Domingo de Epifanía

Evangelio del Domingo. Santa Misa Tradicional.

Domingo de Epifanía.

La Epifanía de Nuestro Señor Jesucristo.

Evangelio según San Mateo, II, 1.

La Adoración al Niño Jesús de los Reyes Magos.

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“Cuando hubo nacido Jesús en Betlehem de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos del Oriente llegaron a Jerusalén, y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo”. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó y con él toda Jerusalén. Y convocando a todos los principales sacerdotes y a los escribas del pueblo, se informó de ellos dónde debía nacer el Cristo. Ellos le dijeron: “En Betlehem de Judea, porque así está escrito por el profeta:

“Y tú Betlehem (del) país de Judá, no eres de ninguna manera la menor entre las principales (ciudades) de Judá, porque de ti saldrá el caudillo que apacentará a Israel mi pueblo”.

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos y se informó exactamente de ellos acerca del tiempo en que la estrella había aparecido. Después los envió a Betlehem diciéndoles: “Id y buscad cuidadosamente al niño; y cuando lo hayáis encontrado, hacédmelo saber, para que vaya yo también a adorarlo”. Con estas palabras del rey, se pusieron en marcha, y he aquí que la estrella, que habían visto en el Oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando se detuvo encima del lugar donde estaba el niño.

Al ver de nuevo la estrella experimentaron un gozo muy grande. Entraron en la casa y vieron al niño con María su madre. Entonces, prosternándose lo adoraron; luego abrieron sus tesoros y le ofrecieron sus dones: oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños que no volvieran a Herodes, regresaron a su país por otro camino.”

 

Unos reyes que no eran de Israel ni tenían la fe de Moisés, vienen a adorar y creen porque les ha sido dada una señal: una estrella en el oriente.

Domingo de Epifanía-Marchando ReligiónEs decir, son gentiles para el pueblo hebreo. En el lenguaje contemporáneo es como decir “unos no católicos han venido a adorar al Mesías.” Por lo cual significa también para nuestros tiempos y para muchos que se consideran católicos y no tienen tiempo de adorar ni de practicar su fe con mediana seriedad, porque no hay convencimiento profundo en sus inteligencias.

“Hay algunos ateos y agnósticos que están más cerca de Dios; que aquellos católicos que van a misa solo por rutina…”
Benedicto XVI.

Es una de las razones por las cuales Herodes se turba y se escandaliza, al oír de los Reyes magos que ha nacido un niño que él interpreta ‘Ha venido a robarme mi reino’. Si Herodes hubiese sido un creyente sincero, si hubiese tenido la conciencia tranquila, si no hubiese sido una autoridad corrupta; no habría temido el nacimiento del Redentor.

Por ello canta el himno gregoriano para la fiesta de Epifanía:

“Crudelis Herodes, Deum
Regem venire quid times?
Non eripit mortalia,
Qui regna dat caelestia.”

“Oh, cruel Herodes, por qué
Temes la venida del Dios Rey?
Pues el que viene a traernos cosas celestiales,
¡ No roba las posesiones de los mortales !”

La corrupción de Herodes era tal que todo el pueblo también se turbó, porque sabían que su furia la podían pagar ellos. La crueldad de la familia Herodes, que fueron varios, una triste y servil ‘dinastía’ bajo la autoridad de los romanos en esos tiempos, cuenta como este Herodes de turno cuando se dio cuenta de que moriría irremediablemente, dejó en su testamento la orden de ejecutar a toda su familia más cercana el mismo día de su fallecimiento; para evitarles así la alegría de su muerte.

Es por ello que con gran hipocresía ruega a los Reyes Magos le comuniquen donde se encuentra aquel Niño, para así él también “venir a adorarle”. Sus intenciones eran en realidad criminales, el mismo ángel se lo comunicó a San José en sueños:

“Vete a Egipto con María y el Niño, porque Herodes le busca para matarlo.”

Y desde entonces este suceso se repite en la historia de la cristiandad y así será hasta el final de los tiempos.

Innumerables veces a los primeros cristianos se les tendió trampas para poderlos denunciar y martirizar con el pretexto de algunos espías qué aducían deseos de ir a sus Misas, para supuestamente adorar a Jesucristo. Tanto en los tiempos de la revolución francesa como en las crueles persecuciones de las revoluciones comunistas en Rusia España y en otros países, se les tendían trampas a los católicos para poder denunciarlos.

Sabido es el caso de los tiempos del Papa Pío XII, quién decidió enviar cuatro obispos consagrados en secreto a Rusia y así poder administrar los sacramentos a los católicos que practicaban su fe en secreto a causa de las crueles persecuciones comunistas. Cuando los cuatro obispos atravesaron la frontera para internarse en Rusia fueron detenidos inmediatamente y encarcelados, ya se les estaba esperando, nunca se volvió a saber nada de ellos.

El Papa sabiendo que era información muy reservada sospechó de que alguien en el propio interior de la Curia, daba información a los servicios secretos de Rusia. Ordenó una investigación también secreta en el mismo interior del Vaticano con agentes profesionales. Finalmente se descubrió un día a altas horas de la madrugada al secretario del futuro Pablo VI, en ese momento arzobispo, fotocopiando documentos privados y secretos para enviarlos al exterior.

Era Monseñor Alighiero Tondi, quien confesó pertenecer a los servicios secretos comunistas y estaba afiliado al partido comunista italiano. El dolor para el Papa Pío XII fue inmenso: los ‘de su propia casa’ le estaban traicionando…

Y así nos lo profetiza Jesucristo que sucederá hasta el final de los tiempos, para que estemos preparados:

“Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra sus padres, y les causarán la muerte.” (San Mateo, X, 21).

En tiempos de persecución también nosotros escucharemos los susurros de parte de desconocidos y conocidos que nos preguntarán ¿ dónde adoráis ? que nosotros también queremos ir… para así denunciarnos, no olvidemos que eso será el mismo espíritu de Herodes, que aún subsiste a través de los siglos en aquellos que no son de buena voluntad.

Es por ello que este Herodes es el “padre” y modelo de tantos que practican cultos secretos con sacrificios de niños y de sectas anticristianas que potencian el aborto a nivel mundial. Él realizó una masacre de niños numerosa ya que no fueron sólo los de la ciudad de Belén, el Evangelio afirma claramente que la orden fue de asesinar a los niños de esa ciudad y también a los de los poblados más cercanos.

A pesar de todos los inconvenientes y peligros los Reyes Magos cumplen con su misión y deber de ADORAR al Mesías niño.

Y le presentaron oro, incienso y mirra.

Le ofrecen oro por ser un atributo real. Jesucristo es verdaderamente rey, hijo de María descendiente del rey David hijo adoptivo de José también de la familia del Rey David.

Incienso, porque este elemento es un atributo desde la antigüedad exclusivo para el culto y los dioses. El incienso es un reconocimiento de la divinidad del Niño Jesús.

La mirra, un elemento utilizado desde tiempos inmemorables cómo perfume y ungüento para el cuerpo, es decir con la mirra los Reyes Magos también reconocen la humanidad del Mesías, de Dios que se ha hecho hombre.

Cada uno de estos tres elementos ofrecidos por los Reyes Magos nos están dando a cada uno de nosotros un mensaje distinto: con el oro no se trata solamente de reconocer una realeza simbólica si no también de reconocer que es realmente rey de nuestros corazones, de nuestra mente, de nuestra familia y sólo así podrá ser Rey de una sociedad auténticamente cristiana.

Recordemos que cuando el pueblo quiso hacerle rey porque les había multiplicado el pan a por miles, el huyó al desierto porque no quería ser rey de un pueblo que buscaba solo el pan y el bienestar material sino qué quería un pueblo que le buscase con el corazón y por amor de su doctrina, de sus mandamientos.

¿ De qué sirve reconocer su realeza y humanidad si no se le acepta como Dios ?

De nada sirven sus imágenes en nuestras casas, tantos crucifijos, si él no es aceptado en todos los aspectos de nuestra vida como un soberano Dios, al cual todo le pertenece y todo debe ir orientado hacia él, hacia su gloria, no hacía la nuestra propia; esto es lo que significa reconocer su divinidad en nuestras vidas con el incienso.

De nada o poco nos serviría reconocer su realeza y divinidad, si no reconocemos también su humanidad. Es un verdadero hombre-Dios. De ahí que algunas herejías que negaban que tenía una humanidad real, sino que era sólo aparente, fueron condenadas por la Iglesia. Si Jesucristo no hubiese sido verdaderamente humano no habría entonces sufrido y padecido por nosotros, por lo tanto no habría existido una redención por la salvación de nuestras almas.

Este aspecto de su ser lo confesamos públicamente cada domingo cuando recitamos juntos el Credo diciendo: “creo en Jesucristo que sufrió y padeció.”

Y la mirra también es un mensaje para recordarnos qué su humanidad debe ser algo visible y tangible en nuestras propias vidas, en nuestras familias y en nuestra sociedad. Los verdaderos místicos son personas muy humanas, ¿ por qué ? Precisamente porque aquellos qué conocen directamente a Dios en la experiencia más profunda y espiritual de sus almas, saben que Dios es más humano que los hombres. Es obvio que aquel que creo nuestra humanidad, sea miles de veces más humano que nosotros mismos. Por eso el conoce tan bien nuestra flaqueza y se apiada de nosotros con verdadera paternidad.

El oro el incienso y la mirra ofrecidas por los Reyes Magos al Niño Jesús no deben ser solo símbolos para nosotros, sino realidades qué están presentes en nuestra vida en relación con un Dios qué es rey y humano al mismo tiempo.

En una persona o familia donde existe el respeto, la reverencia, la decencia en el vestir ante la presencia de Dios que está en todas partes: hay verdadero ofrecimiento de oro a su majestad divina.

Donde hay piedad, oración diaria y profunda vida espiritual: hay ofrecimiento de incienso a su divinidad.

Donde hay humanidad misericordia y compasión con las debilidades y errores de la familia y con los necesitados: hay ofrecimiento de mirra a Dios.

Ofrezcamosle a Dios el primer minuto y momento de nuestro día al amanecer, nuestras oraciones en estado consciente para que nuestra generosidad le dé lo mejor. Dejar la oración para el último momento de día cuando nuestra mente y cuerpo ya están demasiado cansados, no es tratar a Dios con ofrecimientos de oro; como Caín que le daba a Dios de las obras de lo que ya no necesitaba, de lo que le sobraba y por ello fue reprobado.

Al ser Dios, Rey y hombre merece que le ofrezcamos los mejores dones de nuestras vidas: incienso con nuestra oración, oro dejándole reinar en nuestra familia y mirra con una sincera y profunda veneración.

Ave María

P. Ricardo Ruiz V.

Esperamos que la meditación de este domingo de Epifanía les reporte innumerables bienes espirituales. 

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Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruíz: 1980 Filosofía y latín en el Seminario Ntra. Señora Corredentora de Buenos Aires; 1986 Teología, Francés en Suiza; 1988 Ordenación sacerdotal, Seminario San Pío X, Suiza; 1988 Primer apostolado de parroquia en San Nicolás du Chardonnet, París, Francia; 1988-1990 Misión Parroquial en Mexico; 1991 - 2000 Madrid. España; 1996-2000 Exorcista "Ad Actum" en Valencia; 2000 - 2001 Parroquia en Wausau, Wisconsin, EEUU; 2000-2001 Capellán Hermanas del Corazón Real de Jesús. María Alm, Austria; 2002 - 2006 Capellán de convento Hermanas De La Presentación, Iowa, EEUU; 2006 - 2018 Casa De Retiros San José. Madrid, España.