III Domingo Adviento

Evangelio del Domingo. Santa Misa Tradicional.

III Domingo Adviento: Meditación del  Evangelio por el Padre Ricardo Ruiz.

Evangelio según San Juan, I, 19.

“Y he aquí el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron a él, desde Jerusalén, sacerdotes y levitas para preguntarle: “¿Quién eres tú?”. Él confesó y no negó; y confesó: “Yo no soy el Cristo”. Le preguntaron: “¿Entonces qué?¿Eres tú Elías?” Dijo: “No lo soy”. “¿Eres el Profeta?” Respondió: “No”. Le dijeron entonces: “¿Quién eres tú? para que demos una respuesta a los que nos han enviado. ¿Qué dices de ti mismo?” Él dijo: “Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías”.

Había también enviados de entre los fariseos. Ellos le preguntaron: “¿Por qué, pues, bautizas, si no eres ni el Cristo, ni Elías, ni el Profeta?” Juan les respondió: “Yo, por mi parte, bautizo con agua; pero en medio de vosotros está uno que vosotros no conocéis, que viene después de mí, y al cual yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia”. Esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba. “

 

En este tercer domingo de Adviento tradicionalmente conocido como el domingo de Gaudete, un domingo como el Letare, del tiempo de Cuaresma, ya que es un pequeño descanso ante la penitencia que nos prepara para ambas fiestas, el Evangelio viene a ser la continuación del domingo segundo de Adviento.

Domingo XVII Pentecostes-Marchando ReligiónSan Juan Bautista nos va a dar a todos un gran ejemplo de humildad con la respuesta que da a los levitas sobre su persona y su misión.

“¿Tú quién eres?”, le preguntan los levitas, para que podamos dar cuenta aquellos que nos han enviado. Él responde con toda honestidad “Yo no soy el Cristo.”

Estas palabras contienen un doble mensaje espiritual para los pastores de todos los tiempos y para aquellos ellos que se consideran cristianos. Todos hemos recibido la misión de hacer conocer a Jesucristo y a la Iglesia que él fundó, cada uno en nuestra vocación específica, unos sacerdotes, otros religiosos y otros seglares. Cuando nos olvidamos de lo esencial del mensaje de Jesucristo para nuestra salvación que es la caridad, la fe y la esperanza fundados en la humildad; la religión que recibimos de Él, se convierte en algo puramente humano y Dios ya no es el centro de nuestras vidas: somos nosotros mismos, lo que significa que ya no transmitimos a Jesucristo y que reina nuestra egolatría.

He aquí “el por qué” de la respuesta de San Juan YO NO SOY EL CRISTO, él no intenta sólo hacer una distinción de personas, es algo mucho más profundo, quiere declarar públicamente que ÉL NO QUIERE QUITARLE LA GLORIA NI LA AUTORIDAD A JESUCRISTO.

Precisamente, cuando un obispo, un sacerdote o cualquier cristiano se olvida, o no practica esas tres virtudes teologales, habla sin humildad y se erige como una especie de ‘diosecillo’, habla y trata a los demás con prepotencia y lo grave, quiere ser el centro de todo y de todos.

He aquí cómo la parte humana de la Iglesia al perder la espiritualidad que dan las virtudes ¡ SE HUMANIZA DEMASIADO ! Y así San Gregorio Papa comenta al respecto:

Aquel sacerdote que no tiene caridad, hay que quitarle la autoridad para predicar.”

A menudo sucede que el obispo, el sacerdote o seglar cuando predicamos sobre la autoridad de la Iglesia, “se nos sube” el orgullo, olvidándonos el ejemplo de la respuesta de San Juan; pues sí en nuestros corazones repitiésemos con él a menudo “YO NO SOY EL CRISTO“, hablaríamos y predicaríamos con más sencillez y humildad.

Consciente de esta enorme realidad, Benedicto XVI en el Vía Crucis del Coliseo del año 2005 afirmó:

¡CUÁNTA SOBERBIA TENEMOS EN LA IGLESIA!

Cuántos fundadores vemos en la actualidad con sus movimientos religiosos “aprobados”, en los cuales Jesucristo Nuestro Señor es secundario y ellos se llevan todo el protagonismo y se alaban continuamente a sí mismos… Ya en los tiempos de San Pablo este ‘fenomeno’ era conocido y por ello el apóstol nos decía:

No es hombre de fiar aquel que se alaba a sí mismo; sino aquel que alaba a Dios.” (II,Corintios, X, 17).

Ante la insistencia de los fariseos que le interrogan, “¿Entonces qué dices de ti mismo, tú quién eres?” Y San Juan vuelve a hablar del desierto, como en el Evangelio del domingo anterior, “Yo soy la voz del que clama en el desierto, enderezad los caminos del señor.” Una vez más el hombre del desierto, el profeta apartado y marginado, “no tenía permiso para predicar”, y por ello lo hacía fuera de la ciudad y aún más humillante para un profeta, ya que era “al otro lado del Jordán”, lo más lejos posible… El discípulo no es más que el maestro y por ello sufre su destierro fuera de la sociedad, fuera de la ciudad, como lo dice San Pablo:

Era necesario que Jesucristo padeciese fuera de las murallas y de la ciudad.”

¿Y cómo se atreve un pobre hombre como el Bautista pedir a las autoridades religiosas que “DEBEN ENDEREZAR LOS CAMINOS DEL SEÑOR“? Un pobre “sin papeles” que ni siquiera existe para la iglesia de ese tiempo, que no hace parte de “la alta sociedad de la jerarquía”, que ni siquiera se viste decentemente para los fariseos ¡ ya que tapaba su cuerpo con pieles y se alimentaba con miel y langostas ! No llevaba ropas finas. ¿¡ Cómo es posible que Jesucristo diga que tal ser ES MÁS QUE UN PROFETA !? Esto desconcertaba demasiado a ‘la alta casta’ de los fariseos que tenían el poder absoluto de la religión y del Templo.

Es por ello que con gran desprecio le decían “¿Y tú quién eres y por qué bautizas si no eres ni el Cristo ni profeta ?”

Tantas veces hemos visto que estos sucesos se repiten en la historia de la Iglesia, cuántos santos fueron despreciados, castigados y calumniados por sus propios superiores…y aún no aprendemos de ella: Un San Atanasio acusado de inmoralidad con un falso testigo pagado, una Santa Juana de Arco acusada de brujería por el propio obispo, un San Juan Bosco obligado a pedir perdón de rodillas por graves faltas que nunca cometió, un Padre Pío acusado de mentiroso y de falsario por la propia jerarquía de la iglesia y un gran etcétera…

Para las autoridades religiosas San Juan Bautista era solo un charlatán y un despreciable muerto de hambre; pero Jesucristo nos dice ¡ QUE ES MÁS QUE UN PROFETA ! ¿ A quien creer, a Dios o a los hombres ? Por desgracia, es común en la plebe creer con facilidad lo que diga la autoridad humana, en lugar de juzgar por los frutos a una persona y sin precipitación, sin pasión, como sucedió con el “juicio” de Susana salvada por el profeta Daniel de las autoridades corruptas de su tiempo. (Daniel, XIII, 1).

Finalmente San Juan da la respuesta definitiva que explica la actitud de los fariseos y la de muchos católicos a través de la historia:

EN MEDIO DE VOSOTROS HAY ALGUIEN A QUIEN NO CONOCÉIS.”

Se refiere los fariseos porque a pesar de tener entre ellos AL SANTO DE LOS SANTOS, no quisieron verlo ni mucho menos reconocerlo. La tibieza y la ceguera causada por la vida corrupta les llevó al odio de su propio Redentor y hubo que crucificarlo aunque fuese inocente: “POPULE MEUS, QUID FECI TIBI; AUT IN QUO CONTRISTAVI TE!” ¿ Pueblo mío, qué es lo te he hecho; o en qué te he ofendido ?

Si la autoridad religiosa hubiese tenido un corazón limpio podría haber reconocido a su Salvador.

Pero San Juan Bautista también se dirige a nosotros, no solo a los fariseos. ¿ Cuántos nos decimos católicos o cristianos y en la vida práctica no conocemos a Jesucristo ? Un creyente sin frutos, es decir sin caridad y sin humildad ¿ Cómo puede presumir de conocer a Jesucristo ? : “AQUEL QUE DICE QUE AMA A DIOS, AL CUAL NO VE, PERO NO AMA A SU HERMANO AL QUE SÍ VE, ES UN MENTIROSO.” (San Juan Evangelista).

¡Y actualmente que se ha puesto “de moda” esconder los sagrarios en las iglesias, poniéndolos en pequeñas habitaciones laterales o directamente relegado a los laterales del edificio como si fuese un objeto que estorba !

¿ Cómo los fieles van a poder adorar y conocer a Jesucristo en el sagrario si les dan a entender que no es tan importante y hay que ponerle a un lado para que ‘no nos distraiga’ durante las ceremonias ?

Esta es sin duda una práctica protestante que contradice a la teología católica sobre la Adoración y el respeto a la Eucaristía.
Pero la afirmación de San Juan es aún más profética, ya que también en medio de nosotros está el Sagrario y en él Jesús Sacramentado, ¡ y aún no le conocemos ! Obispos que tienen en sus diócesis decenas o cientos de sagrarios a su disposición ¿y no tienen tiempo de pasar alguna hora de Adoración ante uno de ellos ?

Sacerdotes que tienen en sus parroquias el sagrario, visible o escondido y rara vez se les ve de rodillas ante el Sagrario…”porque no hay tiempo o, es que hay otras cosas ‘más importantes’ que hacer…” Rara vez se les ve organizar adoraciones del Santísimo Sacramento o Adoraciónes nocturnas como fue tan común durante tanto tiempo en la historia de la Iglesia. Si el obispo y el sacerdote no se ponen de rodillas ante el Sagrario DE MANERA HABITUAL, no esperemos nunca que la feligresía lo vaya a hacer también…

Objetarán algunos “que no podemos juzgar”, que posiblemente lo hagan en privado o ‘de vez en cuando’ y de carrerilla lo saludan un poco y salen corriendo.

¿ Y cómo podemos saber que lo hacen muy poco o nada que no se respeta y no se adora ya casi su presencia real en los Sagrarios ?: Pues porque poco o nada de respeto se ve ya en las iglesias y con el consentimiento de curas y obispos que no corrigen y no forman a la feligresía sobre cual debería ser su comportamiento en los templos, se habla en voz alta dentro de las iglesias, saludándose y charlando como si estuviesen en un bar, ya prácticamente NADIE hace la genuflexión al pasar frente al Sagrario, se entra en las iglesias con vestidos escotados, minifaldas, espaldas y torso descubiertos, pantalones exageradamente ajustados, lo que convierte la iglesia en un desfile provocativo constante.

¿ Se puede decir que esta clase de feligresía está consciente de la presencia de todo un Dios en el Sagrario ?

No juzgamos a nadie pero un obispo o un sacerdote que conozca y adore fervientemente todos los días a Jesucristo en el sagrario… ¡ No permitiría que traten a su Dios y maestro de tal manera !

Es imposible conocer a Dios y tratarle así al mismo tiempo. Y es por ello que esa frase de San Juan Bautista del Evangelio de hoy es más actual que nunca: “EN MEDIO DE VOSOTROS HAY ALGUIEN AL QUE NO CONOCÉIS.” ¡ Nos movemos en medio de Sagrarios y aún no le conocemos !

Con toda razón decía el Arzobispo Fulton Sheen, ya en camino de los altares:

YO GARANTIZO QUE AQUELLA PERSONA QUE PASE, POR LO MENOS, MEDIA HORA ININTERRUMPIDA CADA DIA ANTE EL SAGRARIO; ¡ SU VIDA NO VOLVERÁ A SER LA MISMA !”

San Juan Bautista, ¡Ayúdanos a no robarle el protagonismo a Jesucristo y a ser humildes!

Adorado sea el Santísimo Sacramento del Altar,
¡ Sea por siempre bendito y Adorado !

P. Ricardo Ruiz V.

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Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruíz: 1980 Filosofía y latín en el Seminario Ntra. Señora Corredentora de Buenos Aires; 1986 Teología, Francés en Suiza; 1988 Ordenación sacerdotal, Seminario San Pío X, Suiza; 1988 Primer apostolado de parroquia en San Nicolás du Chardonnet, París, Francia; 1988-1990 Misión Parroquial en Mexico; 1991 - 2000 Madrid. España; 1996-2000 Exorcista "Ad Actum" en Valencia; 2000 - 2001 Parroquia en Wausau, Wisconsin, EEUU; 2000-2001 Capellán Hermanas del Corazón Real de Jesús. María Alm, Austria; 2002 - 2006 Capellán de convento Hermanas De La Presentación, Iowa, EEUU; 2006 - 2018 Casa De Retiros San José. Madrid, España.