La xiqueta de Benissa

Sobre Gaspar Requena un artículo de Federico José Ferrando.

La Xiqueta de Benissa.

La fotografía procede de la siguiente web: Revistas.uma

La Xiqueta de Benisse-Marchando Religión

A propósito de una tabla joanesca de la Inmaculada Concepción obra del pintor Gaspar Requena el Viejo, datada aproximadamente entre 1560 a 1580. Este pintor valenciano nacido en la localidad de Montesa amigo y colaborador de Juan de Juanes, indudablemente llevó a cabo la realización de esta “Coronación de la Inmaculada Concepción”.

Reproduzco a continuación parte del trabajo titulado “Tres pinturas valencianas inéditas de Joanes, Requena y Espinosa”. Cuyos autores son Albert Ferrer Orts (Universidad Autónoma de Chile), Beatriu Navarro Buenaventura, Josep Lluís Cebrián i Molina, Estefania Ferrer del Río (Universitat de València), relativo a la Inmaculada de Requena.

Coronación de la Inmaculada Concepción.

Esta tabla (óleo, 100×80 cm aprox.), en su día lo encontré en el comercio valenciano de anticuariado “Ars Antiqua”, es obra innegable de Gaspar Requena (c. 1515 – después de 1585) (1), quien colaboró con Juan de Juanes en la realización del Retablo Mayor de la Iglesia de La Font de la Figuera (Valencia) a mediados del siglo XVI y, muy probablemente, con antelación a este como denotan algunas obras que en su día reseñamos (2).

No cabe duda de su cercanía al maestro cuando en otras pinturas reproduce fielmente composiciones pertenecientes al acervo artístico de Joanes, como así lo manifiestan, a modo de ejemplo, la Trinidad que corona el conjunto de la parroquial de Montesa (1559), ligeramente posterior al retablo de San Antonio, Santa Bárbara y los Santos Médicos de Onda; o esta que presentamos, inspirada especialmente en la Inmaculada de Vicente Macip y Joanes, 1537 (antigua Colección Banco Central-Hispano, Madrid), y en la archiconocida Inmaculada del templo de la Compañía de Jesús (Valencia), c. 1570, de la que se conocen diversas versiones.

No es esta la única ocasión en que Requena se sirve del exitoso modelo de Joanes para sus Inmaculadas, pensemos por ejemplo en el retablo homónimo de la Iglesia de la Mercé de Xátiva, en el retablito de San Antonio y la Inmaculada del Museo de la Catedral de Valencia o en la aureola pintada de los padres escolapios de Gandía(3).

Sin embargo, el estilo de Requena, siendo fiel al del maestro e inspirador, dista de su excelencia, aunque en algunas ocasiones ha propiciado su confusión con obras de amplia participación del taller de Joanes.

Su dominio de la anatomía humana es un tanto retardaría, siendo muy peculiares las fisonomías de sus personajes algo desproporcionadas y menos naturalistas, dotados de grandes cuencas oculares, ojeras, narices ligeramente redondeadas y aguileñas o rostros sonrosados, generosos e inanes, detalles que le confieren cierta falta de expresión o movilidaMd hasta privarles de la sutil comunicación íntima y ductilidad joanesca.

Con todo, Requena se muestra como un buen colorista. De hecho colaboró estrechamente con Joanes, aunque, como en la obra que presentamos, utilice el pan de oro como fondo de la Purísima Concepción, muy en la línea de la tabla que en su día formó parte del retablo mayor de la desaparecida parroquia de San Bartolomé (Valencia).

Sobre la misma obra, existe un “INFORME TÉCNICO y expertización de una tabla inédita joanesca del siglo XVI.

La Inmaculada Concepción de Gaspar Requena” cuyos autores son Amparo Castelló Palacios y Vicente Guerola Blay (Universitat Politècnica de València y del Instituto de Restauración del Patrimonio de la misma Universitat). En él se detalla el estilo de la tabla como Manierismo Romanista. En su “Análisis compositivo y estilístico” la describe como una obra que “representa de forma retórica el Misterio de la Inmaculada Concepción en el que la Virgen aparece en el centro de la composición con las manos juntas en actitud de plegaria y rodeada de símbolos.

Sobre ella, en la parte superior se encuentra la Santísima Trinidad, es decir, las figuras del Padre Eterno, Jesucristo y el Espíritu Santo en forma de paloma sosteniendo una corona sobre su cabeza.

De manera dispersa se sitúan a ambos lados de la Purísima una serie de símbolos marianos cuya distribución varía notablemente en relación con otras tantas representaciones”. Esta tabla “responde a una interpretación más propia del siglo XVI conocida como la Tota Pulchra, con claras referencias a los modelos creados por Vicente Macip (1475-1550) y Juan de Juanes (primera década del siglo XVI-1579), en especial la Inmaculada de gran formato que se conserva en la colección Santander-Central-Hispano o la Purísima de Juan de Juanes de la Iglesia de la Compañía de Valencia.

Estos modelos se caracterizan por la presencia en la zona superior de la Santísima Trinidad coronando a la Virgen, de aspecto juvenil con los cabellos cayendo sobre sus hombros, en actitud de plegaria, ataviada con una amplia túnica blanca y manto azul, y dispuesta sobre una luna en cuarto creciente. Alrededor de la figura de la Virgen se distribuyen los símbolos marianos, concretamente a la izquierda de la pintura que nos ocupa observamos el sol, el olivo, la torre, y el huerto cerrado mientras que a la derecha se representa la estrella, la puerta, el rosal, el ciprés y la ciudad de Dios.

En este caso, la Inmaculada aparece sin las doce estrellas alrededor de su cabeza, típicas del modelo iconográfico.

El estilo típicamente renacentista de la tabla, su calidad pictórica y una iconografía fuertemente influenciada por las versiones de los Macip, nos llevan a lanzar la hipótesis de que esta pintura fuese obra de la mano de Gaspar Requena, pintor del siglo XVI, activo en Valencia y miembro de una extensa familia de pintores valencianos.

Destaca el gusto por los detalles que revelan las finas pinceladas con las que se construye los cabellos o las vestimentas sacras de los personajes, donde son igualmente destacables las redondeadas puntas de los zapatos o el empleo de grandes botones de forma circular.

En el caso de “la ciudad de Dios” ubicada en la esquina inferior derecha y cuya manufactura y singularidad evocan la arquitectura de un Calvario, con la puerta de piedra en forma de arco, torreones con decoración acanalada y adarve con parapeto en la parte exterior del muro, encima de la entrada principal.

Estos elementos proceden a su vez de un prototipo inventado por el maestro Juan de Juanes y que se pueden documentar en la “Turris Davídica” de la tabla de la Compañía de Valencia.

El tratamiento de la luz es un elemento de gran relevancia y ligado al modo de representar tanto el volumen como el espacio, generando suaves contrastes de claroscuro. Se trata de un tamiz de luz natural diurna con una disposición ovalada a modo de mandorla que se concibe en el centro de la composición, rodeando la figura de la Inmaculada, y con la que se consigue un ambiente de espiritualidad, muy significativo en este tipo de representaciones donde los artistas se preocupaban por acercarse de forma simbólica a lo sobrenatural.

De Gaspar Requena se conservan piezas dispersas en algunos museos y colecciones: El San Roque ubicado en el Museo Nacional de Arte de Cataluña en Barcelona (MNAC), el San Sebastián en la colección Navarro Alcácer (Valencia), la Adoración de los Magos de la colección La Cuadra y Colegio del Corpus Christi, el Tríptico de la Crucifixión que se localiza en el Museo de Bellas Artes de Valencia, el Retablo de San Antonio, Santa Bárbara y Santos Médicos de la Iglesia parroquial de Onda y el Retablo del Cristo de la Iglesia parroquial de San Pedro Mártir y San Nicolás Obispo de Valencia. Fue Pedro María Orts y Bosch quien tituló la obra como “La Xiqueta de Benissa”, por creer que la misma estuvo en dicha localidad.

Desconozco totalmente la procedencia, y únicamente puedo decir que la misma ha sido objeto de herencia familiar a lo largo de los siglos. En estos momentos continúa en manos privadas de esa familia.

Federico José Ferrando Roda.

(1)HERNÁNDEZ GUARDIOLA, Lorenzo, et al., Gaspar Requena (c. 1515-después 1585). Pintor valenciano del Renacimiento, en prensa. A la hora de escribir estas líneas, la tabla se halla en el comercio de antigüedades Ars Antiqua (Valencia). Agradecemos a su propietario la posibilidad de realizar fotografías de la obra. (2)PÉREZ BURCHES, Inmaculada, «Aportación documental al retablo mayor de la iglesia de la Natividad de la Font de la Figuera de Joan de Joanes», Ars Longa, 17, 2008, pp. 25-33. FERRER ORTS, Albert; AGUILAR DÍAZ, Carmen, «Infujos joanescos en el taller de los Requena», Boletín del Museo e Instituto Camón Aznar, n.º 104, 2009, pp. 127-145. (3)CEBRIÁN I MOLINA, Josep Lluís, «Difusió del patrimoni històric i artístic (I)», Papers de la Costera, 7-8, 1992, pp. 177-188. FERRER ORTS, Albert; AGUILAR DÍAZ, Carmen, «Més obres de Gaspar Requena el Jove i el seu actiu taller a la Costera», Ars Longa, 17, 2008, pp. 35-37. FERRER ORTS, Albert, AGUILAR DÍAZ, Carmen, «Noves obres atribuïbles a Gaspar Requena el Jove (ca. 1530-ca. 1603) i el seu taller», Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura, LXXXV, 2009, pp. 424-431. NAVARRO I BUENAVENTURA, Beatriu; CEBRIÁN I MOLINA, Josep Lluís, «Noves atribucions al pintor Gaspar Requena», Revista de la Safor, 5, 2014, pp. 67-80.

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Federico Jose Ferrando

Federico Jose Ferrando

Federico José Ferrando Roda. 56 años. De Valencia. Estudios de Derecho en la Universidad de Valencia. Oficial habilitado como Secretario Judicial en la Audiencia Provincial de Valencia. Sección Suelo en la Promotora Gesfesa Valencia. Anticuario. Miembro de la Comunión Tradicionalista Carlista desde 1977, Colaborador ocasional en la revista Ahora-Información. Varios cientos de artículos publicados en el diario Las Provincias, Levante-EMV, ABC etc.