Domingo IV Epifanía

Domingo XXIV de Pentecostés
(IV de Epifanía)

Evangelio según San Mateo, VIII, 23.

 

¡Cuando subió después a la barca, sus discípulos lo acompañaron. Y de pronto el mar se puso muy agitado, al punto que las olas llegaban a cubrir la barca; Él, en tanto, dormía. Acercáronse y lo despertaron diciendo: “Señor, sálvanos, que nos perecemos”. Él les dijo: “¿Por qué tenéis miedo, desconfiados?” Entonces se levantó e increpó a los vientos y al mar, y se hizo una gran calma. Y los hombres se maravillaron y decían: “¿Quién es Éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?

Temporal-TribulaciónJesucristo sube a una barca que simboliza a la Iglesia, según Santa Teresa de Lisieux también simboliza nuestras almas.

¿Por cuántas tempestades ha pasado la Iglesia desde su nacimiento? Ya son incontables. Y en todas ellas Dios ha protegido a sus siervos. Muchas veces pareció que perecía, que le quedaban tan solo unos pocos años o décadas…y ya han pasado más de dos mil años. Desde las persecuciones romanas cuando Nerón prometió “Que después de su obra de aniquilación nadie recordaría nada sobre la existencia de los cristianos”; y sin embargo los cristianos se multiplicaron por millones hasta la actualidad y de Nerón muy pocos se acuerdan ahora.

Hasta la actualidad con las persecuciones comunistas, la Iglesia siguió fuerte y creciendo.

Fueron millones sus víctimas pero Orígenes ya lo había profetizado: “Sanguis martirum, semen christianorum.” La sangre de los mártires es semilla de cristianos.

Lutero intentó destruir la Iglesia, pero sólo logró dividirla, con la ayuda de fuerzas ocultas. Incluso el revolucionario Napoleón soñó con destruir la Iglesia y se lo prometió a un obispo que se resistía a obedecerle, “¡Yo acabaré con su Iglesia!” El obispo consciente de nuestras miserias y tibieza le respondió: “Inténtelo usted, nosotros ya lo intentamos en varias ocasiones y no lo hemos logrado…”

Incluso la Iglesia ha subsistido a la crisis de Viterbo, cuando estuvo casi tres años sin Papa, porque los Cardenales no se ponían de acuerdo en elegir un pontífice.

Finalmente los fieles los encerraron con llave durante casi dos meses racionándoles a pan y agua, así finalmente eligieron nuevo Papa. De ahí nació lo del Cónclave, CUM CLAVE, con llave, y desde entonces los Cardenales se encierran bajo llave para la elección del nuevo pontífice.

Este hecho histórico demuestra, incluso para los obispos y sacerdotes que no saben teología ni historia de la Iglesia, porque los hay… ya que algunos en su ignorancia afirman que Jesucristo al prometer que la Iglesia duraría hasta el final de los tiempos, “significa” que no puede estar sin Papa. Cuando la misma liturgia incluye en sus misales una oración para el tiempo de “Sede Vacante”, es decir Oración para los tiempos sin Papa. Aunque sea provisional, en Viterbo hemos visto que ¡fueron años…! Y no por eso se acabó la Iglesia.

Y a pesar de que el mismo Vaticano pone en su lista a varios antipapas en la historia, la Iglesia siguió adelante porque su cabeza es el mismo Jesucristo y el Papa tan solo su Vicario. En la Iglesia se debe ADORAR solo a Jesucristo y no al Papa, de lo contrario sería idolatría, contra el primer mandamiento.

Pero también nuestras crisis personales, unas de fe, otras familiares o comunitarias, la barca de nuestras vidas sigue estando en un mar de borrascas y vientos que Dios tiene en su poder.

Parece que duerme porque no dice nada a pesar de que intentan destruir la Iglesia, desde dentro y desde fuera, como lo profetizó el Cardenal Newman. Parece que en mi crisis personal y mi sequedad en vida espiritual Jesucristo no se entera o no oye. Está durmiendo…¿o aparenta que duerme para probar nuestra fe?
Asi como cuando sucedió que todos creían que Lázaro ya no existía, habían pasado cuatro días y ya hedía. Le habían avisado a Jesucristo dos días antes de su muerte y “no hizo nada”, lo dejó morir… Todo estaba previsto para darnos una lección de fe y decirnos una vez más “¡Hombres de poca fe!”
“Y dando un gran grito exclamó: ¡Lázaro sal fuera! Y salió el que estaba muerto.”

Cuando parezca que ya no hay Iglesia y que quede solo un pequeño grupo, como ya sucedió al comienzo del cristianismo, entonces se oirá la voz poderosa viniendo del cielo, tan potente como el estruendo de muchos rayos y como el rugido de olas gigantes del mar: “¡He aquí que lo renuevo todo!” Y llegará en su segunda venida cuando nadie se lo espere. “Porque vendré como el ladrón que no avisa.”

Por lo tanto no debemos desesperar en nuestras crisis espirituales ni ante los ataques del demonio o del enemigo.

Él, si somos fieles y tenemos fe, “Saber tener fe contra toda esperanza”, como dice San Pablo; vendrá e imprecará a las tormentas, vientos y mares y se hará una gran bonanza.

Jesucristo parece dormido ante tanta tibieza de sus ministros, tanta injusticia, tanta corrupción y apostasía…
Pero estemos preparados, porque ay de aquellos que no lo estén cuando se levante de la barca y hable…

“¿Quién es este a quien el mar y los vientos obedecen?”

P. Ricardo Ruiz V.

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Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruíz: 1980 Filosofía y latín en el Seminario Ntra. Señora Corredentora de Buenos Aires; 1986 Teología, Francés en Suiza; 1988 Ordenación sacerdotal, Seminario San Pío X, Suiza; 1988 Primer apostolado de parroquia en San Nicolás du Chardonnet, París, Francia; 1988-1990 Misión Parroquial en Mexico; 1991 - 2000 Madrid. España; 1996-2000 Exorcista "Ad Actum" en Valencia; 2000 - 2001 Parroquia en Wausau, Wisconsin, EEUU; 2000-2001 Capellán Hermanas del Corazón Real de Jesús. María Alm, Austria; 2002 - 2006 Capellán de convento Hermanas De La Presentación, Iowa, EEUU; 2006 - 2018 Casa De Retiros San José. Madrid, España.