I domingo de Adviento

Meditación del  Evangelio por el Padre Ricardo Ruiz.

I domingo de Adviento

Evangelio de San Lucas, XXI, 25

Y habrá señales en el sol, la luna y las estrellas y, sobre la tierra, ansiedad de las naciones, a causa de la confusión por el ruido del mar y la agitación (de sus olas). Los hombres desfallecerán de espanto, a causa de la expectación de lo que ha de suceder en el mundo, porque las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces es cuando verán al Hijo del Hombre viniendo en una nube con gran poder y grande gloria. Mas cuando estas cosas comiencen a ocurrir, erguíos y levantad la cabeza, porque vuestra redención se acerca”.

LA SEÑAL DE LA HIGUERA. Y les dijo una parábola: “Mirad la higuera y los árboles todos: cuando veis que brotan, sabéis por vosotros mismos que ya se viene el verano. Así también, cuando veáis que esto acontece, conoced que el reino de Dios está próximo. En verdad, os lo digo, no pasará la generación esta hasta que todo se haya verificado. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Este domingo Jesucristo habla del final de los tiempos, acentuando más la advertencia del castigo físico y su vuelta visible entre las nubes.

El Ermitaño de la cuesta-Marchando ReligionPara algunos podría pensarse que se contradice ya que nos advierte sobre sucesos tan terribles y al mismo tiempo nos dice “Levantad las cabezas y alegraos que se acerca vuestra redención.”

No hay contradicción, porque quiere decirnos que si estamos en paz con nuestra conciencia, no habrá turbación en nuestras almas ni tristeza a pesar de acontecimientos tan terribles. “El alma del justo no se turba ante la adversidad.” San Lorenzo dejó pasmados a sus verdugos ya que, mientras le quemaban vivo, el Santo no sólo estaba con gran paz sino que hasta bromeaba con ellos y reía: “Dad la vuelta a mi cuerpo, que ya se ha cocinado este lado de la carne!”

Anatole France, triste escritor francés, ateo y anticristiano, afirmó sobre este Evangelio que Jesucristo se había equivocado y ‘por lo tanto no era Dios’, ya que un Dios nunca se equivoca… Ya que prometió que “No pasaría esta generación sin que todo esto se cumpliese.”

A diferencia nuestra, los seres humanos, con muchas palabras no decimos nada.

Pero Jesucristo cuando habla, con muy pocas palabras dice mucho. Como nos decía el teólogo Leonardo Castellani, Jesucristo no es profundo cuando habla, como los filósofos: Es infinito en el significado de sus palabras. Por ello, cuando habló de estas catástrofes habló simultáneamente de dos cosas diferentes: la destrucción de Jerusalén y el fin del mundo.

La primera se cumplió en el año 70 cuando Tito destruye Jerusalén, “no había aún pasado esa generación”, y todo se cumplió.

Gracias a esta profética advertencia muchos judíos cristianos de Jerusalén salvaron sus vidas y huyeron al monte,a la montaña porque estuvieron vigilantes comprendiendo así que la profecía estaba a punto de cumplirse. Flavio Josefo, historiador judío, da testimonio de estos sucesos impresionantes.

Cómo poco tiempo antes de la destrucción, los sacerdotes escuchaban misteriosas voces en el templo que decian : “¡Hay que marcharse de este lugar!” En varias ocasiones por las mañanas las puertas del templo aparecieron abiertas sin que nadie las hubiese tocado, siendo que eran tan enormes y pesadas que hacían falta más de veinte hombres para abrirlas cada mañana.

La destrucción de Jerusalén fue terrible y sanguinaria y el mismo historiador, testigo presencial nos la describe : “Vi correr por las calles de Jerusalén, ríos del oro fundido que salía del templo mezclado con los ríos de sangre…” La profecía de cumplió irremediablemente: “Os digo que no quedará piedra sobre piedra de este templo.” Pero la profecía predice doblemente primero está destrucción de Jerusalén y en segundo lugar y simultáneamente el fin de los tiempos. Esta última, está aún por cumplirse.

Por lo tanto, Jesucristo no se equivocó.

En el mismo texto también nos advierte que, “Las virtudes de los cielos se conmoverán.” En griego la palabra original utilizada es ÚRANON y literalmente el texto original, en esa lengua se lee: “El uranio se desintegrará en los cielos.” Es exactamente lo que sucede cuando una bomba atómica explosiona en la atmósfera, el uranio se desintegra… ¿Jesucristo entonces profetizó la bomba atómica?

Él, que creó el universo entero con sus leyes físicas y sus átomos, ¿Acaso no iba a saber la composición y el proceso de descomposición del átomo?
También, nos advierte que el sol y la luna no darán más su luz, que habrá días de tinieblas.

Y esto ya suena a fábula y a exageración para algunos escépticos…

Pero resulta que en pleno siglo XXI una comisión de científicos americanos que han evaluado la situación del planeta ante la posibilidad de un conflicto nuclear, en el hipotético caso de que las grandes potencias de los países más poderosos utilicen simultáneamente todos sus arsenales atómicos; el resultado sería, desde el punto de vista estrictamente científico, que la atmósfera de la tierra quedaría tan dañada que durante un tiempo no volveríamos a ver la luz del sol ni de la luna.

Una vez más, Jesucristo no sólo no se equivocó sino que predice el futuro con una exactitud escalofriante. Y muchos que siguen pensando que los evangelios son fábulas… Ya lo decía el más grande Estadista que tuvo España, Donoso Cortés, en su discurso sobre la Biblia: “Oh, libro maravilloso aquel, en el que se contienen todas las leyes del universo y de la Tierra, antes de que existieran las ciencias de la física y de las matemáticas…

Así pues, cuando veamos que todas estas cosas suceden, como cuando la higuera comienza a dar sus retoños, “Estad preparados, porque se acerca vuestra redención.”
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
No despreciemos pues la oración, bajo pretexto de vergüenza, falta de tiempo… y respeto humano, porque en esos momentos será nuestra única fortaleza, sobre todo si se trata de un arma tan poderosa como la del Rosario.

En efecto ¿Cómo es posible que el mismo Jesucristo nos diga: “Cuando veáis que suceden todas estas cosas, ¡alegraos! que está cerca vuestra redención

Obviamente, solo aquellos que tengan su conciencia tranquila, los que estén en estado de gracia, los que hayan cumplido los diez mandamientos de corazón; podrán tener la fortaleza y la serenidad para alegrarse de que se acerca su redención en semejantes momentos…

Puede que el demonio gane muchas batallas; pero la última, la gana siempre Dios.
Es por ello que Él mismo nos envío a su propia madre en Fátima para también profetizarnos:

Al final, mi Corazón Inmaculado triunfará.”

P. Ricardo Ruiz V.

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Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruíz: 1980 Filosofía y latín en el Seminario Ntra. Señora Corredentora de Buenos Aires; 1986 Teología, Francés en Suiza; 1988 Ordenación sacerdotal, Seminario San Pío X, Suiza; 1988 Primer apostolado de parroquia en San Nicolás du Chardonnet, París, Francia; 1988-1990 Misión Parroquial en Mexico; 1991 - 2000 Madrid. España; 1996-2000 Exorcista "Ad Actum" en Valencia; 2000 - 2001 Parroquia en Wausau, Wisconsin, EEUU; 2000-2001 Capellán Hermanas del Corazón Real de Jesús. María Alm, Austria; 2002 - 2006 Capellán de convento Hermanas De La Presentación, Iowa, EEUU; 2006 - 2018 Casa De Retiros San José. Madrid, España.