Continúa la ofensiva legal contra el aborto en los EEUU

Contra el aborto en los EEUU, un desglose de los hechos

Continúa la ofensiva legal contra el aborto en los EEUU, un artículo de Miguel Toledano

En estas últimas semanas de 2018 se respira una sensación general de que el año que viene pueda ser el de la revocación por la Corte Suprema de los Estados Unidos de su sentencia Roe contra Wade de 1973, que vino a reconocer el derecho de la mujer al aborto.

Contra el aborto en los EEUU-Marchando ReligiónEsto representaría, naturalmente, un cambio de tendencia importantísima en el llamado mundo libre, si bien la victoria de una batalla no determina el triunfo en la guerra por la vida.

Así, el hecho de que la cobertura jurídica fundamental para eliminar niños estadounidenses en el seno de sus madres sea una sentencia que resulte anulada por otra podría producir no un automático reconocimiento de la prohibición de abortar intencionadamente, sino un peligroso vacío legal en esta cuestión.

En España ya sabemos algo de eso: la Constitución de 1978 proclamaba -y proclama- en su artículo 15 que “todos tienen derecho a la vida”, pero ya se ocupó el Tribunal Constitucional en su polémica sentencia de 1985 de explicar que “todosno incluía a los nonatos que, en número de cien mil al año, son enviados al limbo por nuestra avanzada nación europea.

Por ello, tres estados federados norteamericanos han tomado una reciente iniciativa, nada menos que de rango constitucional, para evitar que nadie pueda hacer interpretaciones extrañas el día que Roe contra Wade haya dejado de existir.

El primero de dichos estados es Alabama, del que ya han tomado cuenta nuestros lectores como un territorio donde probablemente los bebés pasarán pronto a estar protegidos antes de su nacimiento.

El pasado 6 de noviembre, una mayoría del 59% de sus votantes decidió reformar su Constitución en los siguientes términos:

“(a) Este estado reconoce, declara y afirma que constituye política pública de este estado reconocer y apoyar la santidad de la vida no nacida y los derechos de los niños no nacidos, incluyendo el derecho a la vida.

(b) Este estado, además, reconoce, declara y afirma que constituye política pública de este estado asegurar la protección de los derechos del niño no nacido en toda forma y medida legal y apropiada.

(c) Nada en esta constitución asegura o protege el derecho al aborto ni requiere la financiación del aborto.”

Se da la circunstancia de que, antes de que los partidarios de la vida cosechasen su sonado triunfo electoral (silenciado por supuesto en los grandes medios de comunicación), tanto el Congreso como el Senado de Alabama también habían apoyado la medida por clara mayoría, concretamente, 73 congresistas frente a 24 en la cámara baja y 25 senadores frente a 7 en la cámara alta del estado del escribano cerillo.

Puede decirse que el mundo del dinero está del lado del aborto:

Los partidarios de la reforma constitucional habían recibido fondos para su campaña por un total de apenas ocho mil dólares (el mayor donante había sido la Iglesia Presbiteriana de Briarwood, que había recaudado entre sus feligreses la modesta suma de 2.500 dólares); por su parte, las poderosas organizaciones abortistas, lideradas por la omnipresente Planned Parenthood, habían movilizado nada menos que un millón y medio de dólares, echados a la postre a la basura porque no sirvieron para lograr su propósito electoral, más allá de un 41% de los sufragios.

Por si ello fuera poco, un segundo estado sureño se sumó el mismo día a la misma tendencia anti-abortista.

Con una mayoría más apretada (un 52% de los votantes, recuerda mutatis mutandis al Brexit), Virginia Occidental decidió igualmente reformar su Constitución para aclarar que ésta no establece derecho alguno al aborto; como nuestros lectores aprecian la precisión jurídica, aquí va el texto literal resultante:

“Nada en esta Constitución garantiza o protege el derecho al aborto ni requiere la financiación del aborto.”

También en este estado los políticos habían dado previas muestras de su posición a favor de la vida, puesto que la reforma constitucional había sido, primero, promovida en su cámara baja por 25 votos frente a 9, ratificando los senadores virginianos la misma clara mayoría de 73 por sólo 25 pro-abortistas. Téngase en cuenta que la cifra de 1.500 niños abortados allí es muy inferior a la carnicería hispánica, pero la señal no deja de tener su importancia.

No obstante, no todo fueron alegrías en la noche electoral.

Al otro lado del país, en la costa pacífica, el Estado de Oregón debatía una cuestión semejante, impulsada por una iniciativa popular de más de cien mil firmantes; se trataba, concretamente, de prohibir el uso de fondos públicos destinados a la práctica de abortos, salvo en el supuesto de que un médico determinase menoscabo físico o riesgo de muerte para la madre, así como en casos de violación, incesto o embarazos diagnosticados como extra-uterinos.

Se da la circunstancia de que Oregón es el estado más abortista de la unión, en el sentido de que es el único sin restricción legal alguna al aborto, que por tanto es posible hasta el momento del nacimiento del bebé. Tan terrible práctica es financiada con dinero público, esto es, pagada con dinero de todos los contribuyentes. Por otra parte, su gobernadora es una conocida defensora de este supuesto derecho constitucional.

Una vez más, la plutocracia protegía el mantenimiento del statu quo.

Las fuerzas aunadas en torno al aborto contribuyeron con la friolera de 9,88 millones de dólares a la campaña electoral, mientras que los partidarios de la defensa de la vida desde la concepción sólo disponían de apenas 400.000 dólares, más de veinte veces menos.

El resultado, en esta ocasión, benefició al favorito: sólo un 36%, apenas 650.000 votantes, apoyaron la reforma constitucional, mientras que una mayoría de 1.200.000 votos (o un 64% de la masa electoral) confirmó la posición del estado pacífico sobre esta materia.

En Oregón el triunfo hubiera sido muy sonado, pero de momento no pudo ser. Ahora bien, si Roe es revocada por la Corte Suprema de Donald Trump, los estados federados podrán libremente prohibir el aborto y eso es lo que Alabama y Virginia Occidental ya han invitado formalmente a hacer.

Miguel Toledano

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Miguel Toledano

Miguel Toledano

Miguel Toledano Lanza es natural de Toledo. Recibio su primera Comunión en el Colegio Nuestra Señora de las Maravillas y la Confirmación en ICADE. De cosmovision carlista, esta casado y es padre de una hija. Es abogado y economista de profesión. Ha desempeñado distintas funciones en el mundo jurídico y empresarial. En la actualidad es subdirector de un colegio internacional en Bruselas. Ha sido secretario general de la Fundación Nacional Francisco Franco y afiliado del partido político Alternativa Española. Es fiel asistente a la Misa tradicional desde marzo de 2000. Ha publicado distintos artículos en diferentes medios.