La indecencia en el vestir

La indecencia en el vestir un artículo de Sonia Vázquez

La Iglesia se ha convertido en un chiringuito de playa, ¿Están de acuerdo conmigo?

La indecencia en el vestir-Marchando ReligiónSeguro que les resultará familiar la siguiente escena, la novia vestida como una cabaretera con sus atributos al descubierto entrando por el medio de la Iglesia para decir el consabido “sí, quiero”. Esto mismo es aplicable a la mamá de la nena que hace la primera Comunión o a la del bebé que recibe las Aguas del Bautismo. La mayoría de los Sacerdotes no dirán nada, porque son partícipes, ellos mismos ya hace tiempo que tiraron sus vestiduras al aire y mientras tanto, los fieles habituales de la Santa Misa, pensaremos si nos han cambiado el Templo por un burdel. En nuestra adolescencia pensábamos que sería eso del Moulan Rouge, hoy ya no hace falta pensar, lo tenemos en nuestra Iglesia Conciliar: “Voulez-vous coucher avec moi, ce soir”

Ciertamente no hace falta buscar días señalados, la gente hoy en día en vez de vestida, va desvestida.

Aquello que nos enseñaron nuestras mamás de que a la Iglesia había que ir con los brazos cubiertos, con chaqueta, está out. Los Sacerdotes marcaron el ritmo de los tiempos quitándose la sotana, las mujeres piadosas el velo, los hombres honrados el sombrero y se cambió la piedad por la vulgaridad. Oh, yeah.

Algunos curas comentan el tema de los bodorrios (friki bodas) entre asombrados y absortos, pero habría que preguntarles por qué no son ellos los primeros en dar ejemplo y enseñan a la gente a observar el decoro en la forma de vestir y esto no sólo se refiere a llevar mucha o poca ropa, sino a que esta, sea apropiada.

Tan irreverente es la novia con camisón de gasa como el cura que la está casando y que va con el alba sin la casulla, o el que va al cementerio solo con la estola o el que se pasea con camisa de cuadros y pantalón de quinceañero. A mi me resulta todo igual de lamentable y todo contribuye a la banalización del espacio sagrado.

Es normal que la gente no Comulgue de rodillas, no saben ni dónde están ni Quién está en el Sagrario.

¿Piensas que si los Sacerdotes, de verdad, creyesen en Dios, permitirían muchas actitudes que se observan durante la Santa Misa? Esto es: conversaciones, móviles, arrumacos, risitas…el pan nuestro de cada día es la ordinariez en su máxima expresión. 

¿De quién es la culpa de todo esta indecencia?¿Quieren saberlo?

Primeramente y yendo a la base, de los gobernantes, de los dirigentes de los países. Al no tener gobiernos ni monarcas Católicos, las formas en el vestir las marcan los gurús de la moda y según lo que les interesa a ellos, nos atizan mini o maxi falda. Es decir, una mujer puede ir recatada no por convicción sino por moda. Curioso, pero real. Esta temporada, por ejemplo, se han puesto de moda los vestidos tipo institutriz de los años 40 y el otro día veía a la reina de España con uno de esos modelos, cuando ella suele ir más próxima a las actrices de hollywood en la alfombra roja, que a Mary Poppins.

¿Saben quienes eran los“gurús” de la moda en la época de nuestras abuelas? El párroco. ¿Y saben cómo era ese párroco? Un hombre de Dios, sobra decir más, estaba a lo que tenía que estar, a la salvación de las almas.

Antiguamente estas cuestiones se hablaban y se consultaban en el Confesonario, hoy en día no hay un sólo Sacerdote que se atreva a mencionar esto, ni en público ni en privado.

Nuestra ropa a día de hoy no está ligada a la santidad sino a la perversidad, a lo que nos marca el mundo. Evidentemente no se trata de ir como en siglo I o en el siglo XV, en todas las época había decencia e indecencia. María Magdalena fue una mujerzuela hasta que el Buen Jesús le mostró el camino. Su ropa, aunque no tengamos fotografías de ella, es evidente que no era la misma antes y después de su conversión.

No se trata de vestir como personajes de una secta, ni de imitar a nuestros abuelos. Cada época de la historia tiene sus prendas, sus colores, sus tejidos y acorde a ello, simplemente debemos vestirnos con pudor. No es más decente el que imita una época pasada que el que se viste acorde al siglo XXI y lo hace respetando el decoro.

Unido a que los países ya no son Católicos y los Sacerdotes quieren contentar al mundo, se consiente todo y así vemos como la casa Dios es ocupada como si uno estuviera en la playa, sólo nos falta el daikiri en la mano.

Me llama la atención como hemos decaído, miren, yo vivo en una ciudad que no subimos de 22 grados en verano y me encuentro caballeros de mediana edad (40-50), de Misa diaria, que en agosto acuden con pantalón corto…no se crean que nos tenemos que atizar sólo a nosotras, ellos también son unos indecentes y hay que decirlo alto y claro, ¿Cómo un señor hecho y derecho puede acudir a Misa con un pantalón corto? ¡Pero bueno! ¿Y el cura no le dice nada? ¿Y  su mujer y sus hijos, o su madre, les parece normal que un caballero pueda ir a Misa como si fuera a tomarse unas copas al chiringuito de la playa? “Manolo, qué vas a la casa del Padre no a cantar con Georgi Dann”. Corrijan a los miembros de su familia. 

Hace unos años, solía viajar bastante y en la mayoría de los hoteles, fuesen de ciudad o de playa, te encontrabas un letrero indicando las normas para acudir al comedor. En pleno centro de Oviedo (ciudad cultural por excelencia) recuerdo un hotel que lo tenía expuesto en la puerta del comedor, es decir, para tomar una loncha de jamón debes ir vestido decoroso ¿y para ir a recibir al mismo Cristo, hecho un guiñapo?. ¡Por favor! ¡Reflexionen!

Trabajé en una empresa privada en la que por la semana teníamos que ir como pinceles, esto es, muy arreglados y los viernes nos permitían el “free day”, libertad en la vestimenta, ¿Saben qué pasaba los viernes? Qué parecía que estábamos en las Bahamas bajo un cocotero. La relajación en las normas lleva al caos, al absurdo.

Recuerden las enseñanzas que nos dieron nuestros padres, lo primero, vestir correctamente y para ir a la Santa Misa reservábamos las prendas más nuevas que teníamos y los brazos cubiertos. Cuando queríamos estrenar un vestido nuevo, teníamos que esperar obligatoriamente al domingo. Qué bonito, ¿verdad? Como princesas para el Amado.

Así eran nuestras madres, nos enseñaban y nos cuidaban como si fuéramos la bella Blancanieves. Nuestras madres eran santas, nos enseñaban a ser decentes. Hoy en día todo es muy distinto, las madres quieren vestir como las hijas.

No hace muchos meses me encontraba en una capilla muy reducida y la temperatura era tremenda y me preguntó una señora entrada en añazos, muy descocada ella, “¿no te asas de calor?”. Efectivamente yo estaba torrada como en una parrilla, pero debemos mantener la dignidad en las formas hasta el final, máxime en la casa de Dios. Pienso que en un sitio que la temperatura sea de 40 grados, nos marearemos igual, tengamos chaqueta o no. Viene siendo como estar a -20 ó a -25 grados, ya no sientes.

Estamos poco mortificados, aguantar el calor por amor a Dios, también puede ser un gran entrenamiento para el alma.

Cuando veo todas esas fotografías de las JMJ con los curas en plan quinceañeros y todos con su pantalón de explorador por encima de la rodilla no sé si dan la risa o lástima. Y esto es lo que las CEE y Vaticanos de turno nos presentan como moderno. Están más pasados que el TBO. Sacerdotes de 40 queriendo parecer que están en la segunda adolescencia, me pregunto que educación les habrán dado en su casa y en el santo seminario.

¿Saben cual es el problema? Que en los colegios y en los catecismos no se habla de esto. En España actualmente se viste muy mal, aquellas fotografías en blanco y negro que mostraban la belleza en el vestir pasaron a un lugar en el recuerdo. Mujeres con leggins, escotes hasta el ombligo, mini shorts, transparencias…hombres con pantalón corto, desaliñados, zapatos inapropiados…esto es la fauna que nos encontramos en nuestros Templos. Lógicamente todo esto conduce a lo siguiente… que no hace falta que yo diga lo que es, sale en la prensa todos los días. La impureza es pecado y conduce a pecados mayores.

¿Se evita en la catequesis hablarle a los niños sobre el decoro? ¿No sería conveniente explicar en los cursos prematrimoniales que una mujer que se va a casar debe ir revestida de pureza por dentro y por fuera? ¿Por qué a los padres de los niños que van a recibir su Primera Comunión o el Bautismo no se les explica que la Iglesia no es la pasarela Cibeles?

¿Saben por qué? Porque es más fácil consentir y callar y después quejarse de lo mal que está todo…¡cobardes! Si nuestras Iglesias parecen una sala de fiestas es porque toda la jerarquía lo ha consentido, lo ha fomentado y lo más grave, son parte de todo ese desmadre.

Y para finalizar, Vds. se preguntarán, ¿Cómo debemos vestir los Católicos? Muy simple, la palabra lo dice, como Católicos. Leamos y meditemos el Evangelio diariamente, si así lo hiciéramos, los Sacerdotes volverían a sus sotanas, las monjas y monjes a sus hábitos y nosotros, los laicos, tendríamos en la modestia el adorno de nuestra casa.

En una ocasión escuché a una mujer que le preguntó a un santo Sacerdote cómo debía vestir, me gustó lo que él respondió, así que se lo dejo aquí para que nos sirva a todos de referencia:

Tenga en cuenta la norma del recato y del pudor. Oculte su cuerpo bajo la ropa pudorosa, así lo requiere la Santísima Carne de Nuestro Señor Jesucristo escarnecida en Su Pasión ofendida al quedar desnudo antes de crucificarlo. Así lo requiere la Pureza de la Santísima Virgen. Así lo requiere cualquier alma que quiera reparar tanta indecencia en el vestir dentro de la casa de Dios, ante el silencio y la complicidad de los Sacerdotes.Así lo requiere un alma verdaderamente enamorada de Cristo

 

Sonia Vázquez

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Pueden leer otro artículo que nuestra articulista escribió hace años en Adelante la Fe, aquí: Vestir con decencia

Sonia Vázquez

Sonia Vázquez

Soy Católica, agradezco a mis padres su empeño y dedicación en el cuidado de mi alma. Estudié la carrera superior de piano y a la par, la de Informática, en el área de programación. Profesionalmente estuve ligada durante años al sector de las Telecomunicaciones, que me siguen entusiasmando, pero mi pasión es la música a la que, a día de hoy, me dedico profesionalmente y al cien por cien. Trabajo como organista, dirijo varias corales y he impartido conferencias sobre la música Litúrgica. Me he formado en Teología, Música Litúrgica y órgano. Mi meta es Dios, la salvación de mi alma y la de aquellos a los que amo. Estoy felizmente casada, somos una familia en Cristo, en la foto me podéis ver con uno de los miembros de nuestra familia, Pastor. Vivo en Galicia, miña terra nai