pensando que Él estaba en la caravana, hicieron una jornada de camino, y lo buscaron entre los parientes y conocidos.  Como no lo hallaron, se volvieron a Jerusalén en su busca. Y, al cabo de tres días lo encontraron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos e interrogándolos;  y todos los que lo oían, estaban estupefactos de su inteligencia y de sus respuestas.

Al verlo (sus padres) quedaron admirados y le dijo su madre: “Hijo, ¿por qué has hecho así con nosotros? Tu padre y yo, te estábamos buscando con angustia”.

Les respondió: “¿Cómo es que me buscabais? ¿No sabíais que conviene que Yo esté en lo de mi Padre?” Pero ellos no comprendieron las palabras que les habló. Y bajó con ellos y volvió a Nazaret, y estaba sometido a ellos, su madre conservaba todas estas palabras (repasándolas) en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría, como en estatura, y en favor ante Dios y ante los hombres.”

Fiesta de la Sagrada Familia. Meditación

La fiesta de la Sagrada Familia tiene una especial importancia en estos tiempos y en los en los últimos siglos, se quiere destruir a la familia y sobre todo a la cristiana.

El Papa Pío XI nos decía sobre la familia y el Rosario: “No existe problema social, político o familiar que no se pueda remediar con el rezo del Santo Rosario.” “La familia que rece unida siempre permanecerá unida.”

El término “familia” proviene del griego y significa en su sentido original PEQUEÑA SOCIEDAD.

Tanto Santo Tomás de Aquino como los filósofos clásicos reconocen que son necesarios cuatro elementos para que exista una perfecta sociedad:

1- Un fin común.

2- Una cabeza o líder que modera y gobierna.

3- Medios o normas comunes.

4- Pluralidad de miembros.

Un fin común o un ideal para seguir es necesario ya que este es el que ilumina al que dirige a los miembros para indicarles y ayudarles a ir por un camino determinado que nos garantiza llegar a la finalidad propuesta por el ideal. Por lo mismo es imprescindible un ideal familiar un fin que les alienta a seguir adelante a pesar de las dificultades y ayudarse mutuamente para poder conseguir el fin supremo.

Para una familia cristiana es la Adoración de Dios y la salvación de sus almas, según San Ignacio de Loyola en sus Ejercicios Espirituales en consonancia con la teología católica: “Adorar, amar y servir a Dios y mediante ello salvar nuestra alma.”

Una cabeza o un líder que hace de guía para así poder garantizar que se está orientado y se está caminando hacia el fin propuesto de esa pequeña o grande sociedad. Una sociedad o familia sin una cabeza o líder que le guíe, es como una orquesta sin director o como un un navío sin capitán en medio de los océanos y de las tormentas. Aquí una vez más Santo Tomás de Aquino nos confirma la necesidad de una cabeza que gobierne y no varias: “El gobierno de una persona lleva hacia un sólo fin, hacia la unidad. Mientras que el gobierno de varias personas o varias cabezas lleva hacia la división, hacia la confusión.”

Una pequeña sociedad o familia necesita leyes comunes o normas porque ellas son las que garantizan que se está yendo por los caminos que nos llevan a hacia ese fin supremo o ideal. Esas leyes o normas familiares deben ser alcanzables a todos los miembros, es decir que cualquiera de los miembros pueda tener la capacidad de cumplirlas y guardarlas sin grave incómodo.

Finalmente para que haya verdaderamente una sociedad o familia se requiere un mínimo de miembros puesto que si hubiese menos de dos miembros entonces no habría necesidad de legislar ni de proponer normas comunes siendo que un solo miembro puede por si mismo valerse para seguir un ideal o un fin particular.

En la Sagrada Familia se cumplieron todas estas condiciones, era una verdadera y perfecta, aunque pequeña sociedad. Su fin, ante todo el servicio la gloria de Dios el cumplimiento de sus mandamientos.

Sí una familia no tiene ideales no tiene un Dios que le promete recompensas y una gloria eterna en la otra vida, si no tiene un objetivo que seguir en su vida terrenal entonces esa familia o pequeña sociedad perderá el rumbo, se entregarán a cualquier tipo de creencia, a todo tipo de desorden o de vicios puesto que no hay ningún ideal que les ilumine cómo nos lo decía ya el Santo Cura de Ars: “Quitadle al pueblo la creencia en Dios y entonces empezarán a adorar a las bestias.”

Uno de los diversos motivos de la destrucción de las familias en la susodicha sociedad moderna es la falta te ideales, la falta de Dios, la falta de fe, a causa de que faltan de los diez mandamientos.

San José en la Sagrada Familia ha sido el custodio y el guía encargado de cuidar y guiar a esta familia para el cumplimiento de sus fines según la voluntad de Dios. Ha sido la cabeza y el líder para cumplir una visión encomendada por el cielo y la cumplió hasta que llegó la edad y el tiempo en el cual Jesucristo se convirtió entonces en su maestro y en su guía; porque llegó el momento de cumplir su misión, ser el maestro y Salvador de toda la humanidad.

¿Por qué Jesucristo necesitó de un padre y de una madre siendo que él era divino y que todo lo sabía?

San Gregorio Papa, nos da las razones por las cuales la divina Providencia así lo quiso: “Para qué la Virgen y Jesús tuviesen un custodio, para que en la huida a Egipto tuviesen un protector y guardián, para que habiendo un matrimonio ante los ojos de los hombres la Virgen no fuese acusada de adulterio y finalmente para que la concepción del Verbo quedase oculta ante los ojos del maligno.”

También la Sagrada Familia a pesar de tener el privilegio de vivir con el Mesías, de custodiar al que rige a todo el universo, de alimentar al que todo lo provee; ellos también guardaban y respetaban unas normas de comportamiento como una familia ejemplar. Guardaban un orden, un respeto entre ellos, rezaban juntos, iban al templo juntos, cumplían con las leyes y normas de la fe y la religión, es decir, han dado gran ejemplo de cómo guardar las leyes comunes que custodian la unidad de la familia y aquellas que Dios nos ha dado para la salvación de todos.

Ellos eran miembros suficientes, es decir una pequeña familia, una sociedad porque tenía al menos tres miembros.

El cumplimiento de la voluntad de Dios, de un fin común, de sus santas leyes y de unas normas familiares. Ello les organizó como una perfecta y pequeña sociedad es decir una verdadera familia en el sentido original griego de la palabra.

Sabemos bien que ser creyentes no es suficiente, si no hay un orden en la familia, unas reglas o leyes comunes para todos, se generaliza el desorden y el caos, la falta de respeto y la división.

El engañoso principio de las sociedades modernas sin Dios, sin orden y sin normas qué dice: “Que cada quién piense lo que quiera, haga lo que quiera y viva como quiera…”, ha sido una de las mayores causas por las cuales las familias modernas son tan frágiles y se destruyen apenas en cuestión de dos o tres años, uno de los motivos por los cuales muchos hijos fracasan en sus estudios, en su vida profesional y familiar, es porque nunca se les dio una creencia, un ideal, una norma, una ley que respetar; y finalmente al no saber respetar ni siquiera a sus padres ni a su propia familia, destruyen su propio futuro: nadie les respeta a ellos tampoco, nadie confía en ellos ya que denotan ser personas sin principios ni moralidad, nadie quiere ofrecerles ayuda ni trabajo porque los ven indisciplinados, desordenados y anarquistas.

En una familia dónde no existe el respeto de Dios ni de los padres no habrá respeto por nadie.

Maldito el hijo que se avergüence de sus propios padres.” Deuteronomio, XXVII, 16.

Pero a pesar de nuestros errores familiares y personales existe la misericordia de Dios, existe la redención, qué significa, que a pesar de nuestra debilidad, ignorancia y culpabilidad, podemos corregir, podemos volver al camino correcto, podemos aún salvar nuestras almas y a nuestras familias; pero para ello habrá que respetar unas normas dadas por el mismo Dios, especialmente los sacramentos, la oración y la consecuente corrección de nuestras vidas.

He visto durante treinta años de experiencia parroquial, familias a punto de destruirse; pero que gracias al haber encontrado a Dios, sus vidas se volvieron totalmente diferentes. He visto familias a punto de destruirse y cuando descubrieron la oración, cuando se tomaron el Santo Rosario en serio, lo recitaron diariamente; aunque les costó mucho, aunque les daba vergüenza humana, todo cambio, se calmó la crispación, se acabó la división, desapareció la desconfianza, pero sobre todo, descubrieron lo que es la verdadera caridad.

También he tenido casos de familias que “se consideraban católicas” y que gracias a una oración seria, se dieron cuenta que realmente vivían cómo paganos e incluso peor que un protestante, sin leyes, sin normas ni límites… y gracias la oración del santo Rosario se iluminaron sus vidas dándose cuenta del engaño en que vivían.

La fiesta de la Sagrada Familia ha sido instaurada para que sea modelo de nuestras vidas familiares y la base de ello es la caridad y la humildad como pilares de nuestra vida diaria. Es por ello que el Evangelio de hoy concluye con ese ejemplo de humildad del niño Jesús: LES ESTABA SOMETIDO. “Y descendió con ellos a Nazaret y les estaba sujeto.” San Lucas, II, 51.

A estas palabras San Bernardo Abad, nos comenta en su Homilía Missus est:

“Y les estaba sujeto, ¿Quién a quienes? Dios a los hombres; precisamente al Dios al cual están sujetos los ángeles, al cual le obedecen las potestades de los cielos; Él estaba sujeto a María y no sólo a ella sino también a San José a causa de María…”…Por lo tanto ¡deberías avergonzarte hombre soberbio ya que eres sólo polvo! Pues Dios se humilla¡” ¡Y a ti te encanta alabarte a ti mismo! Él se somete a los hombres y a ti te encanta dominarlos, darles órdenes ¿¡como si fueras su creador !?

“Erubesce superbe homo, Deus se humiliat et tu te exaltas? “Avergüénzate hombre soberbio; Dios se humilla y tú te exaltas a ti mismo?“ San Bernardo+

Oh Jesús, haz nuestro corazón semejante al vuestro: manso y humilde.

Ave María +

Padre Ricardo Ruiz V.

Para consultas espirituales sobre la homilía (únicamente) pueden dirigirse al Padre Ricardo a través del siguiente correo electrónico: edisanjo2016@gmail.com

Pueden seguir la Santa Misa desde el canal del Padre Ricardo Ruiz, así como distintas meditaciones: Iberia Traditionalis

Esperamos que la meditación en la Fiesta de la Sagrada Familia les ayude a crecer en su vida espiritual

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